miércoles, 13 de abril de 2011

¿Qué pasa en Costa de Marfil? (2) El FMI contra el pueblo.


1993-2002


La transición de Henri-Konan Bedié
En la entrada anterior habíamos dejado a Félix Houphouët-Boigny enterrado tras sus 33 años como dictador de Costa de Marfil. La presidencia interina, hasta la convocatoria de nuevas elecciones en 1995, le correspondió a su hombre de confianza en el PDCI, Henri-Konan Bédié.
Su rival más peligroso de cara a las próximas elecciones era el otro hombre fuerte del régimen, Alassane Outtara, que había sido impuesto como Primer Ministro por el FMI al viejo dictador. Tras su muerte, Outtara renunció al cargo de Primer Ministro, abandonó el país y se dedicó a medrar por Europa y EEUU. No desaprovechó el tiempo. En 1990 se había casado con una rica empresaria francesa. Su padrino fue el por entonces alcalde de Neuilly-sur-Seine. Un tal Nicolas Sarkozy. No solo éso: en 1994 fue nombrado nada menos que director adjunto del FMI.
A un tipo con tanto poder como él iba a ser difícil derrotarlo. La única baza de H.K. Bédié era el presentarse ante sus hijitos como legítimo suces
or de Papá Boigny. Pero ni él mismo estaba muy convencido de que eso funcionara. Así que urdió una estratagema. Una estratagema que aun hoy se sigue cobrando cientos de vidas humanas.


La ivoirité.
H.K. Bédié introdujo una modificación en el código electoral que prohibía presentarse a las elecciones presidenciales a quienes no fuesen marfileños con padre y madre marfileños. El padre de Alassane Outtara era de Burkina Faso. Así que su único rival peligroso quedaba eliminado.
La idea en principio no parecía mala. No era una medida extravagante: en muchos países del entorno, las constituciones establecen restricciones semejantes o aun más severas. Además, Bédié sabía que contaría para esto con el apoyo de la mayoría de la población marfileña que, como hemos visto, empezaba a ver con malos ojos a los emigrantes que trajo Boigny en los 60.
Algunos medios han presentado en los últimos días a esta ley como una ley racista e introducida por Gbagbo. Sin embargo, hay que hacer notar lo siguiente:
-El origen de la ley no era racista: se trataba de una mera estratagema de fraude electoral. Otra cosa es que haya tenido consecuencias racistas de lo más nefastas.
-El creador de la
ivoirité, evidentemente, no fue Gbagbo. De hecho, como veremos, él boicoteó las elecciones de 1995 precisamente por oponerse a ella (¡y eso que a él le beneficiaba!).
-El objetivo de H.K. Bédié al crear el concepto racista de ivoirité era eliminar a su rival Outtara. A pesar de ello, ahora, ambos, Bédié y Outtara, son amigos y acusan de racista a Gbagbo. Ver para creer.

El FMI crea el RDR.
En 1994, el PDCI sufre una escisión. Un tal Djéni Kobina crea un partido afiliado a la Internacional Liberal denominado Rassemblement des républicains de Côte d'Ivoire. (RDR) Como se vió después, el partido nació financiado por el FMI para, más tarde, servir de plataforma política a su candidato, Alassane Outtara.

Las "elecciones" de 1995.
H.K. Bédié convoca las elecciones. El RDR y el FPI de Gbagbo se negaron a participar en unas elecciones en las que el principal candidato de la oposición, Outtara, había sido "ilegalizado" con una norma que Bédié se había sacado de la manga.
Ni que decir tiene que el PDCI de Bédié ganó las elecciones -era el único partido importante que se presentaba- con un 96% de los votos.
Insistimos al lector en fijarse en este hecho. Laurent Gbagbo se solidarizó con Outtara a pesar de que le hubiese beneficiado no hacerlo. De haberse presentado, sin Outtara de rival, tal vez podría haber ganado esas elecciones. Outtara se lo agradeció con una guerra civil de diez años que ha terminado justo el día en que escribo ésto, con un golpe de estado liderado por él y apoyado por Occidente.
En aquel tiempo, sin embargo, Laurent Gabgbo salió a la calle a protestar porque no habían dejado presentarse a Outtara. Outtara, mientras tanto, se hallaba lejos del país alternando con la jet internacional, mientras dejaba que Gbagbo y su RDR le hicieran el trabajo sucio.
H.K. Bédié pidió al general Robert Guéi que masacrara a los manifestantes. Pero el Jefe del Estado Mayor sabía que Bédié estaba internacionalmente acabado y que el RDR, la criatura del FMI, era intocable. Así que se negó a obedecer la orden. El Presidente lo destituyó y lo envió a la reserva.

