martes, 17 de agosto de 2010

Hojaldre de puerros.

Este entrante es un plato de lujo cuya preparación es mucho más sencilla de lo que parece. Se puede cocinar en una sola pieza entera -menos trabajo- o hacerlo en pequeñas porciones -esto último es más sencillo, más trabajoso y más bonito. Aunque hay quien se prepara el hojaldre en casa, ésta es una tarea en verdad para expertos. Aquí compraremos láminas de hojaldre congelado o refrigerado, que también sale muy rico.

Ingredientes para 4 personas:
-2 láminas de hojaldre,
-2 calabacines medianos,
-1 manojo de puerros,
-200 gr de gambas,
-50 gr de mantequilla,
-Medio litro de leche entera,
-Sal,
-Nuez moscada,
-Aceite de oliva.
-Harina
-1 huevo.

Modo de elaboración:
Comenzaremos preparando el relleno del hojaldre. Tostamos una cucharada sopera de harina en una sartén y la reservamos. Luego limpiamos y pelamos bien las verduritas, cortando los puerros en aros y los calabacines en dados. Después los sofreímos en un chorro de aceite de oliva hasta que se pochen.
En ese momento añadimos las gambas, ya que se cocinan en pocos minutos y salamos el sofrito a nuestro gusto.
Ahora añadimos la mantequilla, la harina tostada, un pellizco de nuez moscada y medio litro de leche, batiendo la masa para que no se formen grumos. Primero lo hacemos a fuego alto y, cuando la leche comience a hervir, seguimos con el fuego lento. Teniendo en cuenta que al enfriarse la masa se endurece, vigilaremos que ésta no nos quede ni demasiado líquida ni demasiado espesa, añadiendo más leche o más harina según el caso.
Cuando esté lista, la dejamos enfriar.

Pasamos ahora al hojaldre. Para prepararlo debemos espolvorear una superficie lisa y limpia -la encimera, por ejemplo- con harina para que no se nos pegue el hojaldre. Otra opción es hacerlo directamente sobre la bandeja del horno. La mayoría del hojaldre congelado o refrigerado viene más grueso de lo deseable. Para hacerlo más fino, lo podemos amasar con el clásico rodillo de cocina. Si no tenemos uno, nos valdrá una botella de cristal. Ya sea rodillo o sea botella, también debemos espolvorearlo con harina, para que no se le pegue el hojaldre. Hacemos rodar el rodillo sobre el hojaldre cuidando que no se rompa hasta que adquiera el grosor deseado. A mí personalmente me gusta muy fino. Es una buena idea utilizar una lámina más fina para la parte de arriba y otra más gruesa para la de abajo. Así no corremos riesgo de que se nos desfonden por el peso.
En medio de las láminas colocamos la masa y de este modo vamos formando algo así como empanadillas individuales. Para cerrar las dos capas por los extremos unimos bien los bordes untándolos con huevo batido y presionando con un tenedor. Para untar podemos usar los dedos, pero mejor aún es un pincel.
Con ese pincel podemos pintar también la parte de arriba de las piezas para que, al hornearse, adquieran ese aspecto dorado tan apetitoso.
Si no habiamos preparado las piezas directamente sobre la bandeja del horno, solo nos queda espolvorearla con harina para que no se pegue la masa y colocar en ella los hojaldres. Precalentamos a 180º y horneamos a esa temperatura durante 15 minutos.
Buen apetito.