sábado, 25 de septiembre de 2010

Gelem, gelem

Hace varios milenios comenzó a producirse un cambio notable en muchas de las antiguas civilizaciones humanas. El célebre historiador marxista V. Gordon Childe describió el modo en que unas sociedades basadas en la cooperación se transformaron en sociedades basadas en la explotación. Lo hizo con las herramientas del materialismo histórico y bautizó a este proceso como "Revolución Urbana". Desde entonces este modelo explicativo apenas puede ser discutido en sus líneas generales salvo en cuestiones de detalle.
La revolución urbana se debió a que las mejoras técnicas en la producción de alimentos generaron excedentes que a su vez generaron una fuerte división entre clases productoras y clases improductivas -sacerdotes, guerreros y jefes. Para que éstos últimos fuesen capaces de someter con ideología o con armas a aquéllos y poder mantener así su posición de privilegio ha sido necesario el empleo durante todos estos milenios de tal cantidad de mentira, injusticia y violencia que con razón puede decirse que desde entonces, el mundo ha sido un infierno progresivamente más sofisticado y global.
Poco a poco todos los pueblos se han ido sumando, por la fuerza o voluntariamente, por contagio o por evolución propia, a esta revolución urbana que en suma consiste en que un 90% de la humanidad sea esclava del resto. En las cunetas de la historia millones de víctimas anónimas jalonan este proceso. El Estado en sus diversas versiones es la forma política en que han cristalizado estas relaciones de explotación.
Ha habido sin embargo un pueblo de irreductibles que se ha negado a adoptar el modelo de sociedad de explotadores y explotados. Su organización tradicional ha permitido que los lazos de parentesco y de comunidad prevalezcan ante el embate de los que pretendían asimilarlos al sistema de explotación masiva. El pueblo gitano no necesita un estado, porque no quiere ni explotar ni ser explotado. Ese es su orgullo y eso es también lo que nunca les han tolerado los opresores, que ejercen sin cesar una presión sobre los gitanos que quizá ningún pueblo más que éste habría podido soportar. A esa presión social y policial permanente se unen periódicas deportaciones y actos genocidas, como el hoy tristemente célebre de Francia.
En España se registró bajo el reinado del borbón Fernando VI uno de los primeros intentos modernos conocidos de genocidio. El marqués de la Ensenada se encargó de realizar una operación para capturar e ingresar en campos de trabajo a todas las familias gitanas del Reino. Su objetivo era acabar con la raza, dejándoles morir en los campos de concentración y sin descendencia. Las idiosincráticas desidia, inoperancia e imprevisión hispanas lograron que el plan no prosperase. Poco después, incluso Carlos III, uno de los reyes más dignos y por ende más odiados por la chusma patria, mostró su repugnancia y vergüenza por el intento de genocidio de su antecesor en el trono.
Pero el dato más revelador de este episodio de la historia de España es que sigue siendo prácticamente desconocido. La Gran Redada se ha dado a conocer gracias a los esfuerzos casi solitarios de investigadores como Antonio Gómez Alfaro.
Los gitanos no importan a nadie. Y es que quien no esclaviza y quien no quiere ser esclavo no suscita interés. Si no se obtiene nada adulándolo ni se le puede explotar ¿para qué sirve un hombre?.
Tampoco suscita hoy el menor interés ese millón de gitanos que fueron exterminados durante el Holocausto. Todo el mundo sabe lo que fue la Shoah, centenares de películas nos hablan de ello. Pero casi nadie sabe lo que fue el Porrajmos. Quizá por eso siga existiendo y se siga tolerando.
La tragedia de su permanente persecución por parte de nosotros, los civilizados payos, es tan consubstancial al pueblo gitano que su himno nacional, -una nación no solo sin estado, sino sin afán de tenerlo- es el terrible relato de los hechos acaecidos hace 70 años en la Europa que de nuevo los ve repetirse. El romà yugoslavo Jarko Jovanovic, a partir de una canción popular de los gitanos del Este, compuso Gelem, gelem, un lamento por las víctimas gitanas de los campos de concentración nazis.
Hace tiempo que no estaba tan justificado como en estos tristes días entonar de nuevo este bellísimo himno nacional.







Gelem, gelem lungone dromensar
maladilem baxtale Rromençar
A Rromalen kotar tumen aven
E chaxrençar bokhale chavençar

A Rromalen, A chavalen

Sàsa vi man bari familja
Mudardás la i Kali Lègia
Saren chindás vi Rromen vi Rromen
Maskar lenoe vi tikne chavorren

A Rromalen, A chavalen

Putar Dvla te kale udara
Te saj dikhav kaj si me manusa
Palem ka gav lungone dromençar
Ta ka phirav baxtale Rromençar

A Rromalen, A chavalen

Opre Rroma isi vaxt akana
Ajde mançar sa lumáqe Rroma
O kalo muj ta e kale jakha
Kamàva len sar e kale drakha

A Rromalen, A chavalen







Anduve, anduve por largos caminos
Encontré afortunados romà
Ay romà ¿de dónde venís
con las tiendas y los niños hambrientos?

¡Ay romà, ay muchachos!

También yo tenía una gran familia
fue asesinada por la Legión Negra
hombres y mujeres fueron descuartizados
entre ellos también niños pequeños

¡Ay romà, ay muchachos!

Abre, Dios, las negras puertas
que pueda ver dónde está mi gente.
Volveré a recorrer los caminos
y caminaré con afortunados calós

¡Ay romà, ay muchachos!

¡Arriba Gitanos! Ahora es el momento
Venid conmigo los romà del mundo
La cara morena y los ojos oscuros
me gustan tanto como las uvas negras

¡Ay romà, ay muchachos!

11 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Aunque no he podido ver el video, seguramente por problemas de mi ordenador, es muy interesante tu explicacion de que los gitanos son un pueblo sin estado y sin pizca de ganas de tenerlo, que no han adoptado el esquema habitual de sociedad explotadores-explotados.

Por eso nadie los acepta (quizas por cierta envidia a su insumision), aunque tambien es verdad que la vision romantica del pueblo gitano es como todas las visiones romanticas de algo, y en la practica hay de todo. Sin embargo, la esencia está clara. Un pueblo nomada tan numeroso es un problema para las sociedades de control, para la administracion de las personas, y por ello siempre son tan odiados por las instituciones, porque se escapan de sus manos, y por los ciudadanos, que se someten a la disciplina social y que ven el ejemplo de los gitanos como un espejo, en el que se ven a si mismos esclavizados.

En cuanto al holocausto sufrido por los gitanos en la SGM, es muy curioso que se mitifique tanto la Shoah (a un pueblo que, como decia Nietsche tiene "alma de esclavo", y por eso quiere estar sometido a un control, un estado, una disciplina religiosa y moral, una administracion de sus asuntos por el estado-dios) y sin embargo la matanza de gitanos no importe tanto, porque al fin y al cabo los miembros de este pueblo son incomodos, incontrolables y ni siquiera quieren agruparse en un estado para que se aplique un disciplinamiento al estilo habitual.

Se hablo de dar a los gitanos un estado propio tambien, en este caso en una provincia de Rumania, en Oltenia, pero la cosa no fructifico, puesto que no habia un mov. gitano nacionalista, al estilo del nazisionismo, porque como tu dices se trata de un pueblo sin estado y sin ganas de tenerlo. Algo que en vez de alabarse y admirarse es visto como un atentado hacia la organizacion piramidal y totalitaria de la sociedad (auqnue luego se diga que son democraticas y otras pamplinas similares)

Dizdira Zalakain dijo...

Tienes razón en que la visión romántica del pueblo gitano, aunque sea una tentación poética, dista bastante de la realidad. No es lo mismo ser bohemio por gusto que por necesidad. Los gitanos nómadas tienen que unir a la dureza de su vida cotidiana, el recelo o rechazo de los habitantes de los lugares en los que acampan. Además, muchos se han visto abocados a la delincuencia porque la sociedad capitalista ha terminado con sus medios tradicionales de vida, sobre todo, la venta ambulante. A los sedentarios, salvo excepciones, tampoco les va mucho mejor pero es admirable cómo se resisten a la aculturación.
Es una pena que no puedas escuchar la canción. La canta un gitano de Rumanía, además. ¿Has probado a verlo en Youtube directamente?
http://www.youtube.com/watch?v=-RG_QbiMois
Tal vez sea cosa de que no he colgado bien el vídeo en Youtube. Soy un poco lerda para estas cosas.