24-12-1999: Papá Noel trae un regalo
Cuatro años después, Robert Guéi volvió de la reserva y encabezó un golpe de estado rápido y limpio, pues Bédié no tenía ya apoyos ni dentro ni fuera de Costa de Marfil. Los marfileños lo llamaron Papá Noel, por el regalo que les había traído justo la noche de Navidad: librarse de aquel tipejo cuyo único mérito consistía en haber sido el pelota número uno del viejo dictador Boigny. Pero en realidad el regalo estaba pensado para Outtara. De hecho, nada más producirse el golpe, Outtara regresa a Costa de Marfil después de 5 años de ausencia, y es proclamado nuevo presidente del RDR con la clara convicción de que en breve sería también aclamado presidente.
Las cosas, sin embargo, se torcieron para el hombre del FMI.

Las secretas ambiciones de Robert Guéi.
Cuando el general convoca una Junta de Salvación Nacional y sondea a los militares y civiles que la integran, se da cuenta de que a la gente de Costa de Marfil no le acaba de gustar Outtara. Muchos, de hecho, están encantados con la ivoirité de Bédié. Contemplan -y no sin razón- a Alassane Outtara como a un extranjero, no solo por el hecho trivial de que su padre fuese burkinabé sino porque, ostensiblemente, servía a intereses extranjeros.
El FMI y sus políticas contra la soberanía económica del país ya eran conocidos por los círculos más informados. Se recordaba incluso cómo hasta el viejo dictador Boigny tuvo su conato de rebeldía contra la institución imperial, que le impuso a Outtara como Ministro de Economía primero y Primer Ministro más tarde.
Así que secretamente albergaba la esperanza de perpetuarse él mismo en el poder.

La Constitución del 2000.
Antes de proceder a las elecciones, era necesario someter a referéndum una Constitución distinta a la redactada por el dictador Boigny. El texto constitucional incluía un artículo 35 que decía lo siguiente:
El candidato a la elección presidencial debe tener cuarenta años como mínimo y setenta y cinco años como edad límite. Debe ser marfileño de origen, nacido de padres también marfileños de origen.
Este artículo de nuevo impedía a Outtara presentarse a las elecciones presidenciales. Sin embargo, cuando es sometida a referendum el 24 de Julio, la Constitución obtiene un sorprendente 86% de apoyo. Sea por cuestiones auténticamente xenófobas, sea por rechazo a Outtara, sea por una mezcla de ambas cosas, el pueblo volvió a aprobar una ley que desde la prensa occidental ha sido tachada de racista. Ya veremos más adelante hasta qué punto está justificada esta acusación.

De este modo, con Bédié huido del país y Outtara declarado inelegible por la Constitución recién aprobada, Robert Guéi tiene clara su victoria para los inminentes comicios.

Las elecciones presidenciales de 2000. ¡Gana quien no debe!
Lo que Robert Guéi no podía imaginar y, seguramente, tampoco el ganador, era que el FPI, el partido liderado por Laurent Gbagbo, considerado minoritario y carente de apoyos en Occidente, fuese a obtener un 60% de los votos en las elecciones del 22 de Octubre.
Inmediatamente después de su derrota, el general declara nulos los resultados y utiliza sus viejos métodos para mantenerse en el poder. 300 manifestantes mueren en la represión policial, pero la presión popular es tan fuerte que, carente de apoyos, huye a refugiarse en Liberia.

Gbagbo, un presidente distinto.
Gbagbo se convierte así en el único presidente de la historia de Costa de Marfil que rompe con la herencia colonialista del dictador Boigny y el único que accede al poder por vías democráticas.
-Durante la dictadura, Bédié fue Presidente de la Asamblea, Guéi Jefe del Estado Mayor y Outtara Primer Ministro. Gbagbo, en cambio, siempre militó en la oposición, lo que le costó el exilio o la cárcel.
-Bédié accedió al poder mediante un fraude electoral en unas elecciones en las que solo se presentó él. Guéi accedió al poder mediante un golpe de estado. Y Outtara, tras un golpe fallido en 2002, acaba de tomar el poder dando otro golpe en 2011, tras perpetrar un genocidio y con el apoyo militar directo de las potencias occidentales.

