lunes, 18 de octubre de 2010

Mc Donald´s Miracle! La hamburguesa incorrupta.

Tras el milagro alemán (1950), el milagro español (1970) y el Pocero (2000), la hagiografía capitalista marca un nuevo hito con este milagro del Fast Food.
Hace poco más de un siglo, Claude Monet pintó una y otra vez la catedral de Notre-Dame de Rouen. Lo hizo bajo diferentes condiciones de luz y el resultado fue una serie de cuadros que ahora anda repartida por diversos museos del mundo. Luego Andy Warhol hizo cosas bastante más tontas con el careto de Marilyn Monroe y las latas de sopas Campbell. En nuestros días, la fotógrafa neoyorquina Sally Davies decidió fotografiar el proceso de descomposición de un Happy Meal. Para el que no lo sepa, un Happy Meal es el "menú" infantil de McDonald´s, consistente en un juguete cutre, una hamburguesa y patatas fritas, todo ello metido en una caja de cartón.
La señora se llevó el Happy Meal a casa, lo colocó en la mesa de la cocina y desde hace seis meses lo fotografía a diario. El resultado tras seis meses es que la hamburguesa se conserva perfectamente -quizá un poco más seca- y las patatas están tal cual, como recién sacadas de la freidora. Del juguete no tengo imformación, pero apuesto a que, de los tres elementos, será el que antes se deteriore.
Este experimento que, en principio puede parecer una tontería, creo que va a ser más eficaz que los cientos de estudios en los que se nos contaba de qué están hechas las hamburguesas, pues, siguiendo la filosofía americana, se trata de un experimento de los de hágalo Vd. mismo. El mayor escollo, que es encontrarse con un pavoroso payaso al entrar en el local, puede salvarse acudiendo a horas con poca clientela. El olor a grasa de pelo, a tanatorio y a cebolla puede solventarse poniéndose una de esas mascarillas que se vendieron cuando lo de la Gripe A.

La fotógrafa es vegetariana y pretende denunciar el tipo de comida basura tan extendido en su país. Está claro que cualquier tipo de carne se corrompe si se deja abandonada en la mesa de la cocina,; el proceso de descomposición es inexorable aunque la dejemos en la nevera a una temperatura no demasiado fría, así que me pregunto de qué estarán hechas la hamburguesa y las patatas. No lo sabemos, porque en las cajas de Happy Meal, que yo sepa, no figuran los ingredientes. Me imagino que de verse obligados a consignarlos tendrían que añadir algo así como: "Información para vegetarianos: Esta hamburguesa puede contener trazas de carne."

No se tome esto como crítica a McDonald´s. No cabe duda de que un Happy Meal, aunque no sea muy recomendable como comida, puede poseer cualidades estupendas. ¡Ay, si los esenios hubiesen escrito sobre hamburguesas de McDonald´s en lugar de papiros! Hoy los manuscritos de Qumrán se mantendrían en perfecto estado! ¡Ay, si los embalsamadores egipcios hubiesen conocido los secretos de McDonald´s! Los faraones de las treinta dinastías, sin necesidad de las artes de Isis, girarían, radiantes e incorruptos junto a Ra en el firmamento! Y se podrían apañar las cosas un poco para terminar de demostrar lo acertado de la canonización de San Josemaría.
Ciertamente, I´m loving it.


7 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

¿Quien dijo que la eternidad es un mito?

Polaroid dijo...

Eterna, verdaderamente eterna, debe ser la estupidez humana dado que los establecimientos McDonald´s de todo el mundo (la verdad es que yo sólo he conocido once o doce) están a rebosar a la hora de las comidas y no hay niño, preadolescente o adolescente que se precie (vamos, que viva en el llamado primer mundo o suburbios aledaños y el nivel económico y psicológico de sus padres lo permita) que no suspire por desayunar, comer, merendar, cenar y celebrar cumpleaños en uno de estos lugares (a poder ser situado en un precioso y maravilloso centro comercial lleno de tiendas de conocidísimas y molonas marcas) de comida rápida que, además, son fuente inagotable de bebidas de cola. Con lo que disfrutaba yo de niño cuando podía merendar pan y chocolate. Era un inculto, claro, y además, pobre. Sin bromas: hace siete años, en el sureste de México, tuve que pagarles a dos crios de nueve y diez años todo aquello que quisieron pedir en uno de estos establecimientos porque jamás se habían podido permitir entrar (ni los vigilantes armados de la puerta se lo hubieran permitido por su aspecto indígena) y era la ilusión de sus cortas vidas. Me llevé una alegría al verles disfrutar, pero ... ¿para cuándo la revolución?.

blues dijo...

