miércoles, 27 de abril de 2011

Público, contra su público.

El diario Público está considerado como el periódico de ámbito estatal de línea editorial más izquierdista. Esto es algo en lo que me parece a mí que todos estamos de acuerdo.
Sea lo adecuada que sea, nuestro pensamiento político está ineludiblemente condicionado por la imagen según la cual tendemos a considerar las ideologías políticas como puntos situados a lo largo de un segmento que admite infinitas gradaciones entre dos extremos (ultraderecha y ultraizquierda.) Pero, si esto es así, decir que Público "es el que está más a la izquierda" solo servirá para aportarnos una información relativa de su situación con respecto los otros periódicos en ese segmento. Que Público sea el periódico situado más a la izquierda no significa ni siquiera que ocupe la mitad izquierda de ese segmento; es decir, no implica que pueda ser considerado de izquierdas. El periódico más izquierdista -en términos relativos- del Chile de Pinochet o de la España de Franco no era de izquierdas en términos absolutos. El país más húmedo del Magreb en términos relativos no es un país húmedo en términos absolutos.

Pero ¿cuál es entonces el criterio para ubicar a una ideología en ese segmento? ¿Cómo determinamos, en términos absolutos, hasta qué punto es de izquierdas un periódico? La pregunta parece imposible de contestar sin definir previamente en qué consiste ser de izquierdas. Y esta pregunta misma ya es motivo de irreconciliables discusiones ideológicamente condicionadas. Por increíble que parezca, es posible que Rubalcaba o Carmen Chacón se consideren a sí mismos como izquierdistas. Es posible que Aznar, como creo recordar que manifestó en cierta ocasión, se considere de centro. También es posible que mientan con la intención de caer más simpáticos a cierto sector de la opinión pública. Pero sin un criterio medianamente consensuado es imposible decirle a Rubalcaba, Chacón o Aznar que, o mienten, o no saben lo que dicen.
Ante las dificultades que presenta este camino, proponemos dos maneras alternativas de comprobar hasta qué punto es de izquierdas el diario Público.

-Distancia con otros periódicos.

Como hemos visto, el dato de que Público sea el periódico más a la izquierda de la prensa estatal no nos indica hasta qué punto es de izquierdas. Para ello tendríamos que averiguar qué significa ser de izquierdas, y ése es un dato sobre el que carecemos de consenso.
Pero lo que sí podemos hacer es determinar cuántas son las diferencias ideológicas que existen entre Público y el resto de los periódicos. Con este sistema nos ahorramos tener que valorar si esas ideas que los hace diferentes son o no de izquierdas. Simplemente contabilizamos cuántas son.
También podemos evaluar con cierta objetividad hasta qué punto esas ideas que los diferencian son rechazadas por el resto de periódicos. Con ello lograremos considerar como poco significativas aquellas diferencias que generan poco o ningún conflicto ideológico con los otros periódicos.
Por último podemos considerar como no ideológicas las diferencias que carezcan de contenido ideológico. Por ejemplo, el favoritismo hacia un determinado equipo de fútbol es claramente no ideológico. Las acusaciones por casos de corrupción tan típicas últimamente en las portadas, tampoco son ideológicas: ningún bando defiende que la corrupción sea buena, solo se acusan unos a otros de practicarla. Tampoco son ideológicos los ataques personales, etc. Estas guerras de descalificaciones y acusaciones quizá puedan ser síntoma de desavenencias ideológicas subyacentes, pero no constituyen desavenencias ideológicas propiamente dichas.
Si al actuar así, encontramos que las diferencias ideológicas entre Público y los demás periódicos son numerosas, entonces podríamos imaginarnos así el segmento:



Ello no nos permitiría todavía determinar en términos absolutos si Público es de izquierdas o no. Pero nos permitiría conjeturar que, dada la diferencia relativa sustancial con los considerados de derechas, Público probablemente entraría dentro de esa mitad izquierda del segmento.


Si, por el contrario, encontráramos pocas diferencias ideológicas entre Público y los demás periódicos, podríamos imaginarnos así el segmento



y concluir que, dada la escasa diferencia con los periódicos considerados de derechas, entonces Público probablemente estaría dentro de la mitad derecha del segmento.


No pretendemos -ni podríamos- hacer un estudio exhaustivo de esas diferencias ideológicas, aunque invitamos a que cojáis varios periódicos, junto con Público y hagáis el experimento. Mi impresión es que Público se diferencia notablemente del resto de periódicos en cosas como las siguientes:
-Defensa de los derechos de los gays y lesbianas.
-Críticas severas contra la Iglesia Católica.
-Denuncia de actividades de grupos neonazis.
-(...)
Honestamente, ahora mismo no caigo en más diferencias (recordemos que están excluídas las acusaciones mutuas de corrupción, etc. entre PSOE y PP, porque no son per se diferencias ideológicas.)
El problema no es que sean pocas diferencias. Seguramente me he dejado algunas más. Es que estas ideas supuestamente distintas no son abierta y tajantemente rechazadas por el resto de periódicos. La mayoría de los periódicos son partidarios de reconocer los derechos de gays y lesbianas: las diferencias lo son de matices. Aunque algunos periódicos de derecha se alinean claramente con la Iglesia Católica, pocos hacen de su defensa un objetivo prioritario: de hecho, hay periódicos de derechas notablemente antieclesiásticos, como El Mundo. Y ningún periódico defiende o justifica las actividades de grupos neonazis: como mucho las ignoran.

