viernes, 11 de junio de 2010

Fobosofía.


No caigo ahora mismo en ningún otro momento de la historia de la Humanidad en que se haya producido un fenómeno tan conspicuo y vertiginoso de odio a la filosofía por parte de las clases dirigentes como el que estamos viviendo en los países autodenominados "democráticos" en los últimos veinte años.
-Desde la Ilustración, es un tópico hablar del triunfo del Cristianismo como de un momento lamentable para la filosofía. Sin embargo, la filosofía se mantuvo en Europa durante todo un milenio gracias a los Padres de la Iglesia y todavía hoy sigue siendo provechosa la lectura de sus grandes maestros, Agustín de Hipona o Tomás de Aquino. A ello hay que aladir que la Universidad y los estudios formales de Filosofía son introducidos en Europa en plena Edad Media por la Iglesia.
-Más recientemernte, desde que los intereses geopolíticos del capitalismo global requieren el control y/o destrucción de varios estados de religión musulmana, se nos hace creer que el Islam aborrece a la filosofía. Sin embargo, cuando en Europa ya nadie leía a los griegos, en Bagdad y Córdoba se creaban escuelas filosóficas de altísima calidad y se estudiaban y conservaban las obras de los clásicos.
-Otras "oleadas" históricas como las hordas de nómadas que desde los tiempos de Sumeria han arrasado las civilizaciones no son culpables de fobosofía puesto que ellos no sabían lo que estaban destruyendo. No se puede propia y culpablemente odiar lo que se desconoce.
-Épocas históricas con fuerte control ideológico, como nuestra reciente dictadura franquista, no pueden definirse propiamente como fobosóficas, porque su objetivo era obtener la colaboración de la filosofía para sus fines, no la de eliminarla. Es triste ver a una filosofía presa y apesebrada, pero al menos esa filosofía está aun viva y capacitada para, un día, sacudirse el yugo.
-Ninguno de estos momentos de la Historia, tradicionalmente considerados como negativos para la filosofía, tienen nada que ver con la operación silenciosa pero rapídisima que vivimos en nuestros días de eliminación de cualquier forma de filosofía. En los medios de comunicación de masas se elimina cualquier contenido cultural para sustituírlo por lo que podríamos llamar "ocio". Los sistemas educativos de toda Europa, desde la etapa preescolar a la Universidad, procuran eliminar los contenidos curriculares que puedan poner en peligro la capacidad del alumno para vivir sin plantearse nada.

El pasado mes de Abril, la Universidad Pública británica de Middlesex decidió eliminar la facultad de filosofía, a pesar del alto número de alumnos que aun se matriculaban en ella. Esto no es algo nuevo. Cada año cierran en toda Europa facultades de las materias consideradas peligrosas para el sistema, bajo la excusa de que no son útiles para encontrar trabajo. Esto es evidentemente una excusa, porque esas mismas universidades emplean luego ingentes cantidades de recursos públicos en estupideces multimedia o en cursos de verano que carecen totalmente de utilidad.
El caso de Middlesex es algo especial debido quizá a la fama de la que gozaba su facultad de filosofía. Ha suscitado multitud de reacciones, de protestas y quejas, pero en nuestra sociedad parlamentaria democrática ya sabemos lo que hacen los que mandan con las quejas y las protestas...
Ha sido notable también por el interesante discurso que pronunció el escritor e historiador Tariq Ali ante los alumnos de la Universidad en el exterior de la misma, ya que le fue prohibida la entrada. Dejo aquí un link a una traducción del mismo, del que destaco esta pregunta:

"¿Dónde estaría Bertrand Russell? ¿Dónde, Wittgenstein; si nos dijesen que la filosofía tendría que ser rentable?"

Despues de dos mil quinientos años, las democracias occidentales están perpetrando el mayor atentado cultural de la historia de la humanidad. Precisamente gracias a ese atentado, muchas personas que se creen instruídas y con sentido crítico siguen opinando que, pese a sus defectos, viven en una democracia y que ésta es preferible a todo lo demás. En esas denominadas "democracias", el analfabetismo funcional comienza a extenderse, la educación empieza a ser un privilegio de ricos, el fracaso escolar se hace incontrolable y se confunden los best-seller con la literatura y los documentales de la National Geographic con la ciencia. Mientras, en las dictaduras y en las teocracias, se crean auténticas ciudades-universidad -como Qom en Irán- y la tasa de analfabetos es drácticamente reducida en pocos años -como en Bolivia y Venezuela.
La lechuza de Minerva, tiroteada en Occidente, busca refugio en el Eje del Mal.

2 comentarios:

bLuEs dijo...

No sabría decir si es la peor época para la filosofía pero, desde luego, no es nada buena. Quizás en la actualidad el hedonismo materialista permite otras escapadas que no había anteriormente y, en este sentido, propiciaría una situación de lo más nefasta.

Tu texto me ha recordado el primer año de carrera en el que tuve la mala fortuna de acabar en un colegio mayor de maristas. De los cientos de estudiantes que había allí yo era el único que estaba matriculado en filosofía. No hace falta decir que para ellos era algo más extraño que un marciano. Si ser negro a comienzos del siglo XX en Estados Unidos era lo más bajo de la escala social, ya ni digamos ser mujer negra. Digo esto porque ya se tenía la imagen de que lo de los filólogos no era demasiado útil así que ni hablemos de un caso en filosofía. Aparte de las mofas lo que me llamó la atención es que varios (en un momento de sinceridad) me preguntaban: "¿lo que estudias para qué sirve?". Realmente no alcanzaban a comprenderlo. Yo, en cambio, no veía la utilidad a estudiar algo con el único propósito de ganar dinero.

Retomandolo que decía al comienzo es claro que el sistema, al igual que en cualquier sociedad, modela el carácter de los individuos para que ellos quieran hacer lo que es conviniente para el sistema (independientemente de lo que sea adecuado para las personas concretas). En Occidente el sistema está regido por el dinero y lo que representa. En realidad es como si el dinero se hubiese personificado y hubiese decidido aumentar su poder y su influencia. Con razón ya aparece asociado el dinero en la Biblia con el demonio. En cierto sentido es el mal personificado. Añadiría además a la máquina que, en vez de ser un objeto útil al hombre, ha pasado a ser un elemento alienante que, a modo de ídolo, a tomado el lugar ocupado por Dios y la religión. Es por esto que las máquinas se consagran como el nuevo símbolo actual del mal.

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

Aquí, en la UPV -EHU, ya han clausurado todas las filologías -salvo la inglesa, cómo no- y la vasca. Todavía subsiste la facultad de Filosofía porque hay unos cuantos profesores estrella y no se atreven a cerrarla, pero le veo igualmente los días contados.
Lo que dices de la Biblia me ha recordado a una entrevista que leí en la que le preguntaban al periodista Vicente Romero, -que se ha declarado ateo-, si creía en el demonio. contestó que "por supuesto" y que "lo veía cada vez que pasaba delante de un banco." Así que me alegro de que cada vez más gente, independientemente de su ideología religiosa, identifique el mal con el dinero.