viernes, 18 de diciembre de 2009

Rebelión contra Munilla

Se ha producido un hecho al parecer insólito en la historia reciente de la Iglesia Católica: los religiosos de la diócesis de Gipuzkoa han rechazado públicamente el nombramiento de un obispo por parte del Papa. Este caso ha suscitado mucho debate en los últimos días en todo el estado español pero mucho más aun, claro está, en Euskadi. Antes de dar yo también aquí mi opinión sobre el tema quisiera explicar mi desacuerdo con dos argumentos que han repetido continuamente los tertulianos, columnistas, bloggers, etc. de diferentes posiciones ideológicas y religiosas que han abordado este tema.

1º "Yo no soy católico, por tanto, ni me importa ni me afecta este tema: es un problema de los católicos."

Sin embargo hay que tener en cuenta lo siguiente:
-La Iglesia Católica en España está fuertemente subvencionada por el Estado. Por tanto, como cofinanciadores (forzosos o no), algún derecho moral tenemos a opinar.
-La Iglesia Católica en España está directamente implicada en multitud de actos, instituciones, símbolos, etc. que son públicos. Por ejemplo, la Radio TV pública emite misas, homilías, etc. Muchos actos públicos, desde las verbenas de barrio a los funerales de Estado, o los actos oficiales de la Corona están acompañados de misas, etc. En definitiva, querámoslo o no, en España un obispo ostenta todavía un cargo con proyección y financiación públicas. Por tanto sus opiniones, actos, etc. nos afectan a todos.
-No pertenecer a un colectivo no tiene por qué impedirme interesarme o sentirme afectado por lo que a ese colectivo le ocurre. De hecho, un mínimo de interés por el bien común nos impone lo contrario. Si en el colectivo de trabajadores de una empresa, de clientes de una residencia de ancianos o de ciudadanos de un país africano se producen injusticias, es normal y muy humano sentirse afectado por ello. Lo contrario no sería sino vil egoísmo.

2º "Los católicos no pueden quejarse si el papa les impone un obispo que no les gusta, porque la Iglesia Católica no es democrática"

-Sin embargo, las discrepancias con las decisiones de la autoridad son perfectamente posibles, legítimas y siempre se han producido en la Historia. Que esa autoridad emane de la soberanía popular, de una oligarquía partitocrática, de una teocracia, de una monarquía absoluta, de una dictadura, etc. no impide que los supeditados a esa autoridad no tengan derecho a protestar ante cualquier decisión. Es lo que han hecho los religiosos guipuzcoanos. Al protestar contra esa decisión no entran en contradicción con los principios de su religión. Que el papa mande no significa que no se le pueda mostrar el descontento y presionar para que cambie su decisión.

Demostrado, según creo, lo erróneo de estos lugares comunes, paso a exponer mi opinión sobre el asunto.



