lunes, 18 de mayo de 2009

EL FRAUDE OBAMA.



¿No es increíble cómo después de tantas repeticiones hasta la naúsea sigue funcionando a la perfección el mismo márketing a la hora de comprarnos un automóvil o votar a una marioneta pintarrajeada?. Asistimos perplejos y asqueados a la "cobertura informativa" del proceso electoral norteamericano, en el que se nos presentaba a un tipo que hasta ayer no conocíamos de nada, promocionado con un nombre redondo y también llamativo, como si fuera una marca: Obama. Los medios que dicen ser de izquierdas nos lo presentan como una especie de ángel salvador de su país y, por tanto, del mundo entero. Odio dármelas de profeta de lo evidente, pero nunca esperé nada de este hombre, como tampoco me creo lo del cabello un 65% más sedoso. Ni siquiera me pareció destacable el hecho de que, por primera vez, un negro ocupara la Presidencia del país. Una negra había sido con Bush la ministra de exteriores que iba encabezando a las hordas genocidas formadas básicamente por carne de cañón también negra. Obama no es un negro, como lo era Malcolm X. Es un yanqui pijo-fascista. Un verdadero cambio habría sido que el Presidente americano fuese ese negro Malcom X, por ejemplo, Pero algo así constituiría una verdadero novela de ciencia-ficción.
El hecho de que el teatro cruel de marionetas de los USA haya cambiado al psico-clown Bush por el comehamburguesas mulatito con dientes de corporación dermoestética no significa que debamos tragarnos el milagro de Obama y la bruja Clinton, cuya campaña ha sido subvencionada por el mismo lobby judío americano, osea, por los de siempre.
Y, en efecto, este adalid del pacifismo y el buen rollito, comienza a mostrar su verdadero rostro. Me limitaré a la política exterior, por la sencilla razón de que la interna no me interesa. Los norteamericanos son responsables del infierno en el que viven y, además, parecen bastante felices siendo tan competitivos en esa carrera hacia la estupidez y la crueldad supremas de su anarco-fascista way of life. Así que mi preocupación exclusiva es que no exporten su modelo de subsociedad.
Con respecto a Latinoamérica, Obama ha hecho lo de siempre: exhibir su mierdosa sonrisa y sus trajes de vendedor de seguros en la cumbre americana. Podía haber levantado el bloqueo a Cuba, por ejemplo, para dar muestra de sus buenas intenciones, pero eso es demasiado radical, claro. Confiemos en que sus jefes le ordenen dejar de preparar intentos de golpes militares en los países que no pasan por su aro, que cada vez son más.
Tampoco hizo ni dijo nada cuando Israel invadió Gaza asesinando a cientos de palestinos. Sus coachers no se lo habrían permitido. Por otro lado, sigue masacrando población civil con toda impunidad en Afganistán y Pakistán, extraño modo de ser pacifista. Pero ni siquiera ha abandonado Irak ni ha expulsado a esa mafia de seguratas de Blackwater, acusados de asesinatos y violaciones probados.
En fin, su ultima decisión se refiere a Guantánamo. No lo va a cerrar y ha restaurado las cortes militares, mediante las cuales serán juzgados los presos ahí recluídos sin garantías mínimas como el habeas corpus. Nuestro Obama recula como el vendedor de seguros que, una vez firmado el timo, nos revela la letra pequeña. Preferiría haberme equivocado con Obama y sus numeritos, pero va a ser que no. de momento,
Hussein fue ahorcado protagonizando uno de los momentos más atroces que yo recuerdo con su ejecución televisada. Ya que un país tan democrático como Estados Unidos dispone de mecanismos legales como la pena de muerte y, puestos a eliminar criminales de guerra, ¿por qué no empieza con Bush, Runsfeld, Cheney, etc? Esto también es ciencia ficción...
Me temo que Obama hará lo mismo que su predecesor: utilizar el márketing que tanto le ayudó para demonizar a los dirigentes de un país antes de invadirlo, con cualquier medio a su alcance, incluídas las mentiras más necias. El mismo márketing que ha hecho que las calles se llenaran de gente protestando contra la guerra de Irak pero que ahora nadie mueva un dedo por Afganistán o Palestina porque, claro, aunque estos no tienen armas de destrucción masiva, tienen algo aun peor: son TERRORISTAS -la palabra mágica del guiñol, ante la que todos los niños ya saben que viene el coco. El guiñol de pesadilla que aparece en nuestras teles, en las mismas en las que Franco y Juan Carlos se dirigen a la Nación con sus medallas al mérito. Y van desfilando el monigote de Aznar, diseñado por Nintendo, el enrrollado Zapatero, diseñado por Pixart, promotor del páis de las tres culturas en la que la Conferencia Episcopal sigue mandando y los que vienen en pateras son metidos en prisión.

Tienen razón en que Cuba es un país triste. Ellos no tienen un guiñol tan divertido. Siempre ese señor con barbas que habla de cosas aburridas, sin márketing, sin gancho, un 53% menos demócrata...