Por tanto, mi visión del asunto es que las cuestiones ideológicas en las que existe clara y tajante discrepancia entre Público y el resto de periódicos es tan escasa que, usando un símil del ciclismo, Público encabezaría un compacto pelotón ideológico de derechas, pero en absoluto sería un "escapado."

-Distancia con el público de izquierdas.
El otro camino alternativo de comprobar hasta qué punto es de izquierdas Público es comparar sus ideas con las de su público. Esta comparación es hasta cierto punto posible gracias a la edición digital del periódico, en la que se permite a los lectores publicar comentarios a los artículos.
Puesto que Público es considerado el periódico más a la izquierda, es de suponer que mayoritariamente sus lectores son también de izquierdas. Si mayoritariamente los lectores manifestaran conformidad con la línea ideológica de Público, o la consideraran demasiado izquierdista, entonces tendríamos un buen indicio de que, en relación a los lectores de periódicos del estado español, Público está situado claramente en la izquierda.
Pero si resultase que, con excesiva frecuencia, los lectores se quejasen de que Público es demasiado derechista, entonces habría que concluir que existe un buen sector de ciudadanos que está claramente más a la izquierda de su línea editorial. Lo que pondría en duda el carácter izquierdista de este periódico.

Mayte Carrasco: un caso paradigmático.
La reportera de internacional Mayte Carrasco representa un caso paradigmático del alejamiento entre la línea ideológica de Público y la de su público. Es paradigmático porque pocos artículos de Público -con excepción quizá de los dedicados a defender a la Ley Sinde y a la SGAE- suscitan tantos, tan encendidos y tan abrumadoramente mayoritarios comentarios de queja, repulsa y protesta. Y también es paradigmático porque en esos asuntos que tratan sus últimos artículos de internacional es en donde se están ventilando hoy día las insalvables diferencias ideológicas de nuestro mundo, ésas que llevan a movilizar ejércitos, a asesinar civiles, a arrasar países enteros. No se trata de asuntillos como una recalificación urbanística o unas declaraciones racistas de tal o cual alcalde, sino de masacres humanas, de lucha por el dominio planetario militar y económico.
Recomiendo la lectura de tres de esos artículos: referidos a Libia, a Gaddafi y a Qatar y de sus respectivos comentarios por parte de los lectores que me parece que ilustran a la perfección dos hechos.

-Que esos artículos, a pesar de su carácter ideológicamente decisivo, podrían perfectamente aparecer en La Razón o el ABC sin suscitar protestas en sus lectores, pues coinciden plenamente con la línea editorial de estos periódicos de derechas.
-Que los comentarios de los lectores de Público manifiestan un radical alejamiento ideológico con la línea editorial de su periódico.

Hemos concluído que, por un lado, la ideología de Público es poco diferenciada de la del resto de periódicos estatales de gran tirada. Por otro lado, hemos comprobado que los lectores de Público manifiestan con destacable frecuencia la queja de que la ideología del periódico les resulta derechista. Ambos resultados sugieren que Público no representa ideológicamente a la izquierda del estado español.

¿Por qué Público está contra su público?
Existe un considerable sector de la población española situado notablemente más a la izquierda de Público y que, por tanto, carece de periódico que lo represente. En pura teoría de mercado -la teoría que en el capitalismo, por definición, y esto ya lo descubrió Marx, jamás se cumple- los dueños de MediaPro deberían buscar a ese importante sector de mercado que necesita un producto que nadie le da: un periódico de ámbito nacional y de izquierdas. Sin embargo, no es así. Público prefiere indignar a sus lectores apoyando la Ley Sinde a sabiendas de que es general y masivamente impopular, en la izquierda y en la derecha. Las razones son fáciles de intuir.

El jeque y la hurí freelancer.
Ahora Público quiere transmitir a sus lectores una ideología contundente sobre Libia y Qatar tan delirantemente partidista, y partidista del bando de la derecha, que hace parecer moderados a los demás periódicos. Para ello utiliza a una niñata ignorante con muchos diplomas pijos y un chaleco antibalas que, emulando al gallardo Pérez-Reverte, se juega la vida y la dignidad allí donde hay un enemigo de EEUU al que bombardear con uranio y reportajes empobrecidos. Ella lo ve como una emocionante gamberradita (¡no "le" digas a mis padres que estoy allí! es su revelador e infantil lema. Las víctimas de sus desinformaciones, los pobres libios reventados en medio de la calle con las bombas pagadas por su jefe, el jeque de Qatar, no lo verán tan gracioso, estoy segura.
¿Su jefe, el jeque de Qatar?
Pues sí, literalmente, su jefe, el dueño de Al-Jazeera y, por tanto, de MediaPro.
Así las cosas se ven más claras.

lunes, 25 de abril de 2011

Javier Sádaba, el Islam y las prohibiciones.

El catedrático de Ética y Filosofía de la Religión de la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Sádaba, intervino el pasado 9 de Abril en una tertulia sobre "Las prohibiciones" emitida en un programa de RNE. Allí el filósofo fantaseó con la circunstancia de que algún día alguna alumna acudiese a escuchar sus clases con un velo puesto y con lo que él le diría entonces a esa alumna. Afortunadamente la radio pública nos brinda todavía la oportunidad de disfrutar de la sabiduría de este profesor sin necesidad de incomodarle con nuestro atuendo. Además, que yo sepa, no se ha inventado aun ningún dispositivo para que la radio, la TV o internet les sean bloqueadas a las mujeres en función de cómo vayan vestidas. Todo llegará, supongo.
Recordando mis tiempos escolares, me voy a permitir hacer un comentario de texto filosófico sobre cinco breves pasajes de su alocución. Es verdad que no se trata de un texto filosófico propiamente dicho, sino de fragmentos de una tertulia. Pero como Sádaba es un reconocido experto en Wittgenstein, él sabrá muy bien la importancia que pueden llegar a tener los simples apuntes de clase cuando es un gran maestro el que habla.

Estructura y procedencia del texto.
Se han recogido cinco fragmentos de Javier Sádaba (JS) que, juntos, apenas superan los tres minutos de duración. El criterio de recolecta ha sido el de priorizar los contenidos más relacionados con la cualificación profesional del autor, a saber, la Ética, la Política y la Filosofía de la Religión.
Quien lo desee puede contextualizar los fragmentos escuchando la tertulia completa en el enlace indicado arriba: la extracción de los mismos se ha realizado en aras de la comodidad del lector.





1. El Islam, según Sádaba.

¿Islam o Islamismo?

Empezando con una cuestión terminológica, llama la atención que un catedrático de Filosofía de la Religión diga "Islamismo" (0:48) y no Islam para referirse a la religión practicada por los musulmanes. Es verdad que el cada año más sorprendente Diccionario de la RAE establece Islamismo como nombre de la religión y define, en cambio, Islam como el conjunto de los hombres y pueblos que siguen esta religión. Estas dos definiciones de la RAE no están de acuerdo con el uso habitual, según el cual islamismo es la ideología que pretende que la vida política debe regirse por principios islámicos. Tampoco lo están con el uso científico, ni en lengua española ni en otras lenguas, como puede comprobarse buscando el término Islam en los diccionarios especializados (en castellano, por ejemplo, la traducción del Diccionario de Religiones comparadas de S.G.E. Brandon.)
Éste último punto, que la literatura científica denomine unánimemente Islam a la religión -y no al conjunto de sus seguidores, como quiere la RAE- es el que resulta más sorprendente en el caso de JS que, como catedrático de Filosofía de la Religión, sin duda alguna tendría que conocer a fondo dicha literatura científica.
De todos modos, y por respeto a su magisterio, utilizaremos el término islamismo en el resto de este comentario como nombre de la religión.

Religión monoteísta dura.
En 0:50 continúa JS con su caracterización del Islamismo, esta vez clasificándolo como "religión monoteísta dura". Aquí tenemos un problema de ambigüedad de lenguaje, pues no sabemos si el adjetivo "dura" describe al monoteísmo o a la religión.
-Si lo que JS quiso decir es que el islamismo es una religión dura, que además es monoteista, estamos ante un ejemplo muy claro de uso connotativo del lenguaje. El filósofo sería aquí poeta y nos abriría su corazón para quizá expresar cuánto le desagrada el islamismo. Pero, claro está, muy bien pudo querer expresar otra cosa. "Religión dura" es una expresión cuyo verdadero significado escapa al análisis.
-Si lo que JS quiso decir es que el islamismo es una religión que confiesa un monoteísmo duro, en el sentido de monoteísmo estricto, entonces hay que alabar su tono didáctico, aunque también reconocer que el matiz "duro" aplicado a "religión monoteísta" es hoy casi un epíteto innecesario, ya que las grandes religiones monoteístas actuales (Cristianismo, Islamismo, Judaísmo y Sikhismo) serían todas, según JS, "duras", puesto que como fundamental e incuestionable artículo de fe afirman la existencia de un único Dios.
Que yo sepa, el Zoroastrismo es la única religión actual con un número significativo de seguidores que confiesa un monoteísmo blando o henoteísmo, según la terminología de Max Müller. Así que más bien parecería lo adecuado adjetivar la excepción que adjetivar la regla. Salvo que, claro está, una vez más, el poeta y sus amores y odios se antepongan al filósofo.

Con la verdad absoluta.
Aunque la forma peculiar de la exposición de JS (a la que dedicaremos luego un apartado) hace difícil asegurarlo, parece que el Islam es caracterizado además como religión con la verdad absoluta. Se entiende que JS no afirma esto, sino que afirma que la religión pretende afirmarlo. En cualquier caso, al igual que en el punto anterior, parece una caracterización poco definitoria, ya que no abundan las religiones que establezcan que sus creencias no son verdad.
El adjetivo "absoluta" no sé muy bien qué añade a "verdad." Si se refiere a la necesidad que establecen las modernas investigaciones filosóficas de distinguir entre verdades "relativas" y "absolutas", la distinción tampoco es muy definitoria pues no parece que existan muchas religiones que hayan establecido su cuerpo doctrinal teniéndolas en cuenta. Así pues, puesto que otras grandes religiones además del Islamismo (como el Cristianismo, para el que Cristo es la Verdad, o el Budismo, que habla de las Cuatro Nobles Verdades) creen en una serie de doctrinas que consideran verdades incuestionables, parece que de nuevo el poeta y sus filias y fobias es el que habla por boca del filósofo, atribuyendo al Islamismo una característica que casi podría considerarse definitoria de cualquier religión.

Velo, burka y ablación de clítoris.
En el contexto de su caracterización del islamismo y de algunas prácticas de esta religión que son susceptibles de ser prohibidas por la legislación civil, JS menciona en dos ocasiones a lo largo de la tertulia el trío "velo, burka, ablación de clítoris." (1:28 y 2:15)
Con el fino juicio moral que caracteriza a un hombre que ha dedicado su carrera profesional a la Ética, JS advierte que la ablación de clítoris no es lo mismo que el velo o el burka. Para establcer sutiles distingos como éste es para lo que se echa tanto de menos esa República de los filósofos con la que soñaba Platón.
Pero, además de la más que correcta distinción moral, propia del catedrático de Ética, hubiera estado bien hacer una distinción científica, propia del catedrático de Filosofia de la Religión -y no una demasiado compleja. A saber, que si bien el uso del velo y del burka pueden ser considerados como formas, más o menos acertadas, de interpretación de la doctrina islámica, la ablación de clítoris no tiene nada que ver con el islamismo ni con ninguna de sus interpretaciones oficiales. La ablación de clítoris, como no debería desconocer JS, es una práctica preislámica que perdura hoy entre comunidades de diversas religiones y condenada reiteradamente por sus respectivas autoridades religiosas, tanto musulmanas como cristianas. Es más, el Islam, salvo en el caso de la circuncisión masculina, es reacio a cualquier tipo de modificación o mutilación corporal que no tenga motivos médicos, de modo que la ablación no ya es que no sea una práctica islámica, es que es directamente una práctica haram.
Estoy convencida de que un catedrático de Filosofía de la Religión, doctorado en Teología, no ignorará algo tan elemental. Así que, una vez más, tendremos que pensar que el poeta ha utilizado el recurso de elaborar una lista dejando tácito el criterio de elaboración para que sean sus oyentes quienes lo deduzcan. Algo así como decir: "Había en aquella granja cerdos, estiércol y tertulianos."


2. La Ética y la Política, según Sádaba.

Lo de Sarkozy tiene su sentido
.
Al comienzo de la selección de fragmentos, JS alaba la política del partido de Sarkozy en materia de laicismo. Dice que ese laicismo viene de hace un siglo. Sin embargo el laicismo francés de hace un siglo era notablemente distinto al que practica y promueve Sarkozy.
-El laicismo de hace un siglo propugnaba la libertad religiosa individual y el de Sarkozy propugna la intervención del Estado para limitar algunas -algunas sí, otras no- de esas libertades (conculcando, por cierto, el Artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos)
-El laicismo de hace un siglo propugnaba la neutralidad del Estado en materia religiosa y el de Sarkozy legisla exclusivamente contra una religión: el Islamismo. No solo eso, en repetidas ocasiones el Jefe de Estado (Sarkozy) en intervenciones públicas vincula al Cristianismo con la nación Francesa y la identidad europea.
No me explayaré más sobre esta cuestión, magníficamente argumentada aquí.
Así que resulta difícil establecer cuál es el criterio del catedrático en esta materia. Pues primero parece estar de acuerdo con el nuevo laicismo de Sarkozy (0:02) pero luego considera modélico el laicismo francés tradicional (0:16). Sin embargo, ambos discrepan en puntos tan esenciales como el respeto o no de un artículo de la Declaración Universal de DD.HH.

Libertad siempre que no haya daños a terceros.
Contar con los ipsissima verba de todo un Catedrático de Ética siempre es intelectualmete estimulante -aparte de éticamente aleccionador, claro está. Porque este tan original e ingenioso principio suyo, que podríamos resumir "Mi libertad acaba donde empieza la de los demás" bien vale todos sus años dedicados a la profunda investigación en temas éticos.
Pero, claro está, las innovaciones a veces pillan descolocados a sus propios creadores y no es raro verlos todavía razonar sin tener en cuenta el descubrimiento genial que acaban de hacer. Seguramente es por eso que, tras afirmar varias veces y de diversos modos este principio a lo largo de la tertulia, luego lo olvide inmediatamente después, cuando lo aplica al caso imaginario de la alumna que asiste a sus clases con velo (2:00). Ya que -al menos yo- no encuentro ninguna libertad de terceros (ni de segundos, ni de nadie, de hecho) conculcada ni limitada por que una alumna se ponga un velo en clase.
Tal vez lo que ocurre aquí es que no entiendo el concepto daño a terceros (1:52) al que se refiere JS. Yo creía que esto era una terminología propia de las aseguradoras y que implicaba que alguien que no tiene que ver en un asunto sale perjudicado. Pero ésto, aplicado a un problema ético me resulta inaudito.
Según la ley ética de JS, si yo me peleo con mi vecina y la mato, tengo libertad de hacerlo, salvo que un tercero vea limitada su libertad (por ejemplo, si al matarla le mancho la alfombra a otra vecina distinta.) Pero no creo que JS tenga una ética tan rara. Aunque, quién sabe, los filósofos parecen excéntricos al vulgo cuando en realidad solo están siendo geniales.
Wittgenstein hablaba de que usamos "juegos de lenguaje" distintos para contextos vitales distintos. Como JS es un reputado experto en su filosofía es posible que aquí se haya permitido la licencia de hablar de Ética utilizando el lenguaje de Línea Directa o Mapfre.

Un profesor no solo enseña, también aconseja.
Para los que creen que la enseñanza está deshumanizada y que la Universidad ya no es lo que fue en un tiempo, hay que decir que JS es un profesor que desmiente esta idea. No se limita a impartir el temario, a corregir exámenes, a dirigir tesis y a toda esa rutina impersonal por la que el Estado le paga. Como un padre amantísimo a su hija, como un pastor a su oveja descarriada, el buen Sádaba se dirigiría personalmente a su alumna musulmana (en teoría mayor de edad y ciudadana en plena posesión de derechos y deberes) y le aconsejaría que se quitara el velo (2:32) La razón esgrimida aquí no se atiene expresamente al principio moral previamente establecido sobre los daños a terceros, lo que nos impide asegurar -valga aquí el término- que realmente ése sea el axioma rector. Se limita a afirmar que "tengo una idea muy negativa(...) respecto al velo" (2:27) Pero lo que no sabemos es por qué tiene esa idea tan negativa. Y es una pena porque debe tratarse de una razón de peso si es que logra que un catedrático abandone sus tareas docentes, se dirija personalmente a una alumna y le aconseje y le pida que se lo quite.

