domingo, 5 de abril de 2009

Persépolis: ¡qué mala es la Revolución!

Me he resistido todo este tiempo a ver esta peli por llamarla de alguna manera, por prejuicios. Es cierto. Pero cuando un amigo de izquierdas me dijo que le había gustado y yo no pude objetar más que eso, mis prejuicios, me decidí a verla para poder opinar con criterio.
Hoy he visto este bodrio que me baje hace unos meses de internet y he aquí mi opinión:

La película se basa en un cómic de Marjane Satrapi, -qué bien le va este apellido. No diré nada más de ella, porque el cómic -y la película- supuestamente son autobiográficos.
La peliculita se divide en 3 partes argumentales, - y estoy siendo generosa con lo de argumento.
1. La época del Shá, que coincide con la infancia de la protagonista. es una época feliz y divertida, aunque haya alguna detención que otra y alguna pequeña tortura sin importancia. Curiosamente, la familia es feliz, aunque tienen un tío encarcelado por comunista. La niña es una especie de Heidi pedante que habla con Dios y pregunta sobre todos los temas con una impertinencia que supongo pretende ser encantadora pero que termina poniendo los pelos de punta. Una puta cria mimada, por más que pretenda conocer el origen de las cosas y todas esas chorradas.
Qué bien viene en estas ocasiones recurrir a la mirada inocente de un niño contemplando el devenir de los acontecimientos históricos de un país, precisamente para simplificar las cosas al nivel de la edad mental de un yanki. En diez minutillos se ventila la historia reciente de Irán y de un modo tan interesado como simplista y se queda tan ancha. Sigamos.
2. Luego llega la parte de la guerra. En todo momento, parece que dicha guerra la ha provocado Irán, invadiéndose a sí misma. Parece que la guerra es culpa del nuevo régimen revolucionario y que los asesinos no son EE.UU e Iraq sino la guardia revolucionaria. Además, resulta que un tío de la protagonista que está muy grave, no puede abandonar el país para que le operen del corazón, pero la cría ésta sí que puede salir de Irán tranquilamente para estudiar en Viena. Y aquí llega la pregunta. Si la familia es tan comunista que es reprimida por el nuevo régimen, ¿por qué no mandan a la niñita repipi a Cuba, por ejemplo? Qué cosas...
Este periodo es trágico para nuestra heroína: se siente extranjera en Viena y pasa solita la Navidad mientras que sus compañeros, una panda de pijos vergonzantes que van de anarquistas, se reúnen con sus familias. Porque, resulta que la niñita estudia en el Liceo Francés, que no es cualquier cosa. Se supone que vive de la pasta que le mandan sus padres, pero sufre y sufre...Para colmo de desgracias, se enamora del hombre inadecuado, que le saca el dinero y le es infiel. ¿Cómo es posible que una chica que tiene que salir pitando de Irán por la valentía con la que se enfrenta a su maestra caiga luego en los brazos de este malvado, con lo lista que es?
3. El caso es que vuelve con papá. La guerra ha terminado. Se nos presenta un país desolador, sumido en la tristeza y la represión por el nuevo régimen -no como antes. Los guardias revolucionarios son una mezcla de imbéciles y corruptos, todos clónicos, grandullones, con aspecto de Fidel Castro. La moraleja es que esos pobres chicos no son malos, solo son pobres idiotas manipulados. Una no se imagina como, a pesar de todo esto, la familia de la princesita sigue viviendo en la opulencia y puede enviar a su niña al extranjero con la misma facilidad con la que yo voy a pasar un fín de semana a Logroño.
Sólo ha estado 3 años fuera estudiando, pero la pobre se siente extranjera en su país. ¿Acaso no les pasa lo mismo a toda esa pobre gente que tiene becas Erasmus? Este personaje, que se ha pasado la guerra en barca, vuelve a su país y entonces se nos muestra cómo obligan a llevar velo a las pobres mujeres que hasta entonces estaban tan liberadas y tan felices con el Shá. Tiene una depresión. se casa con un tío, no sabemos muy bien por qué, se divorcia y esto le convierte aun más en una heroína antisistema, -por más que el divorcio en el Islám está permitido desde siempre.
Bueno, me ahorro rollos, porque yo misma me aburro... Se vuelve a marchar, esta vez a Francia, y así termina este producto. En él se nos muestra cómo Marjane disfruta de su libertad en Francia. Seguramente, si en vez de una aristócrata iraní, hubiese sido una chacha argelina, el país de Sarkozy no le hubiera parecido tan maravilloso. Y si en vez de ser una aristócrata iraní hubiese sido una campesina, seguramente agradecería a la Revolución poder estudiar una carrera y tener un trabajo digno, por más que los malvados guardianes no le permitan tener pósters de Michael Jackson.
Me he ahorrado retratos de personajes, por la sencilla razón de que no existen. son tan planos como el papel del cómic en el que se ha basado el engendro.
No tenemos bastante propaganda antiiraní en los noticiarios que tenemos que tragarnos esto...