sábado, 30 de mayo de 2009

GAROÑA.


No pretendo abrir un debate nuclear con este post. Mi postura está clara. Soy absolutamente contraria a la energía nuclear, no tanto por la inseguridad que ésta entraña, sino por el problema irresuelto del almacenamiento de residuos tóxicos. Esta actitud general de falta de previsión, de planificación a largo plazo, es muy habitual en el hombre contemporáneo y no acabo de comprenderla, pero este es otro tema.
De lo que quiero hablar aquí es del cinismo de los "gobiernos", en este caso del español. El PSOE incluía en su programa electoral de las dos últimas legislaturas el cierre de la central de Garoña, pero, ahora, se ha vuelto desmemoriado. No necesita coherencia alguna, porque la masa de votantes jamás le va a pedir explicaciones. La impunidad de la que gozan los políticos con responsabilidades se la otorgamos nosotros.
Esta central debería llevar 12 años cerrada; solo con varias prórrogas concedidas por el Gobierno se mantiene abierta todavía. En los últimos meses ha sufrido 4 paradas por averías. Según todos los investigadores imparciales, los tanques sufren un elevado nivel de corrosión y grietas profundas.
El Diputado de Medio Ambiente de Araba, ha enviado 9 cartas al ministerio correspondiente sin recibir respuesta alguna. Así que ha tenido que coger su coche y plantarse en Madrid con los miles de firmas recopiladas, emulando cualquier película costumbrista con intencionalidad política de los años ochenta. Patético, ¿verdad? Como él dice, es más que sospechoso el silencio del Gobierno, que se ha vuelto, de pronto, sordo, mudo y amnésico. Hoy se celebra una manifestación en Gasteiz que tampoco será escuchada, supongo.
En el otro lado de la balanza tenemos al lobby nuclear, que, lejos de esconderse, convoca ruedas de prensa con una chulería hiriente y que, ante la falta de argumentos, recurre al chantaje y la amenaza: "Si se cierra Garoña, la electricidad multiplicará su precio." De nuevo, cualquier observador imparcial denuncia la falsedad de está afirmación, puesto que Garoña suministra menos del 1% de la electricidad.
Lo relevante de todo este asunto es que el Gobierno va a plegarse a los intereses particulares de un lobby en lugar de preocuparse por la seguridad de sus ciudadanos. Siempre lo mismo.
Por otro lado, en multitud de campañas tan hipócritas como ñoñas, en un ejercicio de cinismo sin precedentes, nos alaban las excelencias de las energías renovables y no contaminantes. Animo a cualquiera a que intente colocar placas solares para suministrar energía a su casa. Se encontrará con tales trabas que, desanimado, seguirá entregando su impuesto mafioso a Iberdrola, Repsol, Naturgas, Endesa o a la camorra que nos corresponda, según nuestro lugar de residencia.