sábado, 13 de junio de 2009

COMIDA CHINA (con ingredientes de aquí).

Después de varios días de inactividad culinaria, en los que lo único que he conseguido es quemar una tarta, vamos a hablar de una de mis comidas favoritas, quizá la que más me guste después de la turca y la griega. En efecto, se trata de la tan denostada por algunos, comida china.
Parece que esta absurda idea de menosprecio hacia la comida china está desapareciendo, por suerte. Los cocineros más afamados comienzan a volver su mirada hacia Oriente para enriquecer y renovar sus mejores platos. Convendría recordar que los chinos han agregado un quinto sabor a los ya conocidos: dulce, salado, amargo y ácido. Este quinto sabor se deriva del uso del glutamato en la cocina. Y, precisamente, utilizando glutamato como condimento básico, vamos a preparar un plato que hará sospechar a nuestros invitados que hemos pedido la comida a domicilio y, lo mejor de todo, ¡con ingredientes de toda la vida! Sin salsa de soja, sin curry, sin salsa agridulce... Ya veréis lo logrado que queda..

Pollo con setas y gambas.

Lo más complicado de esta receta consiste en el troceado previo del pollo, así que imaginaos lo sencilla que es. Vamos a emular al cocinero de nuestro chino favorito.
Ingredientes, para 2 personas:
Pechugas de pollo, unos 500 gr,
-250 gr. de gambas congeladas y peladas (es mejor que sean pequeñas, porque son más baratas y tampoco están mucho más malas que las grandes),
-Una bandeja de setas,
-Aceite de girasol, aunque vale el de oliva, perfectamente,
-Sal,
-Pimienta
-Pan rallado,
-Un par de pastillas de doble caldo,
-Agua.

Modo de elaboración:
Cortamos en trocitos los filetes con unas tijeras. Los salpimentamos y los doramos apenas en un poco de aceite de girasol. A veces los filetes contienen partes carilaginosas, tendones, etc. que es mejor desecharlas. Una cosa buena de la comida china es la infantil felicidad con la que podemos comer a cucharadas -o a palilladas- sin preocuparnos de espinas, huesos y demás molestias.
Limpiamos y troceamos las setas y las rehogamos en otro poco de aceite. Despues, añadimos el caldo disuelto en un medio vaso de agua, lo añadimos y las dejamos a fuego muy lento entre 20 y 30 minutos, hasta que comprobemos que están tiernas. Lo importante en este plato es no desechar, como se hace normalmente, el caldo que desprenden las setas, pues en combinación con el glutamato proporciona un sabor fuerte y peculiar característico de la cocina china.
Vamos ahora con las gambas. Se supone que las hemos descongelado y escurrido muy bien para que no conservan nada de agua -este agua normalemte fétida de las gambas congeladas no nos interesa. Tras esto las mezclamos con las setas. En unos 5 minutos, añadimos el pollo troceado y lo dejamos unos 5 minutos más.
Es probable que el caldo que quede resulte demasiado acuoso. Así que lo espesaremos añadiendo un poco de pan rallado y mezclándolo bien. Si, por el contrario, tras el pan rallado queda demasiado espeso, un chorrito de cerveza de esa de 15 céntimos la lata le irá estupensamente. También es bueno probarlo para añadir un poco más de sal si lo vemos necesario.
Podemos acompañarlo con un arroz blanco, bomba o basmati, y así nos quedará una comida redonda. Buen apetito.
Como colofón, tras los chupitos de licor de flores -que es vino blanco con canela- podemos obsequiar a nuestros amigos con un regalito del chino de la esquina como es costumbre en los restaurantes chinos, un regalo de esos que la gente suele despreciar o ridiculizar y que a mí me encantan y me enternecen por lo kitsch que son, como estos pendientes que me regalaron la otra noche y que uso como si fueran mis mejores joyas.