A las duras y a las maduras.
Si a la alumna del ejemplo hipotético de JS, se le ocurriera negarse a seguir el sabio consejo del profesor, entonces él le diría que "esté a las duras y a las maduras, es decir, que si viene alguien con un pin diciendo "Mahoma miente", que no se moleste." (2:38)
Confieso no entender el sentido de esta frase. Pero no es raro, la filosofía no es lo mío: no entiendo en absoluto a Heidegger y Kant requiere de tanta atención por mi parte que necesito un Gelocatil después de media hora de lectura.
En principio, parece que lo que hace JS es pedir a la alumna que no se moleste. Pero claro, es que molestarse es una cosa casi inevitable, por mucho que uno se esfuerce. Además, es algo que en principio no tiene por qué exteriorizarse. De nuevo debemos interpretar las palabras de JS. Tal vez en realidad lo que pida a su alumna es que no exteriorice su molestia, que no se queje. Ello parece implicar que, de hacerlo, su queja no será tenida en cuenta por él, el profesor, y que él no pedirá ni aconsejará a quien lleva el pin que se lo quite.
Interpretada así la parábola, vamos a intentar analizar ahora las enseñanzas éticas subyacentes.
-La primera, y de orden general, es que el profesor universitario, que JS parece concebir como una especie de pequeño legislador dentro de su aula, tiene autoridad para pedir y sabiduría para aconsejar que una alumna vaya vestida de una determinada manera o que alguien lleve o deje de llevar un pin.
-La segunda es que para ese pequeño legislador una ofensa (llevar un pin) no es justa o injusta per se, sino en función de que otra persona haya incumplido una norma suya equiparable. Si este criterio de Ética Pública se pusiese en práctica fuera del aula de Sádaba, tendríamos que quien incumple una norma podría impunemente ser víctima de un delito equiparable. Ello colocaría a JS más próximo a la concepción de justicia del Código de Hammurabi que de un moderno estado de derecho.
-La tercera es que JS parece que considera ofensas equiparables llevar un velo y exhibir un pin en el que se afirme que una determinada creencia religiosa es mentira. Aquí me quedo sin poder opinar: aparentemente parece una barbaridad. La verdad es que no creo que ninguna alumna musulmana -fuera de la fantasía de JS- se quejara porque alguien llevase ese pin, pero si lo hiciera ¿no parecería una queja más legítima que la expresada por llevar ella un velo? Llevar un pin con un mensaje así parece un acto intencionado de menospreciar las creencias de alguien. No es que sea una cosa grave , pero desde luego parece peor que llevar un pañuelo puesto en la cabeza, lo cual no se concibe qué menosprecio, insulto, ataque o daño pueda causar a nadie.
Pero JS dijo que tenía una idea muy negativa respecto al velo. Quizá él haya descubierto ofensas, daños y, en suma, delitos, en ese pañuelo que nosotros aun no hemos descubierto.

El deber de desobedecer (en países que no son los nuestros).
Quizá venga al caso ahora comentar algo sobre la trayectoria política de JS. Quien no lo conozca debe saber que este sabio de Portugalete es un intelectual de referencia en la izquierda y en el nacionalismo vasco. Que considere que lo de Sarkozy tiene sentido no es motivo para llamarle inconsecuente, en primer lugar porque los filósofos tienen el privilegio de ser inconsecuentes y en segundo lugar porque no necesariamente todo lo de Sarkozy le parecerá bien. Una cosa es multar a una mujer por llevar velo (que está muy bien) y otra deportar a unos gitanos por... ser gitanos... (que está muy mal -espero-)
Cuando Iniciativa Internacionalista se presentó a las elecciones europeas, Sádaba manifestó su entusiasmo por esta formación en las páginas de Gara. Así que como ciudadano vasco con ideas próximas a la Izquierda Abertzale, supongo que se sentirá sumamente afectado por una norma que sin duda considerará injusta, la que le prohibe a él y a otros cien mil vascos más ejercer su derecho al voto, o la que impide a varias decenas de miles presentarse a unas elecciones. También denunció la injusticia del proceso 18/98.
Así que, cuando habló del deber de desobedecer cuando las normas no son justas, cabía esperar que aprovechase la ocasión para hablar de esa norma que a él personalmente le afecta y unirse así a los miles de personas que salen a la calle en Euskadi a protestar, entre porrazos y detenciones policiales. De hecho, sus compañeros de tertulia y la moderadora, conocedores de su curriculum ideológico, debieron temerse algo así y empezaron a alarmarse (2:50), a impedirle continuar y a protestar airadamente. "¡Eso es muy peligroso!"
Sin embargo nuestro valiente filósofo, como Sócrates ante los 500 atenienses del jurado, dijo:

"Yo en este momento hay cierto tipo de personas que están lanzándose a la calle
en unos países que no son los nuestros que están desobedeciendo y me parece muy bien"

Teniendo en cuenta el contexto internacional, se entiende que esos desobedientes que Sádaba alababa por su desobediencia eran los rebeldes libios y sirios, los twitteros de Egipto, etc. Es una pena que excluyera a los desobedientes de los países que sí son los nuestros, a esos que están encarcelados o con una costilla rota por defender que él, Sádaba, pueda votar a su partido preferido. Y es una pena que no aprovechara que le han contratado en RNE como tertuliano para hablar de ellos en un medio de difusión estatal.
Pero no se lo tomemos a mal. Estoy convencida de que no hubo en él ni asomo de cobardía por más que lo parezca a simple vista. De hecho, en la tertulia del domingo siguiente afirmó con orgullo no tener ningún miedo a ser políticamente incorrecto.
Así que, seguramente, puesto que es un hombre tan sensible a pequeñas cosas como llevar un velo en clase, lo que ocurrió es que no quiso faltar al respeto a sus contertulios. Eso es todo. Buenos modales. Ética con mayúsculas.