La política de Gbagbo enseguida se orientó a intentar reducir la influencia del FMI en las decisiones económicas y sociales del país y a procurar que el estado volviese a tener, si no la propiedad, sí al menos cierto control sobre la exportación de materias primas.
Como hemos visto, nada más acceder al poder, Gbagbo tuvo que hacer frente al intento de Robert Guéi de invalidar las elecciones. Inmediatamente después, el RDR de Outtara empezó a sembrar el caos por las provincias del norte, de población mayoritariamente extranjera, lanzando el mensaje de que Gbagbo era un líder racista.

Elecciones legislativas de 2000. Gbagbo vuelve a ganar.
En diciembre del mismo año, se convocan las elecciones legislativas para conformar la Asamblea Nacional (en Costa de Marfil, siguiendo el modelo francés, las elecciones a Presidente son distintas de las legislativas.) Gbagbo, al contrario de lo que hizo su antecesor Guéi en las elecciones pasadas, permite al PDCI de Robert Bédié presentarse a las elecciones. En teoría, el artículo 35 de la Constitución ya no afecta al RDR, pues no se está eligiendo al presidente y la nacionalidad de Outtara en estas elecciones no es un problema. A pesar de ello el RDR se sigue negando a participar (no sé sabe muy bien por qué) y llama al boicot de las elecciones. Lo peor de todo es que esta vez el boicot no consiste meramente en pedir la abstención: los simpatizantes de Outtara queman urnas y provocan todo tipo de actos de violencia e intimidación en casi todas las circunscripciones del norte. Lo más sangrante es que estas elecciones, las más justas de las mantenidas hasta entonces en Costa de Marfil, pues por primera vez ningún partido tiene ninguna traba para presentarse, son también boicoteadas por la ONU, la OAS y la UE. El presidente Gbagbo pide que la ONU envíe personal técnico para certificar la limpieza del proceso. ¡Pero la ONU se niega alegando una vaga e incomprensible excusa. No puede enviar observadores internacionales "debido a los acontecimientos políticos del país."
(Ver documento oficial de la ONU, pp. 15-16)
No deja de ser sospechoso que la ONU se negase a enviar observadores para garantizar la limpieza de las elecciones alegando problemas políticos que no existían cuando Gbagbo los solicitó. ¡Precisamente los actos de violencia contra las elecciones se produjeron después con plena impunidad internacional gracias a la ausencia de observadores!
Las elecciones debieron ser repetidas en los distritos en los que Outtara y sus chicos habían sembrado el terror. De nuevo quedó en evidencia que el FPI era el partido más apoyado por el pueblo.
Para entonces organizaciones "humanitarias" como Human Right Watch (la misma que cada año emite informes sobre los supuestos crímenes de la "dictadura" cubana o la misma que colaboró con el fallido golpe de estado en Venezuela) ya habían difundido por el mundo una serie de mentiras sobre Costa de Marfil que, básicamente, son las mismas de las que se sigue nutriendo la prensa en estos días en que el golpe del FMI por fin ha tenido éxito. Lo esencial de esas mentiras consistía en pretender que el conflicto en Costa de Marfil era étnico o incluso religioso y que el racista y el intolerante religioso era Gbagbo. Esta colección de mentiras, tejida a a partir de testimonios básicamente de simpatizantes de Outtara, puede consultarse aquí.
En realidad el conflicto era económico y político: una lucha entre los partidarios de la soberanía política y económica y los imperialistas del FMI.


2002-2010



Para no alargar ya más este repaso a los antecedentes de los acontecimientos actuales en Costa de Marfil, no voy a entrar en los numerosos detalles de continuas treguas, acuerdos, atrocidades humanitarias e injerencias partidarias de Francia y la ONU.
Me limitaré a señalar los acontecimientos más decisivos, vistos desde la actualidad.

