miércoles, 11 de mayo de 2011

Get up! Stand up!

Hoy se cumplen 30 años de la muerte de Bob Marley.
Gracias a su genialidad musical, Bob logró llevar un mensaje de rebelión contra el capitalismo -éso que los Rastafari llaman Babylon.
Si el grado de autenticidad en el compromiso social de un artista se mide por el afán de los poderosos por taparle la boca, entonces Bob Marley debió hacer saltar las alarmas de la CIA en aquellos años 70 en los que parecía tan cercano el sueño del panafricanismo.
Así que él, que proclamó orgullosamente "I Shot the Sheriff" fue tiroteado a su vez, pero con balas reales.
Su compañero en The Wailers, Peter Tosh, fue también asesinado y esta vez se aseguraron de que no sobreviviera. Había cantado cosas como ésta:

Everyone is crying out for peace yes
None is crying out for justice
I don't want no peace
I need equal rights and justice
(Todos piden la paz.
pero nadie reclama justicia.
Yo no quiero paz:
lo que necesito es igualdad y justicia.)

Aunque la imagen de Bob Marley es ahora un objeto de merchandising casi tan potente como la del Che, debajo de la mugre capitalista que cubre su música late un mensaje que todavía nos llama a la rebelión. Get up! Stand up! Stand up for your rights! Y para ello Shoot the Sheriff!




P.D. En algunos comentarios a esta entrada se ofrece un interesante repaso al origen del movimiento Rastafari.

14 comentarios:

Juli Gan dijo...

Sí que Bob Marley tenía un mensaje, sobre todo después de que intentaran matarlo unos pistoleros. Más reivindicativo era su compañero Peter Tosh. Ahora, como dices, Marley es un gurú de mercadillo. Gurú que pegaba y violaba a Rita en "pacifista".

quebrantandoelsilencio dijo...

Hay que mantener vivo el mensaje y rescatar ese tipo de ideales.
Un saludo.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=7EzvDmsl5U0

Anónimo dijo...

menudo perroflauta

KobaRascayú dijo...

Gracias por recordar a Bob Marley. En un foro al que entro muy de vez en cuando se habla de Marley como de un músico caracterizado por ser un fumeta que se ha convertido en icono publicitario. He mandado un mensaje parecido a lo que aquí escribo:
La verdad es que el capitalismo saca dinero de donde sea, es una de sus características definitorias, pero lo verdaderamente triste es que a Bob Marley no se le conozca (al menos en España y Europa) ni siquiera entre la izquierda política marxista, porque se da carta de naturaleza a la imagen difundida desde el poder de que tanto él (y The Wailers, grupo importante musicalmente que fue capaz de sobrevivir a la muerte de su líder) como sus seguidores eran simples fumetas de marihuana que pasaban la vida colgaos. Cierto es que como las letras de sus canciones están en inglés no es fácil hacerse idea del evidente contenido revolucionario de algunos de sus mensajes; si se le suma que los aspectos más folclóricos de los Rastas llaman la atención por estar completamente alejados de presupuestos ideológicos de la izquierda eurocentrista, pues nadie se para a pensar que gente como Frantz Fanon, Patricio Lumunba, Tomás Sankara, Georges Padmore o Anta Diop defendieron el panafricanismo del que hizo gala Bob Marley.

Además se le debe sumar la hipocresía más absoluta con la que muchos que se definen como gente de la izquierda revolucionaria enfocan habitualmente el asunto del hachís y la maría, porque fumar, fuman mogollón de rojos (y luego disimulan o miran para otro lado a la hora de mojarse al respecto del consumo de determinadas drogas supuestamente blandas) y los que fuman ya no son fiables, claro, excepto ellos, por supuesto, que para eso son rojos. Salud.

Ernesto dijo...

Muy bueno, kobasrascayú, sobre todo por recordar a estos cuasi anónimos Frantz Fanon, Patricio Lumunba, Tomás Sankara, Georges Padmore o Anta Diop.
Sólo un pero al mundo Reggae, esa divinización de un dictador sionista llamado Helli Selassie. Aunque creo que es debido a la poca formación de los "maroon" jamaicanos, debido a su extremada pobreza e injusticias ya conocidas por todos.
Espero no molestar al anónimo que me llama muchacho, y si le molesto, pues ya sabe...
P.D.
Un beso para mi admirada Dizdira.

Dizdira Zalakain dijo...

Juli Gan:
Sobre la Rita ésta no sé yo qué decirte.
Es posible que diga la verdad, pero yo no acabo de creerme todo lo que cuenta. Entre otras cosas porque es una pesetera de mucho cuidado. Aunque, sí, Peter Tosh tenía un cerebro mejor amueblado, me parece a mí.

quebrantandoelsilencio:
Ojalá te oigan los de la MTV... No, no creo que te oigan...