3. Aspectos formales.


No quiero terminar este comentario de texto filosófico sin referirme a la peculiar forma en que toman cuerpo los pensamientos de JS en esta tertulia. Como veterano profesor, harto de impartir clase, y como filósofo experto en Wittgenstein, acostumbrado a bregar con la precisión terminológica del Tractatus, es evidente que él podría hablar como Cicerón si quisiera. Pero JS sabe que está en una tertulia de domingo retransmitida para todos los españoles y ha sabido buscar un tono popular, informal, divertido, incluso gramaticalmente incorrecto, y todo ello para llegar mejor a ese gran público que tan necesitado está de su filosofía. Es por ello, supongo, que ha elegido un modo de hablar que recuerdo un poco al carismático Pocholo Martínez-Bordiú. Tanto, que a veces tampoco a él se le entienden algunas palabras.
Transcribiré lo más exactamente que pueda algunos simpáticos ejemplos de su oratoria subrayando los rasgos de carácter expresivos para que se aprecien mejor sus chispeantes matices:

0:20
-(...)Ecir: en los espacios públicos, los espacios digamos eh.. en donde nos convivimos todos, bueno pues deben de ser en una sociedad democrática pues neutros (...)
Aquí tenemos una expresión que podría ser orteguiana, un uso reflexivo de convivir. Parece dicho a lo tonto, pero tiene su enjundia.

0:48 -(...)Porque el Islamismo es una religión monoteísta dura -no la tengo ninguna simpatia por cierto ¿no?- con la verdad absoluta y eso crea conflictos(...)
Un castizo laísmo, seguramente una graciosa concesión de vasco al Madrid que le ha acogido. Y un laísmo referido no ya a persona, sino a cosa. Un laísmo a lo grande, que para eso es uno de Bilbao -o de cerca.

1:44 -Ahora: una vez dicho éso y que yo hago lo que me da la gana respecto a mí mismo, respecto a mí mismo con tal de que no haya eh zz daños a terceros porque yo estoy a fa estoy a favor de todo tipo de libertades siempre y cuando como hemos dicho antes respete ¡y voy a entrar precisamente! Digo esto para entrar en lo otro."
El anacoluto es síntoma de un pensamiento magmático. Profundo e incendiario, como el de Sádaba.

2:13 -Vamo, yo inmediatamente distingo el velo o el burka. Incluso, no es lo mismo que la ablación del clítoris, que es inmoral universalmente y por lo tanto eso hay que prohibirlo... Yo a la desoconsajaría que se quitara el velo y le deja... primero tengo una idea muy negativa lo digal sura tal o los jadiches tal respecto al velo."
Termino con este párrafo lleno de verdad, humildad e inteligencia. El anacoluto magmático está presente de nuevo. El profesor desaconseja -o eso parece entenderse- a la alumna que se quite el velo. Y ello a pesar de que luego afirma que tiene una idea muy negativa con respecto a él. ¡Qué hombre tan tolerante!
A pesar de haber cursado Teología en la Gregoriana y de ser un experto en religiones no quiere abrumar al público con citas pedantes "sura tal jadiche tal" ¡Qué más dará el número!
Ah, y por cierto, no sabía yo que hadiz se pronunciase jadiche. Qué hombre éste. Hasta árabe debe saber.


"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente"
Ludwig Wittgenstein.

jueves, 21 de abril de 2011

Alubias con rape y langostinos

Además de la patata, el tomate y el pimiento, las alubias, tal como las conocemos hoy, son originarias de América. Las variedades que existían en Europa eran las habas, que no es que estuvieran mal pero no eran lo mismo, la verdad. Dicen que Pitágoras prohibía el consumo de habas. Aparte de esta ilegalización, y la lógica moderación que debe autoimponerse todo aquel que tema a la aerofagia, no sabemos que esta legumbre haya estado ilegalizada nunca más, por lo que llama la atención su continuo cambio de nombre. Solo en España se las denomina de una docena de maneras distintas, sin que tampoco esto sirva de mucho para distinguir las verdes de las secas. En Hispanoamérica conviven denominaciones de origen latino ("frijol" y de origen autóctono "acoyotl" o "caraota.")
En Euskalherria y La Rioja es muy apreciada una variedad llamada potxa, que resulta especialmente tierna. Pero, vamos, que las alubias de Barco de Ávila o las fabes asturianas también tienen justa fama.
Para cocinar las alubias, podemos comprarlas crudas y cocerlas, lo cual requiere tiempo y previsión, o comprarlas ya cocidas. Aunque los cerdos yankis están ya empezando a invadir Centroamérica con judías transgénicas, a España, que yo sepa, no han llegado aun y la mayoría de las marcas que se suelen vender en el súper son de pequeñas empresas. Aprovechad ahora: algún día todos los estantes estarán ocupados por los botes de colorines anunciados en TV con un estúpido nombre anglosajón por fuera y basura comestible por dentro.

En resumen, esta receta admite cualquier tipo de alubia blanca cremosa y de tamaño grande, precocida o cruda. Tambien admite otros pescados además del rape: mero, rodaballo, o perca, por ejemplo.

