lunes, 14 de junio de 2010

Arroz con gambas al curry.

Para hacer un arroz de sabor inconfundiblemente oriental la verdad es que se requiere que al menos algunos de los ingredientes sean también orientales. Aun así utilizaremos cosas fáciles de encontrar en cualquier supermercado o bazar chino.



Ingredientes -para 4 personas:
-Un vaso de arroz thai o basmati
-Aceite de oliva
-Aceite de sésamo
-2 Pastillas de caldo
-Curry
-200 gr. de gambas congeladas y peladas




El arroz que he utilizado -el de la foto- lo encontré en un simpático bazar chino de Donosti. Es arroz de jazmín thailandés, una variedad en verdad perfumada. Fijaos también en qué nombre tan bonito: "Oca del Cielo." ¡Qué líricos son estos orientales! Comparemos con nuestros prosaicos espárragos navarricos "Cojonudos". En fin, cosas de la idiosincrasia... Si no dáis con este tipo de arroz -suele denominarse genéricamente "Thai"- podéis usar basmati, que es parecido y mucho más fácil de encontrar.
El aceite de sésamo suele venderse en frasquitos pequeños porque se usa como aliño, no para freir. Su olor recuerda al del cacahuete. Pero nosotros aquí vamos a hacer un poco de trampa y vamos a emplearlo para rehogar el arroz. El sésamo no es ni más ni menos que nuestro ajonjolí, esas semillitas que suelen llevar los polvorones.
Manos a la obra.

Modo de elaboración:
Ponemos a descongelar las gambas y llenamos un vaso con arroz. En una sarten honda -si es un wok, mucho mejor- echamos un chorrito de aceite de oliva y otro chorrito de aceite de sésamo. Desmenuzamos hasta hacerlas polvo dos pastillas de caldo de pescado -si son de carne tampoco pasa nada- y las vertemos sobre el aceite. Ponemos el aceite a calentar al fuego y removemos para que se disuelvan las pastillas. Después echamos las gambas y las removemos también. Por último espolvoreamos dos pellizcos de curry.
Y ahora, antes de que se caliente mucho el aceite y se hagan demasiado las gambas, añadimos el vaso de arroz, procurando que quede bien repartido, ya que después no conviene removerlo. Subimos el fuego y añadimos dos vasos y medio de agua. La regla para este arroz es siempre dos veces y media más agua que arroz.
Lo dejamos ahí hirviendo a fuego alto un par de minutos y luego lo ponemos a fuego bajo hasta que se quede sin agua. Ya veréis que maravilloso aroma desprende cuando empiece a hacerse. Acordaos de que no se puede remover en ningún momento.
Cuando se quede sin agua probad un poquito. Si está poco hecho podéis añadir un pelín más de agua y esperar a que se haga un poco más. En caso contrario, lo único que resta es servirlo y disfrutar del auténtico sabor oriental a cacahuete y glutamato. Y a jazmín también.