sábado, 13 de febrero de 2010

Islam y Socialismo (y IV)

Para concluir estas consideraciones sobre la complementariedad de la religión musulmana y la ciencia marxista, será bueno dar un repaso a cómo, en la práctica, esta complementación y mutua comprensión han ido avanzando en los últimos tiempos. Pecaríamos precisamente de poco marxistas si pensásemos que los motivos de este progresivo acercamiento son obra de una labor teórica. Las circunstancias reales -políticas, económicas y sociales- han cambiado mucho en los últimos 50 años y son éstas las que han propiciado la construcción de nuevos compromisos en el plano de las ideas. Si un egipcio o un libanés medio, tras tantos años de enfrentamientos entre izquierda e islamismo, ahora ve posible conjugar Islam y Marx, es porque las circunstancias reales han cambiado. Veamos algunos de los casos más paradigmáticos.

Cisjordania:

En este sector de los Territorios Ocupados los dos grandes partidos políticos en lucha por el poder, al-Fatah y Hamás, no mantienen diferencias de tipo religioso. Aunque la TV pretenda hacernos pensar que Hamás es un grupo de fanáticos islamistas, lo cierto es que en el plano religioso son bastante más moderados que al-Fatah. La diferencia entre ambos es que al-Fatah es ambiguo con las acciones genocidas de Israel y Hamás no las tolera. Eso es lo que provoca que la TV nos los presente como "los malos." Y para demostrar lo malos que son se les tacha de fanáticos religiosos. Sin embargo, los hechos desmienten esta intoxicación informativa. El partido marxista FPLP, el tercero más votado, ha pactado con Hamás la alcaldía de ciudades como Belén y Ramala, en las que gobiernan en coalición. Vale la pena destacar que el puesto de alcalde de Ramala lo ostenta una mujer, y que ha accedido a él con seis votos del FPLP, más tres de Hamás, frente a los seis votos en contra de al-Fatah. Lo digo por si todavía hay quien se cree el cuento del machismo de Hamás.

Egipto:

Tras la Revolución de los Oficiales Libres de 1952, el rey Faruk es destronado y, con ello, Egipto se deshace del yugo del colonialismo británico. Se abrió un período de reformas que incluyeron la reforma agraria y la nacionalización del Canal de Suez, todo ello posible gracias al miedo que, en plena Guerra Fría, tenían las potencias del mundo capitalista al inmenso potencial militar soviético. Pero pronto el régimen de Nasser puso el freno en los avances sociales y aparecieron grupos Islamistas y comunistas que exigían seguir adelante con las reformas y la redistribución de las riquezas del país. La dura policía política de Nasser se enfrentó entonces, no a los elementos antirrevolucionarios que cabe esperar surjan tras una revolución, sino contra aquellos sectores a los que aquella revolución "light" había decepcionado: la izquierda radical y un grupo de islamistas especialmente implicados en los problemas sociales denominados "Hermanos Musulmanes", que, desde su fundación en 1928 por Hasan al-Banna, no habían cesado de ser objeto de persecuciones por parte de las autoridades coloniales.
Los "Hermanos Musulmanes" poseen un ideario y un modus operandi que recuerda mucho, en el ámbito católico, al de ciertas comunidades jesuítas: Hasan al-Banna consideraba que una sociedad auténticamente islámica solo se puede empezar a implantar si las necesidades básicas, materiales y culturales, del pueblo están garantizadas. Para ello no dudaron en impulsar redes sociales que proporcionaran educación y sanidad así como empresas cooperativas de marcado carácter social. Profundamente religiosos, los "Hermanos Musulmanes" no son sin embargo fundamentalistas. Creen que las nuevas realidades sociales y económicas exigen una interpretación flexible y en permanente evolución del derecho islámico. Pero una cosa es no ser fundamentalista y otra muy distinta colaborar activa o pasivamente con los opresores: los HH MM nunca fueron apóstoles de la no-violencia. Ellos consideran que defenderse de las agresiones e injusticias intolerables es justo. Así, participaron en numerosas revueltas contra el régimen colonialista de Faruk. Cuando los sionistas iniciaron en 1947 su agresión contra los palestinos, los HH. MM., que para entonces se habían extendido por buena parte de Oriente Medio, no dudaron en ayudar a sus compañeros palestinos. Ello provocó que el rey Faruk comenzara una terrible campaña de represión y asesinatos contra la Hermandad, que culminó con el asesinato a traición del propio al-Banna, de autoría aun hoy desconocida, pero que no hace falta ser muy conspiranoico para atribuir al Mossad.
Por entonces los HH.MM. tenían buenas relaciones con Nasser y con quienes poco después derrocarían a Faruk. Pero esta alianza duró poco. Pronto Nasser comenzaría a perseguir brutalmente a quienes se atrevieron a denunciar la superficialidad de su revolución. Perpetrar un atentado ecológico y arqueológico tan descomunal como la presa de Assuan no es el tipo de giro radical que la inmensa mayoría de los desheredados egipcios necesitaba. El viraje a la derecha del nasserismo se fue haciendo cada vez más evidente y, con él, la dureza y extensión de su represión. En 1966, el pensador Sayyid Qutb, del que hemos venido hablando en estos posts, fue condenado a muerte por el régimen de Nasser, acusado de un complot para asesinarle. El sucesor de Nasser, Anwar el-Sadat llevó la derechización del país al extremo de convertirse en aliado de EE.UU e Israel y excelente amigo del Shah de Persia. Tras su asesinato en un espectacular atentado del grupo al-Yihad, su sucesor Hosni Mubarak permanece en el poder desde entonces en un remedo de democracia al servicio del nuevo colonialismo yanqui.
Es en este último período en el que la izquierda egipcia y los Hermanos Musulmanes han vuelto a acercar sus posiciones. Es perfectamente comprensible el recelo que el marxismo despertaba en los HH.MM., habida cuenta de que Nasser era, nominalmente, aliado de la URSS. Una vez que el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio y los sucesores de Nasser han demostrado cuál es su talante, las viejas rencillas entre marxistas y HH. MM. están casi olvidadas.

