jueves, 30 de abril de 2009

Israel: un estado criminal

Quería escribir un post sobre la historia criminal de la fundación y persistencia del Estado de Israel, hablar de la historia reciente y de la situación actual de Palestina, pero no sé cómo hacerlo. Como siempre que algo me supera soy incapaz de hablar de ello.
Para los hechos acaecidos a lo largo del pasado siglo XX en Palestina, podéis consultar por ejemplo, este resumen de la situación.
Se ha sometido y se sigue sometiendo a la gente a tal nivel de engaño propagandístico que todavía muchos creen que los judíos han vivido siempre en Israel y que son los árabes los que intentan echarlos de su tierra. Pero:
-El estado de Israel, en total, solo ha existido como entidad independiente apenas tres siglos durante el primer milenio antes de Cristo. A nadie se le ocurriría ahora reivindicar la refundación de Cartago.
-Lo que hace peculiar el caso de Israel es que ha perdurado su religión: una religión teocrática y nacionalista por definición y ésta ha proporcionado la base ideológica para este caso inédito en la historia.
-La cosa no pasaría de ser, eso, un proyecto nacionalista religioso respetable si no fuese porque, para refundar el estado de Israel ha sido necesario echar primero a quienes vivían allí desde hacía siglos y siglos. Volviendo al ejemplo de los cartagineses ¿os imaginais que unos tipos llegaran de Europa y EE.UU con sus tanques a las costas del sur y Levante español y expulsaran a la gente que vive allí?
-La persecución y asesinato masivo de judíos durante el III Reich fue el argumento para justificar ante la opinión pública no solo la fundación del Estado de Israel, sino para "comprender" el expolio, agresión y asesinato de la gente pacífica que habitaba esa región y que nunca se opuso a que los judíos o cualquier otra raza o religión conviviera con ellos.

Para eso, se ruedan periódicamente, películas lacrimógenas en Hollywood, para que no se nos olvide el holocausto.
Los sionazis se han apropiado de esta palabra, haciéndola exclusivamente suya. Solo ellos han padecido holocausto. Sin embargo, el III Reich mató, por ejemplo, a tantos o más eslavos que a judíos. Se ofenden cuando se habla del genocidio palestino, porque también esta palabra les pertenece en exclusiva. Continúan cobrando fondos alemanes como reparación a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, Pero Alemania no paga un duro a todos los demás grupos sociales, étnicos y religiosos que fueron exterminados igualmente: eslavos, comunistas, homosexuales, discapacitados o gitanos (que, por cierto, siguen siendo perseguidos por todo el mundo y, con una dignidad admirable, sobreviven sin reclamar un estado que implique expulsar a nadie de sus casas.)
Y, no conformes con eso, convierten a Palestina, el país que les acogió generosamente, en un campo de concentración para los legítimos propietarios de esas tierras. Los asesinan con la connivencia de Estados Unidos y Europa y ante la calculada incompetencia de la O.N.U.
Los últimos capítulos de esta infamia llegan cuando Hamás gana legítimamente unas elecciones y, como a Occidente no le gusta el resultado, las anula e impone un embargo salvaje a la población. El crimen de Hamás -a los que se les denomina terroristas- es no reconocer al Estado de Israel.
Pues bien: yo tampoco lo reconozco. No reconozco un estado belicista, racista, genocida y ultraderechista que ha excluído de los puestos de poder a intelectuales judíos que, de buena fe, confiaron en algún momento en una comunidad judía instalada pacíficamente en el territorio del antiguo Israel.
Los autoproclamados herederos de las antiguas víctimas se han transformado en verdugos, refinando sus métodos y contando con todo el apoyo del mundo "civilizado".