martes, 25 de mayo de 2010

Murtadha Mutahhari (II): Las buenas obras sin fe.

La propaganda anti-islámica que ofrecen en los últimos años los medios de comunicación de masas en Occidente tiene como consecuencia -y presumiblemente como objetivo- principal generar en la gente sencilla miedo y odio hacia una parte de la Humanidad. Qué se persiga a su vez con ello es un tema del que no quiero ocuparme hoy.
Otra consecuencia, menos grave, pero también muy triste, es el desprecio generalizado de las creaciones intelectuales provenientes del Islam por parte de las clases cultas de Occidente. Tal desprecio se produce a priori, antes de siquiera haber conocido de primera mano lo que se desprecia. Como excepción, existen en nuestro país, gracias seguramente a una suerte de patriotismo progresista, quienes reconocen en el Al-Andalus omeya una especie de "oasis" en el desierto cultural islámico. Suponen que Al-Andalus es algo así como una excepción en la general historia de atraso y fanatismo del mundo musulmán. Un mínimo conocimiento de la Historia desmontaria semejante creencia: el Islam ha sido un polo cultural tan pujante o más que la cristiandad europea a excepción del período que va de final de la Edad Moderna a la Segunda Guerra Mundial. Nuestra ignorancia inducida sobre el Islam es semejante a la del pueblerino de los USA que cree que España es un país sudamericano.

Hoy quería hablar de un aspecto del pensamiento teológico del Ayatollah Murtadha Mutahhari. Ya simplemente hablar de pensamiento teológico de un ayatollah puede causar extrañeza a algunos. La palabra ayatollah se asocia hoy popularmente con un individuo poderoso, fanático, machista y enemigo de cualquier tipo de derecho o libertad que a uno se le pueda ocurrir. Muchos relacionarán el término con la República de Irán, uno de esos países absolutamente perversos en los que se les amputa los brazos a los niños cuando roban, se ejecuta a los homosexuales o se lapida a las mujeres que no llevan velo. Uno de esos países que merecen ser masacrados, expoliados y bombardeados por nosotros, los amantes de la justicia y la libertad.
Y, desde luego, según esta visión de las cosas, un ayatollah no merece el nombre de teólogo. Sin embargo, la realidad es que el título de ayatollah es otorgado en el Islam chií a un clérigo que, tras numerosos años de estudios universitarios, destaca por sus conocimientos y sabiduría. No es equivalente al título de Papa en la Iglesia Católica, entre otras muchas cosas porque existen numerosos ayatollah -en estos momentos, unos 70 en todo el mundo. Otra diferencia que seguramente sorprenderá es que las mujeres también pueden ser ayatollah, como es el caso de la iraní Zohreh Sefati.
Murtadha Mutahhari fue un personaje clave en la revolución iraní, revolución que apenas pudo ver nacer, pues fue asesinado en mayo de 1979. Su vida la hemos esbozado en un post anterior; en esta ocasión quiero centrarme en una cuestión teológica tratada en una de sus obras principales, titulada "Justicia Divina." La cuestión puede expresarse así:

"¿Los no musulmanes están condenados al infierno independientemente de que sus acciones sean bondadosas o malvadas?"