Anónimo:
Gracias por el vídeo de Tosh.

Anónimo 2:
Bueno, él es la madre de los perroflautas. Y eso que no tenía ninguno de ambos -que yo sepa.

KobaRascayú:
Magnífico tu comentario, KobaRascayú. Es lo que hubiera yo querido expresar en mi post y no he sabido hacerlo. No podemos pretender que Marley, un cantante de reggae jamaicano nacido de una familia pobre exprese sus ideas antiimperialistas como si fuese Lenin, un estudiante de Derecho de la rusia zarista. El materialismo dialéctico y Hegel pueden llegar a ser tan poco convincentes como el Rastafari y Selassie. Ciertamente.
Su panafricanismo, como perfectamente indicas, le convierte en una especie de Fanon puesto en música. Y si fumar petas invalida la revolución, entonces no sé qué mastican los indios bolivianos ni qué fumaban aquellos barbudos de Sierra Maestra.

Ernesto:
Ya se lo he dicho yo también, pero coincido contigo en que el comentario de KobaRascayú es muy bueno. Y sí, eso de que en el raggae siempre estén con lo de "Zion" da un poquito para atrás.
P.D.
Otro beso de tu admirada. ;P

eSedidió dijo...

A mí es que el regui siempre me pareció un poco chundachunda (yo era más de Traffic y de la sicodelia), independientemente de las letras. Me pasa lo que con el rap.
De todos modos, de escoger a alguien, a Tosh, nin duda, donde va usté a parar.

Dizdira Zalakain dijo...

Juli Gan:
Aunque puede que haya algo de verdad, tampoco me parece que el testimonio de la tal Rita sea muy de fiar. Debe ser una pesetera y una conspiranta de aquí te espero. Por lo demás coincido en que Peter Tosh tenía la cabeza bastante mejor amueblada.

quebrantandoelsilencio:
Sí, el problema es que la MTV no se ocupa de estas cosas. Hoy a Bob Marley ya no se le permitiría convertirse en músico Mainstream.

Anónimo 1:
Gracias por el vídeo de Tosh.

Anónimo 2:
Sí, pero la madre de todos los perro-flautas -y sin ninguno de ambos.

KobaRascayú:
Tu comentario y no mi cutre artículo sería el que merecería leerse. En él explicas perfectamente lo que yo no he sabido explicar. Marley podría ser la música que le faltaba a Fanon.

Ernesto:
Desde luego la manía de los rastas con "Zion" me repatea bastante, la verdad. También es verdad que idolatrar a un mequetrefe como Selassie resulta de lo más absurdo. Pero, bueno, el Rastafari es la tontería de los antiimperialistas jamaicanos, lo mismo que el materialismo dialéctico fue la tontería de los antiimperialistas rusos.
P.D.
Otro para mi admirador :p

(eSedidió:
Lei tu mensaje antes de que fuera sepultado en el averno de Blogger tras la avería. En él me decías que a ti el reggae no te iba y que en todo caso preferias a Tosh.)

No sé por qué, pero ya lo suponía. Precisamente, el otro día encontré una versión acústica de esta canción y me acordé de ti. Pensé que quedaría genial cantada con tu voz, pero no te asustes que no es otra petición. Te lo digo porque tengo un amigo que odia el reggae y, cuando la escuchó en plan unplugged ,le gustó bastante más.
A ver qué te parece.
http://www.youtube.com/watch?v=iJgbzijA0Pg

Ernesto dijo...

HAILE SELASSIE dándose cuenta de que lo que necesitaba de verdad, su país, era una Constitución, llamó a un asesor, que resultó ser el conocido sionista Norman Bentwich. Este, aparte de redactar la Constitución Etiópica -que sin duda debe resultar apasionante- organizó la Administración del país. El profesor Kamrat se encargó de la Educación, los señores Tedesco y Katz, se encargaron de las Finanzas; el señor N. Marion, de la justicia; Abraham Schalit, Ministro de Sanidad y Ulendorff, de propaganda. Se habían ido o, más exactamente, los había echado a puntapiés, los italianos. Pero llegaban los judíos.
Además, Eritrea fue regalada a Etiopia, para lograr su salida al Mar Rojo. Y, en esa antigua colonia italiana, el que se haría llamar Rey de Reyes nombró como Administrador precisamente al judío Greenspan y fue entonces, con el pretexto de Eritrea cuando se produjo lo que sería el principio del fin para el Negus. Liado en una guerra interminable con Somalia, para la posesión de Eritrea, los "consejeros" Soviéticos que tenía su Majestad organizaron una revuelta en palacio, que terminó con el derrocamiento del lejano pariente de la Reina de Saba y Primer Resistente Antifascista de nuestros tiempos, y su posterior supresión del mundo de los vivos.
Decididamente, ¡No somos nadie!.

