miércoles, 9 de marzo de 2011

Zahi Hawass no es Indiana Jones.

Se veía venir que, como pasó en Irak, uno de los pequeños inconvenientes de las "revoluciones cívicas" dirigidas no se sabe por quién y con no se sabe qué ideas políticas iba a ser la destrucción y el expolio del patrimonio arqueológico nacional. Nacional y de toda la Humanidad: si a principios de la década pasada se destruía una de las dos bases de nuestra civilización, Mesopotamia, en esta década probablemente se destruirá la otra, Egipto. Es como si en las postrimerias de la historia, esta barbarie definitiva y total que es el capitalismo, quisiera acabar con todo: no solo con el futuro de la Humanidad, también con su pasado.
Hace un par de días el Ministro de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass, dimitió de su cargo ante la imposibilidad de evitar el saqueo. La razón es sencilla: se le ha privado del personal de seguridad que hasta ayer protegía las inmensas riquezas arqueológicas de todo el país.
Cualquiera que tenga un mínimo interés por la historia antigua conoce a Zahi Hawass. Es el arqueólogo egipcio que durante los últimos diez años se había encargado del Consejo Superior de Antigüedades. Las Antigüedades son algo tan importante en Egipto que el 31 de Enero pasado fue creado un Ministerio exclusivo para este área, cuya cartera fue otorgada por el Gobierno al doctor Hawass.
Hawass es un hombre de innegable capacidad de trabajo y de gran talento. Se decía que se encargaba de supervisar personalmente los más mínimos detalles de la inmensa cantidad de cuestiones que están relacionadas con las antigüedades en Egipto. No solo se limitaba a las tareas de gestión: seguía ejerciendo como científico y como arqueólogo y además se implicaba personalmente, y con notable éxito, en las campañas de divulgación y publicidad imprescindibles para atraer divisas.
A pesar de su labor titánica y su carisma, a pesar del respeto y admiración que suscita en los egiptólogos de todo el mundo, a pesar de la sana envidia que muchos arqueólogos extranjeros -entre ellos los nuestros- sienten al comparar a este gestor y científico con los lameculos incompetentes que suelen pulular por nuestros lares, a pesar de todo ello, ya era perceptible desde hacía años que los medios de comunicación occidentales hablaban a menudo de él con adjetivos claramente peyorativos. Ante la noticia de su dimisión, El País, nos lo presentaba el otro día como el "faraón que todo lo controlaba" e incidía en que este hombre era el ojito derecho de Mubarak. Lo que el avispado lector de El País debe deducir es que, como Mubarak es un tirano, entonces, Zahi Hawass, es un amigo y colaborador de tiranos. Está claro.
Pero antes de que la prensa internacional nos descubriera, hace un mes, que Mubarak es un tirano, las acusaciones de querer controlarlo todo (como si eso fuese malo en un ministro cuyo trabajo debería ser precisamente ése), de protagonismo y hasta de corrupción eran igualmente frecuentes. ¿A qué se debe tanta inquina contra este hombre?
Bueno, pues no es difícil adivinarlo. Zahi Hawass ha sido el firme y convencido defensor de esta idea: el patrimonio arqueológico de Egipto no está en venta: es un bien público propiedad de los egipcios. Esto le ha llevado a enfrentarse sin descanso contra hombres muy fuertes del gobierno de Mubarak, como el magnate siderúrgico Ahmed Ezz, que pretendían privatizar la gestión y propiedad del patrimonio. Pero también le ha llevado a acabar por primera vez en la historia de Egipto con el saqueo y el mercado negro de antigüedades, financiado por millonarios coleccionistas europeos y americanos. No sólo eso: había iniciado una campaña legal y diplomática sin precedentes para exigir a los museos europeos y americanos que devolviesen las obras de arte que habían robado a los egipcios durante los últimos dos siglos.
A causa de su dedicación a la arqueología y su sombrero, Zahi Hawass era comparado con Indiana Jones. Pero más allá de este parecido, lo que resaltan son las abismales diferencias: el repugnante personaje de Spielberg es un ladrón de antigüedades, un asesino, un agente del colonialismo y, sin duda, una ridícula caricatura de un hombre de ciencia. Zahi Hawass es todo lo contrario: un protector de antigüedades, un divulgador, un servidor de su nación y un gran sabio. Zahi Hawass, en una película de Indiana Jones, sería el malvado moro al que hay que matar porque se empeña en impedir al intrépido Indiana saquear una tumba.
Este es el tipo de cosas que llevan a que El País hable mal de ti. Y este tipo de políticas, que pretenden evitar que el capital lo destruya todo, incluso el legado de las civilizaciones más antiguas, son a las que las revoluciones cívicas de colores quieren poner fin.
La prensa nos habla de ladrones y saqueadores y nosotros pensamos en desharrapados fanáticos con turbante y lamentamos lo ignorantes y malvados que son los egipcios, capaces de destruir su patrimonio por unas "rupias". Pero Zahi Hawass nos dice "Imaginad que durante solo una semana, todos los museos de Roma o de Londres quedan sin vigilancia. ¿Creéis que la gente los respetaría?" ¡Claro que sí, los europeos somos muy civilizados! Por eso las antigüedades egipcias, donde mejor están es en manos de los coleccionistas privados, como ya lo están las de Mesopotamia.

