sábado, 22 de enero de 2011

Comiendo fuera. Hoy: Maritxu, en Trintxerpe.

Al acabar el año 2010 entró en vigor la Pragmática del Reino contra los fumadores que, según la OMS, matamos a 165.000 niños cada año. Sí, es la misma OMS que se inventó el año pasado lo de la Gripe A para que Glaxo y Roche se forraran a vender vacunas peligrosas y/o inútiles a costa de los erarios públicos de todo el mundo. A pesar de ello, pocos días después de entrar en vigor la ley, y aun en pleno estado de Alarma decretado por nuestro querido gobierno, decidimos ir a celebrar la amistad con una cena al Maritxu, un restaurante que lleva medio siglo en Trintxerpe y que, como todo bar con fumadores, habrá asesinado, el también, a cientos de personas.
Trintxerpe es un barrio de Pasaia, el pueblo que se extiende a ambos lados de la angosta bocana del puerto del mismo nombre. A principios del siglo pasado los dueños de poderosas flotas de altura que iban a pescar bacalao a Terranova prefirieron alejar de la pija Donosti las actividades económicas, tan ruidosas y feas de ver y ubicarlas en la vecina localidad de Pasaia. Pero les faltaba mano de obra barata: el minifundio guipuzcoano impedía que los arrantzales vascos aceptasen unas condiciones de trabajo como las que exigían los patronos. Así que contrataron a trabajadores gallegos, cuya situación de casi miseria les permitía aceptar cualquier empleo en el que al menos les dieran de comer. Pronto los trabajadores gallegos se organizan para reivindicar unas condiciones dignas de trabajo y en 1931, recién inaugurada la República, una manifestación de protesta camino a Donosti es reprimida por la Guardia Civil a la altura de Ategorrieta, dejando a seis trabajadores muertos. Como datos reveladores de aquello de que los tiempos no cambian, digamos que el gobernador civil, Ramón María Aldasoro, el que prohibió la manifestación y ordenó disparar era del partido de Azaña -el equivalente a los sociatas de ahora- o que la UGT se opuso a la manifestación.
Durante el franquismo y especialmente en los 60 y 70 llegaron más trabajadores gallegos a Trintxerpe. La prosperidad de la que en aquellos tiempos gozó la comarca les debe mucho. Pero si Trintxerpe es denominada hoy la quinta provincia gallega, es también por la sana costumbre de apreciar y cocinar el marisco, algo que nunca ha sido la especialidad de los vascos.


El Maritxu es en este sentido un buen ejemplo de cocina vasca con toques gallegos. Su actual dueño no es gallego, sino un señor de Salamanca, Juan Manuel Martín, creo que se llama, que nos atendió con mucha simpatía y nos recomendó cosas que, en efecto, estaban muy ricas.
El entorno del Maritxu no es ciertamente lo mejor que puede ofrecer. Está situado en una fea avenida al más puro estilo desarrollismo franquista. El local tampoco es grande que digamos. Tras una estrecha pero bien surtida barra cuyos pintxos siempre me quedo con ganas de probar, está el comedor, en forma de L, que apenas es capaz de albergar una docena de mesas en teoría para cuatro personas. En teoría, porque os aseguro que no hace falta estar muy gordo para que los de dentro se aplasten contra la pared y los de fuera deban colocar la pierna fuera de la mesa. Cuando todas las mesas están ocupadas, cosa frecuente dado el éxito del local, puede llegar a resultar un poco agobiante, especialmente si entre los comensales hay niños gritadores o adultos que no comprenden que no es necesario berrear para hablar de tus cosas con alquien al que tienes sentado hombro contra hombro.
Estos pequeños problemas, digamos logísticos, se ven compensados con la calidad y el precio de los platos. El elemento estrella del menú evidentemente es la parrillada de marisco, pero la economía no está para estas alegrías y elegimos otras cosas.
Aunque el restaurante tiene algunas especialidades en carnes, está claro que la mayoría se decide por el pescado y/o marisco, que para eso está en Trintxerpe.
Nosotros pedimos de primeros una sopa de pescado, que estaba aceptable, una ensalada Maritxu, con txangurro como ingrediente estrella, abundante y riquísima y un revuelto de hongos con buena calidad de materia prima.
De segundo yo me pedí lo que siempre me pido en este restaurante, al que vengo acudiendo desde niña, merluza rellena. En ningún lugar la he probado tan deliciosa como aquí, y eso que no soy yo muy aficionada a la merluza, pescado que me resulta más bien insípido. También pedimos txipirones a la plancha, presentados sobre un lecho de patata y decorados con aros de pimiento verde crudo. Y, recomendado por el dueño, un rodaballo a la plancha, en teoría para dos personas, pero que sirvió para una, presentado en apetitosos tacos limpios de espinas, de sabor y consistencia perfectos.
A mí no me afectó porque no bebo vino, pero mis compañeros de mesa tuvieron una curiosa experiencia con el tinto. Primero pidieron un Azpilicueta. No había, El dueño sugirió un Muga o un Marqués de Cáceres. Pidieron este último. Pero al final apareció la camarera con un Cune. En fin...
Los postres no estuvieron mal del todo, ni los cafés. Pero se nos atragantaron pensando que una sociedad alienada y teledirigida nos iba a mandar en breve a la puta calle por degenerados, viciosos y genocidas. Así que desistimos de la tertulia de sobremesa y salimos temprano a la calle con la misma prisa con la que se sale de un McDonalds y nos fuimos corriendo en coche a casa para poder ejercer en privado nuestra iniquidad: charlar tomando un café y fumando un puro, suicidándonos unos a otros con nuestras volutas de tabaco.