Ernesto dijo...

Bien, este es un poco más largo, pero resuelve el interrogante del por qué de esa mitificación de Haile Selassie, y del por qué del movimiento Ras Tafari. Vale la pena.
1ª Parte
El año 1898 fue muy significativo. Entonces se produjo la batalla de Adua, en la cual las tropas del emperador Menelik II de Etiopía (entonces Abisinia) derrotaron a un cuerpo expecidionario italiano de diez mil hombres, al mando del general Baratieri. La Etiopía de Menelik se afirmó como el ún ico estado africano que pudo defender su independencia y mantenerla, más allá de la breve aventura mediante la cual Mussolini pretendió vindicar la derrota de Adua. Como consecuencia, Etiopía adquirió un valor simbólico insoslayable para todos los africanos, los de África y los de la diáspora americana.

Los africanos de África, en su mayoría, no llegaron a enterarse, en su momento, de la victoria de Adua. Los pocos que tenían, en ese entonces, acceso a la lectoescritura, habían sido mayormente formados en escuelas misionales, bajo cuya influencia se encontraban. En América la situación era distinta y Adua tuvo su repercusión. De hecho, muy poco después de que Etiopía reafirmara su independencia, un grupo de negros brasileños fundó en Sao Paulo un periódico para defender sus intereses. Lo denominó O Menelik, en homenaje al emperador etíope.

De hecho, y hablando estrictamente, el término “E tiopía” es de origen griego, fue acuñado por Heródoto. “E tíope” significa “cara quemada”, o sea negro. Y “Etiopía” significa “el país de los negros”. Para muchos afroamericanos “E tiopía” era la patria simbólica o real. Marcus Garvey, ese gran agitador nacionalista negro, contribuyó mucho a difuncir esa idea.

En 1920 se realizó en Nueva York una convención de la asociación presidida por Marcus Garvey. Allí, entre otras cosas, se adoptó lo que debía ser el “himno de la raza negra” : “E tiopía Tierra de Nuestros Padres” , su primera estrofa decía:

Etiopía, tierra de nuestros padres,
Que los dioses gustaban habitar,
Así como se forman en la noche las nubes de tormenta
Así corren hacia ti nuestros ejércitos.

Venzamos en la lucha
Cuando brillen las espadas desenvainadas.
Nuestra victoria será gloriosa
Conducida por los rojos, los negros y los verdes. (Kohn y Sokolsky, 1968)

En el último verso hay una aspiración en pos de la unidad de los oprimidos, por encima de las razas: los rojos eran los socialistas o comunistas, los negros ya sabemos quienes, los verdes los musulmanes. Pero la prédica de Garvey se centraba en la redención de los afroamericanos mediante el retorno al Áf rica. El “sionismo negro” de Garvey tuvo su esplendor y declive en los años 20 y primera mitad de los 30, marcando con su impronta ese gran movimiento cultural conocido como el “Renacimiento de Harlem”. Garvey propiciaba el regreso a Etiopía, el regreso a un África idealizada que no llegó a conocer. Garvey era jamaiquino, emigrado a EE.UU., donde llevó adelante lo esencial de su accionar. Pero en la propia Jamaica contemporánea a Garvey surgió un movimiento que, sin duda, en gran parte se inspiró en su agitación, el movimiento Ras Tafari.

Ernesto dijo...

2ª Parte
Este movimiento surgió entre los más pobres entre los pobres: los descendientes de los antiguos “cimarrones” jamaiquinos. La historia de este grupo se remonta a la época en que Jamaica fue ocupada por Inglaterra: los esclavos de los antiguos dueños españoles aprovecharon la ocasión para huir hacia el interior montañoso. Allí constituyeron comunidades más o menos autosuficientes. Esto dio lugar a una serie de conflictos con los nuevos ocupantes británicos, que se expresaron en las denominadas “guerras cimarronas” del siglo XVIII. La feroz resistencia de estas comunidades negras logró evitar la reesclavización. La cuestión terminó en un compromiso: los británicos se comprometieron a respetar la libertad de los “cimarrones”, en tanto que éstos no dieran refugio a los esclavos huidos de las plantaciones (Patterson, 1981). Sobre esta base se logró la paz, pero las comunidades cimarronas sobrevivieron en la más absoluta pobreza, disponiendo de tierras áridas e insuf icientes en el interior.

