miércoles, 13 de abril de 2011

¿Qué pasa en Costa de Marfil? (2) El FMI contra el pueblo.


1993-2002


La transición de Henri-Konan Bedié
En la entrada anterior habíamos dejado a Félix Houphouët-Boigny enterrado tras sus 33 años como dictador de Costa de Marfil. La presidencia interina, hasta la convocatoria de nuevas elecciones en 1995, le correspondió a su hombre de confianza en el PDCI, Henri-Konan Bédié.
Su rival más peligroso de cara a las próximas elecciones era el otro hombre fuerte del régimen, Alassane Outtara, que había sido impuesto como Primer Ministro por el FMI al viejo dictador. Tras su muerte, Outtara renunció al cargo de Primer Ministro, abandonó el país y se dedicó a medrar por Europa y EEUU. No desaprovechó el tiempo. En 1990 se había casado con una rica empresaria francesa. Su padrino fue el por entonces alcalde de Neuilly-sur-Seine. Un tal Nicolas Sarkozy. No solo éso: en 1994 fue nombrado nada menos que director adjunto del FMI.
A un tipo con tanto poder como él iba a ser difícil derrotarlo. La única baza de H.K. Bédié era el presentarse ante sus hijitos como legítimo suces
or de Papá Boigny. Pero ni él mismo estaba muy convencido de que eso funcionara. Así que urdió una estratagema. Una estratagema que aun hoy se sigue cobrando cientos de vidas humanas.


La ivoirité.
H.K. Bédié introdujo una modificación en el código electoral que prohibía presentarse a las elecciones presidenciales a quienes no fuesen marfileños con padre y madre marfileños. El padre de Alassane Outtara era de Burkina Faso. Así que su único rival peligroso quedaba eliminado.
La idea en principio no parecía mala. No era una medida extravagante: en muchos países del entorno, las constituciones establecen restricciones semejantes o aun más severas. Además, Bédié sabía que contaría para esto con el apoyo de la mayoría de la población marfileña que, como hemos visto, empezaba a ver con malos ojos a los emigrantes que trajo Boigny en los 60.
Algunos medios han presentado en los últimos días a esta ley como una ley racista e introducida por Gbagbo. Sin embargo, hay que hacer notar lo siguiente:
-El origen de la ley no era racista: se trataba de una mera estratagema de fraude electoral. Otra cosa es que haya tenido consecuencias racistas de lo más nefastas.
-El creador de la
ivoirité, evidentemente, no fue Gbagbo. De hecho, como veremos, él boicoteó las elecciones de 1995 precisamente por oponerse a ella (¡y eso que a él le beneficiaba!).
-El objetivo de H.K. Bédié al crear el concepto racista de ivoirité era eliminar a su rival Outtara. A pesar de ello, ahora, ambos, Bédié y Outtara, son amigos y acusan de racista a Gbagbo. Ver para creer.

El FMI crea el RDR.
En 1994, el PDCI sufre una escisión. Un tal Djéni Kobina crea un partido afiliado a la Internacional Liberal denominado Rassemblement des républicains de Côte d'Ivoire. (RDR) Como se vió después, el partido nació financiado por el FMI para, más tarde, servir de plataforma política a su candidato, Alassane Outtara.

Las "elecciones" de 1995.
H.K. Bédié convoca las elecciones. El RDR y el FPI de Gbagbo se negaron a participar en unas elecciones en las que el principal candidato de la oposición, Outtara, había sido "ilegalizado" con una norma que Bédié se había sacado de la manga.
Ni que decir tiene que el PDCI de Bédié ganó las elecciones -era el único partido importante que se presentaba- con un 96% de los votos.
Insistimos al lector en fijarse en este hecho. Laurent Gbagbo se solidarizó con Outtara a pesar de que le hubiese beneficiado no hacerlo. De haberse presentado, sin Outtara de rival, tal vez podría haber ganado esas elecciones. Outtara se lo agradeció con una guerra civil de diez años que ha terminado justo el día en que escribo ésto, con un golpe de estado liderado por él y apoyado por Occidente.
En aquel tiempo, sin embargo, Laurent Gabgbo salió a la calle a protestar porque no habían dejado presentarse a Outtara. Outtara, mientras tanto, se hallaba lejos del país alternando con la jet internacional, mientras dejaba que Gbagbo y su RDR le hicieran el trabajo sucio.
H.K. Bédié pidió al general Robert Guéi que masacrara a los manifestantes. Pero el Jefe del Estado Mayor sabía que Bédié estaba internacionalmente acabado y que el RDR, la criatura del FMI, era intocable. Así que se negó a obedecer la orden. El Presidente lo destituyó y lo envió a la reserva.

24-12-1999: Papá Noel trae un regalo
Cuatro años después, Robert Guéi volvió de la reserva y encabezó un golpe de estado rápido y limpio, pues Bédié no tenía ya apoyos ni dentro ni fuera de Costa de Marfil. Los marfileños lo llamaron Papá Noel, por el regalo que les había traído justo la noche de Navidad: librarse de aquel tipejo cuyo único mérito consistía en haber sido el pelota número uno del viejo dictador Boigny. Pero en realidad el regalo estaba pensado para Outtara. De hecho, nada más producirse el golpe, Outtara regresa a Costa de Marfil después de 5 años de ausencia, y es proclamado nuevo presidente del RDR con la clara convicción de que en breve sería también aclamado presidente.
Las cosas, sin embargo, se torcieron para el hombre del FMI.

Las secretas ambiciones de Robert Guéi.
Cuando el general convoca una Junta de Salvación Nacional y sondea a los militares y civiles que la integran, se da cuenta de que a la gente de Costa de Marfil no le acaba de gustar Outtara. Muchos, de hecho, están encantados con la ivoirité de Bédié. Contemplan -y no sin razón- a Alassane Outtara como a un extranjero, no solo por el hecho trivial de que su padre fuese burkinabé sino porque, ostensiblemente, servía a intereses extranjeros.
El FMI y sus políticas contra la soberanía económica del país ya eran conocidos por los círculos más informados. Se recordaba incluso cómo hasta el viejo dictador Boigny tuvo su conato de rebeldía contra la institución imperial, que le impuso a Outtara como Ministro de Economía primero y Primer Ministro más tarde.
Así que secretamente albergaba la esperanza de perpetuarse él mismo en el poder.

La Constitución del 2000.
Antes de proceder a las elecciones, era necesario someter a referéndum una Constitución distinta a la redactada por el dictador Boigny. El texto constitucional incluía un artículo 35 que decía lo siguiente:
El candidato a la elección presidencial debe tener cuarenta años como mínimo y setenta y cinco años como edad límite. Debe ser marfileño de origen, nacido de padres también marfileños de origen.
Este artículo de nuevo impedía a Outtara presentarse a las elecciones presidenciales. Sin embargo, cuando es sometida a referendum el 24 de Julio, la Constitución obtiene un sorprendente 86% de apoyo. Sea por cuestiones auténticamente xenófobas, sea por rechazo a Outtara, sea por una mezcla de ambas cosas, el pueblo volvió a aprobar una ley que desde la prensa occidental ha sido tachada de racista. Ya veremos más adelante hasta qué punto está justificada esta acusación.

De este modo, con Bédié huido del país y Outtara declarado inelegible por la Constitución recién aprobada, Robert Guéi tiene clara su victoria para los inminentes comicios.

Las elecciones presidenciales de 2000. ¡Gana quien no debe!
Lo que Robert Guéi no podía imaginar y, seguramente, tampoco el ganador, era que el FPI, el partido liderado por Laurent Gbagbo, considerado minoritario y carente de apoyos en Occidente, fuese a obtener un 60% de los votos en las elecciones del 22 de Octubre.
Inmediatamente después de su derrota, el general declara nulos los resultados y utiliza sus viejos métodos para mantenerse en el poder. 300 manifestantes mueren en la represión policial, pero la presión popular es tan fuerte que, carente de apoyos, huye a refugiarse en Liberia.

Gbagbo, un presidente distinto.
Gbagbo se convierte así en el único presidente de la historia de Costa de Marfil que rompe con la herencia colonialista del dictador Boigny y el único que accede al poder por vías democráticas.
-Durante la dictadura, Bédié fue Presidente de la Asamblea, Guéi Jefe del Estado Mayor y Outtara Primer Ministro. Gbagbo, en cambio, siempre militó en la oposición, lo que le costó el exilio o la cárcel.
-Bédié accedió al poder mediante un fraude electoral en unas elecciones en las que solo se presentó él. Guéi accedió al poder mediante un golpe de estado. Y Outtara, tras un golpe fallido en 2002, acaba de tomar el poder dando otro golpe en 2011, tras perpetrar un genocidio y con el apoyo militar directo de las potencias occidentales.

La política de Gbagbo enseguida se orientó a intentar reducir la influencia del FMI en las decisiones económicas y sociales del país y a procurar que el estado volviese a tener, si no la propiedad, sí al menos cierto control sobre la exportación de materias primas.
Como hemos visto, nada más acceder al poder, Gbagbo tuvo que hacer frente al intento de Robert Guéi de invalidar las elecciones. Inmediatamente después, el RDR de Outtara empezó a sembrar el caos por las provincias del norte, de población mayoritariamente extranjera, lanzando el mensaje de que Gbagbo era un líder racista.

Elecciones legislativas de 2000. Gbagbo vuelve a ganar.
En diciembre del mismo año, se convocan las elecciones legislativas para conformar la Asamblea Nacional (en Costa de Marfil, siguiendo el modelo francés, las elecciones a Presidente son distintas de las legislativas.) Gbagbo, al contrario de lo que hizo su antecesor Guéi en las elecciones pasadas, permite al PDCI de Robert Bédié presentarse a las elecciones. En teoría, el artículo 35 de la Constitución ya no afecta al RDR, pues no se está eligiendo al presidente y la nacionalidad de Outtara en estas elecciones no es un problema. A pesar de ello el RDR se sigue negando a participar (no sé sabe muy bien por qué) y llama al boicot de las elecciones. Lo peor de todo es que esta vez el boicot no consiste meramente en pedir la abstención: los simpatizantes de Outtara queman urnas y provocan todo tipo de actos de violencia e intimidación en casi todas las circunscripciones del norte. Lo más sangrante es que estas elecciones, las más justas de las mantenidas hasta entonces en Costa de Marfil, pues por primera vez ningún partido tiene ninguna traba para presentarse, son también boicoteadas por la ONU, la OAS y la UE. El presidente Gbagbo pide que la ONU envíe personal técnico para certificar la limpieza del proceso. ¡Pero la ONU se niega alegando una vaga e incomprensible excusa. No puede enviar observadores internacionales "debido a los acontecimientos políticos del país."
(Ver documento oficial de la ONU, pp. 15-16)
No deja de ser sospechoso que la ONU se negase a enviar observadores para garantizar la limpieza de las elecciones alegando problemas políticos que no existían cuando Gbagbo los solicitó. ¡Precisamente los actos de violencia contra las elecciones se produjeron después con plena impunidad internacional gracias a la ausencia de observadores!
Las elecciones debieron ser repetidas en los distritos en los que Outtara y sus chicos habían sembrado el terror. De nuevo quedó en evidencia que el FPI era el partido más apoyado por el pueblo.
Para entonces organizaciones "humanitarias" como Human Right Watch (la misma que cada año emite informes sobre los supuestos crímenes de la "dictadura" cubana o la misma que colaboró con el fallido golpe de estado en Venezuela) ya habían difundido por el mundo una serie de mentiras sobre Costa de Marfil que, básicamente, son las mismas de las que se sigue nutriendo la prensa en estos días en que el golpe del FMI por fin ha tenido éxito. Lo esencial de esas mentiras consistía en pretender que el conflicto en Costa de Marfil era étnico o incluso religioso y que el racista y el intolerante religioso era Gbagbo. Esta colección de mentiras, tejida a a partir de testimonios básicamente de simpatizantes de Outtara, puede consultarse aquí.
En realidad el conflicto era económico y político: una lucha entre los partidarios de la soberanía política y económica y los imperialistas del FMI.


2002-2010



Para no alargar ya más este repaso a los antecedentes de los acontecimientos actuales en Costa de Marfil, no voy a entrar en los numerosos detalles de continuas treguas, acuerdos, atrocidades humanitarias e injerencias partidarias de Francia y la ONU.
Me limitaré a señalar los acontecimientos más decisivos, vistos desde la actualidad.

Intento de Golpe de Estado. El país dividido en dos.
El 19 de Septiembre de 2002, aprovechando que el presidente se hallaba ausente en un viaje diplomático, un ejército perfectamente pertrechado con armamento moderno (en África, las armas suelen ser casi siempre de segunda mano o recicladas) penetra por la frontera norte con Burkina Faso. Para explicar esto basta con aclarar que Burkina Faso es un país estaba -y sigue estando- bajo la dictadura de un amigo de Occidente, Blaise Campaoré, que accedió al poder asesinando al presidente electo Thomas Sankara (un icono del antiimperialismo africano.)
Los chicos de Outtara y Campaoré llegan hasta la capital, Abidjan, pero allí son rechazados por el ejército gubernamental, que les obliga a retirarse. En las calles de la ciudad aparece el cadáver del general golpista Robert Guéi. Ambos bandos se acusaron de su muerte. Pero lo que parece claro es que debía haberse sumado al golpe y hallado la muerte en el intento.
A partir de aquí los golpistas derrotados, denominados "rebeldes" por la prensa internacional, huyen y se atrincheran en las provincias del norte, cerca de la frontera con Burkina Faso.
Es entonces cuando Francia, que había permanecido impasible ante la intentona golpista y la invasión militar, envía urgentemente una fuerza de interposición de 4000 efectivos de la Opération Licorne. La ONU, ante hechos consumados, bendice y recomienda la invasión de tropas francesas en un país supuestamente soberano. Después enviará a sus propios efectivos, los de la UNOCI. Gracias a las tropas francesas y de la ONU, que se interponen para evitar que el ejército del gobierno legítimo capture a los golpistas, éstos se adueñan sin oposición alguna de la zona norte del país y crean, protegidos por ellos, una especie de gobierno paralelo en el que los mercenarios se mueven a sus anchas extorsionando y masacrando a la población civil. Desde entonces hasta hoy el norte de Costa de Marfil ha sido de facto gobernado por los paramilitares de Outtara, repetimos, con el apoyo internacional.

Linas-Marcoussis.
Siempre que el imperio no es capaz de ganar por la fuerza bruta y se encuentra en situación de inferioridad, recurre a la necesidad de políticas de acuerdo y reconciliación. Una vez más la ex-metrópoli, Francia, propone una reunión entre las partes en conflicto y, con la bendición de la ONU, exige el cumplimiento de una serie de pactos entre el gobierno y los golpistas. Esto comienza con el llamado pacto de Linas-Marcoussis de 2003, por el que, entre otras cosas, Francia y los rebeldes exigen que las carteras ministeriales se repartieran entre los líderes de golpistas... ¡a los que nadie había votado!
Lo que se vende como solución de un conflicto no es más que la imposición por parte de un país extranjero de una serie de condiciones a un gobierno legítimo en contra de las más elementales normas del derecho internacional y, por supuesto, de la Constitución de Costa de Marfil aprobada democráticamente. En la próxima y última entrega veremos en detalle en qué consistieron estas imposiciones.

Aprovechando el tiempo para preparar la vuelta de Outtara.

Desde los acuerdos de Marcoussis en adelante, el gobierno presidido por Gbagbo no para de recibir continuas presiones de Francia y la ONU para que cumpla sus partes en el acuerdo. Básicamente se trata de aceptar como ministros a líderes golpistas y a eliminar el artículo 35 sin siquiera someterlo a referéndum, para que Outtara pueda ser presidente. A cambio, los "rebeldes" se supone que debían desarmarse. Esto, por supuesto no ocurre. La ONU, en vez de forzar a los rebeldes a entregar las armas, les ofrece dinero por arma entregada. Y las compra por una cantidad de dinero tan generosa que todos corren a entregarlas... para acto seguido adquirir otras mejores.
Por otra parte, la ONU, en función de esos mismos acuerdos, se dedica a elaborar un nuevo censo en la zona norte en la que los golpistas lo controlan todo. El gobierno exige estar presente para comprobar que las cosas se hacen correctamente, pero son obstaculizados continuamente. A lo largo de estos años, la ONU va logrando que miles de personas de dudosa identidad se inscriban como nuevos ingresos en el censo en las provincias del norte bajo control de los golpistas.
Finalmente en 2007 se pacta un supuesto fin de la guerra (aunque la violencia sigue campando a sus anchas con la aquiescencia e incluso colaboración internacional) y se convocan elecciones.
Estas elecciones se retrasarán varias veces debido a la lentitud con la que los agentes de la ONU elaboran el censo.
Durante todo este tiempo el gobierno de Costa de Marfil debe intentar sobrevivir y dar servicios básicos a sus ciudadanos a pesar de los continuos atentados de los golpistas y las fuerzas internacionales, a pesar de los continuos actos terroristas de bandera falsa para disparar el odio étnico y religioso (se incendian mezquitas, se asesina a misioneros católicos...) a pesar de la progresiva presión de las multinacionales chocolateras, descontentas con su política de control de las exportaciones, a pesar de haber perdido la mitad del territorio nacional, a pesar de los ataques organizados desde países fronterizos como Liberia y Burkina Faso...

Finalmente, tras 10 años en los que a Laurent Gbagbo no se le ha dejado gobernar ni un solo día desde que ganó aquellas elecciones del 2000, la ONU da el visto bueno para que vuelvan a convocarse elecciones.
Esta vez todo está preparado para que las gane Outtara. Pero si no las ganase, hay un plan B.
A día de hoy ya todos sabemos que, en efecto, había un plan B.

En la próxima entrada daremos algunas claves para comprender qué pasó realmente en las elecciones de 2010 y en el subsiguiente golpe de estado.
De momento podéis echar un vistazo a este fragmento de un informativo de Venezolana de Televisión, que nos adelanta buena parte de la explicación.



lunes, 11 de abril de 2011

¿Qué pasa en Costa de Marfil? (1) Antecedentes.

"Ahora mismo me encuentro en la ciudad de Agnibilékrou y estoy impactado por lo que me ha tocado ver. Como sabéis, mi ciudad, Boundoukou, está bajo asedio. Otras ciudades, como Tanda, Agnibilékrou, Abengourou, etc. están sufriendo la misma suerte. (...)
(...)Al igual que en Libia, donde las fuerzas occidentales destruyen el ejército del país para permitir el avance de los rebeldes, la ONU y las tropas francesas de la Licorne están también apoyando aquí a los rebeldes marfileños. Desde hace una semana, ambas fuerzas extranjeras están bombardeando posiciones de las FDS mediante helicópteros Mi-24, creando así un corredor para que los rebeldes no encuentren la menor dificultad para tomar las ciudades. (...) En Daloa, durante la jornada de ayer, según me cuentan los habitantes, los rebeldes se instalaron en la base de la ONU (...) y ahora desfilan en los 4X4 y los carros de combate de Naciones Unidas. Desde luego, las cosas se han precipitado dramáticamente en las últimas 24 horas, desde que Francia, la UE y las grandes empresas chocolateras se niegan a pagar al gobierno marfileño el D.U.S., el impuesto prefijado para la salida de los cargamentos de cacao de los puertos del país."

(Testimonio desde Costa de Marfil)



Vídeo del ataque aéreo de las fuerzas francesas sobre población civil en Abidjan (4-4-2011)




Mientras aviones franceses bombardean a la población libia, otro contingente de su ejército masacra a una parte de la población de Costa de Marfil. El objetivo final de ambos ataques militares es el mismo: facilitar el expolio de los bienes naturales de ambas regiones a manos de las transnacionales. En ambos casos, estos crímenes de guerra se realizan no solo con el beneplácito, sino también con el impulso de la llamada "comunidad internacional". Analizadas descarnadamente y en sus líneas más generales, Libia y Costa de Marfil son, pues, la misma historia. Analizadas en detalle, sin embargo, las diferencias son muy notables. Comprender estas diferencias sirve para satisfacer una legítima curiosidad pero también nos dotará de patrones para entender los tristes sucesos que seguramente están por venir en todo el mundo.
De Libia se ha hablado en este blog y se sigue hablando en otros muchos sitios independientes de internet.

En esta serie de entradas ofreceremos un contexto histórico, algunos datos y también alguna hipótesis sobre lo que pasa en Costa de Marfil.
Que el resultado de las investigaciones independientes y mayoritariamente amateur sobre el tema sea tan radicalmente opuesto al que ofrecen los grandes medios no debe extrañar. Es evidente que una estructura tan costosa y compleja como los mass media no se crea y mantiene con el generoso afán de informar, sino para manipular a la población en beneficio de los dueños de esos medios. Si hubiera alguien tan generoso como para gastar tanto dinero en algo que no le beneficiase, enseguida esa misma generosidad le habría dejado sin dinero. Que los grandes medios no solo ocurre que a veces mienten, sino que estructuralmente se han creado para mentir no es una idea conspiranoica, es un razonamiento elemental. Tan elemental como que una tienda no se abre para que la gente adquiera cosas, sino para ganar dinero vendiéndolas.


Historia reciente de Costa de Marfil

1880-1945

África: el genocidio que nunca cuenta Hollywood.
A partir del último cuarto del siglo XIX comienza una carrera entre las principales potencias europeas para apropiarse de África. El objetivo principal era el robo de las inmensas riquezas naturales del continente. Con la superior tecnología militar europea, el objetivo resultaba fácil de lograr. Los pequeños pero letales ejércitos europeos provocan masacres indiscriminadas en su afán por barrer cualquier atisbo de resistencia a la invasión. El caso más conocido de esta época es el de Bélgica, que asesinó entre 5 y 10 millones de personas sólo en el Congo. Pero en el resto de países, la tónica no fue muy distinta. Se estima que entre 1880 y 1930 un tercio de la población total de África fue asesinada. (SURVIE: La France coloniale d’hier et d’aujourd’hui p.12)

Izquierda imperialista no es un oxímoron nuevo.
¿Cómo es que los ciudadanos europeos de fines del siglo XIX, esos que lloraban con las novelas de Dickens y adoraban al niño Jesús, toleraban que sus hombres de negocios organizasen un exterminio de seres humanos de tal magnitud sin inmutarse? Pues el mecanismo no funcionaba de manera muy distinta a lo que hoy estamos viendo con Afganistán, Libia o Costa de Marfil.
Por una parte, los periódicos de cualquier ideología -salvo los panfletos radicales de los malvados comunistas- a estas masacres ya las llamaban por entonces "Guerras de pacificación".
Por otra parte, los políticos de izquierdas y los gurús de la intelectualidad progresista elaboraban bellos discursos para justificar la noble labor de la colonización. Jules Ferry, ilustre político republicano y progresista, impulsor de la escuela pública y gratuita, así como del laicismo pronunció en el Parlamento un bello discurso en defensa de la colonización. Consideraba Ferry que la colonización aportaba beneficios económicos, humanitarios y políticos. Al referirse a los humanitarios dijo lo siguiente:

"Señores: hay un segundo punto, un segundo orden de ideas que debo igualmente abordar. Les aseguro que seré breve. Se trata del aspecto humanitario y civilizador de la cuestión (...) Las razas superiores tienen no solo el derecho sino el deber de civilizar a las inferiores. (...) ¿Es que alguien puede negar que ahora hay más justicia, un mayor orden moral y material, más igualdad, más virtudes sociales en África del Norte tras su conquista por parte de Francia? ¿Acaso cuando fuimos a Argel para combatir la piratería y garantizar así el libre comercio en el Mediterráneo estábamos actuando como delincuentes, como conquistadores, como destructores? ¿Puede acaso negarse que para estas desgraciadas gentes del África Ecuatorial es una suerte caer bajo la protección de la nación francesa o la nación inglesa? ¿Acaso nuestro primer deber(...) no es combatir la trata de negros, ese horrible tráfico y la esclavitud, esa infamia?"

El escritor francés más exitoso del momento, considerado como un intelectual progresista, Victor Hugo, dio la razón a Jules Ferry. Para el autor de Los Miserables, el colonialismo era una situación pasajera, como lo es la educación para los niños. Había que ayudar a esos pobres africanos hasta que supieran valerse por sí mismos.
Prescindiendo del tema de la superioridad racial, que hoy está muy mal visto, ¿no existe un exacto paralelismo entre este discurso de Ferry y los de nuestros políticos, también de los de izquierda? ¿No se aprecia que desempeñan la misma función aquel autor de folletines elevado por el sistema a la categoría de intelectual antisistema y los "intelectuales" que hablaban hace unos días del "mal menor" de la invasión a Libia? Con respecto a la delirantemente cínica afirmación final del discurso que hemos citado, la de que Francia e Inglaterra iban a África para acabar con la esclavitud... ¿No recuerda al idéntico cinismo con el que se afirma hoy que lo que pretende la OTAN es exportar la democracia y la libertad, acabar con las tiranías?
Solo recordaremos un paralelismo más con nuestros tiempos. El recientemente galardonado premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo ha afirmado reiteradamente que lo mejor que le podía haber pasado a su país (China) es haber sido colonizada por Occidente.
Nihil sub sole novum.

Monocultivos. Muerte a crédito.
Pero lo peor que les pasó a los africanos y, en concreto, a los costamarfileños no fue el genocidio, por terrible que éste resulte a corto plazo. Ni el genocidio, ni las deportaciones, ni las enfermedades, ni la esclavitud masiva, ni la apropiación de tierras por parte de colonos europeos. Esas cosas han pasado por desgracia muchas veces en la historia de la humanidad, desde la época del Imperio Asirio. Lo peor que les pasó es un invento del capitalismo y que ni siquiera parece algo malo.
A los marfileños se les persuadió con más o menos violencia de que lo más rentable era dejar de cultivar sus tierras al modo tradicional. Hasta entonces, como era lógico, se explotaba una gran variedad de bienes y alimentos, en función de las necesidades de los productores y de las posibilidades de venta en los pequeños mercados locales. Pero el clima de Costa de Marfil era el ideal para cultivar cacao y café, dos productos muy cotizados en el mundo "civilizado". Se logró que prácticamente todo el territorio cultivable de la región se dedicase al monocultivo. El campesino marfileño ahora debía producir cacao, vendérselo a las empresas europeas y, con ese dinero, comprarles a esos mismos europeos lo que necesitaba para vivir -ya que todas sus tierras y sus esfuerzos laborales los empleaba en producir cacao.
No hay que ser muy listo para comprender que si un grupo de personas solo tiene cacao para vender es posible comprarles el cacao muy barato y, en cambio, venderles todo lo que necesitan para vivir muy caro. No hay que ser muy listo. Basta con ser un cabrón y vivir en un sistema capitalista.
El monocultivo es la muerte a crédito del Tercer Mundo. Quien dice monocultivo dice monoproducción: ya sean diamantes, cacao, petróleo, coltán o ébano. El monocultivo, que parecía tan inocuo y hasta tan beneficioso a corto plazo, ha matado a la larga a más africanos que las balas, las bombas y los machetes.


1945-1960.


De Imperio a Comunidad.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la democrática Francia, que en 1940 se había rendido a Hitler sin apenas plantear resistencia, celebra hipócritamente la derrota de los nazis gracias al sacrificio y al esfuerzo del pueblo soviético. El 8 de Mayo de 1945, el mismo día que el general nazi Alfred Jodl firmaba la rendición incondicional, la Francia liberada de de Gaulle asesinaba a 45.000 personas en Argelia para reprimir una manifestación en favor de la independencia. De entre los participantes en los macabros fusilamientos masivos había también, por lo visto, muchos "izquierdistas".
A partir de 1946 Francia cambió el nombre a su imperio colonial. Cambiar los nombres a las cosas es un invento muy bonito de nuestro tiempo. En vez de "Imperio Francés", fue denominado"Unión Francesa". La Unión Francesa mantuvo dos largas y criminales guerras contra la gente de Argelia e Indochina. Su delito: no querían pertenecer a esa bendita Unión.
Ni que decir tiene que la mayoría de los intelectuales y políticos de la izquierda francesa justificaban las intervenciones con estrategias retóricas muy parecidas a las actuales. Jean Paul Sartre fue de los pocos que las condenó sin cesar.
En 1958 De Gaulle intentó salvar la situación, poniéndo a su imperio un nombre aun más bonito: "Comunidad Francesa".
Finalmente, Francia, lo mismo que otros países europeos, renuncia a la mayoría de sus posesiones coloniales. La renuncia, como veremos es poco más que una cuestión de nomenclatura. Las colonias eran formalmente libres, pero materialmente dependían de sus antiguas metrópolis para todo.

Boigny: de comunista a gaullista
Félix Houphouët Boigny, descendiente de una familia aristocrática local, fundó en 1946, ayudado por los comunistas franceses, el "Parti démocratique de Côte d'Ivoire." (PDCI) El objetivo del partido era claro: sacudirse el yugo de la opresión colonial francesa. El PDCI formaba parte de un grupo de partidos africanos con idéntico objetivo, denominado Rassemblement démocratique africain (RDA), del que fue presidente fundador. Las potencias capitalistas y, en especial, Francia se alarmaron ante la formación en África de grupos políticos anticolonialistas aliados con los comunistas. Temían que se creara en el flanco sur de su Europa libre y democrática otra unión de repúblicas socialistas, esta vez africanas.
Finalmente, en 1950, el gobierno francés no tolera más la situación y encarcela a toda la dirección del PDCI. Esto provoca revueltas populares que intentan ser reprimidas sin mucho éxito. Es entonces cuando un joven François Miterrand, por entonces Ministro de Ultramar, es enviado por el gobierno francés para negociar con los rebeldes. Su éxito es completo. Boigny acepta el trato: el PDCI será legalizado, pero nada de amistades con los comunistas.
El líder africano explica a sus bases que se trató de un pacto posibilista y que él, en el fondo de su corazón, seguía siendo tan comunista y anticolonialista como siempre. Los muy incautos le creyeron. En 1951 se alía oficialmente con los socialistas franceses, por entonces en el poder en la metrópoli. Durante cinco años somete el PDCI a purgas para ir expulsando a los militantes comunistas que quedaban. Así, una vez desinfectado, al PDCI se le permite ganar las elecciones de 1956 en Costa de Marfil enarbolando un discurso anticolonialista. ¡Y ello a pesar de ser un partido financiado y dirigido por el gobierno de París! A partir de 1956, Boigny es premiado por su buen trabajo con numerosos y lucrativos cargos en la administración colonial.
En 1957, su homólogo en Ghana, Kwame Nkrumah, hace un llamamiento a todos los líderes africanos para declarar conjuntamente la independencia y crear una Unión Africana fuerte y anticolonialista. He aquí la respuesta de Boigny:
"Tu propuesta es muy interesante... Pero en virtud de los lazos humanos que existen entre Francia y los africanos, los imperativos del momento histórico y la interdependencia de los pueblos, nosotros hemos pensado que podría ser más interesante probar una experiencia distinta a la tuya y única en su género: la de una comunidad franco-africana a base de igualdad y fraternidad"
La "experiencia única en su género" de Boigny, como veremos, le proporcionó una larga vida llena de poder y fabulosos lujos y una plácida muerte en la cama. Al pobre e idealista Kwame Nkrumah no le sobrevinieron más que desgracias: su país debió estar luchando contra continuas revueltas populares (sí, como las que hace poco han surgido en Libia) financiadas por el bloque capitalista, hasta que finalmente en 1966 un golpe de estado tiene éxito y el régimen de Nkrumah es sustituído por uno amigo de Occidente. Seis años después, moría de cáncer en un hospital de Bucarest. Su sueño de una África unida e independiente había fracasado.

¿Independencia? Sí... No... Sí... Lo que diga mi jefe...
El 28 de septiembre de 1958 se convoca un referéndum para ver si las colonias querían o no ser independientes. Boigny, olvidándose de que hacía solo 8 años estuvo en la cárcel por militar en un partido independentista, pidió el "No" a la independencia. Sus súbditos le hicieron caso. No sabemos qué métodos de convicción utilizó.
Por desgracia, a la propia Francia dejó de interesarle el mantenimiento de su imperio colonial. Venían otros tiempos políticos y económicos con otros mecanismos más optimizados de colonialismo y la gestión directa de todos esos países de muertos de hambre no compensaba. Así que la metrópoli comunicó al presidente costamarfileño que hiciera el favor de independizarse.
¡Qué remedio! Dos años después de haber pedido el "No" a la independencia en un referendum, el 7 de Agosto de 1960, Félix Houphouët-Boigny proclama orgullosamente (y sin vergüenza) la independencia de Costa de Marfil.
La posteridad lo considera hoy padre de la independencia de Costa de Marfil. ¿Quién se encargará de escribir la posteridad?

La dictadura amiga.
Veamos en qué consistió la independencia de Costa de Marfil.
Boigny se proclama presidente de la República de Costa de Marfil sin necesidad de elecciones. Nadie se opuso. ¿Por qué? Porque no le quedaban opositores. En 1957 había eliminado a los partidos que no fueran el suyo, el PDCI. Pero todavía dentro del propio PDCI quedaban algunas voces discordantes. En 1959, tras ser acusados por el presidente de un complot para asesinarle mediante fetiches maléficos, fueron obligados a exiliarse.
En 1960 redacta él mismo su "Constitución". La estructura de poder que define esa Constitución es muy simple: un consejo elegido a dedo por el Presidente aprueba las decisiones que él vaya tomando tanto a nivel legislativo como ejecutivo.
Boigny elige un gabinete de colaboradores formado básicamente por franceses. Se ve que no se fiaba de la capacitación de sus compatriotas. El embajador francés, además, recibe el peculiar título de "Haut représentant de la France" y sus poderes son semejantes a los de un vicepresidente. De hecho, su residencia y la del presidente estaban comunicadas por un paso subterráneo.
Para garantizar su seguridad personal y eliminar cualquier atisbo de resistencia, Boigny recurre al ejército francés. El 43º Batallón de Infanteria de Marina se instala permanentemente en Abidjan.

Amigo de Tel Aviv y Pretoria.
A cambio de esta ayuda, Boigny se implica en la política africana como un fiel colaborador de las potencias europeas para promocionar golpes de estado, fraudes electorales masivos y asesinatos de líderes non gratos a los intereses de Francia o de compañías petroleras como ELF.
Togo, Chad, Rep. Centroafricana, Congo, Gabón... son sólo alguno de sus objetivos. Para entonces el partido PDCI, había recorrido todo el arco ideológico. Desde el comunismo inicial al anticomunismo más fascista y paranoico. Especialmente significativa fue su participación en el asesinato de Thomas Sankara, presidente de la vecina Burkina-Faso y llamado el Ché Negro. Recordemos este dato porque Blaise Campaoré, que sustituyó a Sankara tras asesinarle, es todavía hoy presidente de Burkina Faso y ha jugado un papel fundamental en la guerra civil que ha asolado Costa de Marfil, apoyando a uno de los bandos. No hay que ser muy avispado para adivinar que se trata del mismo bando que apoya la "Comunidad Internacional" (la ONU, la OTAN, Francia, el FMI y el resto de humanitarias instituciones.)
En 1973, Boigny es el único líder africano que apoya al régimen del Apartheid establecido en Pretoria. De hecho, su producción de café es enviada a Sudáfrica para su envasado por la multinacional Nestlé. También se convierte en el único país africano en apoyar diplomáticamente al régimen sionista de Israel tras las matanzas de palestinos.
Creo que no es necesario insistir más. El perfil político de Nanan Boigny ha quedado muy claro con estas pinceladas.



1960-1980.


El milagro económico.

El milagro económico de Boigny se basó en varias medidas.
-Promoción de los monocultivos. Con Boigny, Costa de Marfil fue el primer productor mundial de cacao y el tercero de café. Se triplicó la producción de cacao. Las plantaciones masivas propiciaron la deforestación del país. En 1965 Costa de Marfil exportaba a precio de ganga 1 .250 .000 toneladas anuales de maderas nobles.
-Contratación masiva de mano de obra baratísima procedente de países vecinos. En muy poco tiempo, un tercio de la mano de obra no cualificada era extranjera. En el otro extremo, los cargos técnicos y administrativos fueron ocupados por europeos. La contratación masiva y sin el menor control administrativo de mano de obra extranjera es una de las claves fundamentales de la guerra civil, como veremos después.
-Beneficios del 90% para las empresas extranjeras. En efecto, Boigny prácticamente regaló las riquezas del país a las multinacionales, lo cual resultaba de lo más atractivo para los inversores occidentales. Solo pedía un 10% de la producción para Costa de Marfil. Ni que decir tiene que ese 10% se lo embolsaba él personalmente. Luego veremos cómo se convirtió en uno de los hombres más ricos de África.
-Estabilidad politica y social. La mano de hierro de Boigny, ayudado por el ejército francés y el hecho de que los marfileños, cuando menos, comían todos los días -lo cual no estaba mal en comparación con los paises de su entorno- fomentó las "inversiones" extranjeras.

Estas medidas fueron por lo visto tan acertadas que Boigny fue apodado por su pueblo "le sage", "el sabio." Durante esta veintena, el PIB de Costa de Marfil se multiplicó por doce. Los trabajadores marfileños y el contingente de otros países africanos apenas se beneficiaron por las migajas de tanta riqueza. Pero entre las chabolas de Abidjan veían surgir hoteles de lujo para inversores y turistas. Y ya sabemos que éso es el progreso.



1980-1993




No era un milagro: había truco.
Una vez que a principios de los 80 el bloque socialista dejó de ser un obstáculo para el libre desarrollo del capital a nivel mundial, se empezó a hablar de "crisis" y de fin del estado de bienestar. Una vez eliminada la amenaza de la URSS, ya no hacía falta tener contentos a los europeos con sus pensiones y su sanidad y educación gratuítas. Y tampoco había por qué mantener alimentados a aquellos negros pagándoles tanto dinero por su chocolate y su café. ¿Por qué pagarles 3600$ por tonelada? En efecto, en 1993, para cuando Boigny moría, el cacao ya se pagaba por las multinacionales a menos de la tercera parte.
El país se hundió en una crisis absoluta. La deuda externa llegó a ser la más alta per cápita del mundo. Los campesinos no tenían otra cosa para vender que cacao y café, pero se lo pagaban por una miseria. Para colmo, la deforestación atrajo serios problemas de sequía y las cosechas se resintieron. La gente pasaba hambre. Los nativos empezaban a ver con malos ojos a todos aquellos extranjeros que llegaron llamados por Boigny en los 60 y con los que se veían ahora obligados a competir por una riqueza cada vez menor. Aquí comienzan lo que los medios de comunicación llaman alegremente "odios tribales", suponiendo que los africanos son seres irracionales y estúpidos capaces de matar a alguien por su tipo de nariz.

¡El FMI viene a salvarnos!
El sabio Boigny inicia un viaje diplomático para pedir a sus amigos franceses y occidentales que, por favor, suban un poquito el precio del cacao. Éstos le mandan de vuelta a casa con una patada en las posaderas. Roma no paga a traidores. El FMI entonces viene en ayuda del pobre Boigny. Le exigió que eliminara cualquier tipo de gasto social. ¡Pero si no tengo gasto social! debió de contestar el dictador. Pero el FMI tenía eficaces agentes en Costa de Marfil. Uno de ellos, un tal Alassane Outtara. (sí, el mismo Outtara que hoy apoya a sangre y fuego la "comunidad internacional.") El FMI sabía que el gobierno del dictador ofrecía subsidios a la alimentación a los más miserables del país. Le exigió eliminarlos. También le exigió privatizar todo. Es verdad que en Costa de Marfil casi todo era propiedad de las multinacionales. Pero cuando el FMI decía "todo" se refería a "absolutamente todo", hasta al ejército.


Una basílica por la paz.
Para cuando llegaron las inevitables vacas flacas, Félix Houphouet-Boigny ya contaba con una espectacular suma de dinero en sus manos. Ya se ha visto que uno de los principales lemas de este hombre era la paz. Quizá sea por ese motivo por el que, en medio de la ruina absoluta del país, construyó una basílica en su ciudad natal, Yamoussoukro, un poblacho al que tuvo el capricho de convertir en capital del país.
La basílica está consagrada a Santa María de la Paz. Es una copia aproximada de la basílica de San Pedro del Vaticano. Ocupa 130 hectáreas. El Guiness de los Récords la considera el edificio religioso más grande del mundo. Posee 7 363 m2 de vidrieras importadas de Francia y 700.000 m2 de mármol importado de España, Portugal e Italia. Se construyó en pleno hundimiento de la economía y, aunque no se han ofrecido datos sobre lo que ha costado, se estima que debió superar los 300 millones de dólares. En 1990 fue consagrada por Juan Pablo II. En una de las vidrieras, junto al altar, el dictador mandó poner su imagen al lado de la de Jesucristo.
Los motivos alegados por el propio Boigny para su conversión al cristianismo son que el cristianismo es un signo de modernidad y un obstáculo contra el Islam. Es hermoso escuchar tan puro y sentido testimonio de fe.
En fin, se dice que África es tierra de contrastes. Como contraste tenemos a las decenas de misioneros cristianos que se juegan -y algunos la han perdido- la vida intentando ayudar a los más débiles en este país.





Un premio por la paz.
No contento con esta eficacísima inversión en pro de la Paz, Boigny decidió crear el "Premio Félix Houphouët-Boigny para la consecución de la Paz", dotado con un cheque de 122.000 dólares. Ya sabéis, si trabajáis mucho por la paz igual os dan un premio como los de Pasapalabra.
El premio está patrocinado por la UNESCO que, en su resolución aprobando la iniciativa afirma:
"(...) que lleva el nombre del presidente Félix Houphouet-Boigny, decano de los jefes de Estado africanos, apóstol infatigable de la paz, la armonía, la fraternidad y el diálogo para resolver todos los conflictos tanto internos como externos."
Bueno, algunos de los afortunados ganadores del premio son:
-Nelson Mandela (a pesar de que Boigny apoyó al Apartheid)
-Yaser Arafat (a pesar de que Boigny apoyó la guerra de Yom Kippur)
-Isaac Rabin y Simón Peres (esto es más lógico)
-Jimmy Carter (esto también)
-Juan Carlos I (dos almas gemelas. De todos modos me alegro, porque al pobre le vendrán muy bien esos 122.000 dólares)

La oposición a Papá Boigny: Laurent Gbagbo.
Las mentes de un pueblo son relativamente fáciles de engañar. Pero los estómagos no. Cuando los agricultores de Costa de Marfil empiezan a pasar penalidades a partir de los ochenta, el primer instinto es, como ocurre siempre, echarle la culpa a los que están peor. Es así como surgen los primeros problemas denominados étnicos. Poseer un trozo de tierra en el que cultivar algo distinto a cacao que llevarse a la boca empieza a ser un problema de vida o muerte. Pero muchos de los habitantes de Costa de Marfil ni siquiera tenían acreditada su nacionalidad con un documento. Llegaron en los 60 de otros países, sobre todo del norte, de Burkina Faso, llamados por Papá Boigny para trabajar recolectando cacao y en plena euforia a éste se le olvidó censarlos como es debido. Así que, ante la escasez de tierras, si había alguien que tenía que marcharse de Costa de Marfil, eran los que carecían de documentación acreditativa.
Pero también había quienes, más reflexivos, comprendían que buena parte de la culpa de la miseria la tenía el régimen de Boigny. Uno de ellos era Laurent Gbagbo. Gbagbo procedía de una familia católica del oeste. Era hijo de un policía marfileño movilizado durante la Segunda Guerra Mundial para defender a la metrópoli. Se licenció en Historia y dedicó buena parte de su actividad profesional a la enseñanza y a la Arqueología. Ya en los 70 militó en un sindicato de profesores, lo que le valió dos años de cárcel, entre 1971 y 1973.
En 1982 participa activamente como profesor de la Universidad de Abidjan en manifestaciones estudiantiles y en la creación, junto con su esposa Simone, también sindicalista y profesora de Historia, de un partido de oposición clandestino, el FPI (Front populaire ivoirien.) En 1985 se exilia a Francia, donde intenta ganar para su causa al Partido Socialista francés. Sin embargo, éste está plenamente comprometido con el gobierno de Boigny y lo ignora. A pesar de ello, logra hacerse amigo de Guy Labertit, un miembro del PS experto en temas africanos. Cuando Boigny es conocedor de los progresos de Gbagbo en París, llega a un acuerdo con el gobierno francés. Exige que Gbagbo vuelva a Costa de Marfil y a cambio garantiza su seguridad personal. Para Boigny, Gbagbo resultaba menos peligroso en Abidjan que en París. En 1988 Gbagbo vuelve a Abidjan y Boigny, presionado por Francia, debe concederle el indulto y permitir que su partido, el FPI, se presente a las elecciones en 1990. El dictador declara, resignado, "En fin... Un árbol no debe inmutarse porque se le pose un pájaro." Lo cierto era que por primera vez en más de 30 años se posaba un pájaro en el árbol de Boigny. En 1990, por primera vez en su historia, Boigny debe enfrentarse en unas elecciones a un partido rival. Gbagbo obtiene un 18% de los votos y 9 escaños de los 175. Teniendo en cuenta las dificultades para hacer frente al aparato político y mediático de Boigny, no estuvo mal.
Los lectores de este blog no son crédulos. Más de uno estará preguntándose por qué Francia protegió a Gbagbo, por qué exigió a Boigny que aceptase someterse a unas elecciones después de tantos años favoreciendo y defendiendo al dictador.
Bueno. Los dictadores al final acumulan demasiado poder y se olvidan de quién los ha puesto ahí. Papá Boigny andaba un poco defraudado últimamente con sus amigos franceses, que le habían engañado con lo de las exportaciones de cacao. De hecho tuvo un conato de rebeldía. En 1987, ante la bancarrota del país se negó a seguir pagando la deuda externa y bloqueó las exportaciones de cacao para obligar a las multinacionales a ofertar precios más altos. Pero en 1989, ya enfermo, se resigna y cede a las imposiciones del FMI. Para tenerle controlado y asegurarse además de que hacía los deberes que el FMI le había mandado, le colocan de Primer Ministro a Alassane Outtara que, con el dictador cada vez más enfermo, pasa a ser el presidente en funciones.
En 1992 Gbagbo lidera una nueva manifestación estudiantil contra las medidas económicas del gobierno. Alassane Outtara, entonces, hace firmar al moribundo presidente una ley ad hoc "contra malhechores" que le permite encarcelar de nuevo a Gbagbo. Para reprimir la manifestación empleó a su jefe del Estado Mayor, un militar brutal y efectivo llamado Robert Guéi.

1993. La muerte del dictador.
En diciembre de 1993 Félix Houphouët-Boigny muere tras una larga enfermedad. Antes de morir, seguramente como un último acto de venganza contra el FMI que le había amargado los últimos años de su vida, ratificó como sucesor según la Constitución al presidente de la Asamblea Nacional, Henri-Konan Bédié, su hombre de confianza en el PDCI. Alassane Outtara, viendo que su rival se convertiría en su nuevo jefe, dimitió de su puesto de Primer Ministro y fue reclutado como Director General Adjunto del FMI.

Una vez muerto Papá Boigny, una vez vendido el país a las multinacionales, solo quedaba organizar una guerra civil para evitar que nunca más levantase cabeza. El cacao, el café y el inmenso yacimiento de petróleo que por aquellos años se empezaba a sospechar que descansaba bajo las aguas de Costa de Marfil, bien lo valían.

En la próxima entrada continuaremos con los tristes sucesos que acontecieron tras la muerte del dictador y hasta la situación presente.




jueves, 7 de abril de 2011

Bolas de patata rebozadas.

Aquí tenemos otro ejemplo de aperitivo que puede servir también de acompañamiento o guarnición, relativamente original y además muy adaptable a los gustos de cada uno. Si hacemos el puré casero es un poco más complicado, pero utilizando puré de patata en polvo el resultado será también muy bueno y la elaboración sencilla y rápida.


Ingredientes:
-Puré de patatas de sobre o casero. (En este último caso, necesitaremos, lógicamente, patatas para su elaboración)
-Leche
-Mantequilla.
-Sal
-Nuez moscada,
-Perejil,
-Pimentón dulce,
-Pimentón picante,
-Pan rallado.
-Aceite de oliva.

Modo de elaboración:
Lo hagamos en casa o de sobre, debemos elaborar un puré de patata más denso de lo habitual, de esos en los que clavas una cuchara y se queda vertical. Esto es para que las bolas que vamos a preparar tengan la suficiente consistencia para ser amasadas y fritas.
Si hacemos el puré de forma tradicional, pelamos las patatas, las salamos y las ponemos a cocer en agua hirviendo, bajando luego el fuego hasta que estén tiernas. Las mezclamos con leche y mantequilla derretida y las pasamos por un chino. Iremos añadiendo la leche poco a poco para calcular que nos quede el punto de densidad que necesitamos.
Podemos dejarnos de complicaciones recurriendo a un puré de sobre y utilizando un 50% más de dosis de puré en polvo de la que se indica en las instrucciones.
En ambos casos, mientras vamos removiendo el puré, añadiremos las especias. Primero corregimos el punto de sal y añadimos un poco de nuez moscada. La nuez moscada es un ingrediente que me parece indispensable para cualquier puré de patata. Luego añadimos perejil muy picado, pimentón dulce y un poquito de pimentón picante (cuidado con el pimentón picante: algunas marcas son muy, muy picantes.) Existe en el mercado una variedad de pimentón semipicante muy rico llamado okal -como el calmante. Si podéis conseguirlo, os lo recomiendo.

Cuando se enfríe un poco amasamos la masa en forma de bolitas no demasiado grandes. Las pasamos por una capa de pan rallado (no hace falta huevo) y las freímos en aceite muy caliente. Como el puré ya está hecho, basta con darles una vuelta y sacarlas en cuanto el pan rallado adquiera color dorado.

Esta receta admite infinidad de variantes. Podemos sustituir el pimentón por orégano. O utilizar un queso rallado de sabor intenso, como el parmesano. O darles un toque exótico empleando curry, Ras el-Hanut, comino, etc.
También pueden presentarse con casi cualquier salsa que se nos ocurra.
¡Buen provecho!

martes, 5 de abril de 2011

Txiki Muñoz: "Solamente se respeta a quien tiene fuerza"

Si hay en nuestro tiempo un asunto en el que se intenta con todos los medios de propaganda ideológica posibles disfrazar lo obvio, complicar lo sencillo, emborronar lo nítido, es el campo de la economía.
Y dentro del campo de la economía, la proporción de reparto de riqueza entre capital y salario es sin duda el elemento esencial y definitorio.
En dicho reparto, el papel de los sindicatos es clave. Veamos por qué.

Los capitalistas procurarán obtener la mayor porción posible en ese reparto. Los asalariados, por su parte, procurarán hacer lo mismo. Pero la lucha entre ambos bandos es desigual. La razón de esta desigualdad estriba en una diferencia clave:

-Los capitalistas necesitan quedarse con la mayor porción posible para seguir siendo capitalistas (de no hacerlo así, la competencia terminará por acabar con ellos.) Esto implica que los capitalistas están obligados a comprar la fuerza de trabajo lo más barato posible.
-Los asalariados necesitan vender su fuerza de trabajo para seguir vivos. Es decir, necesitan trabajar para poder comer. Esto implica que los asalariados están obligados a vender su fuerza de trabajo al precio que sea. No pueden optar por no vender si el precio no les conviene.

Como vemos, la relación de fuerzas es claramente favorable al primer bando. Los capitalistas tienen la obligación de ganar lo máximo posible, pero a los asalariados les basta con ganar lo mínimo para seguir vivos. Esto provoca que un asalariado individual, con tal de poder sobrevivir, decida vender su fuerza de trabajo más barata y así lograr que el capitalista se la compre a él y no a otro. Si alguien dice, "yo trabajo para usted 8 horas por 1000€ al mes", otro rápidamente mejorará la oferta, "10 horas por 800€" y así sucesivamente. Pero como para todos trabajar es uno cuestión de vida o muerte, seguirán pujando a la baja hasta que finalmente terminen aceptando condiciones que harían parecer benigna la esclavitud. No otra cosa sucedió en la Inglaterra del s. XIX. Allí las jornadas laborales podían perfectamente superar las 14 horas diarias y los salarios sumados de toda una familia, padres, madres y también niños apenas eran suficientes para la manutención. Un obrero inglés de Birmingham en 1830 a buen seguro habría envidiado la suerte de un esclavo de la Roma imperial.

Los sindicatos surgen para cambiar la negociación individual de las condiciones de trabajo por una negociación colectiva. La negociación colectiva es esencial para evitar que los trabajadores se vean obligados a competir entre sí para ofrecer las condiciones más ventajosas al capitalista.
Hay una cantidad inmensa de imbéciles o de malnacidos -de todo hay- que, cuando se convoca una huelga, reclaman su derecho a decidir libremente el ir o no a trabajar y afirman que los piquetes son "antidemocráticos", imitando como papagayos los argumentos del tertuliano facha que han escuchado en la radio. Pero los piquetes están precisamente para impedir que el capitalista pueda negociar individualmente las condiciones de trabajo y así evitar que un imbécil, un pelota o un desesperado hunda a todos los compañeros intentando salvarse él solo. Hacer una huelga sin piquetes es tan inútil como frenar una epidemia sin poner el foco en cuarentena forzosa.
Ni que decir tiene que cuando un sindicato recurre a la fuerza para evitar que unos pocos hundan a todos, está haciendo algo que hoy ya es considerado ilegal. Los medios de comunicación, el gobierno, la patronal, los sindicatos vendidos a la patronal, la policía, la guardia civil y últimamente hasta el ejército movilizan todos sus medios, violentos o no, para evitar que haya piquetes. Saben que los piquetes son la clave y por eso no solo se apalea y encarcela a los que los organizan, sino que se los demoniza en la TV. de modo que los imbéciles que salen beneficiados de la valiente acción de esos piquetes sean los mismos que luego les insulten por la calle.

Esta es la verdad simple y clara: solamente se respeta a quien tiene fuerza. Los capitalistas tienen en su bando a los medios de comunicación -lógico, los pagan ellos- a los políticos y a sus jueces y fuerzas de seguridad -lógico, los pagan ellos- y a los sindicatos mayoritarios (CC.OO. y UGT) -lógico, los compran ellos. También tienen a toda una masa de asalariados que, alienados por el miedo a la miseria y por el bombardeo ideológico, toman partido por sus propios enemigos. En el bando contrario, los asalariados no tienen casi nada con lo que luchar. Sólo unos pequeños sindicatos minoritarios continuamente acosados y un pequeño grupo de trabajadores con el valor de cuestionar lo que les dice la TV.

Hasta hace poco la situación en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) era algo mejor. En todo el estado español hay sindicatos que aun no se han vendido, pero casi siempre, salvo sectores muy específicos, están en minoría. Pero en la CAV existen dos sindicatos que aun no se han vendido, (ELA y LAB) y que, además, son mayoritarios. Sin embargo, violando los principios más básicos de la democracia, los sindicatos mayoritarios son sistemáticamente excluídos de las negociaciones. ¡En la CAV, gobierno y patronal negocian los convenios colectivos con los sindicatos minoritarios CC.OO. y UGT!

Para entender rápidamente por qué ocurre esto, basta con escuchar el ideario sindicalista del nuevo Secretario General de ELA, Adolfo Muñoz, "Txiki", bastante bien condensado en este vídeo y más desarrollado en los dos audios siguientes.








Adolfo Muñoz insiste en la pedagogía de recordar lo obvio, eso que, por increíble que parezca, ha olvidado la mayoría de los trabajadores gracias al bombardeo ideológico: "Solamente se respeta a quien tiene fuerza." El "pacto social" del que babosamente hablan estos cerdos criminales de CC.OO. y UGT, que lo mismo firman despidos que aplauden bombardeos, es un camelo. Entre capitalistas y asalariados no hay pacto: si gana uno pierde el otro. Y para evitar que los capitalistas cada vez se lleven más parte del pastel hay que tener fuerza. A un capitalista no se le frena con palabras.
Como dijo el economista italiano Ricardo Petrella el diálogo social no puede funcionar nunca si no se da entre iguales; el papel de los sindicatos es crear las condiciones necesarias para negociar -no dialogar- de igual a igual; lo otro es una mascarada, un carnaval de Venecia"

viernes, 1 de abril de 2011

Ramonet y las chispas.

En el número de Marzo de la revista Le Monde Diplomatique que él dirige, el periodista Ignacio Ramonet ha publicado un editorial titulado "Cinco causas de la insurrección árabe.".
Sentí curiosidad por ver lo que opinaba este otro faro de referencia de la izquierda anticapitalista mundial sobre el asunto, aunque debo reconocer que me lo temía. Me falta el dato de saber cuándo escribió Ramonet este artículo. que comienza así:

"¿Cuáles son las causas del vendaval de libertad que, de Marruecos a Bahréin, pasando por Túnez, Libia y Egipto, sopla sobre el mundo árabe? ¿Por qué motivos estas simultáneas ansias de democracia se expresan precisamente ahora? A estas dos preguntas, las respuestas son de diversa índole: histórica, política, económica, climática y social."

Lo de considerar como dos preguntas distintas a lo que en realidad es solo una planteada con dos recursos retóricos diferentes es una nimiedad formal comparada con el hecho de que se establezca sin justificación un presupuesto tan partidario como lo es la naturaleza liberadora y democrática de todas esas revueltas. Sería lícito preguntarse a qué se han debido los golpes de estado, unos fallidos, otros no, ensayados en Bolivia, Venezuela, Ecuador y Honduras en los últimos años. Pero lo que no parece tan lícito sería llamar a esas intentonas golpistas "vientos de libertad" o "ansias de democracia." Sé que muchos periodistas de derecha los llamarían así, pero espero que ese no sea el caso de Ramonet. Pero si no es el caso, habrá que explicar por qué, según él, los rebeldes libios son los Eolos de los vientos de libertad y por qué los rebeldes antichavistas o Micheletti en cambio, son golpistas. Si no se explican racionalmente cuáles son las diferencias, estamos a merced de lo que nos cuente nuestro periódico, se llame éste La Razón o Le monde Diplomatique.
Desde luego, para el caso de Libia, el ridículo que uno puede hacer publicando un editorial como éste es inversamente proporcional al tiempo que hace que fue redactado. Llamar "vendaval de libertad" a lo que está ocurriendo hoy en Libia fue ingenuo hace un mes. Pero desde hace diez días, escribir eso solo puede considerarse una broma de mal gusto. Un vendaval de uranio empobrecido, sí señor...
No creo necesario rebatir cada uno de los argumentos del periodista de Redondela. Son argumentos de sobra conocidos y rebatidos también de sobra en ésta y otras bitácoras independientes. En realidad, en vez de datos contrastados lanza hipótesis a partir, aparentemente, de dos fuentes: las noticias sensacionalistas y los análisis superficiales de los rotativos del sistema y la utilización acrítica y prejuiciada de descalificaciones ad hominem como "déspota" o de términos sacrosantos y difusos como "libertad."
Por ejemplo, al analizar las causas de tipo político dice lo siguiente:

"En los Estados del pretendido "socialismo árabe" (Irak, Siria, Libia y Argelia), bajo los cómodos pretextos de la "lucha antiimperialista" y de la "caza de comunistas", también se establecieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas de antología (Sadam Hussein, Al Assad padre e hijo, y Muamar al Gadafi, el más demencial de ellos). Dictaduras que garantizaban, por lo demás, el aprovisionamiento en hidrocarburos de las potencias occidentales y que no amenazaban realmente a Israel (cuando Irak pareció hacerlo fue destruido). De ese modo, sobre los ciudadanos árabes, cayó una losa de silencio y de terror."

Los entrecomillados están muy bien. Por ejemplo, entrecomillar "socialismo árabe" me imagino que implica poner en duda lo de "socialismo" (no creo que ponga en duda lo de "árabe", ni tampoco la posibilidad de que ambos conceptos vayan unidos.) Me gustaría que Ramonet me ponga el ejemplo de un socialismo fuera de su cabeza al que no quepa entrecomillar.
Afirma que la lucha antiimperialista es un "cómodo pretexto". Tan cómodo que, de momento, Gaddafi ha sufrido varios intentos de magnicidio, un bombardeo por parte de Reagan y un bloqueo económico brutal entre 1992 y 2004. Menos mal que era cómodo, el pretexto. Desde luego, si su oposición al imperialismo era solo un pretexto, le hubiera salido mejor limitarse a escribir artículos antiimperialistas en Le Monde Diplomatique o en su blog personal. Así seguro que ahora no se vería en las que se está viendo.
La caza de comunistas en los países que menciona es sin duda una afición cinegética sólo para las élites, dada la escasez de ejemplares. Debe haber más votantes del CDS en España que comunistas en todo el Magreb.
Lo de "dictaduras de partido único" sí que merecería comillas y no se las ha puesto. Lo digo porque el sintagma se las trae. En principio, parece redundante ¿o no?. No entraré a valorar el hecho de que englobe bajo esta definición a países de regímenes tan diversos, en lo formal y en lo material, como Siria o Bahréin, Pero me gustaría saber si para el autor del artículo es posible que se den dictaduras de varios partidos. (Para mí, sí. De hecho, me siento gobernada por una de ellas.) O si cree que Fidel Castro -al que entrevistó tan cumplidamente en aquel magnífico libro hace unos años- es un dictador -puesto que en Cuba hay partido único. Solo diré que Libia no parece encajar mucho con el concepto de dictadura. Pero de ello solo nos daremos cuenta si, en vez de limitarnos a aceptar que el vestuario y la parafernalia de Gaddafi le otorgan pinta de déspota demencial, nos decidimos a comprender cómo se articula la soberanía popular en Libia. En este país, por increíble que le parezca a muchos, se vota a los representantes del Congreso Popular Libio barrio a barrio. Eso sí, no hay partidos políticos. Pero ahora me entero de que los partidos son condición necesaria -quién sabe si incluso suficiente- de democracia.
Mezclar en la lista de "déspotas de antología" -el entrecomillado es mío- a al-Assad y a Saddam Hussein es muy propio de un fino analista... de tertulia de la COPE. Lo de añadir, además, "demencial" en exclusiva para Gaddafi parece coincidir con la estrategia mediática de la OTAN. Si un déspota además de déspota es demencial, ¿a quién le importará que muera ahorcado sin juicio, como otros déspotas demenciales, Hussein o Ceaucescu? ¡Al fin y al cabo era un demente! Yo creía que en las democracias occidentales a los dementes se les internaba en un psiquiátrico. De nuevo la finura del análisis es tan impactante que llega a ofrecer dictámenes psicológicos. Entre Saddam Hussein y Gaddafi, ¿quién cree usted que es más demencial? Ramonet, tras haberlos tendido en el diván de su consulta dictamina: "Sin duda, Gaddafi." Pues muy bien.

Más abajo nos dice que estas dictaduras garantizaban el aprovisionamiento de hidrocarburos de las potencias occidentales. Claro. Por eso lo primero que hizo Gaddafi al llegar al poder en 1969 fue nacionalizar los hidrocarburos y establecer unos PSA del 80%-20%. Por eso participó en el boicot petrolífero de 1973 a los aliados de Israel y fue el único país que lo mantuvo más allá de 1974. Por eso sus exportaciones de crudo estuvieron bloqueadas por la ONU durante un decenio. Y por eso, tras anunciar en 2009 un Plan de vuelta a la nacionalización de los hidrocarburos, recibió la visita de los bombarderos de la OTAN.

En el apartado de causas económicas de las revueltas, Ramonet hace referencia a los planes de ajuste económico del FMI. A esto hay que hacer dos preguntas. ¿Por qué esos ajustes no han provocado revueltas en Irlanda, o en cualquier otro país? Bueno, sí que las ha provocado. Lo que ocurre es que la ONU no ha enviado bombarderos a Wisconsin o a Atenas para ayudar a los rebeldes. Más bien, de enviarlos, sería para ayudar a los gobiernos ¿verdad? Porque ¿desde cuando la OTAN se moviliza para apoyar a los que se oponen a los planes del FMI?

Para no alargar mucho el artículo y acabar esto con buen humor termino comentando el último apartado, el de las causas sociales, porque hay que reconocer que tiene su gracia. Ramonet parece que considera que las otras cuatro causas, aun siendo importantes, necesitaban de una chispa. "Faltaba una chispa para encender la pradera." dice él. Perdón por la chorrada, no tiene mayor importancia, pero no me digáis que no es desafortunada la metáfora. No ya es que las praderas no ardan con una chispa, ni siquera con dos, es que hablar de praderas en estos países... en fin... Bueno, pues nos dice que hubo "dos chispas." Leed con atención, porque el párrafo se las trae, es gracioso de veras:

"Ambas en Túnez. Primero, el 17 de diciembre, la auto-immolación por fuego de Mohamed Buazizi, un vendedor ambulante de fruta, como signo de condena de la tiranía. Y segundo, repercutidas por los teléfonos móviles, las redes sociales (Facebook, Twitter), el correo electrónico y el canal Al-Yazeera, las revelaciones de WikiLeaks sobre la realidad concreta del desvergonzado sistema mafioso establecido por el clan Ben Alí-Trabelsí."

Bueno, polítologos, sociólogos, economistas, ahí tenéis las chispas de la revolución. Un pobre frutero que se quemó a lo bonzo cuando la policía le confisca el puesto de fruta y ¡las revelaciones sorprendentísimas de Wikileaks transmitidas por el feisbús! Los tunecinos no tenían ni idea de que su gobierno era corrupto. Fue gracias a Assange, héroe de las libertades de expresión y corresponsal de El País y el New York Times que lo descubrieron. ¿Vamos a esperar a 2018 para que Wikileaks nos revele que lo de las revueltas en el mundo árabe fue un montaje de la CIA, o que se masacró a la población con uranio?
Pero entonces, el mundo está lleno de chispas de estas. Cada día decenas de maderos confiscan puestos ambulantes, por todo el mundo. También en nuestra querida España. Cada día mueren abrasados decenas de parias en el mundo. En Afganistán, Gaza y Libia están ahora mismo muriendo unos cuantos -y no por decisión propia. Pero sus chispas parecen de poca categoría, porque esas no prenden en ninguna pradera.
Ramonet, no hay praderas en Libia. Hay petróleo, hay un pueblo libio que lo quiere y hay unas multinacionales que también lo quieren. La chispa que ha prendido ese mar de petróleo y que está abrasando a un pueblo entero no se llama Wikileaks. Wikileaks es una pijada, una gilipollez para entretener a adictos a la telebasura. La chispa se llama capitalismo y no es una chispa, es el fuego del mismísimo infierno.

jueves, 31 de marzo de 2011

Contra la Ley de Partidos... pues vale...

Recientemente se han producido dos noticias de cierta relevancia sobre el asunto de Sortu. En primer lugar, una filtracion nos adelanta que el fallo del Tribunal Supremo será que el partido Sortu va a ser ilegalizado. Nada nuevo bajo el sol de España.
La otra noticia es el hecho de que algunos pesos pesados de la intelectualidad internacional de izquierdas han firmado un manifiesto contra la Ley de Partidos. Entre ellos se encuentran Chomsky, Dieterich y Petras o el político mexicano Cuauhtémoc Cárdenas. Las razones que han llevado a algunos de estos intelectuales a criticar el estado de permanente pucherazo en el que vivimos los vascos desde hace años las ignoro. En el post anterior sobre Libia ya expresé la poca confianza que me merecen casi todos ellos. Sin ir más lejos, Heinz Dieterich ha sido uno de los portavoces del linchamiento a Gaddafi desde la supuesta izquierda.
Pero, claro, los manifiestos de los intelectuales no sirven para nada. Los poderosos solo los usan como parte de su propaganda cuando dicen cosas que les interesan. Esta vez no interesa.
Me imagino que la Izquierda Abertzale pretende con este manifiesto lograr internacionalizar la situación de violación flagrante de derechos políticos que se vive en el estado español. Pero soy pesimista. Hace 30 años tal vez la cosa hubiera transcendido. Pero ¿a quién le importa hoy que cien o doscientos mil vascos no podamos votar? La situación económica y política a nivel mundial es tan grave, los desmanes del imperialismo y el capitalismo tan generalizados y catastróficos, que esto ya suena a chiste.
Lo confieso, a mí ya todo esto me empieza a dar igual. No sé si es tan importante que Sortu pueda participar en la putrefacta pseudodemocracia de este país. De hecho, lo que me preocupa realmente no es que Sortu no pueda presentarse a las elecciones, sino que lo quiera a costa de lo que sea...

He aquí el texto del manifiesto:


POR EL DERECHO A LA PARTICIPACIÓN POLITICA

Desde nuestro compromiso con el derecho básico de participación política siempre nos hemos opuesto a las leyes que buscan limitar y coartar la misma. Es el caso de la ley de partidos políticos española diseñada con el único objetivo de excluir a la izquierda abertzale de la vida política. Algo que claramente se ha mostrado imposible.
Recientemente y tras un intenso debate la izquierda abertzale ha vuelto a demostrar con la ponencia Zutik Euskal Herria su voluntad y vocación de superar el conflicto político vasco a través de vías exclusivamente políticas y democráticas, mostrando además su voluntad de constituir una formación política que cumplimentando la citada legislación trabaje por la consecución de la paz y el desarrollo de un proyecto legítimo tal y como es el independentista y socialista vasco.
Los firmantes saludamos esta nueva iniciativa de la izquierda abertzale y su clara voluntad de superar de una vez por todo el largo conflicto vasco. En esta vía compartimos que la configuración de una fuerza política legal que represente a aquellos que en el País Vasco abogan por la independencia y el socialismo es no sólo justo sino necesario.
Exigimos de los poderes públicos españoles el final de la discriminación política a la que es sometida la izquierda abertzale y que se acabe con el abuso legal al que se le somete.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Los sutiles matices de un genocidio.