Os dejo con lo único que, de no mediar un milagro, nos va a quedar del antiguo Egipto -las imágenes de archivo. En estos dos vídeos Zahi Hawass nos habla primero de la posibilidad de que las tumbas de Marco Antonio y Cleopatra se encuentren en el templo de Taposiris Magna y después de la impresionante pirámide escalonada. Con su capacidad de gran comunicador, nos hace sentir amor por un pasado que 50 siglos no han sido capaces de borrar pero que las sucias botas de un marine disfrazado de Revolución de Jazmín están a punto de aplastar para siempre.





11 comentarios:

R.A.F.A.E.L. dijo...

¿Otra revolución de jazmín como la tunecina, pero en Egipto? Visto lo visto, no sería una revolución cultural sino contracultural, pero no en la acepción contestataria en que se emplea generalmente este adjetivo. Rosa Luxemburgo clamaba que o socialismo o barbarie. El capitalismo como sólo entiende de beneficios inmediatos a costa del que sea y de lo que sea, nos priva a la Humanidad del legado de los siglos sólo porque cree que las gestiones privadas son más eficientes que las públicas. Craso error.

En Iraq se perdieron intencionadamente tesoros milenarios irrecuperables. De la desconsideración con las civilizaciones del Fértil Creciente se quiere pasar al expolio y a la destrucción de joyas arqueológicas del Antiguo Egipto.

El bruto yanqui desprecia la cultura, porque la suya es la filosofía de la bestialidad y la molicie. ¿Qué dirán nuestros grandes medios ahora? ¿Harán campaña para impedir lo que aún pudiera no ser inevitable? Sólo chillaron mucho cuando lo de los Budas de Bamiyán. Los voceros de los toscos son selectivos a la hora de señalarnos quiénes son los "enemigos".

Ya veremos cómo acaba esto que la autora de la entrada acaba de exponer.

Saludos, Dizdira. Gracias por tu post.

R.A.F.A.E.L. dijo...

Digo lo del yanqui no sólo por lo que ocurrió con el Museo de Bagdad en 2003, sino porque con estas movidas egipcias tiene mucho que ver la mano negra estadounidense. No me cabe duda de ello.

Jose Luis Forneo dijo...

El Patrimonio arqueologico es una riqueza mas de los pueblos que los avariciosos y "civilizados" de occidente quieren controlar. Primero, por lo que tu dices, por racismo, ese que piensa que un pueblo "atrasado" no puede cuidar bien de sus riquezas... En segundo lugar por ambicion, aquella tan integrada en el pensamiento occidental que considera que cualquier riqueza tiene mas valor que cualquier cantidad de vidas humanas necesarias para conseguirla.

El Patrimonio Arqueologico egipcio, ahora que la zarpa yankee y de la UE estan mas prsentes todavia en aquel pais, corre mucho mas peligro. Como paso en Irak, donde las mafias que lo invadieron se repartieron el botin, tambien el arqueologico, Egipto puede estar sufriendo la misma agresion. Y no, como dices, por los ciudadanos de a pie, precisamente. En realidad, auqneu los medios nos intenten dar esa imagen, todos sabemos que los mayores ladrones son, al contrario, los mas ricos.

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

En este tema es en el que creo que se ve con toda nitidez la mentira acerca de la naturaleza de las revueltas cívicas. Se nos vende el rollo de que los revoltosos son gente culta, joven y guay. Pero resulta que son tan cafres como para destruir algo tan valioso y tan idiotas como para quedarse sin una de las mayores funtes de ingresos para el país.

Anónimo dijo...

Sinceramente,si Hawass se ha comportado de forma fascista para proteger los tesoros universales de Egipto....Pues viva el fascismo(bueno,ya me entendeis)Mucha gente lo tacha de egocentrico,oportunista y de querer acaparar el protagonismo,pero yo lo tacho de protector de un legado que deberiamos cuidar entre todos.Seañoras y señores,nos vamos a quedar sin el como pasó en Irak.Tiempo al tiempo.

Anónimo dijo...

No tengo demasiados dados pero Hawass ha sido el referente más claro en el cuidado del inmenso Patrimonio Egipcio y como un gran divulgador de su historia. Creo recordar multiples apariciones en los suplementos de "El Pais" cuando trataban temas históricos egipcios. La ruindad de este periodico no tiene límites.
Se me ponen los pelos como escarpias pensando en que pueda repetirse lo que ocurrió en Irak.
Es un placer leer opiniones no mediatizadas por la salvaje propaganda del capital. :)

Dizdira Zalakain dijo...