Intento de Golpe de Estado. El país dividido en dos.
El 19 de Septiembre de 2002, aprovechando que el presidente se hallaba ausente en un viaje diplomático, un ejército perfectamente pertrechado con armamento moderno (en África, las armas suelen ser casi siempre de segunda mano o recicladas) penetra por la frontera norte con Burkina Faso. Para explicar esto basta con aclarar que Burkina Faso es un país estaba -y sigue estando- bajo la dictadura de un amigo de Occidente, Blaise Campaoré, que accedió al poder asesinando al presidente electo Thomas Sankara (un icono del antiimperialismo africano.)
Los chicos de Outtara y Campaoré llegan hasta la capital, Abidjan, pero allí son rechazados por el ejército gubernamental, que les obliga a retirarse. En las calles de la ciudad aparece el cadáver del general golpista Robert Guéi. Ambos bandos se acusaron de su muerte. Pero lo que parece claro es que debía haberse sumado al golpe y hallado la muerte en el intento.
A partir de aquí los golpistas derrotados, denominados "rebeldes" por la prensa internacional, huyen y se atrincheran en las provincias del norte, cerca de la frontera con Burkina Faso.
Es entonces cuando Francia, que había permanecido impasible ante la intentona golpista y la invasión militar, envía urgentemente una fuerza de interposición de 4000 efectivos de la Opération Licorne. La ONU, ante hechos consumados, bendice y recomienda la invasión de tropas francesas en un país supuestamente soberano. Después enviará a sus propios efectivos, los de la UNOCI. Gracias a las tropas francesas y de la ONU, que se interponen para evitar que el ejército del gobierno legítimo capture a los golpistas, éstos se adueñan sin oposición alguna de la zona norte del país y crean, protegidos por ellos, una especie de gobierno paralelo en el que los mercenarios se mueven a sus anchas extorsionando y masacrando a la población civil. Desde entonces hasta hoy el norte de Costa de Marfil ha sido de facto gobernado por los paramilitares de Outtara, repetimos, con el apoyo internacional.

Linas-Marcoussis.
Siempre que el imperio no es capaz de ganar por la fuerza bruta y se encuentra en situación de inferioridad, recurre a la necesidad de políticas de acuerdo y reconciliación. Una vez más la ex-metrópoli, Francia, propone una reunión entre las partes en conflicto y, con la bendición de la ONU, exige el cumplimiento de una serie de pactos entre el gobierno y los golpistas. Esto comienza con el llamado pacto de Linas-Marcoussis de 2003, por el que, entre otras cosas, Francia y los rebeldes exigen que las carteras ministeriales se repartieran entre los líderes de golpistas... ¡a los que nadie había votado!
Lo que se vende como solución de un conflicto no es más que la imposición por parte de un país extranjero de una serie de condiciones a un gobierno legítimo en contra de las más elementales normas del derecho internacional y, por supuesto, de la Constitución de Costa de Marfil aprobada democráticamente. En la próxima y última entrega veremos en detalle en qué consistieron estas imposiciones.

Aprovechando el tiempo para preparar la vuelta de Outtara.

Desde los acuerdos de Marcoussis en adelante, el gobierno presidido por Gbagbo no para de recibir continuas presiones de Francia y la ONU para que cumpla sus partes en el acuerdo. Básicamente se trata de aceptar como ministros a líderes golpistas y a eliminar el artículo 35 sin siquiera someterlo a referéndum, para que Outtara pueda ser presidente. A cambio, los "rebeldes" se supone que debían desarmarse. Esto, por supuesto no ocurre. La ONU, en vez de forzar a los rebeldes a entregar las armas, les ofrece dinero por arma entregada. Y las compra por una cantidad de dinero tan generosa que todos corren a entregarlas... para acto seguido adquirir otras mejores.
Por otra parte, la ONU, en función de esos mismos acuerdos, se dedica a elaborar un nuevo censo en la zona norte en la que los golpistas lo controlan todo. El gobierno exige estar presente para comprobar que las cosas se hacen correctamente, pero son obstaculizados continuamente. A lo largo de estos años, la ONU va logrando que miles de personas de dudosa identidad se inscriban como nuevos ingresos en el censo en las provincias del norte bajo control de los golpistas.
Finalmente en 2007 se pacta un supuesto fin de la guerra (aunque la violencia sigue campando a sus anchas con la aquiescencia e incluso colaboración internacional) y se convocan elecciones.
Estas elecciones se retrasarán varias veces debido a la lentitud con la que los agentes de la ONU elaboran el censo.
Durante todo este tiempo el gobierno de Costa de Marfil debe intentar sobrevivir y dar servicios básicos a sus ciudadanos a pesar de los continuos atentados de los golpistas y las fuerzas internacionales, a pesar de los continuos actos terroristas de bandera falsa para disparar el odio étnico y religioso (se incendian mezquitas, se asesina a misioneros católicos...) a pesar de la progresiva presión de las multinacionales chocolateras, descontentas con su política de control de las exportaciones, a pesar de haber perdido la mitad del territorio nacional, a pesar de los ataques organizados desde países fronterizos como Liberia y Burkina Faso...

