lunes, 25 de enero de 2010

Amerrika.

Es difícil, por no decir imposible, encontrar una película actual que no demonice el Islam o a los árabes -que para los cineastas norteamericanos vienen a ser lo mismo. En efecto, estoy harta de ver películas y leer novelas llenas de falsos tópicos que evidencian una falta de documentación me temo que en muchos casos no involuntaria. Creo que, independientemente del mensaje ideológico que se pretenda transmitir, lo mínimo que se puede exigir a alguien que decide abordar este tema es, precisamente eso, que se documente. O quizá es que aquí también se aplique eso de que las mentiras, cuanto más gordas, más fáciles son de creer. Así, gracias a este cine y a estas novelas, nos enteramos de que el idioma de Afganistán es el árabe o de que todos los árabes son musulmanes -y, viceversa, todos los musulmanes son árabes.
En este contexto es en el que valoramos Amerrika. Se trata de la primera película de la directora palestino-americana Cherien Dabis, que nos narra en clave intimista la historia de una mujer palestina divorciada y de su hijo adolescente cuando deciden emigrar a Estados Unidos para tener una vida mejor. Para comprender esta decisión, la peli nos muestra brevemente la situación de opresión insoportable que vive el pueblo palestino a manos del estado criminal de Israel. Madre e hijo emigran, pues, a EEUU donde son acogidos por la hermana de la protagonista y su marido, un médico de éxito que ve cómo todos sus clientes le abandonan a raíz del 11-S -o, mejor dicho, de las campañas mediática y bélica subsiguientes.
La película nos muestra un país hostil poblado de gente ignorante y fanatizada, como es en la actualidad Estados Unidos, pero sin cargar demasiado las tintas. Comprobamos cómo la protagonista, a pesar de contar con dos licenciaturas y diez años de experiencia laboral en un banco, se ve forzada a trabajar en un cutre restaurante de comida rápida y cómo su hijo, a pesar de hablar tres idiomas y contar con un nivel educativo infinitamente superior al de sus compañeros, tiene graves problemas de adaptación ya que es considerado como un terrorista suicida. De hecho, en el colegio es adornado con el mote de "Osama."
La directora utiliza aquí una inteligente argucia: tras mucho metraje durante el cual todos los espectadores dan por hecho que los protagonistas son musulmanes, nos enteramos de que, en realidad, son cristianos. Si aun quedan cerebros capacitados para pensar por sí mismos en las salas de cine de occidente, ésta me parece una magnífica estratagema para hacerlos reaccionar: algo que no cabe en la mente de un yanki -y a este paso, tampoco en la de un español- es que los palestinos a los que asesina Israel a diario no son todos musulmanes y que un cristiano palestino y un musulmán palestino están mucho más próximos por su nacionalidad y la situación de opresión de su pueblo que separados por la diferente confesión religiosa.
No contaré la historia por si alguien la desea ver, pero sí hablaré de su moraleja, que yo, por cierto, no comparto del todo. La enseñanza que se supone debemos extraer al final es que, aunque Estados Unidos sea un país ajeno, necio y prepotente, es un buen lugar para mejorar nuestra vida y que siempre hay un grupo reducido de buenas personas dispuestas a conocernos y a ayudarnos. Digo que no la comparto porque me parece bastante naïf y superficial, aunque debo reconocer que la sensación de buen rollo que te queda después de ver la película y que lo invade todo como las motitas de purpurina de una falsa estrella de Navidad resulta de agradecer con la que está cayendo. Supongo que la búsqueda de esa sensación de "optimismo" dentro de una situación trágica es lo que buscaba transmitir la directora.
En cualquier caso, estos bonitos episodios de buen rollo intercultural se van a tornar imposibles en España. Una madre y un hijo como los de la película no podrían siquiera intentar encontrar ese pequeño grupo de personas dispuestas a tratarlos como seres humanos. Si viajasen para reunirse con su familia serían expulsados de inmediato. en caso contrario, tampoco podrían trabajar en nada a no ser que fuera cobrando en dinero negro. Y, si propuestas como las de los Ayuntamientos de Vic y Torrejón de Ardoz prosperan, tampoco podrán ser empadronados y, con ello, no podrán disfrutar de derechos básicos como son la sanidad o la educación. Y todo apunta a que al final esto va a ponerse en marcha. Ya se ha creado, con una gran inversión en medios de comunicación de masas, el conveniente caldo de cultivo equiparando inmigración con delincuencia y culpando a los inmigrantes del crecimiento del gasto social. Ya está listo el estado de opinión pública necesario para que, venciendo los más elementales reparos éticos, a todos nos parezca normal que este pogromo se ponga en marcha.
En definitiva, me parece que Amerrika es una película algo ingenua -como su protagonista- pero también fresca y humana en la que se agradece que a algunas cosas se las llame por su nombre. Pero ¿qué puede hacer esta gota contra el océano goebbelsiano que se le opone?

