lunes, 5 de julio de 2010

Polémica sobre el burka: Cui prodest?

Marco histórico de la polémica.
Estamos en un momento en el que se está produciendo una abolición de los derechos considerados "sagrados" hasta hace tan solo una década. Me refiero a los derechos de asociación, reunión y voto. En el estado español hace ya tiempo que se vulneran abiertamente estos derechos y cada vez los medios de comunicación emplean menos tertulianos en justificar el atropello.

Además está teniendo lugar un fenómeno que ya se ha repetido en la Historia, ejemplarmente durante los estertores finales del Imperio Romano. Se trata del derrumbe del paraíso artificial en el que se cree vivir, de la disolución de la frontera entre civilización y barbarie, o entre esclavos y ciudadanos. La debacle del Imperio capitalista se anuncia con la favelización de las grandes urbes europeas, la destrucción de las clases medias, la imparable decadencia cultural y moral, la ineficacia del estado, la inutilidad de las leyes... En estos contextos, el imperio en ruinas ha sabido buscar siempre chivos expiatorios: de modo que las persecuciones crueles e injustas han contado con el beneplácito de una masa a la que se ha desposeído de valores éticos y de la cultura necesaria para no sucumbir mentalmente a la propaganda.
En este marco, que es un arquetipo histórico, debemos situar la prohibición del burka que se ha hecho efectiva en el estado español. Así es más fácil entender el "cui prodest?" y, por tanto, el por qué, no solo de la ley, sino también de la polémica mediática. Veamos algunos de los puntos clave del asunto.

1. La polémica se ha generado artificialmente y su mera existencia fomenta el pogromo.

Ni que decir tiene que dicha polémica es artificial: tan artificial como las modas en el vestir. Es una polémica de laboratorio desarrollada por los medios de comunicación. En el año 2000 a ningún español le importaba un bledo lo que llevaban las mujeres musulmanas en la cabeza. Diez años después se ha logrado que la mayoría de los españoles consideren que ciertas vestimentas típicas de algunos países musulmanes sean denigrantes (!) para el sexo femenino. Se han adoptado medidas especiales de ambito privado, local y estatal para prohibir expresamente el uso una prenda -el burka- que, por otra parte, resulta extremadamente inusual en el estado español. No sé el número exacto, pero yo jamás he visto a ninguna mujer con burka. En París, una de las ciudades europeas con más población musulmana, no llegaban a mil. ¿Cómo se puede entender entonces que algo tan nimio genere tan enconado y machacón "debate" en las tertulias de radio y TV y una actividad legal tan febril y repentina?
También se asocia en los medios llevar el burka con una imposición del hombre a su esposa y, por tanto, con el machismo y la violencia de género. Tal falacia se desmiente fácilmente: con el contexto mediático y legal actuales, sería muy fácil para una mujer denunciar a su marido por obligarla a llevar burka: ella lograría así aparecer como una adalid de la libertad en todos los telediarios y su marido se pudriría en la cárcel y sería más odiado que Hitler y Calígula juntos. Pero esto no ocurre, lo mismo que no ocurre que ninguna mujer denuncie a su marido por obligarla a operarse los pechos.
Pero no solo estar en contra del burka es algo discriminatorio y absurdo. El mero hecho de plantear debates públicos sobre el tema ya lo es, pues da carta de cosa conflicto a algo que no lo debería ser ni, de hecho, lo era. Aunque a veces en los medios más "progres" se permite hablar a alguien a favor del derecho a llevar velo o burka, el mero hecho de que tal cosa se someta a debate es ya de por sí una monstruosidad. Debatir si los homosexuales están o no enfermos o si las mujeres pueden o no enseñar las pantorrillas en público es algo que nos parecería intolerable. Estas cosas ni se debaten, pues simplemente plantearse una de las opciones del debate es ya dar alas a posturas intolerantes e incluso inhumanas.