Jose Luis Forneo dijo...

Hola, Al final pude ver el video. No podia ver ninguno a traves de blogger, pero hoy ya si pude.

Precisamente eso es lo que te decia sobre la vision romantica. Los gitanos al final viven en el borde de la sociedad, no afuera del todo, y ademas siempre en la frontera con la miseria y el resto de excluidos, por lo que es inevitable que sean afectados por sus efectos negativos (la droga, la delincuencia, el consumismo, etc.., que estan en contra de su modo de vida pero este, por supuesto, no esta blindado sino que inevitablemente hay filtraciones).

Una cancion muy emotiva, gracias.

KobaRascayú dijo...

Uno de los desencadenantes de la represión para la desaparición de los gitanos en tiempos del marqués de la Ensenada fue la actividad económica en la que estas gentes se centraron durante años: el comercio de ganado, en especial caballos, asnos y mulas. Su conocimiento de estos animales y su trabajo les permitía acceder a pingües beneficios en los múltiples mercados de ganados de la Península ibérica y Francia. Esos dineros fueron pronto codiciados por la aristocracia y la "casta funcionarial" cercana a la corte, además de los terrenos y fincas que su actividad les había permitido comprar para el mantenimiento del ganado (y, no lo olvidemos, para su posible ubicación geográfica, consiguiente sedentarismo y quién sabe si posterior integración). Es curioso como en los decretos en contra de los gitanos (egiptanos o provenientes de Egipto en la imaginería popular) se hace hincapié en la prohibición de tratar con el ganado. La iglesia católica también aportó sus granos de arena acusando a los gitanos de todo tipo de tropelías demoníacas y, en especial, "de no ser gentes de orden". Siempre me ha llamado la atención la inexistencia de referencias a los gitanos en la IIª República, en la mal llamada Guerra civil y la represión franquista. Entre estas gentes se cuentan historias y barrabasadas una vez terminada la contienda, incluyendo la desaparición física de gran número de familias enteras por el simple hecho de ser gitanos. Si sabemos qué paso con los republicanos de todo tipo y con anarquistas y comunistas en particular, no hay que tener demasiada imaginación pàra incluir a los gitanos entre las víctimas destacadas del genocidio contra la clase obrera española.

Dizdira Zalakain dijo...

José Luis:
En efecto, a veces hay que recordar que la palabra marginal tiene una etimología muy clara: "el que está en el margen."
Me alegra que te haya gustado la canción.

KobaRascayú:
Estupenda información adicional. Ya teníamos al criminal, al crimen y a las víctimas. Nos faltaba el móvil. Y cómo no, el móvil era el de casi siempre: los que ejercen el monopolio de las mercaderías no quieren que nadie se lo arrebate.
Tampoco había caído en lo de la Guerra Civil.
En fin, un comentario muy esclarecedor.
Gracias y saludos.

Anónimo dijo...

gracias amigos por vuestros comentarios los cuales me han gustado mucho porque sobretodo
veo que habeis visto como ha sido siempre esa idea de libertad que siempre hemos tenido los
gitanos en todo el mundo de vivir solamente y
con los derechos que pueda tener cualquier otro ciudadano pero con la libertad de vivir en cualquier lugar del mundo porque esa ha sido
siempre nuestar idea de vivir la vida y lo seguira siendo pienso yo aunque con los cambios
siempre eso si y que se han ido produciendo en
todo ciudadano de cualquier pais de mejora en todo lo posible de mas comodidades y nada mas que pedir o exigir los derechos y obligaciones
de aquellos otros ciudadanos con los que convivimos y eh aqui esto otro con lo que talvez os vueva a mostrar mas o menos lo que yo he querido expresaros aunque de una forma mejor o mas entendible para vosotros:un saludo para todos vosotros: te aven bajtale=que seais mu afortunados.




29 de julio de 2009Gelem Gelem (himno gitano)


En 1989 ocurre algo inusual en la historia de los gitanos. Las familias provenientes de las distintas tribus se reúnen para defenderse contra la amenaza de una nueva expulsión de un país en donde intentaban establecerse: en este caso, Alemania Occidental.

