
Así que la cocina francesa debe a Catalina de Médicis toda la fama de la que ahora goza. Su marido se lo pagó poniéndole desde el principio los cuernos con Diana de Poitiers, una señora veinte años mayor que él. No quedó su ingratitud sin venganza: siendo aun joven, el muy capullo participó, con motivo de la boda de su hija con el rey de España, en un torneo en el que el Conde de Montgomery le dió -suponemos que sin querer- un lanzazo en todo el ojo. Tras muchos padecimientos, murió de la herida.
Una vez aclarados estos temas, imprescindibles para ponerse a cocinar sin que ello parezca una vulgar rutina, pasemos a la, en realidad, sencilla receta:
Ingredientes:
-Magret de pato.

-Mantequilla.
-Vinagre.
-Azúcar
-Naranjas (o zumo de naranja.)
-Pastilla de caldo
-Sal
-Pimienta.
Modo de preparación:
Una de las caras del magret presenta una gruesa capa de grasa. Con un cuchillo, vamos practicando surcos en forma de cuadrícula sobre esa capa de grasa. Salpimentamos el magret por las dos caras y lo ponemos a fuego medio en una sartén con el lado de la grasa boca abajo, para que ésta se derrita con el calor. Cuando esté medio derretida, le damos la vuelta para que se haga por el otro lado un minuto. Sacamos el magret de la sartén -aun estará algo crudo por dentro- lo cortamos en rodajas y lo reservamos.
En otra sartén, ponemos una cucharada sopera de mantequilla, otra de azúcar y 50 ml. de vinagre. La ponemos a fuego lento y vamos removiendo para que se caramelice. Después añadimos un vaso de zumo de naranja y una pastilla de caldo desmenuzada. Cambiamos a fuego alto y dejamos que hierva un rato removiendo de vez en cuando. Si hemos usado naranjas, podemos añadir a la mezcla parte de las peladuras. Esto le dará a esta salsa dulce un toque amargo muy adecuado. Por supuesto, al servir la salsa, las sacamos, porque habrán quedado feas. En su lugar pondremos una rodajita de naranja para decorar.
Cuando la salsa esté con el espesor y sabor adecuados, añadimos las rodajitas de pato y dejamos que se terminen de hacer en la salsa durante un par de minutos.
Pues ya está. Buen apetito y no os olvidéis de usar el tenedor. Ah, y nada de eructos, o doña Catalina se enfadará.
2 comentarios:
Lo de la salsa "con el espesor y sabor adecuados" me parece pura escolástica.... se parece a aquello que decía yo sobre la masa de un roscón: harina "la que le haga falta" y amasado "hasta que esté". Con estas precisiones cocineros no sé si seremos, pero acabaremos de gurús en alguna secta :-)
Es que, jo, fui a pedirle prestado el densímetro a mi vecino Adúriz y me dijo la chacha (textualmente, pero en estilo directo) que se encontraba asistiendo al II Congreso Internacional de Innovación y Liderazgo para Jóvenes Emprendedores de Molina de Segura.
Así que a falta de una medida objetiva, digamos, entonces, que "con el espesor y sabor adecuados" significa, "con el espesor y sabor que tenía el pato a la naranja aquél que tanto te gustó un día."
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