viernes, 27 de noviembre de 2009

El Palacio del Rey David (y las casas de los palestinos)

“David saqueaba estas tierras, sin dejar con vida ni a hombres ni a mujeres, y se apoderaba de las ovejas y bueyes, asnos, camellos y vestidos” (I Sam 27, 8).

España es rica en restos del pasado. Casi no hay comarca que no posea una cueva con pinturas rupestres, un crómlech, un enterramiento de la edad del bronce, un templo fenicio, unas termas romanas, una ermita visigoda, unos baños árabes, una iglesia románica, gótica, renacentista o barroca con archivos llenos de maravillas. Tan rica en pasado como miserable en casi todo lo demás, España ha permitido la destrucción y saqueo de su patrimonio histórico con la impasibilidad no del bárbaro, pues el bárbaro respeta las reliquias de su pasado, sino con la impasibilidad del... español. No se me ocurre un insulto peor, ni un calificativo más perfecto, por más que constituya una tautología. Pero esta desidia no es patrimonio exclusivo del pueblo llano, al que se le puede disculpar por ser víctima de un sistema educativo tan peculiar como el nuestro, en el que se ha pasado del Corte y Confección y el Cara al Sol a la Ética para la Ciudadanía y los minutos de silencio -¡lo que sea por no estudiar! La destrucción consciente y activa de antigüedades es más bien cosa de nuestros gobernantes que, dirigidos por los caciques espabilados que aquí llamamos empresarios, desde la desamortización de Mendizábal hasta el AVE, han destrozado y siguen destrozando uno de los patrimonios histórico-artísticos más ricos del mundo. Que se lo pregunten a los de Numancia.
Aunque esta es una cuestión muy española, la barbarización via capitalismo del mundo actual está extendiendo el destrozo del patrimonio cultural mundial. El caso más terrible lo han protagonizado nuestros amigos y aliados norteamericanos, los defensores de los valores occidentales, que han arrasado irremediablmente el legado cultural de la civilización más antigua del mundo, la Mesopotámica.
Pero esto es solo el caso más grave de una miriada de ellos: en casi todos los países del mundo la construcción de un bloque de edificios, un campo de fútbol, un párking, una autopista o un centro comercial es motivo suficiente para destrozar -a veces ya para siempre- unas ruinas de varios miles de años de antigüedad. Solo la posibilidad de rentabilizar turísticamente esas ruinas puede a veces salvarlas -momentáneamente.
En este panorama tan negativo debería sorprender que el estado de Israel permita hacer justo lo contrario: destruir viviendas para sacar ruinas a la luz. En efecto: un organismo privado Israelí denominnado Elad está demoliendo viviendas del barrio de Silwan en Jerusalén, barrio habitado básicamente por musulmanes, para sacar a la luz los restos del Palacio del Rey David.


No hay que ser muy malpensado para pensar mal ¿verdad? ¿Os imagináis que una empresa privada destruyese vuestras viviendas porque, al parecer, en el solar que ocupaban se encuentra la Mesa del Rey Salomón o el Santo Grial? Añadamos unos cuantos datos más para confirmar nuestras sospechas. La empresa Elad es en realidad un colectivo sionista de colonos financiado por un multimillonario norteamericano: nada tiene que ver con motivaciones de amor a la historia o la arqueología. La "arqueóloga" Eliat Mazer, que anunció en 2005 haber encontrado los restos del "Palacio de David", dice trabajar "con la pala en una mano y la Biblia en la otra." Un método de reconocida solvencia, sin duda... Este "hallazgo" ha sido puesto en serias dudas cuando no rechazado abiertamente por todos los expertos no dependientes de sectas evangélicas o sionistas. Muchos investigadores independientes israelíes están escandalizados ante semejantes patrañas.
El famoso rey David, de haber existido, debió tener muy poco que ver con el que nos describe la Biblia y desde luego no tuvo ningún fastuoso palacio, ni él ni su hijo Salomón. Probablemente, como nos demuestra el prestigioso arqueólogo judío Israel Finkelstein no fue más que un lider de bandoleros de una región por entonces miserable y casi despoblada que medró ante la decadencia de los grandes imperios del entorno. En resumen, que el tal palacio de David es un timo. Pero no es un timo para turistas incautos, como tantos y tantos hay por el mundo. El objetivo real es otro: arrebatar a los palestinos otro trozo más de Jerusalén con la excusa de la arqueología.
Numerosas voces se han alzado contra esta infamia, también desde el ámbito judío. Una premio Nobel como Mairead Corrigan Maguire, que sabe mucho de estos apartheids urbanos, pues viene de Belfast, es una de las personalidades que está denunciando con más ahínco este nuevo atentado de los sionistas, no especialmente distinto de los habituales, pero con el agravante del cinismo: inventar un pasado glorioso ahora ya justifica doblemente la agresión contra el prójimo.
No quiero concluir este post sin ofrecer una semblanza de este Rey David, patriarca de las tres religiones abrahámicas, referente máximo de los judíos, antecesor genealógico de Jesús, según los cristianos, y considerado -para mí erróneamente- como uno de los grandes profetas por mi religión. La semblanza nos la ofrece la Biblia. No importa demasiado si las "aventuras" que cuenta la Biblia de David son ciertas o no. Lo terrible es que este David que describe la Biblia es venerado todavía hoy por las tres religiones, especialmente por la judía.
El pasaje que elijo -aunque hay otros- relata la conquista de la ciudad de Rabba a manos de David. Tras su victoria militar el buen y santo rey
"Sacó además el pueblo que estaba en ella, y púsolo debajo de sierras, y de trillos de hierro, y de hachas de hierro; é hízolos pasar por hornos de ladrillos: y lo mismo hizo á todas las ciudades de los hijos de Ammón. Volvióse luego David con todo el pueblo á Jerusalem." (Sam 2, 12:31)

