jueves, 14 de enero de 2010

Haití no es Cuba

De vez en cuando toca hablar de los países olvidados. Suele ocurrir cuando se produce una catástrofe natural o cuando algunos ciudadanos de dichos países, hartos de la explotación y la injerencia occidentales, atentan contra "nuestros intereses". Esta cantinela cínica y perversa se escuchó hace pocos meses hablando de Somalia, se escucha ahora hablando de Yemen y Mali y se escuchará por los siglos de los siglos, cada vez que Estados Unidos y sus lacayos sientan que su maquinaria de explotación y exterminio presenta alguna fisura.
Estados Unidos no está dispuesto a abandonar sus "intereses" a lo largo del mundo y cuando intuye que tal cosa puede suceder, adopta las medidas pertinentes. Es el modo habitual de actuar de la CIA: golpes de Estado, importación de la violencia, organización y subvención de protestas callejeras de una supuesta oposición al gobierno legítimo, bloqueo económico férreo y, si todo esto falla, invasión militar.
Podríamos hablar de Palestina, Sáhara Occidental, Honduras o Argelia pero hoy, merced al terremoto, hablaremos de Haití. Ahora nos toca a escuchar a infinidad de "periodistas" y tertulianos hablar de la pobreza de Haití, sin explicar que no hay pobreza, sólo hay robo. También nos hablan de la "inestabilidad" política, sin explicar que esa inestabilidad ha sido generada por los Estados Unidos, que no aceptan los resultados de las elecciones. Se habla igualmente de la "violencia", como si la violencia fuese algo así como una plaga bíblica surgida de la nada. Pero la violencia la han traído los paramilitares entrenados por USA, que no aceptan la voluntad popular. Nos cuentan que la violencia se produce entre dos grupos políticos. Y se equipara así a los paramilitares que masacran a la población y a los civiles que intentan defenderse.
¿Pero qué interés tiene Estados Unidos en masacrar Haití? Por un lado, un país que se muere de hambre tan cerca de USA es muy adecuado para lograr mano de obra barata, mano de obra capaz de trabajar por un plato de sopa. Y empresas tan entrañables como Disney o Mattel, la que fabrica juguetes para los niños de todo el mundo, encuentran muy rentable producir en este país. Por otro lado, Estados Unidos necesita un país destruído y con un gobierno títere, despojado totalmente de su soberanía, para asegurarse una base de operaciones segura en el Caribe. ¡Cuba y Venezuela están "a tiro", y nunca mejor dicho!
Todo esto es lo que los periodistas-basura y los tertulianos de voz cazallera y moral inexistente ocultan o, sencillamente, ignoran: repiten como una letanía que Haití es el país más pobre de América, como si esta situación fuese culpa de los haitianos o les hubiese tocado en una tómbola. Preguntarse el origen de la pobreza de un individuo o de un país es un principio ético y científico básico. Nadie se limita a hablar hoy día de una epidemia como algo venido de la divinidad. Pero en el 2010, en los sesudos artículos de los politólogos de la prensa de masas, se sigue hablando de la pobreza o de la inestabilidad política como de eventos fortuitos o venidos de una maldición. Uno de esos repugnantes telepredicadores yanquis, que hacen bueno a Rouco Varela, acaba de decir a sus fieles que la culpa de lo de Haití es de un pacto con Satanás.
Ahora, tras un terremoto que en un país en el que los seres humanos tengan valor por sí mismos, apenas habría causado unas pocas víctimas, los yanquis y los europeos mandamos una pizca de lo que robamos, para demostrar lo buenos que somos. Cuba y Venezuela llevan años ayudando a Haití, porque la lacra de Haití no son los terremotos o huracanes sino el imperialismo de Estados Unidos, y ese no dura unas cuantas horas, sino muchos años ya. Pero, claro, de esta ayuda tampoco se habla en los medios..
Yo no espero que lleguen limosnas a Haití. Espero que Obama no consiga en este país, de nuevo, lo que ya ha conseguido en Honduras y lo que pretende conseguir en Irán. Yo espero que un terremoto social recorra toda América y la minoría de gentuza que oprime a millones de seres humanos pague por sus crímenes.

