sábado, 10 de abril de 2010

Katyn reloaded.

Tras la difusión por los aparatos de propaganda nazi de las imágenes de la fosa común de Katyn y la imputación a la URSS de la masacre, los polacos en el exilio rompieron relaciones con la URSS. Joseph Goebbels escribió en su diario:

"Esta ruptura representa un cien por ciento la victoria para la propaganda alemana y en especial para mí personalmente... hemos sido capaces de convertir el incidente de Katyn en una cuestión altamente política".

En efecto, desde entonces y a pesar de las innumerables pruebas que la URSS aportó para defenderse de la acusación, el mundo capitalista sigue dando como un hecho históricamente probado que aquellos oficiales polacos fueron asesinados por los rusos. El propio Gorbachov, el hombre tonto encargado de demoler las conquistas sociales de la URSS, inculpó a su propio país de los hechos y entonó el mea culpa.

70 años después de aquellos hechos, la nueva ultraderecha se dispone a conmemorar esa supuesta felonía del mayor malo mediático de todos los tiempos, Stalin. Goebbels estaría contento de su obra: tanto tiempo después y no solo Katyn sigue siendo un icono anticomunista sino que Polonia sigue gobernada por los nazis del partido "Ley y justicia."
Lech Kaczynski, el presidente del país que persigue a comunistas y homosexuales, se dirigía a Katyn, cerca de Smolensk a celebrar el aniversario. Un buen acto de propaganda para poner freno a los nostálgicos de aquel comunismo tan criminal que proporcionó a tantos pueblos eslavos los años más prósperos y pacíficos de su larga y tortuosa historia de opresión. Todo pintaba bien, la verdad ya nunca iba a molestarles porque estaba enterrada en Katyn.
Sin embargo, la Historia crea curiosas paradojas. A veces, como en las tragedias de Shakespeaere, los espíritus de los traicionados se levantan para vengar su afrenta. El presidente polaco y buena parte de su aparato político y militar se ha estrellado en el avión en el que viajaban, precisamente muy cerca de Katyn. Es como si los muertos hubieran intervenido, asqueados de tanta mentira, hartos de que los herederos de los nazis que los asesinaron tengan la desvergüenza de justificarse gracias a ellos.
Esto no arreglará nada, por supuesto. El sistema nazi de Polonia no depende de este estúpido fascista que ha muerto, ni de ninguno de los lameculos que iba en ese avión. Pronto serán sustituídos por otros títeres elegidos por quienes de verdad mandan en Polonia. Pero la ignominia y la mentira que comenzó en Katyn y que campa hoy triunfante por casi toda Europa, bien se merecía esta bofetada. Allahu Akbar.
Un brindis por los espíritus del pasado que rondan Smolensk en forma de niebla. Ellos no olvidan.
Na zdrowie!

4 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Pues te has anticipado a lo que yo queria escribir. No creo que los muertos hayan intervenido, pero cuando alguien va a celebrar el triunfo de la mentira iniciada por los nazis y continuadas por los defensores del IV Reich quizas sea verdad que la justicia historica, o el equilibrio entre yin y yan, o quien sabe que, haya cerrado el circulo de la infamia.

Sin embargo, no te preocupes que ya sacaran algo para aprovechar el acontecimiento y obtener mas rendimiento de la muerte. Ya Lech Waleza ha anunciado que ha sido una segunda tragedia de Katyn en la que algo ha tenido que ver Rusia, aunque sea solo en forma de niebla sobre sus aeropuertos.

Dizdira Zalakain dijo...

Bueno, sí, pero esta alegría a mí no me la quita nadie.

bLuEs dijo...

Es duro todo esto. A veces se puede pensar e "ironías" del destino o en la estupidez de las personas.

Decía Aristóteles que las cosas tienden a su lugar natural.....

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

La verdad es que este caso me parece a mí una maravillosa excepción: normalmente el destino suele portarse mal con la gente noble y honrada y viceversa: éso ya lo sabían los autores de tragedias. Cabe pensar que Dios escribe recto con renglones torcidos.