Líbano.

En el líbano, el caso más notable de acercamiento entre marxistas e islamistas lo vemos en Hezbollah y el Partido Comunista Libanés. El proceso es muy similar al de los otros casos. Tras un período inicial de acercamiento entre la mayoría chií desfavorecida y los comunistas, la izquierda, sobre todo desde finales de los 70, empieza a perder interés por los problemas sociales y a desarrollar una política "blanda" contra las agresiones israelíes. El triunfo de la revolución chií de Jomeini en Irán, por un lado, y la matanza de chiíes en Sabra y Shatila a manos de israelíes y ultraderechistas libaneses fueron los detonantes de la creación de Hezbollah. Gracias a Hezbollah, los israelíes ya no pudieron repetir impunemente lo de Sabra y Shatila: desde su creación todos sus intentos de invadir el Líbano han fracasado. Tras la guerra civil, consiguieron igualmente que el parlamento libanés -que tradicionalmente está dividido por confesiones religiosas- tuviera una representación acorde con la proporción real de cada grupo religioso. Además, sus redes sociales, similares a las de los Hermanos Musulmanes, han paliado en buena medida la situación de miseria no solo de los libaneses, sino de todos los refugiados palestinos que huyen del genocidio perpetrado por Israel.
En la actualidad, Hezbolá cuenta con apoyos más que testimoniales del Partido Comunista Libanés. Un ejemplo del puente tendido entre Hezbollah y los comunistas es el períodico al-Akhbar que sigue una línea ideológica en la que se funden marxismo e islamismo chií. Este periódico es calificado por la objetiva Wikipedia como: "Perfecto ejemplo de periodismo a sueldo, de primitivos níveles de objetividad y profesionalidad."
Recordemos que Hezbollah, que se creó para evitar nuevas masacres como las de Sabra y Shatila es considerado por EE.UU. como grupo terrorista. En muchos medios se los identifica con los nazis y se afirma que tienen el Corán en una mano y el Main Kampf en otra. Son cosas de esa prensa libre, de altos estándares de objetividad y profesionalidad...
El líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, no solo ha sido capaz de derrotar a la máquina de matar de los israelíes, en sus repetidos intentos de masacrar a los libaneses. También se ha mostrado un hábil político que ha conseguido aglutinar en torno a la resistencia contra la opresión israelí a los comunistas y a los cristianos maronitas.
Una prueba de la admiración y agradecimiento sinceros de los libaneses de cualquier confesión hacia Hassan Nasrallah, es esta canción de la cristiana maronita Julia Boutros: cuya traducción al inglés podéis consultar aquí.



En estos momentos críticos, la justicia social requiere tanto del impulso ético de la religión como de la ciencia marxista. En esta serie de posts he procurado hacer ver que ambos factores no tienen nada de incompatibles en lo teórico. Ojalá los hechos demuestren que tampoco lo tienen en lo práctico.

2 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Un analisis muy interesante, y esperanzador, de las relaciones entre el islam y el comunismo (o al menos la izquierda), muy importante para desmontar tanto estupido mito que nos ciega.

Dizdira Zalakain dijo...

Espero que no se trate de un acercamiento coyuntural. Yo creo que el tópico seguramente seguirá funcionando en nuestro ámbito. Pero ese tópico tiene su lado positivo: al demonizar conjuntamente al Islam y a Marx, y colocarlos así a los dos en el mismo "eje del mal", sin quererlo están haciéndoles un favor.