martes, 10 de agosto de 2010

El Ramadán y ASAJA.

Es curioso que la asociación de terratenientes, señoritos y caciques del campo hispano reciba en algunos medios el nombre de "sindicato", cuando desde cualquier punto de vista es una patronal -y de las más fascistas y casposas, por cierto. El afiliado tipo de ASAJA no es un campesino que trabaja de sol a sol, sino el típico garrulo que malcontrata a unos inmmigrantes, los lleva en una hedionda furgoneta y los pone a trabajar en el campo de sol a sol a cambio de la calderilla que le queda en el bolsillo después de su visita al casino y al puticlub.
Para dar cuenta del ámbito intelectual e ideológico en el que se mueven estos autodenominados "jóvenes agricultores" quizá sea suficiente decir que, amigos del dinero fácil y del pelotazo agrario a costa de lo que sea, son firmes y entusiastas partidarios de los cultivos transgénicos. En parte gracias a ellos, España es el basurero transgénico de Europa y la cobaya en la que las multinacionales experimentan para forrarse.
Pues bien, estos "jóvenes agricultores" han hecho firmar una curiosa cláusula a sus esclavos musulmanes para poder trabajar este verano en sus fincas. En ella deben eximir a la empresa de toda responsabilidad si alguno de ellos cae enfermo trabajando bajo 40º, ya que ello se debería a su práctica del ayuno diurno que exige el Ramadán. La cláusula es tan abusiva que, de no ser por la islamofobia que se ha extendido en este país en los últimos años, sería de esperar que fuese declarada ilegal. No sólo es porque sea atentatoria -una vez más- contra los derechos religiosos de los musulmanes. Es que firmar ese documento significa colocar al trabajador musulmán en una absoluta indefensión jurídica contra cualquier abuso del capataz que atente contra su salud. La cosa es muy sencilla, si yo soy un clásico esclavista de ASAJA y tengo una tarea especialmente dura que realizar, bajo condiciones de calor especialmente rigurosas ¿a quién enviaré a desempeñarla? A los musulmanes, claro está, pues si alguno muere o cae gravemente enfermo, podré siempre argumentar que ha sido por culpa de sus supersticiosas prácticas.

Mañana comienza el Ramadán. En este mes, mientras algunos cosechan los frutos de la dignidad con su esfuerzo personal, otros cosecharán los frutos de su usura con la explotación de sus semejantes.

¿Por qué no combatís por la causa de Allah, cuando hay hombres, mujeres y niños oprimidos que dicen: ¡Señor nuestro! Sálvanos de los habitantes opresores que hay en esta ciudad. Envíanos quien nos proteja y socorra? (Sura An-Nisa, 75)

3 comentarios:

JL F dijo...

El sindicato de fascistas agrarios (como se deberia llamar ASAJA) ha encontrado el filon de la islamofobia, como encontro el del racismo y el de la criminalizacion de la inmigracion. Este tipo de gentuza tiene una habilidad especial para abusar y aprovecharse de otros seres humanos, con la connivencia de la sociedad y los gobiernos (que, quizas, son igual que ellos).

Anónimo dijo...

y ¿qué propones? ¿que les despidan? ¿qué les obliguen a comer? ¿qué no trabajen durante un mes por no estar en condiciones y ser un peligro para ellos mismos y los demás pero sigan cobrando mientras se pudre la cosecha??

Dizdira Zalakain dijo...

José Luis:
El mundo del campo y los temporeros, en verdad, es un siniestro mundo del que apenas somos conscientes en la ciudad. Si cambiamos el caballo por el 4x4, el casino por la discoteca, y el pobre ganapán por el inmigrante las negras estampas que tanto denunciara Miguel Hernández se siguen repitiendo hoy. Es normal: la guerra la ganaron los señoritos.

Anónimo:
¿Que qué propongo? Pues nada especialmente original: que se haga lo que se venía haciendo hasta ahora: reducciones de jornada que deben ser recuperadas después del Ramadán -sin compensación alguna, claro está.
Consulta los convenios colectivos para el campo y compruébalo tú mismo. Por ejemplo, éste, válido para Almería:

http://convenios.juridicas.com/convenios/trabajo-campo-almeria-2007-2009.html#a23

Esta es la solución lógica: no hacer firmar al trabajador un cheque en blanco absolutamente abusivo que libra a la empresa de la responsabilidad que tiene de no poner en peligro la vida de los trabajadores.
Y ahora te pregunto ¿a qué viene este cambio, si las cosas funcionaban bien? Pues viniendo de quien viene la iniciativa y dado el clima de islamofobia creciente, está bastante claro. Viene a marginar, a maltratar y, hablando claro, a putear a los que tienen una determinada religión. Eso se llama fascismo.