2. Se asocia falsamente el burka con el Islam y con ciertos regímenes políticos de Oriente Medio.

Por otra parte, se asocia el uso de esas prendas de vestir con la religión islámica. Pero el burka es una prenda tradicional (como en España la peineta o la barretina) propia de algunas tribus pashtun de Pakistán y Afganistán. Como a ojos occidentales resulta impactante, se la relaciona intencionadamente con el Islam dentro de la campaña islamofóbica que los medios de masas llevan a cabo y también se la mete en el mismo saco que otras prendas como el hiyab, el chador o el niqab.
Se confunde el hecho de que ciertas autoridades del Islam recomienden o exijan el uso de ciertas prendas con la propia religión islámica. Ello sería como considerar las procesiones de Semana Santa una característica esencial y definitoria del cristianismo, cuando lo cierto es que es una tradición que solo se da en algunos países y tampoco es un dogma de ningún tipo. Se puede llevar burka y no ser musulmana y se puede ser musulmana y llevar la cara descubierta, del mismo modo que se puede ser ateo y vestirse de nazareno o ser cristiano y detestar las procesiones.
Por otro lado, se insiste en mencionar a dos paises (Afganistán e Irán) como los más extremados en su exigencia de llevar velo y se ha relacionado a los gobiernos legítimos de ambos países con la responsabilidad de que ello sea así. Sin embargo, países tan extremados o más en este asunto como Arabia Saudita no son mencionados. Tampoco se menciona que los talibán fueron fieles alíados de Occidente hasta hace poco. O que el uso del velo en Irán estaba igualmente extendido antes de la Revolución de 1979.
Un dato altamente significativo es que en buena parte de las tertulias "velo sí, velo no" aparece alguna exiliada casualmente iraní, que cuenta lo mal que lo pasan las mujeres en ese país por culpa de Ahmadineyah y los suyos. Sólo le falta añadir: "Por favor, bombardeen mi país para que podamos dejar de llevar velo."


3. Se establece como criterio absoluto de "dignidad de la mujer" uno que es relativo.

Se argumenta que es denigrante para la mujer tener que salir a la calle totalmente tapada con un burka. Es muy discutible que un modo de vestir socialmente aceptado en una comunidad pueda ser considerado denigrante. Un poco de antropología y de sano relativismo cultural serviría para comprender que una prenda de vestir no es per se denigrante, sino que solo lo es su significado.
Pero no es necesario demostrar esto para comprender la falacia de los panfletos antivelo o antiburka. No es preciso que los cerebros lavados por la TV tengan que recordar que en el bachillerato estudiaron una cosa llamada relativismo cultural. Basta con que nos preguntemos si el burka es la única prenda incómoda o incluso algo sádica que se impone o se autoimponen las mujeres en el mundo.

-En Europa, andar sobre tacones de 15 cm. no solo limita seriamente la movilidad de una mujer, sino que le genera demostrados y serios problemas de salud.
-En en centro de África, las mujeres de las tribus mursi, todavía consideran un signo de distinción llevar un disco de arcilla que les deforma monstruosamente el labio inferior.
-En el sudeste asiático y en el sur de África muchas mujeres se colocan desde niñas aros en el cuello para estirarlos al máximo, pues se considera un signo de distinción y belleza. En Occidente hay quienes se someten voluntariamente a tan incómoda y poco saludable práctica. No solo eso: una de las razones por las que aun siguen existiendo mujeres que se estiran el cuello es porque los turistas occidentales están dispuestos a pagar por verlas y hacerse fotos con ellas. (Sí, esos mismos que no toleran que en sus ciudades las mujeres lleven un pañuelo en la cabeza)
-En el mundo occidental, la cirugía plástica se encarga de modelar con importantes riesgos para la salud, el cuerpo y el rostro de las mujeres según un canon diseñado por las multinacionales de la moda.

A pesar de ello ninguna ley prohíbe en nuestros paises occidentales estas y otras "modas" femeninas, muchas de las cuales entrañan un daño objetivo y evaluable a la mujer y no sólo un supuesto daño moral.

4. EE.UU, y sus aliados han iniciado un programa de invasión y expolio de los países de Oriente Medio.

Primero fue Irak, luego Afganistán y todo indica que pronto será Irán. Casualmente, son los mismos países a los que se les acusa de fomentar el uso del velo.


Conclusión: la polémica del burka beneficia las agresiones militares de EE.UU y sus aliados en Oriente Medio.

Con los tres primeros datos por un lado y el cuarto por otro, estamos en condiciones de contestar fácilmente a la pregunta "cui prodest?" "¿A quién beneficia la polémica sobre el burka o el velo?" Recapitulemos:

-La polémica ha sido creada por los medios de comunicación
-Se basa en mentiras
-Esas mentiras generan en la gente el odio a quienes llevan esas prendas y a los estados que se dice que las imponen (Irán y Afganistán.)
-Se está desarrollando una invasión injustificada de Afganistán -en la que España también participa- y se está preparando otra en Irán.