8 comentarios:

pcbcarp dijo...

Está claro que, aunque haya cosas en las que no coincidimos, en otras, sí. Cuando la última invasión de Líbano llegué a colgar un enlace a la página web del arzobispado de Madrid, en la que un obispo de Palestina contaba cómo sus hermanos judíos tenían derecho a refugio antiaéreo, cosa que no tenían los hermanos musulmanes o cristianos, aunque supuestamente tuvieran nacionalidad israelí.

En cuanto a la peli, habrá que verla

Dizdira Zalakain dijo...

Pues sí, son muchas las veces en las que estamos de acuerdo pero tampoco pasa nada por no estarlo. Lo importante es que una idea no te deje indiferente. Estoy segura de que será un placer discutir contigo por la originalidad de tus puntos de vista. Gracias y saludos.

Maria C dijo...

Hola Dizdira
Como de costumbre muy buen post.Lastimosamente esa es la realidad de nuestro mundo actual,condenamos lo que no conocemos porque es mas fácil que aprender y llegar a la conclusión de que no somos los "buenos",la cultura y la competencia para el trabajo no significan nada si no estamos dentro de cierta ideología o somos parte de los "miedos" insuflados a presión sobre un pueblo ingenuo como el americano,en cuanto a Europa ya no sabría decir tenia el concepto de que eran mas cultos aunque se que no mas tolerantes.Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

Ya he puesto a funcionar el emule y el torrent para intenter ver la peli, que parece interesante. Aunque su moralina, como tu dices, no convence mucho, y eso de que "Estados Unidos es un buen lugar para mejorar nuestra vida y que siempre hay un grupo reducido de buenas personas dispuestas a conocernos y a ayudarnos" esta muy bien, pero en la realidad las instituciones y la gente te hacen la vida imposible y te excluyen, de forma mas o menos agresiva. Claro que puedes dar con buena gente, y tambien en Iran, y en Corea del Norte, aunque me temo que sera mas facil en estos dos paises que en EEUU, pero la posibilidad siempre existe. En el fondo el problema es otro: las instituciones. Como bien dices de España, y aunque realmente siempre ha habido un desprecio hacia el inmigrante, y tambien buena gente que les ayuda, conforme las instituciones se ponen en contra la gente va aumentando su recelo hacia ellos. Y en EEUU un inmigrante probablemente tendra que trabajar en un MacDonald o limpiando platos, auqnue tenga tres doctorados, como en España, y tendra problemas para empadronarse, le acusaran de poner la musica alta (como nuestro hijo adolescente, pero este es español y faltaria mas que no puediera), y sera el objetivo de nuestra frustracion contenida sobre todo cuando ya no la podamos contener mas.

Y la gente puede ser muy buena siempre, pero si la ley, las administraciones, las instituciones en definitiva fomentan la jerarquia, la division, y el rechazo sera solo una anecdota que puedas encontrar a gente buena, que, sin embargo, no puede hacer que seas igual que el resto de los ciudadanos del pais.

Aun asi, como he dicho, espero verla pronto y te cuento.

