jueves, 3 de septiembre de 2009

Peregrinación al santuario de Ikea.

Los domingos se han convertido en un día de peregrinación a Ikea en todo el Estado español excepto en Euskadi. Gracias a la fuerza del pequeño comercio, todavía las multinacionales del mueble, el textil y la alimentación permanecen cerradas los festivos, aunque, tal como se traza el porvenir, imagino que por poco tiempo.
Claro que este sería otro tema de debate. Lo que me fascina es cómo esta empresa sueca ha logrado hacer que alguien se sienta exclusivo comprando un mueble desmontado que, por tanto, deberá montar él luego en su casa, diseñado con 4 ideas similares, de forma que todas las casas parezcan iguales y fabricado con los materiales más cutres que uno pueda imaginar, por mucho que se revistan de pseudodiseño nórdico. Habría que escribir una tesis doctoral en Psicología, puestos a realizar experimentos chorras, sobre cuál es el mecanismo que hace que un tipo con una autoestima normal:
1. Dedique su día de descanso a llenar el depósito de su automóvil para hacer cola en el párking del hipermercado de turno con los niños gritando en el asiento de atrás.
2. Recorra una superficie desangelada, repleta de embalajes cuya etiqueta hay que leer atentamente para saber qué contienen.
3. Calcule las medidas de su exiguo piso y acabe decidiéndose por un mueblecito funcional cuyo prototipo aparece expuesto bajo la horrible luz halógena, desvencijado y solitario.
4. Lo cargue hasta su coche y, desde éste, hasta su piso con el consabido esfuerzo físico y subsiguiente mosqueo familiar.
5. Dedique toda la tarde, tras la ingestión de la hamburguesa familiar en el centro comercial a montarlo. Libro de instrucciones en papel reciclado o quizá sólo de mala calidad, tornillos que sobran y/o faltan, discusiones acaloradas sobre la interpretación del esquema, búsqueda infructuosa de herramientas en las tres cajas de heramientas que ya le han sido regaladas en respectivos días del padre.
Pues bien, después de todo este suplicio, el tipo normal se siente orgulloso. Ha pagado lo mismo que por un precioso mueble que cualquier amuebladora tradicional te trae a casa y te instala, pero se siente feliz. Además, considera que esos muebles de tres al cuarto son de diseño y, por tanto, se siente parte integrante de la élite del buen gusto y la clase.
Esto en lenguaje chusco vendría a equivaler al dicho ese de ser puta y poner la cama y, encima sonreír y dar las gracias.
Pero la desfachatez de Ikea no conoce límites y te cobra por su catálogo. En efecto, lo que el resto del mundo regala para autopromocionarse, Ikea lo vende en los kioskos como si de una revista de arte se tratara. Supongo que consideran que el vulgo debe pagar por mantenerse informado de sus imprescindibles y fantásticas novedades.
Lo último en su línea de buen rollo es su campaña publicitaria. "donde caben 2, caben 3". ¡Qué graciosos! Hacen que el demoledor hecho de que un pobre hombre divorciado o una pobre mujer que han perdido su empleo y deben sufrir la humillación de pedir cobijo en casa de sus padres, superada la treintena, se convierta en una fiesta. ¡Qué juerga. soy un paria sin trabajo, sin pareja, debo pagar una pensión compensatoria y compartir el mando a distancia de mis ociosas tardes con mi padre octogenario, pero es guay si nos sentamos en un sofá de Ikea que, además monté yo con mis propias manitas, sudando mares en un domingo de agosto cuando se me ocurrió imprimir un aire de modernidad y diseño al mortecino pisito de mis padres jubilados. A ellos, que eran unos paletos, les trajeron los recios muebles de caoba en un camión, se los montaron y aun hoy están como nuevos. Habrá que ir tirándolos a la basura, (en el contenedor adecuado of course.)

1 comentario:

bLuEs dijo...

Me he reido mucho con la entrada. Además, para mí al menos, es un consuelo que alguien comente con perspicacia todos estos detalles. Cuando me toca vivir uno de estos casos simplemente me entra un tremendo sopor que me impide hacer el ritmo de cosas que los demás hacen.

No sabía que vendían su catálogo. ¡¡¡Tremendo!!! Total es oferta y demanda.... desde ahí todo puede entrar en el mercado.

Saludos.