En el coche de vuelta vimos la chatarra humeante que se amontonaba en el puerto de Pasajes, enfrente de las renegridas fachadas de Pasai Antxo. Luego vimos las chimeneas de la industria papelera de Rentería nublando de densas nubes de olor sulfuroso el aire de la Alameda, la calle principal de la localidad en la que la fábrica está ubicada, donde los niños suelen jugar con unas atracciones de feria. El autobús que hacía su último servicio del día a Oiartzun iba delante de nosotros, dejando escapar sus pesadas posaderas un chorro de humo denso y untuoso.



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10 comentarios:

R.A.F.A.E.L. dijo...

Lo que más me gusta de tu blog, Dizdira, es la combinación ideal de las denuncias políticas y sociales con el amor por el buen yantar.

De tus cigarrillos,supongo que no. Pero de tu teclado sale humo/humor negro a raudales.

Mis más cordiales saludos.

eSedidió dijo...

Como sabes (y si no lo sabes te lo digo) soy un ferviente admirador de vuestra cocina (a excepción de la de quien tu y yo sabemos, en el supuesto de que ese buen señor represente a algo o a alguien). Sin embargo hay algo con lo que no puedo: el txangurro, que me parece a) En el caso de que sea bueno, una estúpida manera de estropear un buen centollo (en mi opinión el marisco, junto con la vieira, que mejor aúna textura y sabor), o b) una manera de darle gato por liebre al respetable, caso de que el tal centollo haya pasado su fecha de consumo preferente (que mucho me temo es lo que suele pasar).
Por lo demás, lamentar que no os hayáis encadenado a la mesa de Maritxu con los farias en ristre.
un bico

Dizdira Zalakain dijo...

Rafael: Muchas gracias. Imagino que a ti también te pasará que, cuando se llega a cierto límite de desesperación, solo nos queda la ironía o el humor negro.
eSedidió: Yo también me muero por la comida gallega y tienes razón con lo del centollo. No creas que aquí es fácil encontrarlo si no es como txangurro. Lo de encadenarme a la mesa ya lo pensé, más ahora que un amigo me ha regalado una caja de Cohibas Espléndidos, ¡25 joyas directamente de Cuba! Pero no es cuestión de ir acumulando antecedentes penales... Ya vendrán tiempos mejores, supongo... Aunque estoy pensando seriamente trasladarme a vivir a un país donde se pueda fumar. En éste estoy acumulando ya demasiados criterios por los que ser persona non grata.
Saludos a ambos.

Anónimo dijo...

En cuanto a la comida, me da un poco de envidia. Pero discrepo totalmente en cuanto a la denuncia del tabaco. Yo fui fumador empedernido durante mucho tiempo y por entiendo la desesperación de no poder fumar. Sobre todo recuerdo algunos momentos que me perdí de mi familia y amigos por echarme un cigarro. Muy mal asunto ese de que uno no pueda disfrutar de la vida sin echarse un cigarro.
Hoy en día gracias a Dios no fumo. Y espero y quiero para mis hijos un mundo sin humo. Pero desde luego no sólo del tabaco sino también el de las empresas y otros agentes contaminantes. Pero por algo hay que empezar.
Pero ojo es importante siempre recordar que mi libertad termina donde empieza la tuya.

Un saludo de la Paz de Dios.

Ammar

Dizdira Zalakain dijo...