Ingredientes (para 2-3 personas):
-400 gr de alubias blancas
-1 rodaja grande de rape,
-18 langostinos (orientativo, claro)
-1 puerro,
-2 chalotas,
-1 bandeja de ajos frescos,
-Sal,
-Pimienta negra molida,
-Unas hebras de azafrán,
-Pimentón dulce,
-Cayena molida -si nos gusta el picante,
-Aceite de oliva.

Modo de elaboración:
Si las alubias están crudas:
Las tenemos en remojo durante 24 horas y las ponemos a cocer a fuego lento hasta que estén tiernas y suelten un característico jugo espeso. Las salamos a nuestro gusto hacia el final de la cocción.
Si las hemos comprado cocidas.
Vacíamos el bote y pasamos las alubias por agua fresca, para que se les vaya el sabor a conserva.

Pelamos ahora los langostinos, reservando cabezas y cáscaras para elaborar un fumet ultrarrápido y troceamos la rodaja de rape en pedacitos de bocado.
Salpimentamos los langostinos y el rape y los doramos en poco aceite (si los langostinos los hemos comprado ya cocidos, esto no es necesario). No debemos dejar que se hagan demasiado porque terminaremos de cocinarlos con el guiso.
Reservamos también el pescado y pasamos a elaborar el prometido fumet.

¡El fumet ultrarrápido!

Se trata de una alternativa al caldo tradicional, que, sí, queda muy sabroso pero que consume gas y tiempo que da gusto. Así que aquí va la ultrarrápida explicación del fumet que también es ultrarrápido.
Cubrimos los restos de los langostinos con agua tibia y lo trituramos con la batidora, colándolo después.
Ya está.

Reservamos igualmente el fumet.
Ahora elaboraremos la salsa. Para ello, calentamos un buen chorro de aceite y pochamos el puerro, las chalotas y los ajos tras haberlos pelado y picado muy finos. Cuando estén dorados y tiernos, pasamos las verduras también por la batidora.
Ahora vertemos en un puchero la salsa de verduras y las alubias. Lo mezclamos bien y añadimos el pescado. Cubrimos el guiso con el fumet. Removemos bien. Cuando tengamos todos los elementos mezclados, añadimos el pimentón, el azafrán y la cayena y rectificamos de sal si es preciso. Lo dejamos diez minutillos a fuego lento y removemos de vez en cuando.
Seguro que vuestros amigos, familiares y gorrones os felicitan por el plato. De no ser así, es hora de volver a usar la batidora, con un buen alargador.

¡Buena digestión!

domingo, 17 de abril de 2011

¿Qué pasa en Costa de Marfil? (y4) El muy lucrativo genocidio de Anthony Ward.

Concluímos esta serie dedicada a los orígenes, desarrollo y desenlace de la guerra civil en Costa de Marfil preguntándonos si podemos hablar con propiedad de una guerra civil. Luego conoceremos el modus operandi que caracteriza a Outtara, el favorito de la ONU y demás asociaciones demócratas y filantrópicas internacionales. Finalmente, nos preguntaremos no tanto el por qué sino el para qué de la guerra y conoceremos al yerno de Outtara.



¿Realmente se trata de una guerra civil?


La mayoría de los análisis oficiales sobre la situación de guerra que se vive en Costa de Marfil desde el año 2002 nos hablan de un norte que simpatiza con los rebeldes y de un sur pro-gubernamental. Con ello queda justificado llamar a esa situación "guerra civil", pues implicaría que la población de Costa de Marfil está dividida en dos bandos enfrentados. Pero ¿cuáles son las causas de ese supuesto enfrentamiento? Los análisis oficiales ofrecen las siguientes:
-Causas étnicas. La diversidad de etnias bajo un mismo gobierno ha generado un odio racial entre las etnias predominantes del sur (Baoulé) (pro-gubernamentales) con las del norte (Sénoufo, Mandingo e inmigrantes burkinabés, de Mali, etc...) (pro-Outtara)
-Causas religiosas. El norte del país tiene mayoría musulmana y el sur mayoría católica.
-Causas políticas. El norte apoya al RDR de Outtara y el sur al presidente Gbagbo.

Sin embargo, tales explicaciones no resultan convincentes a la vista de los hechos y con un mínimo de argumentación.

La guerra civil no fue provocada por motivos étnicos.
Si fuese así ¿cómo se explica que el aliado de Outtara sea Bédié? Bédié es el máximo ideólogo del racismo antinorteño. Recordemos que Bédié:
-Es miembro de la etnia Baoulé, la predominante en el sur y la considerada privilegiada por los del norte.
-No sólo es de la etnia "privilegiada", es el creador e ideólogo máximo del concepto racista de ivoirité, que justificaba ese privilegio.
-Es el introductor de la norma electoral para evitar que los hijos de extranjeros (como Outtara) fuesen presidentes.
Así que, supuesto que Outtara hiciese de tripas corazón y lo aceptase en su bando ¿cómo iban a hacerlo sus seguidores, si es que realmente lo que les llevó a enzarzarse en una guerra de 9 años fuese el odio étnico?
Teniendo esto en cuenta, no es defendible que la guerra civil fuera provocada por enfrentamientos étnicos