La opinión pública de Occidente ve justificado que se bombardeen países por el hecho de que sus mujeres visten de manera indigna. Si no fuera tan cruel parecería un chiste.
Así que, amigo lector, puedes estar en contra del uso del burka, como otros lo están del uso de la cirugía estética o las feministas de los 60 en contra del uso del sostén. Yo lo respeto y hasta lo comparto. Pero recuerda: una cosa es tener una opinión y otra querer imponerla a los demás por ley.
Y, sobre todo, recuerda aun más esto: cada vez que en este contexto actual menciones que te parece mal el uso del burka o te parezca oportuno "debatirlo", estás dando una coartada ideológica para la masacre humana, para la espantosa barbaridad que tus gobernantes están preparando para Irán desde sus despachos.

5 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Totalmente de acuerdo, muy bien explicado y desmontadas las construcciones mediaticas en contra del Islam, que esconden, como tu dices, intenciones muy poco humanistas, sino mas bien belicistas. Y los inocentes y credulos telebobos simplemente aplauden durante todo el proceso quirurjico de instauracion de la aceptacion de la violencia contra determinados pueblos

Dizdira Zalakain dijo...

A veces me pregunto por qué la mayoría prefiere creer las barbaridades de la TV que las cosas sensatas de las minorías. Creo que la respuesta es ésta: los telebobos no son tan bobos. Ellos saben que la tele dice mentiras, pero también saben que la tele dice lo que los que mandan ordenan. Lo que les convence no son los argumentos, sino el poder.
A veces me pregunto por qué la mayoría prefiere creer las barbaridades de la TV que las cosas sensatas de las minorías. Creo que la respuesta es ésta: los telebobos no son tan bobos. Ellos saben que la tele dice mentiras, pero también saben que la tele dice lo que los que mandan ordenan. Lo que les convence no son los argumentos, sino el poder.
Más que telebobos son telelameculos.

bLuEs dijo...

Aunque no tengo mucho conocimiento de este tema me ha parecido muy acertado el análisis que has hecho. Sobre todo me ha sorprendido la sutileza y perspicacia que has tenido al ver que detrás de los elogios al tacón femenino hay una forma encubierta de inmovilizar (y con ello marginar) a la mujer. Precisamente en parecidos términos se refirió Simone de Beauvoir a este detalle del tacón y es algo que tiene muchas implicaciones.

Es cierto que hay una clara campaña que utiliza el burka y temas similares como pretexto para demonizar los islámico y así justificar otras tropelías. De lo que no estoy seguro es de que se hayan puesto los medios de comunicación masivos de acuerdo. Quizás ha habido un origen premeditado en algún lado (posiblemente el gobierno norteamericano) pero yo apostaría a que los demás medios de comunicación se han "apuntado al carro" por: 1.Sumisión hacia lo que se predica desde arriba 2.Porque supone una forma fácil de catalizar el odio de muchas personas a las que el sistema capitalista ha dejado en un estado casi crónico de frustración. ¿Tú que crees?

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

Pienso como tú en el punto 2. El odio se cataliza hacia objetivos estratégicamente rentables y, de paso, se logra desviarlo de su origen real.
En cuanto al punto 1, yo creo que en el mundo de los medios de comunicación las cosas no funcionan tan espontáneamente. Es verdad que los pequeños siguen por defecto la sencilla norma de imitar a los mayores (la inmensa mayoría de lo que sale en los periódicos o radios son noticias elaboradas por dos o tres agencias de noticias), pero no basta con esto para mantener un tono monocorde. Por ejemplo: ningún periódico es crítico en su portada con los mundiales de fútbol, incluso ningún peiódico los ignora como noticia. Sin embargo, hay una importante realidad sociológica de muchos ciudadanos que ignoran o aborrecen los mundiales. Los directores de estos medios son muy conscientes de quién les paga (y no me refiero al que paga un euro y pico por leerlo) y de quién les va a dejar de pagar si dicen lo que no deben o dejan de decir lo que deben. ¿Qué le ocurriría a un director de un períódico que no colocase en portada y con grandes titulares la victoria de España en los mundiales de fútbol? ¿Qué le ocurriría si, por contra, abriese ese dia con la foto de un obrero con el cráneo destrozado en una obra que no cumple las normativas de seguridad laboral?

bLuEs dijo...

No vendería. Desde aquí podría pensarse que el problema parte de la sociedad y ésta selecciona lo que le es válido para los medios de comunicación

En cualquier caso lo mío es una suposición. Por eso me resulta interesante contrastarlo y saber tu opinión.