miércoles, 7 de octubre de 2009

Somalia: piratas, otra vez

Es una pena que nos ocupemos de numerosos asuntos olvidados solo cuando nos atañen y me fastidia seguir este juego perverso de los mass media, Pero también es cierto que no puedo sustraerme a las mentiras y manipulación informativa a las que nos toca asistir en oleadas cuando se produce algún hecho concreto. Esto es lo que ha ocurrido a raíz del secuestro del atunero Alakrana.
Hace ya tiempo, también al albur del secuestro de otro atunero vasco, escribí una entrada sobre este tema. Por ello, voy a ahorrarme la explicación de la reciente historia de Somalia, los crímenes y la expoliación que el "primer mundo" ha ejercido sobre este territorio como sobre tantos otros. Me centraré, por tanto, en unas pocas consideraciones concretas sobre este hecho, remitiendo al posible lector a mi anterior post y considerando que es crucial poseer información de los acontecimientos ocurridos en Somalia al menos durante los últimos 25 años para tener una idea clara de la situación. Es preciso conocerlo para saber qué hay detrás de la afirmación unánime de los medios cuando afirman que en Somalia no hay estado, ya que lo hacen sin tomarse la más mínima molestia de explicar por qué no lo hay.

Telegráficamente hablando, la situación es muy simple: los atuneros europeos, entre ellos los vascos, por mucho que le escueza a muchos, tras esquilmar el Atlántico y el Mediterráneo, se disponen a hacer lo propio con el oceáno Índico. Se pesca masivamente en aguas ajenas sin permiso, sin abonar cuota alguna y sin emplear técnicas selectivas, ya que la pesca que se practica aquí es de cerco. Parece que la preocupación ecologista occidental por la protección de las especies marinas desaparece cuando se trata de pescar en plato ajeno.
Pero esto no es lo peor: en las aguas territoriales somalíes se vierten sistemáticamente residuos radioactivos, metales pesados y deshechos de material sanitario; se hace sin ningún control ni acuerdo previo con el no-estado somalí. Es considerado un país basurero. Pero que no haya estado no significa que no haya un pueblo al que ese estado le ha sido robado precisamente para hacer lo que ahora se está haciendo con él.
El tema de los vertidos de residuos, que era un secreto a voces, quedó claramente evidenciado cuando el tsunami del 2.004 arrastró a la costa toneladas de deshechos contaminantes.
A nadie le importa que el 70% de la población somalí apoye a los piratas, ya que lógicamente los consideran sus guardacostas voluntarios, los que velan porque no les roben sus medios de subsistencia. Ni que los somalíes padezcan multitud de enfermedades derivadas de la contaminación de las aguas. Ni que unas elecciones que ganaron las Juntas Islámicas fueran anuladas y el Gobierno legítimo asfixiado por una guerra civil ficticia organizada por Estados Unidos. Ni que esta pesca atroz implantada por las multinacionales haya acabado con el modo de vida tradicional de los pescadores del lugar. Quienes intentan no ser robados y envenenados con la connivencia de la ONU son llamados piratas en nuestros apestosos medios de información.

Bueno, ya tenemos un motivo para invadir Somalia: acabar con esos malditos piratas que no se dejan robar, que no se conforman con morir de hambre mientras ven como su sustento es expoliado. A ver si en esta ocasión sale bien. Y, para hacerlo, de nuevo acudiremos a la idea, que no por manida deja de ser válida para la chusma desinformada, de que debemos exportar la "libertad" y la "democracia" a este país que languidece en manos de los señores de la guerra islamistas. Señores de la guerra que no son Obama, ni Zapatero ni Sarkozy, claro.
La solución espanta: nuestros atuneros llevarán a bordo mercenarios para protegerse mientras siguen robando. Esos mercenarios constituyen la peor escoria humana imaginable -piénsese en Black Water. Y aunque la ley lo prohiba bastará con cambiar la bandera del barco para llevar una tripulación "legal" de asesinos a sueldo.
Se nos encoge el corazón por el secuestro de 33 personas -que encima probablemente estaban robando- y nos la trae floja el destino que corran cientos de miles de seres humanos muriendo de hambre a causa de ese robo. Es más, si se les ocurre protestar, les mandamos a los perros.
Y luego aportamos diez euritos al mes a Intermón o apadrinamos a un niño somalí. Así somos: matones, ladrones, mafiosos, sí, pero con nuestro corazoncito.

2 comentarios:

bLuEs dijo...

Trasímaco de Calcedón: "Lo más justo es la conveniencia del más fuerte"

No conocía muchos datos que citas aquí. Es muy esclarecedor e interesante.

Saludos.

Dizdira Zalakain dijo...

La verdad es que de un tiempo a esta parte es necesario hacer un esfuerzo ímprobo para mantenernos informados ante la unanimidad con la que ciertos medios, incluídos los de "izquierdas" tratan algunos temas, como es el caso. Ésperemos que la censura no se extienda a los medios de comunicación no convencionales.
Saludos.