viernes, 19 de junio de 2009

PASTA A LOS TRES QUESOS.

Este plato es uno de los más sencillos. Yo diría que es lo primero que aprendemos a cocinar. Resulta ideal para sorprender a nuestro ligue sin tener ni idea de cocinar o para que nuestros encantadores sobrimitos mantengan las bocas ocupadas durante un rato...

Ingredientes para 2 personas:
-250 gr de hélices o cualquier otra pasta,
-Leche entera o nata,
-Queso Emmental rallado,
-Queso Roquefort,
-Queso fresco de untar, ,
-Albahaca,
-Orégano,
-Aceite de oliva,
-Sal.

Modo de elaboración:

Ponemos agua con un chorrito de aceite y sal a calentar en un cazo y cuando hierva añadimos la pasta. La dejamos cocer hasta que esté al dente. En el caso de la pasta seca, unos diez minutos; si es fresca, apenas tres. No hace falta que tiremos una hélice contra los azulejos para comprobar el punto exacto de cocción, como hace mi amiga Jone de modo que si se queda pegada, está a punto y si resbala debe seguir cociendo. Es pintoresco, pero pringa bastante los azulejos. Yo me decanto más por el método tradicional de pinchar la pasta con un tenedor.

Una vez cocida la pasta, la colocamos en un escurridor para que quede sin agua. Mientras escurre, nos dedicamos a elaborar la "complicada" salsa.
Se puede preparar con nata, pero a mí me resulta bastante indigesta, así que suelo usar leche entera.
En un puchero ancho vertemos un poco de leche con la albahaca y el orégano y cuando hierva la ponemos a fuego mínimo y vamos añadiendo el queso emmental rallado y lo removemos hasta que se vaya fundiendo. Después echamos un trozo de roquefort cremoso y media tarrina de queso fresco para untar. Conviene tener en cuenta que el roquefort tiene un sabor bastante fuerte, por lo que deberemos moderar su cantidad si no nos gusta mucho este tipo de sabor -y si no queremos que se coma el sabor de los otros dos.
Durante el proceso de fundido de los quesos seguramente veréis que la salsa está demasiado espesa. Pues sin problema: se añade un poco más de leche y ya está.
Cuando esté la salsa lista, añadimos la pasta y la mezclamos bien. para que se empape con la salsa. Podemos reservar un poco y derramarla por encima de los platos una vez servidos, para que quede más sabrosa y atractiva a la vista.

A partir de ahora la pasta de los restaurantes italianos te parecerá insípida e indigesta.