Hay que aclarar que está es una traducción de la versión de la Vulgata. Desde el Concilio Vaticano II, la Neovulgata lo traduce así:

"A la gente que había en ella la hizo salir y la puso a trabajar en las sierras, en los trillos de dientes de hierro, en las hachas de hierro y los empleó en los hornos de ladrillo. Lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego David regresó con todo el ejército a Jerusalén."

Sustituyendo así el sadismo davídico por los trabajos forzados. No tengo ni idea de filología, pero parece que esto huele a fraude guiado ideológicamente. ¿Tras 16 siglos de estudios bíblicos, desde la traducción de San Jerónimo la Iglesia se ha dado cuenta de que ese pasaje estaba mal traducido? Es significativo que también los protestantes la traduzcan ahora de este modo para que David no salga tan mal parado.
Pero, claro, prefiero a los que se avergüenzan de ese legendario Rey David e intentan ocultar sus fechorías que a los que, como los sionistas, parecen inspirarse en él para hacer las suyas.

5 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Muy interesante tu entrada, Dizdira, y con muchas cosas que comentar al respecto. En principio, con referencia a la excavacion y consecuente expropiacion con la excusa de desenterrar supuestas ruinas, solo tengo que decir que los israelis son expertos en robar tierras en Palestina, y sus justificaciones son infinitas (infinitamente mentirosas).

En cuanto a la figura simbolica de David, aparte de rey el que lucho contra el gigante Goliat, no entiendo como tantos siglos despues, en el siglo xxi, todavia hay gente que se queda en la forma sin intentar comprender el fondo. El mensaje de los libros sagrados no es literal, y la persistencia en lo literal solo demuestra que la religion de los superficiales es mas un asunto de formas, de apariencias, de justificacion politica o economica, que un verdadero sentimiento y ansia de comprension del mensaje que se esconde en las figuras retoricas o simbolos.

En fin, que esta claro que, en este caso concreto, el rey David se ha convertido en Goliat y esta vez es el gigante al que los mas debiles no consiguen vencer (de momento).

Salud

Dizdira Zalakain dijo...

En realidad es, como tú dices, más de lo mismo: los israelís robando a los palestinos. Quizá en esta ocasión sea más repugnante por esa invención cínica de la búsqueda de restos arqueológicos. Con respecto a lo que comentas de la Biblia, la mayoría de los católicos no la ha leído, lo cual, en parte, es bueno, porque la otra opción, la de los evangelistas yankis que la leen a diario pero que la interpretan literalmente roza la psicopatía. De todos modos es curioso que solo interpreten literalmente lo que les interesa. Interpretan literalmente que la homosexualidad es un pecado horrible, que a los que tienen otras religiones hay que exterminarlos o que el Universo fue creado hace 6.000 años. Pero no se les ocurre nunca tomar al pie de la letra que hay que desposeerse de todos los bienes materiales, o que la usura está prohibida.
Salud.

bLuEs dijo...

Los nazis también necesitaban encontrar un pasado glorioso. Caso de no existir se lo inventaban. Suele ser un esquema común de los totalitarismos.

Me gustaría dejar una pregunta. En el caso de que en idénticas circusntancias los que tuviesen la fuerza fuesen los palestinos... ¿se comportarían de igual manera que los que la tienen ahora?

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

El de los nazis es un buen ejemplo.
Respecto a tu pregunta, afortunadamente no es necesario imaginar nada, pues la Historia nos ofrece la respuesta. Desde la Edad Media hasta la Segunda Guerra Mundial Palestina, al igual que cualquier país musulmán, Palestina acogió a grandes contingentes de judíos que huían de las persecuciones en Europa. Tras el nazismo, el número de exiliados aumentó considerablemente hasta consituir los judíos un tercio de la población. Y no hubo problemas. Los problemas surgieron cuando ciertos líderes sionistas internacionales decidieron que había que crear un Estado en aquel país de acogida que progresivamente expulsara y eliminara cualquier elemento no judío.
Ahora bien si la pregunta se refiere al futuro, si hay que imaginarse una situación en la que, de nuevo, los fuertes fuesen los palestinos y los débiles los judíos, desde luego no creo que volviesen a ser tan amables y hospitalarios, Pero es que yo, en su lugar tampoco,
Saludos.

Maria C dijo...

Excelente post!concuerdo con Jose Luis,seguimos mirando las formas sin adentrarnos el el fondo.
Saludos