Tuve una novia que de veinteañera trabajó en esta cadena. Ella estaba convencida de que los protocolos sanitarios eran estrictos y de que todo se cuidaba mucho. El detalle es que eso era en el establecimiento, la fabricación de la comida ya debía de ser otro tema.

Reconozco que la comida es porquería pura (el ambiente del local no suele ser mejor) pero a mí me gusta. No sé si es que ya estoy condicionado desde pequeño o si hay otro motivo. Lo que siempre me sorprendió es que los niños tomasen lechuga junto con las hamburguesas. Generalmente en casa no hay forma de que prueben la verdura.

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

José Luis:
Era un mito hasta que el capitalismo la ha hecho realidad: a nivel teórico, lo demostró Fukuyama con su teoría del fin de la Historia y el reinado eterno y feliz del neoliberalismo, y, a nivel práctico, el Happy Meal eterno.
Polaroid:
No se me había ocurrido considerar el bombardeo publicitario consumista ejercido no sobre quienes pueden consumir sino sobre quienes, como esos niños, no pueden hacerlo. Resulta sádico.
Blues:
Es de valorar tu sinceridad: no todo el mundo en este contexto se atrevería a confesar que le gusta comer en McDonald´s. ;) Lo de que los niños solo coman la lechuga si va en un McDonald´s supongo que será cosa del márketing: los niños y los adultos que todavía no han estado sometidos a ella, son los más vulnerables a la publicidad. Los que llevamos muchos años sometidos a su continuo bombardeo nos hemos inmunizado algo más. Por otra parte, el truco puede estar también en que eso verde tampoco sea lechuga.

Maria C dijo...

Siempre dije que comer una hamburguesa de McDonald´s o un pedazo de plástico sabia igual,al parecer no estaba tan errada.Concuerdo con Polaroid en estas latitudes es muchas veces el sueño de muchos niños que no se lo pueden permitir,vano sueño pero si muy bien publicitado.Un abrazo

KobaRascayú dijo...

A raíz de publicarse en algunos medios europeos (incluyendo vídeo grabado supuestamente en Viet Nam) que Mc Donald's tenía granjas de cría y engorde de ratas de gran tamaño utilizadas para la elaboración de sus hamburguesas (no soy capaz de recordar cuándo, pero será cosa de hace 5 o 6 años), leí que se habían publicado distintos estudios de universidades usamericanas y europeas acerca de los componentes de las hamburguesas y sus valores nutricionales. Únicamente me quedé con la idea de que tanto las carnes como los vegetales y patatas eran de bajísima calidad y presentaban unos altísimos niveles (siempre al límite de lo permitido en cada país) de productos químicos conservantes, potenciadores de sabor y facilitadores de su cocinado a altas temperaturas. Lo curioso es que en países con buenos niveles de agricultura de vegetales (por ejemplo en las riberas mediterráneas), los productos eran igual de malos que en lugares muy fríos con pocas posibilidades de huertas de calidad. Lo mismo sucedía con las carnes, que estaban uniformadas tanto en Argentina como en Marruecos (un suponer). Se venía a decir que era comida apta para el consumo, pobre en nutrientes de calidad, excesivamente tratada químicamente y con algunos picos extrañamente altos como por ejemplo los niveles de potasio. También se incluían consideraciones acerca del peligro de la comida basura en la creciente ola de obesidad entre niños y jóvenes (la publicación de estudios al respecto es muy moderna) y su incidencia en el crecimiento de las enfermedades cardiovasculares en lo que se conoce como el Primer mundo. Yo soy de los que en ocasiones (estando de viaje) come en establecimientos de comida rápida (precio, solución a las prisas, desgana en la búsqueda de locales) pero confieso que me quedo con conciencia culpable desde al menos dos puntos de vista: hacer caso a la publicidad y hacerle el juego a empresas bandera del imperio. También he vivido alguna experiencia similar a la reflejada por Polaroid y es frustrante, pero también reafirmante de los principios anticapitalistas. Espero no estarme justificando. Salud.

Dizdira Zalakain dijo...

Maria C:
Parece que los estudios de los que habla KobaRascayú te dan la razón en lo del plástico. Tienes buen paladar. A mí más bien me sabían a otras cosas que mejor no menciono.
KobaRaskayú:
Gracias por los datos que ofreces, no los conocía. Yo también he acudido a esos lugares, pero hace tiempo que no lo hago no ya por principios éticos, sino por asco: me repugna el olor, me deprime el ambiente, me angustia la uniformidad de sus locales, me repele el toque yanki y me indigna el segurata. Cuando necesito acudir a un local de comida rápida y barata, prefiero mil veces los chinos o los kebabs.