Finalmente, tras 10 años en los que a Laurent Gbagbo no se le ha dejado gobernar ni un solo día desde que ganó aquellas elecciones del 2000, la ONU da el visto bueno para que vuelvan a convocarse elecciones.
Esta vez todo está preparado para que las gane Outtara. Pero si no las ganase, hay un plan B.
A día de hoy ya todos sabemos que, en efecto, había un plan B.

En la próxima entrada daremos algunas claves para comprender qué pasó realmente en las elecciones de 2010 y en el subsiguiente golpe de estado.
De momento podéis echar un vistazo a este fragmento de un informativo de Venezolana de Televisión, que nos adelanta buena parte de la explicación.



12 comentarios:

quebrantandoelsilencio dijo...

Bravo Dizdira, los dos posts sobre Costa de Marfil son impresionantes.
Es un regalo tener tanta información disponible sobre el tema.
Quedo a la espera de la tercera entrega de la serie.
Un saludo.

Maritxu Sorgintxu dijo...

Gracias por permitirnos este buen recorrido histórico, hasta aquí ya sabemos quién es quién y que a quien Obama y Sarkozy llaman "presidente democrático" es cualquier cosa menos "democrático". Vemos que los "imperialistas" llevan mucho tiempo tratando de poner a Outtara en el poder con calzador. Esperando a la parte final sobre lo que ha pasado en las últimas elecciones. Saludos.

Anónimo dijo...

Para muchos un "vasco" vale más que un "moro", por eso salen con pancartas de ni OTAN ni Gadafi mientras que cualquier crítica a la IA es sistemáticamente censurada.
En este caso esto es mucho peor, pues son negros, no veremos pancartas de ni OTAN ni Gabo, simplemente no veremos nada.

Maritxu Sorgintxu dijo...

Anónimo intoxicador con manía persecutoria: Tendremos la culpa los vascos en especial de la invasión a Libia y de lo que ocurre en Costa de Marfil. Para tu información, en 1986 los vascos dijeron "no" a la OTAN, mientras en el Estado Español ganó el "sí".

Anónimo dijo...

Soy "anónimo intoxicador", en mi comentario no estoy diciendo nada en contra de los vascos, solo hablo del criterio de valoración de la "izquierda otánica":

1º cosas afines con mi cultura (represión a los vascos, etc): habrá que tener exquisito cuidado en no tocarles la fibra sensible y evitar poner artículos en contra de ellos.

2º "moros", iraníes y otros incivilizados de culturas extrafalarias, ojalá se mueran sus sátrapas dirigentes.
Pondremos un montón de artículos que se basan en fuentes de la OTAN y pediremos armas para los "rebeldes".

3º "negros" (estos ni merecen comentarios).

Lo que quiero decir es que el tema de Costa de Marfil es tan grave como el Libio (o más pues en este caso los franceses entraron por la cara a dar un golpe de Estado), pero su repercusión mediática tanto en medios oficiales como en "alternativos" ha sido mínima. Supongo que habrá una cadena de prioridades como la que expuse arriba.

Maritxu Sorgintxu dijo...

Lo que te quería decir es que tu ejemplo comparativo precisamente porque 1) La negativa a la OTAN fue mayoritaria en EH a diferencia del Estado Español y 2) aquí quien está censurada sistemáticamente es la Izquierda Abertzale. Lo has metido con calzador y lo has bordado en el punto 1º.

Por lo demás, espero con ganas la tercera parte, los análisis de Dizdira son muy clarificadores.