Como casi siempre que se habla de Euskal Herria o de los vascos, las cuestiones que en principio no son políticas se distorsionan en pro de intereses políticos. En este caso que nos ocupa, no podía ser de otra manera. La derecha española se ha dedicado desde hace mucho ya a difundir calumnias, sabedores de su impunidad y de que en la actual coyuntura nadie va a pedirles explicaciones. Tradicionalmente, se ha tildado a los párrocos guipuzcoanos y a los antecesores de Munilla en la sede episcopal, Setién y Uriarte, de proetarras. Ello simplemente porque se han dedicado a intentar mediar en el conflicto y a condenar toda la violencia y no solo la de un bando.
Los hechos son estos: el 80% de los párrocos, religiosos y arciprestes de Gipuzkoa ha firmado un manifiesto en el que se posicionan claramente en contra de la designación de Munilla como nuevo obispo de la diócesis guipuzcoana. Ni que decir tiene que en la carta pública se aportan los motivos y que estos no tinen nada que ver con nacionalismos de ningún tipo. José Ignacio Munilla nació en Donostia, ejerció como párroco en la localidad de Zumárraga y habla euskera. ¿No debería esto bastar si lo que ocurre es que los curas guipuzcoanos son unos nacionalistas vascos intolerantes a todo lo de fuera? Descartado, pués, este motivo, ¿por qué existe tal grado de oposición frente a este nombramiento?
Quizá habría que describir brevemente la idiosincrasia de la feligresía vasca y en concreto, de la guipuzcoana. Tradicionalmente, se ha actuado en una linea más que cercana a lo que resultó ser el leve espejismo del Concilio Vaticano II y que, posteriormente, Juan Pablo II y Ratzinger, con el apoyo de los neocons, de las mafias y demás buenos cristianos, se han encargado de destruir sin contemplaciones.
La diócesis guipuzcoana era de las pocas de Europa que seguía adelante con ese proyecto de renovación. Ha funcionado con una elevada participación de los fieles, se ha otorgado a la mujer todo el protagonismo que la jerarquía vaticana ha permitido, alejándola en lo posible del papel testimonial y penoso de vestir vírgenes y barrer la parroquia. Otro punto de crucial importancia es el marcado carácter social de la labor pastoral de los curas. He tenido la oportunidad de conocer de cerca la labor de Cáritas de Gipuzkoa y debo decir que es pionera en labores asistenciales, educativas y laborales. Las mujeres que trabajan aquí como voluntarias, porque son mayoritariamente mujeres, distan mucho de las penosas damas de la caridad. Son personas fuertes, libres y generosas que ven a un cura como a su compañero y no como a un jerarca semidivino. Los sacerdotes guipuzcoanos se curran diariamente la confianza de sus fieles, aunque sean marginados, inmigrantes, presos, enfermos, sin preguntar su nombre ni su ideología, a pesar de las insidias que vierte la ultraderecha española. Deben mucho estos curas llenos de coraje al movimiento de curas obreros tan denostado en la actualidad y a la Teología de la Liberación.
El último obispo guipuzcoano, Juan María Uriarte, dejó escritos varios nombres como posibles sucesores, nacidos del consenso. Pero Rouco Varela no estaba dispuesto a consentir que la diócesis funcionase de ese modo. Por eso, en contra de la voluntad de la inmensa mayoría de los católicos de Gipuzkoa, intrigó para conseguir la nominación de este joven fascista al que la ultraderecha ya nos presenta como nueva víctima del fanatismo nacionalista vasco.
Pero es que los que fueron compañeros de diócesis de esta pobrecita víctima cuando fue párroco de Zumárraga lo conocen muy bien. Por eso no lo quieren de jefe. Munilla es responsable de perlas como que los homosexuales son unos enfermos que él es capaz de curar con su persuasión. Pero la cosa no hubiera ido a más si Munilla, en efecto, fuese solo un pobre párroco facha, su nombramiento no hubiese suscitado una reacción tan negativa.
Es que el rechazo a Munilla no tiene que ver tanto con sus ideas ultraderechistas como con sus maniobras ocultas. Esto último ya lo ha puesto sobre la mesa el franciscano Joxe Arregi. José Ignacio Munilla, durante su estancia como párroco en Zumárraga se dedicó a recopilar información privada sobre sus compañeros, los párrocos "peligrosos" de otros pueblos. Pero ocurre que los chivatos y pelotas, debido a la seguridad que les otorga estar trabajando para los poderosos, suelen ser poco cuidadosos: Munilla se dejó en el ordenador los archivos con estos datos en una carpeta con el revelador nombre de "Mafia". Para colmo, cuando volvió para borrarla, le pillaron con las manos en la masa. Esto implica que el nuevo obispo de San Sebastián considera a sus sacerdotes y religiosos como mafiosos. Qué terrible mecanismo de proyección. Y es que los tiempos de la cruzada albigense no están tan lejos.
Es obvio que los sacerdotes guipuzcoanos conocen todos estos tejemanejes y que la naturaleza de su institución y su oficio les impide contar todo lo que saben. Sabiendo esto, ¿cómo nos va a sorprender que se opongan a que este tipo sea su obispo?
Pero entre la feligresía, que no conoce estos turbios asuntos, la oposición a Munilla es la oposición a la muerte de una forma de hacer las cosas solidaria, progresista, democrática y de marcado carácter social que ha despertado la simpatía de ateos y de cualquier otra confesión religiosa por su talante plural y conciliador. Es revelador que tan solo el PP haya acogido con regocijo este nombramiento, incluídos los agnósticos.

Como en tantos casos aquí es bueno preguntarse Qui prodest? No puedo entender cómo en un tiempo en que las parroquias y seminarios se vacían, la curia católica arroja piedras contra su propio tejado y aleja a los pocos, buenos y comprometidos fieles que todavía les siguen. No alcanzo a adivinar la causa de esta autoextinción, de este suicidio ejecutado con tanta calumnia, con tan malas y poco cristianas artes. Es evidente que el Vaticano no trabaja en pro del cristianismo, ni siquiera en pro de sí mismo. Todo eso es secundario a su sumisión a los poderes del Mundo.