Este documental de producción cubana narra la verdadera historia reciente de Haití, aunque solo llega hasta el 2005. En la actualidad, el país está gobernado por René Preval tras un proceso electoral democrático. Preval, fundador del Partido Esperanza, formó parte del partido Lavalase junto al sacerdote Aristide, que fue depuesto y secuestrado por Estados Unidos cuando ganó las elecciones que, según los planes de Bush, debería haber perdido. Preval había iniciado un tímido acercamiento a Chávez que quizá le hubiese valido otro golpe de estado organizado por Obama al estilo hondureño. El terremoto ha congelado la situación, aunque el suministro de ayuda humanitaria puede constituir también una buena oportunidad para los planes golpistas de Estados Unidos. Ya se sabe que los buitres acuden cuando hay carroña.




5 comentarios:

bLuEs dijo...

Esta mañana, después de ver alusiones en varios blogs, me decidí a ojear los diarios y es cuando me he dado cuenta del desastre que había pasado. Digo esto porque no es que no tenga idea de esta otra versión de la historia, es que todavía estaba mucho peor.

Aunque siempre hay que mantener un margen de duda y sospechar de la intromisión de la ideología en cualquier lugar, lo cierto es un documental muy interesante que además resulta bastante verosímil.

Aparte de varios temas que comentas en el artículo, que también se mencionan en el vídeo, me ha resultado muy sorprendente la entrevista a la radio norteamericana. Es gracioso porque más claro no se puede decir. En cambio, según parece, una entrevista así no ha tenido demasiada repercusión en la población norteamericana. Y digo que es gracioso por querer verlo de esa manera, pero también resulta increíble que no suscite ni siquiera un mínimo de inquietud entre la gente. Después de todo la opinión pública tiene mucha fuerza y puede ejercer mucha presión (si es que consigue enterarse de lo que sucede). Parece como cuando te intercalan publicidad con las mayores tragedias por la televisión. El resultado final es que el espectador se hace insensible a lo que sucede. Tanto le da coger más palomitas, que mueran milllones de personas, o cambiar de canal.

"Es el modo habitual de actuar de la CIA: golpes de Estado, importación de la violencia, organización y subvención de protestas callejeras de una supuesta oposición al gobierno legítimo, bloqueo económico férreo y, si todo esto falla, invasión militar."

A mí también me parece bastante obvio que Estados Unidos ha funcionado de este modo o de otros similares durante años. Lo curioso es que les funciona. Es más, si por lo que sea la bola que han creado se vuelve contra ellos todavía les resulta mejor. Después de todo el miedo es uno de los motores fundamentales que hace que la gente permita las invasiones. Lo que sería la última fase que describes.

Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

La, Blues, ideologia siempre esta entrometida en cualquier lugar, porque la desideologizacion es tambien otra forma de ideologia (la de la que crea pasotismo y dejadez, naturaliza la situacion, para mantener las cosas tal y como estan).

Ahora todos corren a ayudar a los pobres "haitianos", como si fuera a partir de ahora cuando pasan hambre o viven en condiciones pésimas. El sufrimiento producido por el terremoto seguro que no es producto de un pacto con Satanas, como dice el loco ese, pero la pobreza cotidiana de los habitantes de Haiti si que es causa del saqueo rutinario del mercado, de las poilticas de destruccion interesada del neoliberalismo.

Pueblos olvidados y con condiciones nefastas todos los dias del año hay muchos como Haiti. Es repugnante que solo salgan en la tele cuando pasa algo como un terremoto. Catastrofe que muchos aprovechan de paso para hacer su negocio, abrir miles de cuentas bancarias, y mandar alli a sus empresas para pillar bocado...

