sábado, 6 de febrero de 2010

Marmita de marisco.

Esta receta, de origen cántabro, se suele preparar con bogavante o nécoras pero, como la cartera no está para demasiados dispendios, la he preparado con langostinos medianos y está igualmente deliciosa.
El brandy que se emplea en la receta suele ser flambeado pero ya se sabe que esta técnica tan espectacular entraña sus riesgos, así que si no somos expertos lo mejor es añadirlo al resto de los ingredientes y esperar que el alcohol se evapore mediante la cocción. Es importante incluirlo porque contribuye al sellado del marisco y hace que éste conserve todo su sabor y no se haga más de la cuenta con lo que quedaría correoso.
Quizá sorprenderá encontrar brandy en un blog de cocina halal. Existe cierto consenso entre los musulmanes en no utilizar alcohol en la cocina. Sin embargo, hay quienes mantienen la opinión de que, al evaporarse el alcohol con la cocción, puede utilizarse sin problemas. Yo cuelgo la receta tal cual y cada uno que la cocine como desee.
Y, tras estas consideraciones previas, vamos al lío, a cocinar esta exquisitez que nos hará quedar de lujo con nuestra familia o nuestros colegas.

Ingredientes, para 4 personas:
-1 kilo de langostinos grandes y pelados,
-4 patatas grandes,
-1 puerro,
-1 zanahoria,
-1 pimiento verde,
-Caldo de verduras
-Aceite de oliva,
-Sal,
-Pimentón dulce,
-Cayena molida,
-1 hebra de azafrán,
-2 cucharadas grandes de salsa de tomate,
-1 copa de brandy,
-2 dientes de ajo.

Modo de elaboración:
En un puchero grande, picamos los ajos, el puerro, la zanahoria y el pimiento con abundante aceite y lo dejamos que se pochen bien.
Cuando esto ocurra, añadimos los langostinos y los mezclamos con las verduras. Seguidamente, añadimos la copa de brandy y dejamos cociendo a fuego alto para que reduzca un poco.
Transcurridos unos pocos minutos, añadimos las patatas que previamente, hemos pelado y troceado como siempre que preparamos un guiso, arrancando la patata con el cuchillo hacia fuera para que sea más permeable.
Conviene salar las patatas en crudo y espolvorearlas de pimentón antes de echarlas a la olla. Así se impregnan mejor y controlamos las cantidades.
Cuando esté todo bien mezclado, cubrimos el guiso con caldo de verduras. Si no disponemos de tiempo o ganas o ambas cosas para prepararlo, existen marcas de caldo muy aceptables.
Añadimos la cayena molida y lo dejamos hervir.
Cuando lleve hirviendo unos cinco minutos, añadimos la hebra de azafrán y el tomate y lo dejamos a fuego lento y tapado una media hora. Comprobamos la cocción pinchando una patata con una varilla o un tenedor. Por el aroma, ya iréis anticipando el resultado, que es espectacular, ¡de restaurante de lujo!
Buen apetito.