Hablando de El Mundo, adjunto el artículo que aparece en este periódico y que recoge las declaraciones de Joxe Arregi:


El franciscano Joxe Arregi culpa de "maniobras turbias" a Munilla.
Cuando todavía no se han apagado los ecos de la carta de los párrocos guipuzcoanos, el obispo designado de San Sebastián, José Ignacio Munilla, recibe un nuevo varapalo en forma de denuncia gravísima. El doctor en Teología, franciscano vasco y profesor de la Universidad de Deusto, Joxe Arregi, le acusa de esconder en su ordenador una carpeta, con el nombre de Mafia, que contenía «conspiraciones» y «maniobras eclesiales turbias», así como «fichas» de algunos de sus compañeros de presbiterio.
En declaraciones a El MUNDO desde el santuario de Arantzazu, Arregi cuenta que, al ser nombrado obispo de Palencia, Munilla se dejó olvidada en el ordenador de la parroquia de Zumárraga esa carpeta «comprometedora». Tanto, que el nuevo obispo mandó a una persona «para hacer una copia de la misma y borrarla». Con tan mala fortuna que «la sorprendieron con las manos en la masa». Al franciscano vasco le ofrecen «toda la credibilidad del mundo las fuentes» que le comentaron la existencia de la carpeta. Es «algo que se viene comentando en ciertos círculos desde hace tiempo, y yo estoy moralmente seguro y convencido de que no es un bulo». Más aún, asegura que «podría dar detalles, pero no lo voy a hacer, al menos por ahora». Eso sí, asegura que en la carpeta hay «clarísimos elementos de conspiración o de maniobras eclesiales un poco turbias». Por ejemplo, «aparecen conversaciones y escritos de los obispos más integristas y agresivos de la Conferencia Episcopal Española». ¿Del cardenal Rouco, por ejemplo? «No va usted descaminado, pero también de otros». Pero, según Arregi, eso no es lo peor. «Lo más grave es que en la carpeta aparecen fichas de determinados sacerdotes relevantes de la diócesis de Guipúzcoa. Y eso es lo que me huele mal. Me huele a algo policial. Con informaciones privadas y públicas, especialmente sobre su ideología política y el posicionamiento eclesiológico y pastoral de dichos sacerdotes». De ahí que el religioso sintiese el «deber de hacer público el hecho, porque es demasiado importante. No era sano ni bueno mantener todo eso oculto». Porque, además, esa carpeta con información tan delicada fue enviada «a muchas personas y a altas personalidades, algunas de mucha relevancia en Madrid, e incluso al Vaticano». Para Arregi, la existencia de la carpeta de Munilla demuestra que «hay un plan o una estrategia preestablecida desde hace años». Un plan que consiste en «llevar a cabo la restauración del modelo eclesial preconciliar y marginar a los pocos obispos que quedan inspirados en el Vaticano II». En esa «estrategia» se inscribe el nombramiento de Munilla que, según Arregi, también encierra claves políticas. «Se trata claramente de un nombramiento impuesto por Rouco Varela, un cardenal muy politizado y muy identificado con la derecha más agresiva de la política española». Rouco que, según Arregi, siente «animadversión por Uriarte y, no digamos por Setién [ex obispo de San Sebastián]», convenció a Roma para «imponer no sólo un obispo nacionalista español, sino también un obispo que desautorice el nacionalismo vasco en aras del nacionalismo español. Y eso es lo inaceptable». Arregi cree que «Munilla debería dimitir», porque, para él, «la diócesis va a ser ingobernable».
EL MUNDO, 18/12/2009

6 comentarios:

Maria C dijo...

Ya estaba al tanto de estos hechos pero esperaba sinceramente saber tus conceptos y opiniones sobre el tema por dos razones,no sos catolica pero si vasca y con mucho mas cerebro que muchos de los que conozco.De hecho coincido plenamente con todo lo que expones,esa era mi impresion al conocer los hechos pero desde afuera muchas veces se tiene otra perspectiva.Esa forma de actuar de Roma no es nueva,la conocemos mas que bien por aqui,han desacreditado,censurado,silenciado y desterrado a muchos curas e impuesto autoridades "fieles a la corona",uno de sus mayores ejemplos es la persecusion de la Teologia de la Liberacion,que siempre se disfraza con la motivacion politica,la idea por sobre todo es mantener sus privilegios y la linea de mando dictatorial de siempre.Excelente post.Un beso

Dizdira Zalakain dijo...