Maritxu Sorgintxu dijo...

*Lo que te quería decir es que tu ejemplo comparativo precisamente no es afortunado

Anónimo dijo...

Sigo sin entenderlo, dices:

"Tendremos la culpa los vascos en especial de la invasión a Libia y de lo que ocurre en Costa de Marfil."

No sé si serán cuestiones paranoicas pero aquí nadie echa la culpa a los vascos de la invasión a Libia ni lo de Costa de Marfil.

Lo que yo quiero decir es que los medios "alternativos" tratan correctamente (o con demasiada exquisitez incluso) el tema vasco pues al existir esa censura sistemática ya basta con leer el Mundo o el País para conocer las "otras posturas".

En cambio en temas como el Libio, parece ser que para los medios "alternativos" no hay una censura sistemática impuesta sobre este país, por eso no se les pone la cara roja al dar cancha a noticias de REUTERS-Al Jazeera y ponerlas como verdades incotestables, o a permitir artículos llamando a armar a los terroristas de Bengasi (que es como si permitimos poner un artículo que llame a la guardia civil a aplicar más mano dura) o incluso artículos que llaman al asesinato de Gadafi un mal menor e incluso provechoso.

Luego está ya el tema de los "negros", es decir, de los habitantes del "continente olvidado" que lucen una tonalidad de piel oscura, en este caso, aunque sea igual de grave que lo de Libia, ya ni siquiera se habla de ello.

Será, digo yo, que hay una cadena de prioridades como la que expuse más arriba. De ahí que el término Izquierda Occidentalista u Otánica sea la denominación más correcta.

R.A.F.A.E.L. dijo...

Bien dicho, Raúl, de Quebrantandoelsilencio. Se echa de menos en tu blog artículos menos abstractos que los tuyos habituales. Ojalá practicaras con frecuencia análisis concretos de las realidades concretas, tal como Dizdira, entre otras personas blogueras, hace.

¡Salud!

Maritxu Sorgintxu dijo...

Disculpa, Anónimo, debo ser bastante suspicaz, pero me resulta mínimamente sospechoso cuando se intenta meter el asunto y con bastante poca fortuna, como si la izquierda "nacional" se manifestara incómoda por la situación de la izquierda abertzale y fuera ésta demasiado "privilegiada" (tratada con exquisited como dice) por no "gozar" del desgraciado desaguisado de mentiras mediáticas y bombas del que "gozan" ahora los libios, o el derramamiento de sangre de Costa de Marfil. Son comparativas deshonestas. Saludos.

Anónimo dijo...

"como si la izquierda "nacional" se manifestara incómoda por la situación de la izquierda abertzale"

Es que se manifiesta incómoda, basta leer a kaosenlared, rebelion.org, o insurgente.net, solo faltaba que a parte de pifiarla con Libia, hiciesen lo mismo con algo que tienen en casa.

En cualquiera de estos medios "alternativos" verás justos artículos a favor de la IA, y no tan agraciadas posturas editoriales con respecto a los africanos.

Dizdira Zalakain dijo...

Creo que ha habido un malentendido. Lo que dijo Anónimo en su primera intervención a mí me parece correcto si va referido a la "línea editorial" de kaosenlared y similares. Por algún motivo que yo desconozco, en estas páginas la actitud con respecto a este tema es totalmente opuesta a la del PSOE. Mientras tanto, en temas como los de Libia, no se distinguen de PRISA. Sin embargo no me parece que el motivo de fondo sea una cuestión racista. Libia sí les importa, y mucho. Lo malo es que les importa en exacta coincidencia de planteamientos con las asociaciones de las que habla Maritxu en su blog. El dato es interesante porque nos podría dar una pista sobre para quiénes trabajan los de kaos.
Por otra parte, como vasca, entiendo el mosqueo de Maritxu. Es verdad que en kaosenlared nos tratan muy bien, pero, claro, lo cierto es que de eso nosotros no tenemos la culpa. Sus razones tendrán, y no sé si me apetece saberlas.

Gracias, Maritxu Rafael y Raul, por vuestras amables palabras.

Con respecto a lo que dice Rafael, yo, por contra, creo que el estilo habitual del blog Quebrantando el silencio es necesario y muy valioso precisamente por poco frecuente.

Saludos a todos.