Salud

pcbcarp dijo...

Uno de los principales problemas que tenemos por estos lares (bueno, no sólo, pero aquí es donde vivimos nosotros) es que nuestros políticos (en especial algunos y más aún a nivel local) tienden a aprovechar los impulsos más primarios de los así llamados ciudadanos, pensando que eso les da votos, en vez de realizar la labor más o menos pedagógica que sería su obligación.

Claro que, a veces uno piensa si aquí gobiernan los políticos o los directores de determinados medios de comunicación (de los banqueros, ya ni hablamos)

Dizdira Zalakain dijo...

María C:
Yo también tengo la convicción de que en Europa la gente ERA más culta, por motivos socioeconómicos obvios. Pero me temo que esto está cambiando. En España, la situación es especialmente preocupante ya que hay un fracaso escolar elevadísimo y una crísis de valores que condiciona el comportamiento de toda una generación. La cultura es algo de lo que casi hay que avergonzarse. Normalmente la mayor cultura va pareja a una tolerancia mayor; en muchas ocasiones, los prejuicios provienen del desconocimiento, aunque tampoco es un remedio infalible.
José Luis:
Espero que consigas una copia mejor que la mía, que es un screener bastante chapucero. Voy a presentar una queja, a ver si Sinde toma cartas en el asunto, jeje. Ya te digo que no es una obra de arte, ni tampoco una denuncia con todas las consecuencias pero, en el desierto ideológico en el que se mueve el cine, sobre todo el estadounidense, es de agradecer una peli como esta. Lo cierto es que la industria sabe muy bien lo que hace y me temo que esta película pasará totalmente desapercibida; se exhibirá dos o tres días en pocos cines y se acabó. Además, como he dicho, una gota ideológica no hace océano: muchos de los que vean con gusto esta película seguirán pensando que los inmigrantes colapsan los Servicios Sociales y que las musulmanas viven encerradas en harenes y son lapidadas cada vez que pestañean. Al menos espero que pases un buen rato.
pcbcarp;
En efecto,. es bastante más censurable el papel de coro de los diarios que el de los propios políticos. Después de todo, son aquéllos los que crean un estado de opinión previo a cualquier medida adoptada por éstos. En radio y TV se empiezan a escuchar y a considerar como opiniones respetables, de las que uno puede o no discrepar, manifestaciones xenófobas que hace solo diez años habrían acarreado demandas judiciales en base a artículos de nuestro Código Penal. Si hoy existiera "La Clave" no me extrañaría que un programa se dedicase a debatir si los hijos de inmigrantes tienen derecho a la educación o a que les atienda un médico. La deriva que están tomando las cosas no es nada tranquilizadora, pero la voz de los que discrepamos no se oye. Y no porque sea silenciada: simplemente queda ahogada e inaudible frente al estruendo de las grandes cadenas.

Gracias y un saludo a los tres.

bLuEs dijo...

El cine es uno de los principales agentes de adoctrinamiento del sistema. Incoscientemente la población es educada de esta forma para que pueda servirle al propio sistema y para que pueda proyectar su odio. En este sentido es patético ver multitud de películas norteamericanas en las que, por ejemplo, el árabe es el malo, el feo y el que pierde.

Es interesante el "juego" que está planteado en esta película pero lo fundamental es que, al igual que debería de ser con el resto, sirvan para su fin, que no es otro que la expresión artística.

Saludos pata todos/as

Dizdira Zalakain dijo...

Llevas razón en que una película debe ser por encima de todo una expresión artística. He visto películas bienintencionadas que frustraban su objetivo precisamente por no serlo. Sin embargo, con los tiempos que corren, a veces me conformo con que una película porte un mensaje original, que haga reflexionar, o al menos discordante con la monotonía de frivolidad y estupidez que inunda las carteleras. Otra cosa sería hablar del cine como arte puro que puede tener otras vertientes y que rara vez se cultiva en la actualidad -y si se cultiva, no se publicita en absoluto.
Saludos.