Hola Ammar:
Yo no hago una apología del tabaco pero pienso que fumar de forma placentera -no compulsiva- no es tan terrible como se nos dice. Tragarse las campañas mediáticas promovidas por oscuros intereses puede ser peor para la salud general que tragarse el humo de un habano. En cualquier caso, si algún día me planteo dejar de fumar mis puros será por una decisión personal, no porque me lo ordenen quienes me hacen tragar sus transgénicos, su polución atmosférica y sus drogas con receta médica. Los mismos demócratas que me mandan a un ghetto por ser musulmana son los que me mandan a un ghetto por fumar. En mi casa o en la mezquita a nadie le debe importar que yo ejerza mi fe, por más que la TV diga que soy una fanática o que me dejo lavar el cerebro. Del mismo modo, en mi casa o en mi bar de fumadores a nadie le debe importar que yo fume, por más que la TV me diga que soy una asesina. Es bueno que los que somos marginados por una causa injusta sepamos comprender a los que lo son por otra causa injusta.
Un saludo de la paz de Dios. Y enhorabuena por vuestro programa 100 de Radio Dos Luces. .

Anónimo dijo...

Mujer, no te lo tomes así. Te puse una frase muy aclaratoria al final del mensaje anterior.
"Pero ojo es importante siempre recordar que mi libertad termina donde empieza la tuya."

Yo creo que todo la libertad de elección debe ser propiciada por todos, pero siempre que en ese momento donde utilizas tu libertad de elección no interfiera con la libertad de elección de cualquier otra persona.

Con respecto al tabaco te diré que antes rara vez entraba en una cafetería donde se pudiera fumar por lo tanto no tragaba el humo de los demás. Sin embargo ahora en mi caminata diaria de una hora me fumo los cigarrillos de todos los que están fumando en la calle en vez de en los bares.

Me parece que para mi caso particular fue peor el remedio que la enfermedad.

En fin yo creo que lo que se debería hacer es que las compañías tabacaleras dejaran de echar porquería al tabaco y así tal vez nos haría menos daño a todos.

Gracias por la felicitación del programa 100, esperamos hacer muchos más si Dios Quiere.

Recibe un cordial saluldo de la Paz de Dios.

Ammar

Dizdira Zalakain dijo...

Hola Ammar:
Ja,ja, que no me lo tomo a mal, hombre. Solo es que la discusiones sobre fumadores vs. no fumadores ya no pueden mantenerse sin obviar que entran en juego muchas más cosas que la salud y las relaciones interpersonales implicadas. Entran en juego intereses económicos muy sucios- y algo más que las normas de urbanidad. No fumar delante de alguien al que le molesta el humo era antes una norma de urbanidad, de consideración hacia el otro, como usar el pañuelo al estornudar . Pero ahora es un delito para el que se promueve la delación. La desproporción es tan obvia que solo la mentira mediática machacona puede lograr que haya a quien le parezca normal.
Y tienes toda la razón en denunciar el uso de aditivos difíciles de justificar en la fabricación de cigarrillos. Y, en efecto, lo de las masas de fumadores en la acera es algo tan surrealista y tan molesto para todos que, lógicamente, terminarán por prohibir también fumar en la calle. Tras ello la prohibición total y, al final, el objetivo que se buscaba con todo esto: el lucro incontrolado en dinero negro a través del narcotráfico.
Un saludo de la Paz de Dios.

Anónimo dijo...

¡Qué si, que tienes razón! En parte, claro. Sobre todo tienes razón en cuanto a la práctica de venta ilegal de tabaco, qué haría más ricos a unos cuantos ricos.
De todas formas como ya te dije, yo soy exfumador y ya se sabe que los exfumadores somos peores que los no fumadores.

Un saludo de la Paz de Dios.

Ammar

R.A.F.A.E.L. dijo...

Acabo de cenar y aun así, con lo que he leído, se me ha hecho la boca agua. Cocina vasca con toques gallegos ya de entrada suena muy bien. Galiza y Euskadi tienen un acervo gastronómico y un gusto por el buen comer que traspasa fronteras.

Por otra parte, veo que, al igual que yo, te has sumado a la difusión de la noticia sobre las movilizaciones de mañana en contra del pensionazo.

A ver si tiene éxito y empieza la gente a pensar más en su futuro que en los partidos de fútbol. Sé de lo que hablo y tú me entiendes, Dizdira.

Un cordial saludo.

Dizdira Zalakain dijo...

Sí, aquí en Euskadi la huelga está teniendo una buena respuesta. En mi pueblo prácticamente todos la hemos secundado.
Ya veremos luego las mentiras que nos cuenta la prensa.
Saludos.