El documental muy claro y certero, como todos los de Cuba Informacion.

Salud

Dizdira Zalakain dijo...

Blues:
Yo también me pregunto a menudo por este asunto. ¿Por qué en la mayoría de las llamadas democracias occidentales se permite que se "cuelen", incluso en grandes cadenas de radio y TV noticias y opiniones que, en principio tendrían que amenazar gravemente los intereses del país? Por ejemplo, si mañana en un documental de la 2, se ven imágenes de soldados españoles matando a civiles en Afganistán, solo un 10% a lo sumo de españoles nos escandalizaríamos por ello -el mismo 10% que de todos modos ya estábamos escandalizados previamente. Para que ese documental supusiese, por ejemplo, la caída del gobierno, sería necesario montar con él una "campaña". Las portadas de todos los períodicos abrirían con esa noticia, las tertulias radiofónicas no hablarían de otra cosa, famosos enarbolarían pancartas, futbolistas se declararían en huelga.... Entonces sí tendría efecto la noticia. Esto lo vimos hace ya muchos años con el caso de los GAL. La guerra sucia contra ETA ha existido y sigue existiendo desde que nació ETA - de hecho, puede decirse que ETA seguramente nació como respuesta a la guerra sucia contra el nacionalismo vasco. Sin embargo en un momento determinado convino hacer una campaña mediática con este asunto y, al final, se logró derrocar a un gobierno. En aquel momento incluso a los españoles de derechas les parecía mal lo que les hicieron a Lasa y Zabala. Pero hoy ni siquiera el PNV parece muy preocupado por lo que le haya pasado a Jon Anza. Lo mismo ocurrió con la guerra de Irak. ¿Por qué entonces las calles de España se llenaron de gente protestando por la guerra en Irak y hoy nadie lo hace por la guerra en Afganistán?
En resumen, las noticias no afectan en nada a una sociedad vacunada contra las noticias a base de un atracón de ellas permanente. Se precisan campañas. Y en esas campañas da igual la gravedad de lo que se denuncie. Una noticia que denunciase que los mercenarios españoles han asesinado a cien mil personas puede dejar indiferente a la mayoría. Pero una campaña para denunciar que un alcalde se ha comprado un traje de Armani con fondos públicos puede precipitar la caída de un gobierno.
Saludos.


José Luis:

Efectivamente, yo también creo que no hay neutralidad posible en las noticias. Como mucho puede haber objetividad. ¿En qué consistiría ser neutral en el conflicto entre Israel y Palestina? ¿En presentar los hechos como si ambas partes fuesen responsables? Esa "neutralidad" en realidad supone ponerse del lado del agresor.
La descripción objetiva de lo que ocurre en Haití parece contaminada por lo ideológico sencillamente porque es excéntrica, porque no es lo habitual: lo habitual es mentir.
En terminología marxista, "ideología" es el conjunto de ideas que sirven para mantener lo más fluído posible un sistema de explotación que, de otro modo, resultaría difícilmente digerible. Algo parecido a lo que, a nivel psicológico, suponen los mecanismos de sublimación, proyección, etc. En este sentido, lo contaminado ideológicamente sería lo que nos ofrecen los telediarios y periódicos y lo objetivo sería este documental que, como el psicoanalista, saca a la luz la mierda que Occidente quiere ocultarse a sí misma. El terremoto de Haití sirve así de pantalla para desviar la mirada de lo que no nos interesa ver. Este documental nos quita la pantalla y nos lo enseña.

Saludos a ambos.

Maria C dijo...

http://www.mdzol.com/mdz/nota/75525-Rezar-para-que-llueva-carta-a-un-arzoobispo/
Este link lo encontre en el blog de Castillo sinceramente me gusto mucho,seria la vision desde el cristianismo de lo ocurrido.Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

María C:
Debe haber un error en el link. A mí me sale una noticia de economia sobre General Motors.