Anónimo (1):
En efecto, hay cosas que hay que proteger por todos los medios. La acusación de fascista seguramente le viene por los que desearían apropiarse de ese patrimonio de la humanidad a base de talonario, sobornos o matones.

Anónimo (2):
Si por lo que sea PRISA ordena que a partir de mañana Zapatero es un repugnante asesino, no te quepa duda de que mañana en El País tal epíteto aparecerá repetido y argumentado en portada, dossier y sesudos articulos con firmas de prestigio. Los esclavos no pueden permitirse el lujo de ser coherentes.
Hubo un tiempo en que me agradaba leer sobre Historia Antigua, encantada de no encontrar por allí nada que atufara a yanqui. Pero ya tampoco eso es posible. Los yanquis también se han cargado la Historia Antigua.

Anónimo dijo...

¿Y por qué no mencionas las huelgas de los trabajadores de los museos egipcios, de los arqueólogos egipcios, de los trabajadores en las excavaciones egipcias? Son ellos los que expulsaron a Hawass, porque estaban harto de su autoritarismo, de sus "expolios", de sus tejemanejes y de sus mentiras. Por favor. Basta ya de manipular! ¿O es que los miles de egipcios que día a día se juegan la vida, que desoyen las advertencias y amenazas de los militares y siguen en la lucha y no se conforman con el secuestro de su revolución por parte de los militares, los políticos y las potencias occidentales y la liga árabe, son todos agentes de la CIA? NO y mil veces no. Dejad de echar mierda sobre la revolución de nuestros hermanos árabes.

Dizdira Zalakain dijo...

Se te ha olvidado añadir que Zahi Hawass es el líder de una secta satánica, que ha violado a sus 14 hijas y que con el dinero de los tesoros que roba financió el atentado del 11-S. Es una pena que me hayas descubierto. Con gente tan bien informada como tú es imposible manipular a las masas desde este blog. Una vez más, la prensa libre e independiente, como El País, ha triunfado.

Anónimo dijo...

¿Por qué siempre sales por los cerros de Úbeda?
Yo estoy con los trabajadores y las trabajadoras egipcios, ¿y tú? Si todos ellos están contra Hawass, amiguísimo de Mubarak, colocado a dedo por el dictador, colaborador (y beneficiario) de su régimen... ¿con quién vas a estar? Es como si aquí, en los años setenta, un supuesto izquierdista se hubiese dedicado a defender a Almagro Basch, a su querido hijito o a algún otro de los arqueólogos del régimen (sé bien de lo que hablo...). Cómplices y criminales como lo es Hawass, por eso no le quiere nadie en Egipto, ni sus trabajadores en los museos, ni los arqueólogos, ni los peones de excavaciones (que se matan a trabajar por una miseria), etc, etc.

Dizdira Zalakain dijo...

Por los cerros de Úbeda te irás tú. En mi artículo no pretendo defender al Gobierno de Mubarak. Si buscas hacia atrás en el blog, comprobarás que siempre lo he criticado -básicamente por mantener ilegalizada a la opción política mayoritaria del país.
En mi artículo tampoco me meto a valorar los detalles que tú pareces conocer tan bien sobre la política de contratación de los trabajadores del departamento de Hawass.
He valorado su política de conservación del patrimonio -y por conservación me estoy refiriendo especialmente a la preservación frente a la rapiña de coleccionistas privados. La comparación que has hecho con los arqueólogos oficiales del régimen franquista podrá ser adecuada en eso de su pertenencia política al ideario franquista, pero no lo es en el tema que yo defiendo en el artículo: durante el franquismo la conservación de nuestro patrimonio arqueológico fue tercermundista -y se puede decir que lo sigue siendo. Aquí en los tiempos de Franco los yanquis entraban en una iglesia románica de Palencia y se llevaban el retablo o el salterio a cambio de regalar al alcalde unas Ray-ban.
Eso con Hawass no ocurría, lo mismo que no ocurría en Mesopotamia bajo Saddam Hussein. Supongo que no pensarás que Saddam Hussein es santo de mi devoción. Pero mira dónde está ahora todo el trabajo de los arqueólogos de Saddam.
Por eso es que ponerse a hablar en este contexto, el de la preservación del patrimonio histórico, de "los trabajadores y las trabajadoras" es irse por los cerros de Úbeda.
Ah, y teniendo en cuenta que el nuevo gobierno egipcio lo ha vuelto a contratar una vez que ya había renunciado a su cargo, a lo mejor es que no es tan mal gestor. O que los "rebeldes" no eran tan rebeldes. O que las rebeliones por Facebook son un timo.