Mutahhari llega a la conclusión de que tanto la respuesta positiva como la negativa revelan el carácter antinómico de la pregunta, pues en ambas se llega a conclusiones inaceptables para el Islam.
-Si respondemos que todo el que no sea musulmán está condenado al infierno, entonces estamos negando la justicia divina, pues no es posible que Dios condene al mismo castigo a un hombre bueno y a uno malo.
-Pero si respondemos que cualquiera, sea musulmán o no, que cometa buenas acciones será premiado por Dios ¿de qué sirve ser musulmán?
El estilo argumentativo de Muttahari, típico de la tradición teológica islámica, es sumamente claro y bien estructurado, pero sin olvidar el tono didáctico también propio de la tradición, que le permite incluir ejemplos y anécdotas. Nos habla Mutahhari de un amigo que, en los tiempos del Shá, tuvo ocasión de conocer una leprosería en la ciudad de Mashhad. Estaban allí hacinados seres humanos que habían sido incluso rechazados por su familia, y carecían de atención médica o de cualquier tipo porque nadie contestaba a los anuncios oficiales ofertando puestos de trabajo para el centro. Unas monjas francesas llegaron para hacerse cargo del trabajo que todos rechazaban. El amigo del futuro ayatollah quedó perplejo: aquellas mujeres hacían su peligroso y desagradable trabajo sin esperar nada material a cambio; el poco tiempo que tenían libre lo dedicaban a rezar y sus largos ropajes blancos hacían parecer inmodestas a las mujeres iraníes. ¿Cómo era posible que estas mujeres terminaran en el infierno por no ser musulmanas?
Acudir a la Revelación no parece aportar una respuesta concluyente: el Corán ofrece pasajes que parecen apoyar ambas posturas: en unos parece extender la salvación a cualquiera que practique el bien y evite el mal, mientras que en otros parece restringirla solo a los creyentes.
Así que Mutahhari procede diferenciando entre acciones externas y acciones internas. Una buena acción considerada desde el punto de vista externo, podría sin embargo estar originada por una intención egoísta o malvada. Y viceversa. Las intenciones detrás de cada acción son un misterio para el observador externo. Solo Dios conoce el interior de nuestras almas.
Una diferencia fundamental es que las acciones externamente buenas cambian el mundo para bien, y las acciones internamente buenas cambian para bien al que las ejerce. Este cambio para bien supone un acercamiento a Dios, que es el supremo Bien. De modo que podríamos definir como una buena acción desde el punto de vista interno aquella que nos hace ascender para acercarnos a Dios. Este es el punto de vista que cuenta para la salvación y solo Allah lo conoce, por lo que nadie tiene derecho a asegurar que tal o cual persona se ha salvado o no.
Estima Mutahhari que para lograr ese ascenso hacia Dios basándose en las buenas acciones es preciso desear dicho ascenso. Su argumento básico es que si alguien no sabe cómo se llega a Dios o incluso cree que Dios no existe no puede nunca llegar a él, lo mismo que alguien no puede llegar a Teherán, que está al norte de Isfahán, viajando hacia el sur. Llegar a un lugar implica querer ir a ese lugar y saber cómo hacerlo. Por eso, según él, el Islam es necesario. Sin la correcta guía de la verdadera religión, las buenas acciones internas no nos permiten ascender en la dirección correcta, que es Dios.
Hasta aquí llegaría la respuesta de un teólogo poco honesto intelectualmente, dedicado tan solo a apuntalar su fe con argumentos. Pero Mutahhari sabe que la cosa no es tan sencilla y no lo oculta a sus lectores: reconoce que sin duda hay quienes no profesan el Islam o ninguna religión en absoluto y sin embargo llevan a cabo acciones de pura bondad, sin rastro de egoísmo -en el mismo sentido en el que Kant las entendia. Son acciones que solo buscan el bien por el bien: no existen en ellas motivos espurios: ni deseo de reconocimiento, ni miedo, ni hábitos sociales... ¿Qué decir de ellas?

"(..) uno debe decir que en lo más profundo de su conciencia debe existir la luz que le permite reconocer a Dios. Y suponiendo que lo niegue con la lengua, lo confiesa en lo más recóndito de su ser; su negación es la negación de un ser imaginario que él ha tomado por Dios (...) no la del auténtico Dios. El amor al bien, a la justicia, a las buenas acciones, solo porque es bueno, justo y necesario, sin más motivos, es un signo de amor a la Esencia poseedora de la Suprema Belleza; por tanto es inverosímil suponer que las personas que han actuado así vayan a ser contadas entre los infieles el día de la Resurrección, por más que por sus palabras se hayan declarado como tales. Pero Dios sabe más."

