sábado, 11 de diciembre de 2010

Los terroristas amenazan de muerte a Oiartzun.

Supongo que a la mayoría de la gente le pasa lo mismo con el suyo, pero mi pueblo me parece uno de los más bonitos que he visto. Después de pasar bastantes años fuera, no he parado hasta volver a vivir aquí. Oiartzun es un valle del extremo nororiental de Gipuzkoa que limita con el Bidasoa, el Cantábrico, el País Vasco francés y Nafarroa. El clima, muy suave y con abundantes lluvias, hace que todo él este cubierto por una alfombra de hierba intensamente verde que se convierte en tupido bosque cuando asciende por alguna loma. Pequeños caseríos desperdigados, arroyos, megalitos, bosquecillos y mil caminos por los que no se oye nada más que el viento o los cencerros de las ovejas hacen de él un lugar ideal para los amantes de la naturaleza.
Todo el valle está presidido al sur por una gran roca de tres picos, las Peñas de Aia o Aiako Harria. Aparte de su magnífico efecto paisajístico, las Peñas de Aia constituyen el elemento geológico y paleontológico más importante de Euskadi. En Peñas de Aia sobreviven aún bosques naturales, no plantados por el hombre, de robles y hayas, así como corzos, jabalíes y buitres leonados. Por estas y otras razones, fuie declarado Espacio Natural en 1995.
Pues bien, el Gobierno Vasco ha proyectado que por este lugar pase una autopista de 6 carriles con un enorme viaducto que atravesará el valle justo por delante del parque natural. El plan incluye la construcción de una gigantesca plataforma de transporte ¡de 100 hectáreas! que precisará destruir el monte Trapada, otro espacio protegido.
Nadie ha pedido una autopista para que se lucren con los peajes cuatro ladrones, ni su asquerosa plataforma "logística." Sin embargo el Gobierno Vasco, que está en crisis, no duda en gastar todo el dinero que tiene y más en esta destrucción para siempre de un espacio natural que ha tardado millones de años en formarse. Los responsables, ya sabemos quienes son, esos prohombres de corbata que reciben premios y placas, esos criminales repugnantes que se denominan grandes empresarios y que estampan su logo en las camisetas de la Real Sociedad que luego todos los gilipollas se ponen los domingos como buenos borreguitos amaestrados. Para que ellos se sigan lucrando, los constructores, los mayores asesinos de este país, con un millar de muertos anual a sus espaldas, los dueños de empresas de cementos, los destructores del planeta, para que ellos sigan acumulando dinero es para lo que mi pueblo va a quedar destruído, convertido en un sórdido extrarradio de hormigón y mugre.
Ahora viene el plazo de las inútiles reclamaciones, protestas y pleitos. Al final, los criminales sobornarán a políticos y jueces y su crimen se consumará. ¿Habrá justicia algún día? ¿No habrá quienes sepulten a estos malnacidos en su propio hormigón?

4 comentarios:

Alto Sil dijo...

Me suenan este tipo de situaciones. Y la verdad es que si realmente se lo proponen, no va a haber nada que podáis hacer, más que apretar los dientes. En Laciana, la crisis nos salvó de una estúpida autopista, que nadie necesita, que iba a costar una auténtica millonada, y que se iba a cargar parte de un espacio protegido. Lo malo es que los borregos (ésos que se creen todo lo que sus amados líderes políticos les cuentan) son muchos, y aquí realmente se creyeron que la autopista era fundamental para sus vidas. Lucha no sólo contra los políticos sino contra las hordas de cretinos que les siguen, y tus opciones de triunfo se reducen prácticamente a cero. Sólo os puede salvar que la crisis vaya a más, y no puedan gastar ese dinero que tienen previsto para la autopista. Suerte.

Dizdira Zalakain dijo...

Cuando me enteré de esta salvajada me acordé mucho de ti, del Alto Sil y de don Victorino. Victorinos hay en todo el mundo muchos. Y cuando una plaga campa así por sus anchas y de modo tan generalizado hay que pensar en que el mal es estructural.

Saludos.

Jose Luis Forneo dijo...

Mi pésame para esa bonita zona. Yo he estado alguna vez en el camping, y creo que al gobierno vasco le importan bastante poco la riqueza natural y la belleza. Seguro que la obra está llena de comisiones e intereses jugosos para los bolsillos de inversores y funcionarios. Mientras tengamos a gentuza como la habitual en los Congresos y los gobiernos, no podemos esperar otra cosa.

Dizdira Zalakain dijo...

Bueno, pues quizá la próxima vez, en vez de cámping, tengas un Palacio de Congresos o un Eurodisney. No sé si para entonces quedará un sitio al que huir.
Saludos.