La agitación llevada adelante por Garvey apenas si rozó a estas comunidades. Su aislamiento y analfabetismo, unidos al desprecio de los mulatos y negros de clase media de la “élite” costera, los dejaban al margen de la agitación política. Pero la miseria avanzaba, a medida que crecía la población y se agotaban las tierras. Ese deterioro social, como suele ocurrir en estos casos, se expresó en un movimiento milenarista de redención (Cohn, 1981).

Todo comenzó a partir de la publicación en un diario jamaiquino de la noticia que, en Abisinia, el Ras (príncipe) Tafari había asumido el trono imper ial. Cuando la novedad llegó al interior, este Ras Tafari fue identificado como el Rey de África y de los africanos, el rey de los negros. Él sería el encargado de redimir la pobreza y la opresión. Su culto, asociado con elementos que los jamaiquinos consideraban pertenecientes a la tradición africana, se convirtió en el centro de un nuevo movimiento político-religioso-cultural que traspasó rápidamente los límites de la isla.

Indudablemente, el nuevo movimiento partía de un notable error: Si bien el nuevo emperador, que tomó el nombre de Haile Selassie, supo defender en su momento a su país de la agresión imperialista de la Italia de Mussolini, estaba lejos de ser un redentor. Por el contr ario, era la cabeza de una clase feudal tremendamente opresiva y rapaz (Ziegler, 1988). Pero esto no es lo más importante: el caso es que el movimiento Ras Tafari se convirtió en la base cultural para gran parte de la resistencia negra. Sus elementos identitarios se generalizaron en la diáspora afroamericana y terminaron incidiendo en la propia África. Marginado por los mulatos y negros de clase media, e incluso descalificado por el propio Garvey, que no podía aceptar sus prácticas “incorrectas” como el consumo de marihuana, el movimiento fue permeándose poco a poco entre quienes sufrían injusticia y opresión racial. El propio Haile Selassie terminó cambiando el nombre de su reino: Abisinia pasó a llamarse Etiopía, o sea “País de los Negros”. El emperador también visitó Jamaica en los años 60' (¿Cómo no visitar un lugar en donde a uno lo consideran Dios?), y concediendo algunas tierras para los jamaiquinos que quisieran “r etornar”. Un pequeño grupo lo hizo, y se encontró con tremendas dificultades para integrarse al resto de la población etíope, cristiana o musulmana, que no veía muy bien sus rituales extraños y su consumo de droga. Estos rastas emigrados cometieron el error de considerar real lo que era simbólico. El paraíso no existe en la Tierra, ni siquiera en Etiopía.

Ese fue, a mi juicio, el primer paso en la reconstrucción de una conciencia cultural africana. Pero no puede haber conciencia sin historia, y la historia rasta era una historia mítica. Había que construir una historia real, para poner en pie una conciencia secular.
Luís César Bou, del libro "Africa y su Historia ”

Dizdira Zalakain dijo...

Una excelente panorámica, Ernesto. No conocía el libro y parece muy interesante.
Para continuar con la cadena de emigraciones basadas en mitos y con final desastroso, podemos recordar cómo el estado sionista ha timado a algunos etíopes ofreciéndoles la Tierra Prometida. Luego se han encontrado con la triste realidad de unos caucasianos que se dicen judíos esclavizando y utilizando como carne de cañón para su agresión a Palestina a negros que se dicen judíos.
Sin duda la influencia sionista en Etiopía sigue siendo notable hoy, con su política servil al imperio y su participación en la agresión a Somalia.
Saludos.

Ernesto dijo...

El libro está en la red, no es largo, se lee fácil, y es muuuuuuuy bueno.
Lo de los Falasha es de traca, ni siquiera les permiten donar sangre, porque es una sangre sucia, impura. Acojonante, imagina si eso pasa en un país musulmán.
Por cierto, te acuerdas de la maldición bíblica de Noé? Pues no es bíblica, es talmúdica, pero como los judíos controlan la falsimedia, pues nos hacen creer que es bíblica.
Inventaron esta maldición para justificar su monopolio en la trata de esclavos, ya desde tiempos antiguos, hasta la más reciente trata negrera. Cosa que también se cuidan mucho de exponer al público, haciendo creer a este que la trata era un monopolio de los WASP.
En fin, lo dejo aquí porque luego salen muchachotes anónimos llamándome chiflado, y acabarán llamándome antisemita.
Sólo aclarar que todo esto es contrastable, sólo hay que tener curiosidad, y quitarse ciertos dogmas de delante de los ojos.
Un beso para mi amada cibernética.