Ingredientes:

-500 gr de pechuga de pollo en filetes finos.
-100 grs. de queso de oveja.
-Un trocito de queso Roquefort
-Sal
-Pimienta
-Orégano
-Aceite de oliva.
Modo de elaboración:
Ve precalentando el horno a 180º y saca fuera una de las bandejas, que luego queman.
Si el de la carnicería no te ha hecho caso o bien has comprado los filetes de pechuga ya cortados en esas bandejas de poliestireno y te has encontrado con que son demasiado gordos, intenta aplanarlos un poco con un rodillo de cocina: no es que sean de plastilina, pero un poco moldeables sí. Salpiméntalos.
Corta unas lonchas de queso de oveja de un grosor similar al de los filetes. Si tienes la suerte de contar con queso navarro Bertizarana, entonces te va a salir algo espectacular. Si no es así, busca un queso de oveja que tenga un sabor más bien fuerte y que no sea demasiado tierno.
Pon rodajitas de queso encima de los filetes y dóblalos haciendo un bocadillo.
Encima de cada bocadillito pon un trozo de roquefort. No importa que los elementos de este montadito no se sujeten muy bien: el horno se encargará de unirlos.
Unta la bandeja del horno que has sacado con aceite de oliva y coloca en ella los montaditos. Antes de meterlos, espolvoréalos con orégano.
Déjalos allí unos diez minutos y, una vez que compruebes que están hechos, disfruta de un plato ligero de esos que es difícil que a alguien no le guste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario