lunes, 30 de enero de 2012

En Nicaragua los jóvenes también están indignados.

El triunfo de los sandinistas en las elecciones presidenciales de Nicaragua, el pasado 6 de Noviembre fue arrollador: un 63% de los votos fue a parar al antiguo comandante sandinista Daniel Ortega, el que en aquella célebre cumbre americana le cantó las cuarenta a Su Majestad el Rey de España y al lamebotas Zapatero. Esto supone la definitiva inclusión de Nicaragua en el núcleo duro del Eje del Mal Latino.
Ni que decir tiene que nuestra prensa capitalista no tardó en denunciar fraude electoral, métodos antidemocráticos, violencia policial y toda la sarta de basura que su libro de estilo les indica para estos casos. Cuando el socialismo triunfa mediante una revolución hay que aniquilarlo porque es antidemocrático, cuando triunfa democráticamente, hay que aniquilarlo porque también es antidemocrático. Los informes de la OEA y la UE (dos organismos gobernados ya sin tapujos por la gran mafia capitalista) aseguran que hubo fraude electoral. Sin embargo, los organismos independientes que siempre se han encargado de controlar los procesos electorales en la región, el CEELA y los protocolos de Tikal y Quito consideran que las elecciones transcurrieron limpiamente.
Pero de momento, y pese a la amenaza permanente de golpe de estado y la campaña mediática de los oligopolios, el pueblo nicaragüense empieza a dar pasos, sino hacia el socialismo, por lo menos sí hacia un reparto más justo de la riqueza y hacia un estado que garantice unos mínimos en alimentación, sanidad y educación.
Parece que los jóvenes, que en Europa andan perdidos con caretas de Guy Fawkes y revoluciones virtuales, han tomado conciencia en Nicaragua de que la participación en política real con gestos tan sencillos como depositar un voto o con conceptos políticos tan elementales como distinguir a un partido que se apoya en los bancos de uno que se enfrenta a ellos es la mejor vía para aspirar a una vida humana que merezca la pena. Eso al menos es lo que se desprende de este pequeño reportaje que nos envía nuestro compañero Stephen de la web Tortilla con Sal y que presenta a algunos jóvenes comprometidos con la Revolución Sandinista, un proceso "cristiano, socialista y solidario."



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí.

Crates.

PD. Una de caretas de Guy Fawkes: http://blog.adlo.es/2011/10/la_mascarada.html

X dijo...

Eso pasará, porque no tendremos otro remedio.

Porthos dijo...

¿Se cansarán alguna vez de las mascaradas?.
Salud.
Aramis

Jose Luis Forneo dijo...

Una cosa es indignación, algo muy parecido a la resignación, y otra Accion o, dicho de otra manera, Revolucion... Mientras los indignados juegan a ser revolucionarios piando como pollitos en el nido otros construyen el futuro...

Etemenanki dijo...

Sobre Hungría: http://cronicashungaras.blogspot.com/2012/01/que-no-esta-pasando-en-hungria.html

Capitan Manchas dijo...

Tiene gracia la cosa, porque los únicos incidentes que hubieron el dia de las elecciones fueron provocados por la oposición, que incitó a sus seguidores para que fueran a votar todos juntos... a la hora que cerraban los colegios electorales, obligando así a que los colegios tuvieran que cerrar mas tarde o que directamente no se les dejara votar, situaciones que luego fueron empleadas por los medios de comunicación para denunciar irregularidades.
Lo que creo que no hay en Nicaragua es peligro de golpe de estado. Cuando la Revolución Sandinista triunfó, todo el ejercito de Somoza fué dado de baja y sustituido por antiguos combatientes, que si no ¡de que estaría la izquierda todavía en el poder!.

Dizdira Zalakain dijo...

En efecto, la gran diferencia entre las indignaciones juveniles de España y Nicaragua estriba en que en Nicaragua éstas pueden encauzarse hacia objetivos realistas: existe un partido que va contra la mafia mundial y que quiere y puede gobernar porque sabe cómo defenderse. El dato que aporta Capitán Manchas (que me consta conoce bien la situación en el país) es fundamental.
En cuanto a la inevitabilidad de que ocurra de la que habla X, yo no soy tan optimista como él. Pero es un punto de vista interesante que no sé si tiene que ver con una concepción más determinista de Marx o simplemente con una mentalidad mucho más confiada y positiva -algo que por desgracia escasea tanto en la desengañada Europa.
El paradójico asunto de las caretas de Guy Fawkes fabricadas por la Warner que apunta Crates ya lo conocía -precisamente gracias a él. Me parece una impactante constatación de cómo esto es una revolución controlada, una válvula de escape manejada por el sistema para aliviar presión. Mientras los medios sigan en manos de la mafia y sean ellos quienes determinen qué es revolución y qué no lo es, la respuesta a la pregunta de Aramis parece ser "no".
Estoy de acuerdo con Forneo en que la indignación europea es como el piar de pollitos: mucho ruido y pocas nueces.

Etemenkani, muy interesante el artículo de Jozko que recomiendas: ya he expresado mi opinión en su blog.