viernes, 7 de agosto de 2009

Burritos de pollo

Esta receta consiste en un experimento que salió muy bien, una simbiosis entre la cocina mejicana y la griega. Es de esas recetas que llevas a cabo aprovechando sobras y cosas que tenías olvidadas en la despensa. Con permiso de mis amigos mejicanos, Ahí va el invento:

Ingredientes:
-Un paquete de tortillas para burritos, -en este caso venían ocho,
-Medio kilo de picadillo de pollo,
-Chalotas,
-Queso rallado tipo gruyère,
-Aceite de oliva,
-Sal,
-Laurel,
-Romero,
-Tabasco,


Modo de elaboración:
En una sartén, colocamos un par de chalotas o escalonias muy picadas y las sofreímos en un buen chorro de aceite hasta que queden pochadas. Entonces, añadimos el pollo junto con el romero, una hoja de laurel y el tabasco y lo cocinamos hasta que esté dorado, momento en el que lo corregimos de sal. El tabasco a mí me encanta, pero hay gente muy sensible con el picante, así que lo utilizaremos con precaución, según nuestros gustos.
Damos unas cuantas vueltas al picadillo con una cuchara de madera para que se mezclen bien los ingredientes, retiramos la hoja de laurel y, finalmente, agregamos una buena cantidad de queso rallado. Ya tenemos nuestro relleno.
Ahora calentamos unos segundos las tortillas de maiz -que, por cierto, se parecen bastante a nuestros talos de Euskal Herria- y las colocamos extendidas. En el centro de cada una ponemos una buena cantidad de la masa que hemos preparado y les damos su característica forma de burrito. Esto se hace doblando tres solapas, primero la de abajo y luego las laterales.
Ni que decir tiene que cada uno puede añadir a esta masa lo que más le apetezca: tomate, más queso, salsas de todo tipo, etc.
En fin, espero que llegue el día en que cocine mi propia masa para los burritos. Si es así, ya os contaré como ha salido la cosa.
Los podemos servir acompañados de una guarnición de arroz, ensalada o patatas fritas.
Buen provecho y ¡buena onda...!