miércoles, 26 de agosto de 2009

Ramadán.

El Ramadán se corresponde con el noveno mes del calendario musulmán. dicho calendario es lunar, por lo que no coincide con el gregoriano, que es solar, y el universalmente establecido, lo que origina que el Ramadán vaya desplazándose unos once días a lo largo de cada año.
Su inicio se establece cuando es visible el cuarto creciente tras la luna nueva, es decir, unos dos días después. En la actualidad resulta poco preciso determinarlo observando el cielo, por lo que se recurre a horarios para cada zona del mundo. Estos horarios suelen ser comunicados por los organismos islámicos competentes de cada región.
Durante el mes de Ramadán se prohíbe ingerir bebida o alimento, fumar y mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta de sol. Esto es válido para personas adultas y que gocen de salud mental y física. Por tanto, se contemplan varias excepciones: enfermos crónicos, mujeres gestantes o en periiodo de menstruación, así como situaciones coyunturales, como la de encontrarse de viaje, etc. En estos casos de impedimento temporal, deben recuperarse los días de ayuno.
Este es el aspecto que más llama la atención a los no musulmanes. El ayuno, por un lado, permite que nos solidaricemos con las personas que sufren por hambre en el mundo y, por otro, nos purifica interiormente, procurándonos un estado más apto para la meditación, la introspección y la oración. Se trata de un mes en el que se intensifica la lectura del Corán y la vida en comunidad. Es un tiempo de compartir en el que debe extremarse aún más la generosidad y la actitud solidaria.
Para los musulmanes que residimos en Occidente, sin embargo, resulta un esfuerzo arduo, ya que ni la vida social ni la laboral se adaptan a nuestras necesidades religiosas. Existe una ley del 92 que regula la reducción de la jornada laboral para los musulmanes durante el mes de Ramadán pero, como tantas otras leyes que regulan los derechos de los trabajadores, se ha quedado en papel mojado y no se cumple en ninguna empresa.
En la noche cerrada, "cuando no puede distinguirse el hilo negro del hilo blanco", se rompe el ayuno. La vida tiende a vivirse más de noche por razones obvias y esto siempre me ha producido una extraña sensación de irrealidad. Me resulta imposible describir esta relación tan personal de sumisión a Allah, quizá porque, al igual que los sentimientos más arraigados como el amor o el dolor atroces no pueden expresarse con palabras. se diría que al verbalizarse pierden su valor o, quizá, sea un pudor inexpugnable el que nos impide compartir este tipo de experiencias.

2 comentarios:

bLuEs dijo...

Cuando hace muchos años entrevistaron a un músico de blues de la zona sur de Estados Unidos, éste se quejaba de la gente blanca que "no sabe la forma en que crece el algodón". Venía a decir algo así como que los padecimientos que había pasado no los conocían los chicos blancos que por entonces comenzaban a tocar blues.

Aunque se podría decir que la experiencia en un grado para comprender el significado de las cosas, me parece (y con esto creo que me repito) que el ayuno tiene también otros valores. Muchos pensadores y religiosos solían y suelen "cuidar" sus dietas, generalmente haciéndolas escasas. Imagino que se prolongará la proporción entre lo que se atiende a la vida "mundana" y a la espiritual.

Saludos.

Dizdira Zalakain dijo...

Gracias por tu comentario, Blues. Resulta raro -afortunadamente raro, quiero decir- que alguien, religioso o no, comprenda esto. En mi entorno tradicional se considera una actitud excéntrica cuando no una imbecilidad absoluta, pero supongo que eso daría lugar a otra larga charla.
Saludos.