sábado, 11 de julio de 2009

Detenido un miembro del Comando Phoskitos.

Siempre he temblado cuando, en el transcurso de una conversación, alguien utiliza la introducción "Yo no soy racista, pero..." En efecto, existe poca gente que reconozca su racismo sin ambages, aunque lo justifique mediante anécdotas inconexas y argumentos espúreos. En este caso, voy a referirme -porque me pilla cerca- a la localidad de Errenteria en Gipuzkoa, pero podría estar hablando de cualquier pueblo o ciudad del estado.
Desde hace una semana están teniendo lugar en este municipio una serie de acontecimientos que llevan a la reflexión. El pasado domingo, una joven denunció un intento de violación, hecho que, según los vecinos, ha sido la gota que ha colmado el vaso. Desde hace meses, venían denunciando frecuentes hurtos menores ante la pasividad , según también ellos, del alcalde.
Parece ser que los responsables son menores magrebíes no acompañados, tutelados por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Estos menores llegan a España y son distribuídos en diversos centros de acogida, algunos de los cuales se asemejan más a cárceles que a residencias colectivas. Las autoridades afirman que solo un diez por ciento de estos menores cometen actos delictivos normalmente de poca monta, -lo cual. por cierto. tiene bastante "mérito" tratándose de críos desarraigados y, prácticamente abandonados a su suerte. La falta de salidas educativas o profesionales y el hacinamiento son características habituales en estos centros y, desde luego, la buena voluntad de los educadores no es suficiente para paliar estas carencias.
Pues bien, desde hace una semana, los vecinos del barrio de Iztieta, en Errenteria, se manifiestan delante de diversos comercios magrebíes: locutorios, carnicerias, restaurantes... cuyos propietarios y clientes suelen ser personas que llevan residiendo años en el pueblo y que jamás han tenido problema alguno. Se da también la curiosa coincidencia de que este barrio es de esos de aluvión que surgieron en los 60 ante la masiva emigración de trabajadores procedentes de diversos puntos del estado y que se vieron obligados a abandoner sus pueblos para poder encontrar trabajo.
Todavía no se ha juzgado a los responsables, pero los vecinos ya han decidido su culpabilidad. Les parece razonable perseguir a un colectivo por el hecho de que coincida su lugar de nacimiento, aunque seguro que se mostrarían escandalizados ante la idea de perseguir a todos los sordos o a todos los valencianos por el hecho de que uno de ellos haya cometido un presunto delito.
Ante las presiones vecinales, la policía municipal efectuó ayer una detención sonada: un crío de 14 años había sustraído una bolsa de bollería. Yo, desde luego, ya me siento más tranquila. Quizá este chico pertenezca al temible Comando Phoskitos.
Producía pánico contemplar a grupos de vecinos fanatizados a los que, seguramente, no les habían sustraído nada, concentrarse a la puerta de un comercio gritando "¡moros fuera!", mientras su propietario se refugiaba en el interior.

Protesta vecinal en Errenteria

4 comentarios:

bLuEs dijo...

En mi caso llegué por otros caminos pero acabé concluyendo lo de "dime de qué presumes y te diré de qué careces.". Además cuando una persona se cree que es algo es justamente cuando no lo será porque cualquier cualidad moral elogiable supone profundizar constantemente en ella.

El origen del racismo suele estar sobre todo en el odio (aunque también en la ignorancia y otros factores). La mejor forma de propiciar el odio es mediante el miedo (con George Bush Jr. hemos visto lo lejos que se puede llegar creando miedo) y en el vídeo parece haber bastante gente atemorizada que por este camino se ha olvidado algo de la razón.

bLuEs dijo...

¡Ops! Un saludo.

Dizdira Zalakain dijo...

Sí, un poco de autorreflexión no nos vendría mal a todos. Aunque sea un tópico, quizá en épocas de crisis en todos los sentidos, no solo económica sino más bien de valores, se exacerban nuestros más oscuros sentimientos. Siempre me ha sorprendido el desplazamiento que hacemos de la culpa de nuestro explotador o verdugo hacia nuestros iguales. Por ejemplo: durante un conflicto laboral es casi una regla el que la mayor parte de los trabajadores termina coincidiendo con los explotadores en que los huelguistas son los culpables de sui situación.
Saludos.

Anónimo dijo...

Yo trabaje en el centro de acogida de renteria y te puedo asegurar que de comando fositos nada, tienen unas carpeta de antecedentes mas grandes que el resto de carpetas juntas( papeles, medicos, estudios), no precisamente faltas, sino delitos graves, ejemplos: agresion con arma blanca, robo con violencia, incluso algunas agresiones sexuales, etc.. por no entrar en los hurtos cotidianos ( ellos lo llaman buscarse la vida), nomalmente todos los delitos de estos menores unicamente les suponen horas de trabajos sociales (30 horas por delito), y cuando cumplen los 18 se les limpia el historial, osea que informate antes de hablar, y si no sabes, no hables.