Originalmente habían huído de Polonia, Yugoslavia y Rumania, debido a la creciente discriminación tras la desintegración del régimen comunista.

“Estamos muertos incluso antes de haber nacido. Vivimos como fantasmas, perseguidos de una ciudad a otra, de un país a otro. Nacer como romaní significa que no tendrás oportunidades. No hay lugar para nosotros. Donde sea que vayas, siempre serás un extraño. Dicen que venimos de la India de hace unos miles de años atrás, pero no tenemos un país propio. Todo lo que queremos es un lugar donde vivir, para enviar a nuestros hijos a la escuela, encontrar un poco de paz y tranquilidad. Pero nadie nos quiere, no tenemos futuro”.

Esto es lo que Vebija Adjovic, jefe de una familia de más de 30 miembros, sentía acerca de su destino, el de su familia, de su pueblo. Fue el primero en defenderse contra las autoridades alemanas, no estaba dispuesto a aceptar la deportación a un país que nunca fue su tierra natal, sino solamente otra estación en una larga ruta de escape por todos los países europeos. Fue el primero, y muchas otras familias le siguieron para formar el primer movimiento de derechos civiles de los romaníes europeos (gitanos).

Gelem Gelem – una canción entonada por los sobrevivientes del terror nazi en su camino hacia los campos de concentración.

Gelem Gelem – una canción que conecta las diferentes tribus del pueblo romaní durante su eterna búsqueda de refugio en toda Europa.

Gelem Gelem – cantado por los romaníes durante su marcha a través de Alemania Occidental para hacer que la gente pensara acerca de su destino y su historia, protestando contra su expulsión, exigiendo sus derechos a establecerse.

Tras la reunificación de los dos estados alemanes, la hostilidad y la violencia contra los inmigrantes y las minorías étnicos fue aumentando. La película Gelem Gelem documenta la lucha de los romaníes por sus derechos humanos básicos. Es la lucha por el derecho a vivir donde uno quiera vivir, la lucha por la aplicación de las recomendaciones del Parlamento Europeo con respecto a la protección de la cultura y la lengua romaní en Europa.

Dos años más tarde, al final de estas acciones, tras una larga serie de declaraciones inútiles y promesas rotas, los romaníes se encuentran ahora en el mismo lugar donde empezar. Pero han tenido una importante experiencia: han aprendido a luchar por sus intereses, sin aceptar limosnas, sin tener que seguir huyendo.

Anónimo dijo...

gracias amigos por vuestros comentarios los cuales me han gustado mucho porque sobretodo
veo que habeis visto como ha sido siempre esa idea de libertad que siempre hemos tenido los
gitanos en todo el mundo de vivir solamente y
con los derechos que pueda tener cualquier otro ciudadano pero con la libertad de vivir en cualquier lugar del mundo porque esa ha sido
siempre nuestar idea de vivir la vida y lo seguira siendo pienso yo aunque con los cambios
siempre eso si y que se han ido produciendo en
todo ciudadano de cualquier pais de mejora en todo lo posible de mas comodidades y nada mas que pedir o exigir los derechos y obligaciones
de aquellos otros ciudadanos con los que convivimos y eh aqui esto otro con lo que talvez os vueva a mostrar mas o menos lo que yo he querido expresaros aunque de una forma mejor o mas entendible para vosotros:un saludo para todos vosotros: te aven bajtale=que seais mu afortunados.

Anónimo dijo...

29 de julio de 2009Gelem Gelem (himno gitano)


En 1989 ocurre algo inusual en la historia de los gitanos. Las familias provenientes de las distintas tribus se reúnen para defenderse contra la amenaza de una nueva expulsión de un país en donde intentaban establecerse: en este caso, Alemania Occidental.

Originalmente habían huído de Polonia, Yugoslavia y Rumania, debido a la creciente discriminación tras la desintegración del régimen comunista.

