domingo, 9 de agosto de 2009

Risotto con setas.

Este plato suele tener mucho éxito como casi todos los platos de la cocina italiana. Además, como resulta muy saciante, nos puede servir como un excelente plato único precedido, si acaso, por un aperitivo ligero o una ensalada. Resulta una ideal comida de domingo.
En esta ocasión, lo vamos a cocinar con setas, pero puede prepararse con hongos, champiñones o incluso un medallón de foie caliente, según los gustos de cada uno.

Ingredientes:
-2 bandejas de setas,
-2 vasos de arroz bomba,
-Queso roquefort,
-Queso rallado gruyère,
-Una tarrina de queso de untar
-Mantequilla,
-Aceite de oliva,
-Sal,
-Pan rallado,
-Un diente de ajo,
-2 chalotas,
-2 pastillas de caldo de verduras,
-Albahaca,
-Orégano,
-Leche entera.

Modo de elaboración:
En primer lugar, vamos a preparar las setas. Para ello, las lavamos bajo el grifo para quitarles la tierra que a veces suelen llevar y las escurrimos bien. En una sartén o cazuela picamos un diente de ajo y lo sofreímos en un buen chorro de aceite. Cuando esté dorado, añadimos las setas, las salamos y las dejamos a fuego muy bajo unos diez minutos hasta que escurran su líquido. Les quitamos este líquido y lo cambiamos por unos 100 ml de agua en la que hemos derretido una pastilla de caldo. Después añadimos una cucharadita de pan rallado y removemos bien para espesar la salsa. Las dejamos otros diez minutosa a fuego muy bajo y cuando estén tiernas las reservamos -si se evapora mucha agua, se puede ir echando un poco más.
Vamos ahora con el risotto.
En una sartén grande colocamos un generoso trozo de mantequilla (nada de margarinas, por favor). Dejamos que se derrita y añadimos dos chalotas muy picadas y la segunda pastillita milagrosa del día. Cuando esta mezcla esté bien pochada será el momento de añadir el arroz. Lo hacemos subiendo el fuego y lo revolvemos con la cuchara de palo. De esta forma se va volviendo gelatinoso, al contrario que cuando preparamos paella.
Añadimos después el agua. En esta ocasión, 3 vasos de agua por uno de arroz, ya que queremos que nos quede cremoso. En cuanto hierva la mezcla, bajamos el fuego y, de vez en cuando, removemos con la cuchara, de forma que el arroz vaya soltando el almidón y proporcione ese fondo tan meloso que tiene el risotto.
Este proceso viene a durar unos veinte minutos. si durante el mismo, observamos que el arroz se nos seca demasiado y comienza a parecerse peligrosamente a la argamasa, añadiremos leche muy poco a poco, para que pueda seguir cociendo sin pegarse ni apelmazarse.
Unos cinco minutos antes de que el arroz esté cocido, añadimos la albahaca, el orégano y los quesos. Aquí tenemos que hacer músculo, ya que deben derretirse e integrarse por completo en el arroz. Para esta cantidad, yo utilizo media tarrina de queso de untar, un sobre entero de queso rallado y 100 gramos de roquefort. Si no tenemos estos quesos, podríamos usar cualquier otro que sea sabroso y fácil de derretir, incluídos los quesitos en porciones.
Ya tenemos preparado nuestro delicioso arroz. Ahora decoramos los platos con las setas y, listo para triunfar.
Buon appetito!