lunes, 20 de abril de 2009

BOLONIA. LA DESAPARICIÓN DEL CONOCIMIENTO COMO BIEN PÚBLICO


Una vez más, el Gobierno Español va a decidir por nosotros respecto de un proyecto que va a cambiar radicalmente la concepción que, hasta ahora, teníamos de la Universidad, como divulgadora del conocimiento en sí mismo, con todos sus defectos e imperfecciones, por supuesto. Decide por nosotros como lo ha hecho en todas las ocasiones que iban a cambiar nuestra vida.
Desde Franco, por remontarnos sólo al pasado más reciente, los sucesivos gobiernos han aprendido a no someter a referendum cuestiones trascendentales como la firma del tratado de Maastricht, la entrada en la zona euro, etc. echando mano de las más elementales reglas de la manipulación Goebbelsiana, primero organizan una campaña propagandística para lavarnos los cerebros y después, cuando ya estamos convencidos, toman la mejor decisión para nosotros. Es lo que está ocurriendo con el Plan Bolonia. En ningún medio de comunicación se deja espacio a los críticos con este proyecto, tratándolos, de forma tangencial, como un grupo de estudiantes radicales y marginalizados edentro del mundo universitario. Se omite que existe un gran movimiento encabezado por la mayoría de profesores que imparten disciplinas de Humanidades y, sin embargo, se programan entrevistas a rectores que, logicamente, apoyan el plan. El culmen ha sido el nombramiento del rector de la UAM, Ángel Gabilondo, como Ministro de Educación: todo está controlado.
El plan Bolonia se implantará sin problemas porque, previamente, se ha desideologizado a los estudiantes y se les ha aterrorizado con la precariedad laboral y lo exiguo de los salarios, de tal forma que ahora sólo buscan salidas laborales, un eufemismo muy bonito, cuyo objetivo es encauzar a cualquiera por un camino cerrado y acabar con cualquier atisbo de crítica o independencia personal.
Lo que va a suponer en la práctica, sin profundizar demasiado, se puede sintetizar en 3 puntos:
1. La irrupción de la empresa privada en la Universidad, lo que conlleva que las carreras que no sean consideradas rentables, simplemente van a desaparecer. Ellos ponen el dinero y deciden qué y cómo se estudia. Además, bajo el pretexto de las prácticas obtienen una ingente mano de obra gratis.
2. La actual Diplomatura equivaldrá al Grado y la actual Licenciatura será el Postgrado. Solo que el Postgrado se obtiene exclusivamente con la realización de un Máster y el más económico viene a costar unos 1800 euros que, evidentemente, no todo el mundo puede pagar. De esta forma estamos creando dos categorías de graduados que dependen, únicamente del estatus económico.
3. El sistema de becas desaparece y será sustituído por un préstamo o crédito que será devuelto cuando el estudiante encuentre un puesto de trabajo, seguramente en la misma empresa que le ha sufragado sus estudios. Así ya está atado de piés y manos y cualquier rebeldía es imposible.

Con la rentabilidad como último objetivo, las Humanidades no tardarán en desaparecer y las multinacionales, todavía gozarán de mayor impunidad. Algo que nunca se dice es que este Plan no es vinculante y que cada Estado o cada Universidad puede acogerse o no a él libremente. De ahí la importancia de la propaganda previa.

En este desgraciado país que, como alguien dijo, solo es un proyecto frustrado de ser Marruecos, se vuelve a repetir la historia. La mayoría de los estudiantes no se enteran ni pretenden hacerlo, sus padres solo desean que el niño encuentre un buen puesto de trabajo y los profesores -solo algunos, por suerte- ya se están moviendo para ocupar puestos relevantes en Universidades y empresas privadas para estar a cubierto cuando esto se imponga. Su trabajo ya no será el de impartir conocimientos sino el de hacer de títeres de las multinacionales, de la misma forma que los gobiernos no gestionan los recursos en nuestro beneficio sino que son marionetas de las mismas multinacionales.

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