Es pertinente comparar estas hermosas palabras de un ayatollah de la revolución iraní -considerado en nuestro ámbito como un fanático religioso- con la opinión de las jerarquías católicas acerca del mismo asunto. En 1964 el documento Lumen Gentium, aprobado en el Concilio Vaticano II llegaba, tras dieciséis siglos de negar ex cathedra y sin paliativos la salvación a los no católicos, a admitir una apertura:

"Pues los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la gracia en cumplir con las obras de su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna."

Nótese sin embargo que la salvación aquí está restringida a los que "inculpablemente desconocen el Evangelio." Mutahhari, en cambio, estima que incluso quienes niegan el Islam una vez que lo conocen podrían salvarse.
A pesar de la tibieza de la declaración de Lumen Gentium, la dirección teológica del Vaticano desde Juan Pablo II ha intervenido para "matizarla" y despojarla en lo posible de su intención aperturista. Además no hay que olvidar que la expresión "Extra ecclesiam nulla salus" (fuera de la Iglesia no hay salvación) sigue siendo Dogma de Fe . El artículo 714 del Denzinger sigue afirmando:

"Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles, a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia."

A pesar del marcado contraste que ofrece esta comparación de dos teologías, la oficial católica y la de un ayatollah chií, nuestro ilustrado mundo occidental seguirá pensando que el Islam es una religión intransigente y fanática.

11 comentarios:

bLuEs dijo...

A mi modo de ver todas las religiones son verdaderas (y hablo de religiones no de "fakes"). Simplemente cada una supone una "interacción" distinta de lo humano con lo divino.

En cuanto al otro tema se me viene a la cabeza Saramago que, declarándose ateo, atendería a muchos de los más ejemplares preceptos religiosos (por ejemplo ser sensible al sufrimiento ajeno).

Aunque, a fin de cuentas, sea simplicar una barbaridad todos los "maestros de la vida" han terminando hablando en términos relativamente similares. Por decirlo en bruto: al final se habla siempre de lo mismo y la dirección es similar. Esto también sería un dato significativo para comprender la variedad de pensamientos y posturas.

Por otra parte, y pensando en el desprecio e ignorancia de occidente respecto al islam al que aludes, a mí me viene sorprendiendo mucho la inmensa talla intelectual (atención que ya no digo teológica ni religiosa) de muchos pensadores vinculados a la religión. Cuando estudiaba filosofía no alcanzaba a comprender esta "lateralidad", después de todo también se estudiaba a Agustín de Hipona o a Tomás de Aquino, pero en realidad hay un desprecio muy grande en el mundo de los "paganos" hacia los pensadores religiosos. Es casi como si no existieran.

Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

Aparte de que es evidente que los medios de propaganda occidentales dan una imagen interesada del Islam, identificandolo con fanatico, una imagen que deja de lado su gran diversidad en todos los sentidos, mucho mayor que la del cristianismo actual, me ha sorprendido mucho que las mujeres puedan ser ayatollah, algo que no cuadra para nada en el esquema oficial sobre el mundo musulman instaurado desde Europa y EEUU, donde las mujeres no tienen ningun derecho.

Ademas, el pensamiento del mundo musulman esta muy invisibilizado, no solo el religioso, sino tambien el politico y el filosofico.

Gracias por la informacion

pcbcarp dijo...

Creo que ya sabes que para mí el concepto religioso de salvación es inconcebible. Pero el pensamiento religioso de un maestro influyente lo valoro por sus consecuencias: éste es bueno.

Tus postios sobre el Islam son muy, muy buenos. Tu trabajo sobre Islam y socialismo me he permitido citarlo en alguna discusión. Me pregunto si tienes intención de recopilarlos en algún momento.

Dizdira Zalakain dijo...

Blues:
Muy apropiada la distinción entre religiones y fakes.
Tienes toda la razón: existe un prejuicio muy negativo acerca de la falta de calidad e interés de los pensadores religiosos o teológicos. Está relacionado con la falta de cultura religiosa que sufre nuestro país por culpa del monopolio de la Iglesia Católica en la educación religiosa. Los profesores de religión en España no son profesores, sino catequistas.