En este artículo se pretende argumentar que, incluso aceptando que el régimen de Gaddafi fuese tan criminal como afirma la resolución de la ONU, la única postura aceptable para la izquierda es NO A LA INTERVENCIÓN. SIN MATICES.

Mientras escribo esto, decenas de civiles libios mueren asesinados por fuerzas militares autorizadas por la ONU.
En efecto, esta masacre está justificada por una resolución aprobada por su Consejo de Seguridad. En esta resolución se afirma que la Jamahiriya árabe de Libia -es decir, el gobierno libio- es responsable de una gravísima y sistemática violación de los derechos humanos.
Ante esta resolución, la mayoría de portavoces de la izquierda nominal de nuestro pais ha adoptado una general aquiescencia. Eso sí, matizada.
Estos matices, al parecer, serían los que distinguirían su línea ideológica de la de la derecha y sus intereses de los intereses de las transnacionales. Tratemos de clasificar las posturas de la izquierda en función de esos "matices". Partimos, aunque no lo compartimos, de algo que todos ellos siguen manteniendo, que el diagnóstico de la ONU sobre la gravísima y sistemática violación de los derechos humanos en Libia es correcto.

1. -Es preciso intervenir militarmente. Sin matices.
2. -Es preciso intervenir militarmente. Matiz 1: Pero hay que evitar que haya víctimas civiles.
3. -Es preciso intervenir militarmente. Matiz 2: Pero hay que evitar que, de paso, las transnacionales se apoderen de los recursos petrolíferos y las potencias impongan un gobierno títere.
4. -No se debe intervenir militarmente. Matiz 3: Pero el régimen de Gaddafi debe caer.

Clasificada la diversidad de posturas así de escuetamente, podemos argumentar lo siguiente:

La postura 1 resulta indistinguible de la de la derecha. Este blog no está dirigido a personas de derecha, por lo que no voy a molestarme en rebatir su ideario. Es cierto que coincidir en algo con la derecha no implica estar equivocado, ni siquiera implica no ser de izquierdas. Pero coincidir en la necesidad de una intervención militar liderada por, entre otros, Reino Unido, Francia y EE.UU. en un país soberano sin plantearse nada más, salvo apreciaciones como "es el mal menor", aparte de una postura criminal, es una postura incompatible con el izquierdismo. Nadie de derechas estaría de acuerdo con la intervención soviética en Checoslovaquia, sea ésta un mal menor o no.
Por tanto, quienes apoyan la postura 1 NO son de izquierdas -aunque digan o crean serlo.

La postura 2 incluye el matiz de que la intervención debe hacerse sin víctimas civiles. Quienes han mantenido esto hasta el 21 de Marzo pueden ser calificados de ilusos ya que no ha habido ningún caso en el que, tras el decreto de zona de exclusión aérea, no se haya producido un bombardeo masivo con resultado de millares de civiles muertos. Pero quien todavía lo mantenga hoy, es que no lee los periódicos, ni siquiera los de su línea ideológica. O si los lee y sigue manteniendo esta postura es que debe ser idiota.
Por tanto, quienes todavía apoyan la postura 2, o NO son de izquierdas o no han leído las noticias o -con perdón, pero no se me ocurre otra explicación- es posible que sean idiotas.

La postura 3 incluye el matiz de que la intervención para derrocar a la supuestamente criminal Jamahiriya no termine con la imposición de un gobierno afín a los intereses económicos y militares de las potencias implicadas en la intervención. Ahora bien, lo que hay que preguntar es, si eso ocurre ¿quién lo va a evitar? Es decir, una vez eliminadas las fuerzas militares de la nación libia y asentadas en ella las potencias militares extranjeras, si a esas potencias les diera por adueñarse del petróleo y por controlar el país ¿quién lo iba a impedir? ¿Los libios? ¿Los izquierdistas que defienden la postura 3? ¿Con qué medios? Utilicemos una parábola, a ver si así está más claro.
Un pastor tiene un rebaño de ovejas en un cercado, pero un lobo logra entrar en el cercado y va matando ovejas cada vez que tiene hambre. A alguien se le ocurre que para matar a ese lobo lo mejor sería dejar entrar a varios lobos de una manada enemiga. ¿Acaso el pastor no comprendería que con esa solución lo único que conseguiría es no dejar a salvo ni a una sola oveja? Si no, sería, desde luego un pastor muy tonto.
Dejar entrar a las fuerzas de la OTAN en Libia para que los libios vivan en libertad y prosperidad es una idea demencial para cualquiera que conozca los objetivos y el modus operandi de la OTAN y su descomunal e incontestado poderío militar.
Por tanto, quienes apoyan la postura 3, o NO son de izquierdas o -con perdón, pero no se me ocurre otra explicación- es posibe que sean tontos.

La postura 4 parece radicalmente distinta a las demás, pues se manifiesta en contra de la intervención militar. Pero al hacerlo nunca se olvida de añadir un matiz: que Gaddafi y/o la Jamahiriya deben ser derrocados. "No a la intervención-No a Gaddafi." Ése es el lema, ésa es la doble exigencia.
El derrocamiento viene justificado porque quienes dicen esto creen que las acusaciones de la ONU son ciertas. Nosotros, aunque consideramos falsas esas acusaciones, vamos a darlas por buenas para no tener que enfrascarnos aquí en un debate sobre hechos.
Desde un punto de vista puramente teórico, esta postura parece perfectamente defendible. Si Gaddafi es un tirano es justo reclamar que sea derrocado. El problema es que las afirmaciones públicas tienen consecuencias no solo teóricas sino también prácticas. De modo que lo que es correctísimo en un plano teórico puede ser sumamente inconveniente en un plano práctico. Llamar cabezón a alguien con una cabeza claramente más grande que la media es teóricamente correcto, pero en la práctica es, como mínimo, una falta de educación. Según qué casos, puede ser incluso una crueldad. Pues bien, pedir el derrocamiento de Gaddafi cuando se sabe que el derrocamiento de Gaddafi es precisamente la excusa que se está utilizando para la intervención militar, puede ser teóricamente muy admisible. Pero en las circunstancias actuales es una tremenda irresponsabilidad y un tremendo contrasentido. Gritar "No a la intervención-No a Gaddafi", en las circunstancias actuales es un oxímoron. Gritar "No a Gaddafi" implica, a nivel práctico, gritar "Sí a la intervención." Se quiera o no.
Pongamos otro ejemplo. Imaginemos que una persona considera que la religión de los Testigos de Jehová es sumamente perjudicial para el que la practica y, en general, para toda la sociedad. Imaginemos también que el Parlamento, opinando lo mismo que esa persona, aprueba una ley según la cual los Testigos de Jehová deben ser internados en campos de concentración. A esa persona le parece que esta medida es absolutamente brutal y desproporcionada, a pesar de lo perjudicial que considera que es esa religión. En medio de las persecuciones a esa minoría indefensa ¿estaría justificado que esa persona saliese con una pancarta que diga "No a los campos de concentración-No a los testigos de Jehová"? ¿A quien beneficiaria esa pancarta? Desde luego, es evidente, por un lado, que los campos de concentración no dejarán de existir a causa de esa pancarta. Pero, por otro, es tambien evidente que, queriéndolo o no, la pancarta está dando una coartada ideológica muy útil para que sigan existiendo.
Aplicado a nuestro caso, hasta el más optimista sabe que una pancarta contra la guerra ya no va a parar la guerra. Pero también debería saber que una pancarta contra Gaddafi le está dando a esa guerra un útil y cómodo apoyo en la opinión pública.
En una relación de fuerzas tan terriblemente desproporcionada como la que se da entre la Jamahiriya y las potencias militares implicadas en la intervención ¿tiene sentido condenar a la primera? En una situación de tan claro desequilibrio, la neutralidad teórica se convierte a nivel práctico en un partidismo por el más fuerte. Los votos en blanco de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU significan neutralidad a nivel teórico, pero suponen partidismo por el más fuerte a nivel práctico.
Por tanto, quienes mantienen la postura 4 deben comprender que esa postura, aunque deje a nivel teórico la conciencia tranquila, en la práctica, es indistinguible de las otras tres.
Nadie les habría echado en cara a esos izquierdistas que en 2007, por ejemplo, hubiesen organizado una manifestación contra el régimen de Gaddafi. En aquel tiempo Gaddafi era amigo de nuestros gobernantes y tenía sentido protestar ante esos gobernantes para que renunciaran a esa amistad. Pero ¿por qué lo hacen justo ahora, cuando ya no hace falta, cuando ya de todos modos sus gobiernos están de acuerdo con ellos? Confieso que no lo entiendo.
Es muy posible que quienes sienten la ineludible necesidad de añadir un "No a Gaddafi" al "No a la guerra" no hayan caído en las consecuencias prácticas de ello. Es posible que sean unos incautos.


Yo no quiero insultar a nadie, y además estoy convencida de la excelente talla intelectual de nuestros portavoces oficiales de la izquierda, desde Luis García Montero a Inmanuel Wallerstein (bueno, admito que ciertas diferencias intelectuales sí que hay entre ambos...) No quiero suponer que esos faros por los que se guía la gente de izquierdas sean idiotas o tontos. Ni siquiera puedo admitir que sean incautos. Pero, por eso mismo, solo puedo considerarlos unos impostores.

Pero si los portavoces de la izquierda, los creadores de opinión de la izquierda, fueran mayoritariamente unos impostores, eso significaría que las personas normales y corrientes de izquierdas estamos en sus manos. ¡Pues al diablo con los portavoces de la izquierda! ¿Quiénes los han nombrado portavoces? ¿Qué medios de comunicación les dan voz? Hay muchas personas que no somos portavoces de nada pero que no estamos de acuerdo con la resolución de la ONU. Algunos incluso, no se consideran de izquierdas. Pero al menos tienen dos cosas, cerebro para pensar y corazón para compadecerse.
Escuchemos, mejor, a esas personas.