“Estamos muertos incluso antes de haber nacido. Vivimos como fantasmas, perseguidos de una ciudad a otra, de un país a otro. Nacer como romaní significa que no tendrás oportunidades. No hay lugar para nosotros. Donde sea que vayas, siempre serás un extraño. Dicen que venimos de la India de hace unos miles de años atrás, pero no tenemos un país propio. Todo lo que queremos es un lugar donde vivir, para enviar a nuestros hijos a la escuela, encontrar un poco de paz y tranquilidad. Pero nadie nos quiere, no tenemos futuro”.

Esto es lo que Vebija Adjovic, jefe de una familia de más de 30 miembros, sentía acerca de su destino, el de su familia, de su pueblo. Fue el primero en defenderse contra las autoridades alemanas, no estaba dispuesto a aceptar la deportación a un país que nunca fue su tierra natal, sino solamente otra estación en una larga ruta de escape por todos los países europeos. Fue el primero, y muchas otras familias le siguieron para formar el primer movimiento de derechos civiles de los romaníes europeos (gitanos).

Dizdira Zalakain dijo...

Gracias a ti por tu comentario: somos muchos los que, sin ser gitanos, apoyamos vuestro modo de vida y sentimos vergüenza ante vejaciones como la expulsión de Francia o los actos racistas que tenéis que soportar.
Incluyo el artículo que me envías después de mi respuesta porque Blogger no permite publicarlo de un tirón por su larga extensión. Gracias de nuevo y espero que, a pesar de los cambios, como tú dices, sigáis manteniendo el mismo espíritu de libertad y dignidad.
Saludos.

Dizdira Zalakain dijo...

29 de julio de 2009Gelem Gelem (himno gitano)


En 1989 ocurre algo inusual en la historia de los gitanos. Las familias provenientes de las distintas tribus se reúnen para defenderse contra la amenaza de una nueva expulsión de un país en donde intentaban establecerse: en este caso, Alemania Occidental.

Originalmente habían huído de Polonia, Yugoslavia y Rumania, debido a la creciente discriminación tras la desintegración del régimen comunista.

“Estamos muertos incluso antes de haber nacido. Vivimos como fantasmas, perseguidos de una ciudad a otra, de un país a otro. Nacer como romaní significa que no tendrás oportunidades. No hay lugar para nosotros. Donde sea que vayas, siempre serás un extraño. Dicen que venimos de la India de hace unos miles de años atrás, pero no tenemos un país propio. Todo lo que queremos es un lugar donde vivir, para enviar a nuestros hijos a la escuela, encontrar un poco de paz y tranquilidad. Pero nadie nos quiere, no tenemos futuro”.

Esto es lo que Vebija Adjovic, jefe de una familia de más de 30 miembros, sentía acerca de su destino, el de su familia, de su pueblo. Fue el primero en defenderse contra las autoridades alemanas, no estaba dispuesto a aceptar la deportación a un país que nunca fue su tierra natal, sino solamente otra estación en una larga ruta de escape por todos los países europeos. Fue el primero, y muchas otras familias le siguieron para formar el primer movimiento de derechos civiles de los romaníes europeos (gitanos).

Dizdira Zalakain dijo...

Gelem Gelem – una canción entonada por los sobrevivientes del terror nazi en su camino hacia los campos de concentración.

Gelem Gelem – una canción que conecta las diferentes tribus del pueblo romaní durante su eterna búsqueda de refugio en toda Europa.

Gelem Gelem – cantado por los romaníes durante su marcha a través de Alemania Occidental para hacer que la gente pensara acerca de su destino y su historia, protestando contra su expulsión, exigiendo sus derechos a establecerse.

Tras la reunificación de los dos estados alemanes, la hostilidad y la violencia contra los inmigrantes y las minorías étnicos fue aumentando. La película Gelem Gelem documenta la lucha de los romaníes por sus derechos humanos básicos. Es la lucha por el derecho a vivir donde uno quiera vivir, la lucha por la aplicación de las recomendaciones del Parlamento Europeo con respecto a la protección de la cultura y la lengua romaní en Europa.

Dos años más tarde, al final de estas acciones, tras una larga serie de declaraciones inútiles y promesas rotas, los romaníes se encuentran ahora en el mismo lugar donde empezar. Pero han tenido una importante experiencia: han aprendido a luchar por sus intereses, sin aceptar limosnas, sin tener que seguir huyendo.