José Luis:
En efecto, todo pensamiento musulmán que no sea en realidad pensamiento único disfrazado con chilaba está proscrito en nuestros medios.

pcbcarp:
Yo tampoco concebía la salvación hasta hace poco. Creo que es que no se trata de concebir nada. Me recuerda a lo que decíamos de niños cuando veíamos las ridículas movidas de los mayores por temas de amor. "Yo nunca tendré novio, qué cosa tan ñoña." Pero, de pronto, te ves a ti misma sumergida en un mar de ñoñerías. Yo creo que nosotros no concebimos nada: llamamos "concebir" a buscar razones para lo que de todos modos ya creíamos.
Muchísimas gracias por tus elogios. No tengo en principio ninguna intención de recopilarlos en otro sitio que no sea este blog. Pero vamos, si se te ocurre alguna idea...

Anónimo dijo...

Estimada Dizdira:
Que te puedo decir, aparte de que comparto todas y cada una de tus palabras, que este es justo el estilo que podría ser muy bueno para la radio.
Con tu permiso tomaremos prestado este artículo de tu blog para leerlo en algún próximo programa.

Recibe un cordial saludo de la Paz de Dios.

Ammar López

Dizdira Zalakain dijo...

Ammar:
Claro que puedes tomar prestado éste y cualquier artículo que consideres oportuno. Para mí es un privilegio colaborar con vuestro proyecto.
Un saludo de la Paz de Dios.

pcbcarp dijo...

No se me ocurre ninguna idea, pobre de mí, que ni siquiera tengo una editorial. En fin, los recopilaré ad usum privatum

bLuEs dijo...

Por si te sirve de ayuda....

Últimamente hay mucha gente que está viendo como editan en libro físico su blog. "El café de Ocata" , "Majao", "Fliegue cojonera", "Boulé", etc.... (y sólo estoy hablando de los que tienen que ver filosofía o son próximos)

El que lleva http://siltola.blogspot.com/ ha editado varios de los que he mencionado.

Tienes muchos artículos. Yo que tú me animaba a ir haciendo una selección y a probar suerte (si es que te interesa el tema).

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

Muchas gracias a los dos pero no creo que nadie esté dispuesto a pagar por algo que ya está disponible de forma gratuita. Además, ya sé que se publica casi de todo, pero no creo tampoco que estos artículos merezcan una edición en papel -y no es falsa modestia. Por otro lado, dudo de que tenga lectores mejores que vosotros... así que mejor seguir como hasta ahora. Ya me parece una pasada que a vosotros os interese y os sea útil algún artículo.

bLuEs dijo...

Yo creo que tienes muchos aciertos, pero como sueles tratar temas "cotidianos" o noticias de "actualidad" me cuesta ver que este tipo de cosas tengan algún precedente en libros (como no sea el Watergate o algo así). Quizás son más apropiados para otro formato. Con las entradas que tienes de "pensamiento" ya tienes más fácil clasificarlas y buscarles una salida "standard".

"[...]no creo que nadie esté dispuesto a pagar por algo que ya está disponible de forma gratuita."

Bueno. Yo también pensaba eso antes. Es de perogrullo. Lo que sucede es que en la vida no funcionan las cosas así. Si mañana presentan a alguien como un gran pensador fijo que habrá un grupo de gente que se compre su libro (sea lo que sea). Si no que se lo pregunten a Fichte que entró en el club de los "selectos" de forma no muy distinta. Lo mismo valdría a la inversa. Suelo decir que estoy convencido de que si Hendrix tocase en mi pueblo no le haría caso nadie. En fin, que el envoltorio hace mucho en esta vida. Es así de triste pero así suele funcionar.

pcbcarp dijo...

Estoy de acuerdo con bLuEs. Una cosa es leer el blog a ratos y otra tener concentrados los textos en un libro (aunque fuera un e-book). Yo soy maniático de los libros y, desde luego, lo compraría; aunque no soy muy útil como referencia mercantil.

Respecto a la visión que ofreces del Islam, una visión del Islam como algo "normal", sería altamente beneficioso que tus artículos los leyera más gente aparte de nosotros.