Tienes toda la razón en lo concerniente a la persecución de los sacerdotes representantes de la Teología de la Liberación que tanto admiro y respeto. En este marco se explica la censura a la que ha sido sometido Jon Sobrino y Leonardo Boff. Precisamente se cumplen 20 años del asesinato de Ellacuría y los demás curas en El Salvador, además de las mujeres que trabajaban con ellos.
Ya sabrás que los jesuitas tienen su origen y su sede aquí, en Gipuzkoa, y este nefasto aniversario está teniendo numerosos actos conmemorativos.
Me alegra mucho que estés de acuerdo conmigo y que conozcas la noticia.
Gracias, como siempre y un beso.

bLuEs dijo...

No sé si lo conocerás pero por si las moscas te dejo el vídeo de Arregui: http://www.youtube.com/watch?v=cp-L0ECDklo

No digo que no sea cierto lo que dice...pero con esa forma de hablar no hay forma de convencer a un jurado de que Munilla es culpable de algo.

Evidentemente el caso de Munilla es un intento de las escalas superiores de la jerarquía eclesiástica de poner mano dura/mafiosa y controlar el rebaño para que no digan o hagan nada contrario a sus intereses.

Lo que no entiendo es esto: "José Ignacio Munilla nació en Donostia, ejerció como párroco en la localidad de Zumárraga y habla euskera. ¿No debería esto bastar si lo que ocurre es que los curas guipuzcoanos son unos nacionalistas vascos intolerantes a todo lo de fuera?"

En Galicia está Núñez Feijoo. Cumple también requisitos similares. Es gallego, habla idioma gallego y ha trabajado en Galicia. Sin embargo, merced a su mentalidad fascista, se encarga de destruir todo lo que tiene que ver con la cultura gallega. Su prioridad es someterse. Someterse a lo que sea. En este caso a España, como nación,... pero si tuviese que someterse a burrilandia porque simbolizase un poder mayor también lo haría.

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

Gracias por el video, no lo conocía. Me he dado cuenta de que la entrevista de El Mundo es una transcripción literal del mismo. Tampoco yo sé si lo que dice Arregi es cierto pero me extraña que alguien haga acusaciones tan graves sin poder demostrarlas con alguna prueba.
Sobre la frase que no entiendes, no me extraña: no me he explicado muy bien... . Me refiero a que, desde los sectores más conservadores, se ha afirmado siempre que en Euskadi se rechaza a los obispos que no sean vascos y no hablen euskara. Pues bien, este obispo cumple estos requisitos así que ahora hay que inventar otra razón para el rechazo, por ejemplo, que no es nacionalista. Otra falsedad. La verdadera razón de tanta oposición es el temor de que termine con Munilla una forma de Iglesia que respondía al espíritu del Concilio Vaticano II y que Roma quiere hacer desaparecer. No me imagino -porque ya no entro- lo que se estará diciendo sobre este asunto en Religión Digital y sitios afines.
Saludos

bLuEs dijo...

Yo tampoco me explique del todo bien respecto al vídeo. Es que como Arregui habla con un tono tan "angelical" y dulce, al tiempo que dice las barbaridades de Munilla, me resulta muy chocante. No porque sea falso lo que dice (además estoy casi seguro de que sus afirmaciones son ciertas) sino por el contraste entre tono y contenido.

A veces pienso que muchos religiosos han caído en una especie de marmita como la de Asterix y luego todo les parece maravilloso en la vida. Hace tiempo leí un libro de un agustino que decía literalmente: "es evidente que hay más bien que mal en el mundo". Sólo de ver esa frase agarré una indignación de cuidado. Quizás el motivo sea que estas personas provengan de ese lado y yo de otro.

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

Ja, ja... Imagino que ese tono beatífico lo estudiarán en el seminario porque casi todos los curas, sean de la ideología que sean, hablan de la misma forma. A lo mejor tienen la asignatura de Oratoria Angélica.
Aunque hay excepciones. Mira qué hallazgo.

http://www.youtube.com/watch?v=FOaa-KoLQII

Saludos.