La guerra civil no fue provocada por motivos religiosos.
Hasta el 2002 a nadie se le habría ocurrido decir que en Costa de Marfil había problemas de coexistencia religiosa entre católicos y musulmanes.
Wikipedia suele ser corregida rápidamente cuando las necesidades propagandísticas del imperio así lo exigen, pero a veces tardan en reaccionar. Así que todavía hoy puede leerse esto en la entrada correspondiente a las Religiones en Costa de Marfil, de la Wikipedia en inglés:
"Christian holidays are officially recognized, but Muslim celebrations are also held, and, as in many areas of national life, tolerance is the general attitude toward the practice of religion."
"Religious communities generally coexist peacefully. No world religion has been embraced by a majority of people. Conversions have been an individual matter in most cases, and many families include Muslims and Christians living together. Religious tolerance is also part of government policy. The president personally contributes to the cost of building mosques and churches, and he encourages both Muslims and Christians to assist in projects undertaken by other religious communities. Religious practitioners have also earned substantial goodwill through the services they offer their communities, especially in health and education, and by their overall contribution to social harmony."
Añadamos a esto que los misioneros católicos desarrollan su labor sobre todo en la región del norte, que musulmana y la más pobre, sin que hasta el 2002 haya habido más que agradecimiento por parte de la población y colaboración con las mezquitas en las obras de beneficiencia.
¿Quién puede creerse que con un panorama así de tranquilo la gente abandone su vida cotidiana para dedicarse a quemar mezquitas que ayer eran su casa o tirotear a sacerdotes que ayer eran sus amigos? Pues bien, lo cierto es que, en efecto, alguien quemó mezquitas y tiroteó a religiosos. No hace falta ser muy mal pensado para comprender que ese alguien es el mismo que hizo todo lo posible durante 9 años para mantener al gobierno en jaque desestabilizando el país.
Por si esto fuera poco, baste añadir que Outtara, aunque de origen musulmán, es ateo y su aliado principal, Bédié, es católico. Curiosos líderes de una yihad: un ateo y un católico.
No es, pues, posible, seguir afirmando que la guerra civil fue motivada por conflictos religiosos.

La guerra civil no fue provocada por motivos políticos.
Se nos pretende hacer creer que el norte apoya a Outtara, mientras el sur es pro-gubernamental. Y la razón política de la rebelión del norte sería que Outtara no se pudo presentar a las elecciones presidenciales de 2000.
Sin embargo, el presidente Gbagbo no tiene la culpa de que Outtara no se pudiera presentar a las elecciones. Recordemos que los seguidores de Gbagbo fueron masacrados por la policía de Bédié por protestar contra la exclusión electoral de Outtara.
La razón por la que Outtara no se pudo presentar a las elecciones del 2000 fue que el pueblo marfileño aprobó ese mismo año en un referendum la Constitución que lo impedía. Y la aprobó con un 86% de votos a favor.
Eso significa que en el año 2000 Outtara como máximo debía contar con 366.853 simpatizantes, (los que votaron "No" en el referendum.) Y decimos como máximo porque, lógicamente, es de suponer que hubiese personas que votasen "No" por parecerles injusto el artículo 35, a pesar de no simpatizar con Outtara, o que votasen "No" por motivos distintos al artículo en cuestión.
Pues bien, 10 años después, Outtara logró obtener 1.481.091 votos. ¿Cuáles fueron los exitosos métodos de convicción de los que se valió Outtara para aumentar sus apoyos de modo tan espectacular?
Ya hemos visto cómo azuzar el odio étnico y religioso con atentados de bandera falsa es algo que le dió muy buenos resultados. Es una vieja técnica muy querida por los servicios de inteligencia occidentales (Yugoslavia, Irak, Pakistán...) y que Outtara, alumno aventajado del FMI, debió aprender muy bien.
Pero veamos de qué manera tan entrañable los rebeldes de Outtara se ganaron ya desde el principio el cariño y el respeto de la población del norte, ésa cuyos intereses y derechos decían defender. Lo leemos en dos testimonios anónimos (por obvios motivos de seguridad) de dos misioneros católicos que narran el día a día de la gente normal en la zona bajo control de los "rebeldes" ya durante el primer año de la guerra:

5/5/2003
“Aquí en el centro-norte existe una tregua desde hace algunos meses (...) y damos gracias al Señor de esto. Pero la ausencia de combates no significa la paz, no significa serenidad. Los rebeldes viven a espaldas de la gente. Hace poco tiempo decían que tomarían los bienes del estado porque el gobierno les debe bastante dinero. Muchos guerrilleros, de hecho, son ex militares que han tomado las armas contra el gobierno porque no les pagaban sus estipendios. [Se ve que en este bando sí les pagaban. ¿De dónde sacarían el dinero?] Después de haber destrozado edificios públicos y bancos, los rebeldes extorsionan ahora a la población civil. Entran en las casas de la gente empuñando las armas y toman todo lo que quieren. En las principales carreteras hay bloqueos cada 100 metros, con frecuencia controlados por jóvenes de 16-17 años armados de kalaschnikov, que para dejar pasar piden dinero, alimento u otra cosa. Algunos comerciantes que querían reabrir sus negocios han huido para no sufrir la violencia y el robo de estas bandas de jóvenes. Esta situación dura ya desde hace meses y es causa de profundas molestias para la población porque además faltan géneros de primera necesidad, en particular las medicinas”.
1/10/2003
"Así es como ha quedado reducido el país, una tierra de nadie en manos de los bandidos. (...) La división del país es ya un hecho. No es posible llegar a Bouaké [zona rebelde] desde la zona en manos de los soldados gubernativos. Estoy convencido de que si Francia, que ha enviado a Costa de Marfil un fuerte contingente, se decidiese a intervenir, la situación se estabilizaría muy pronto. Muchos marfileños están convencidos de que la rebelión es instigada desde Francia, que quiere debilitar al Presidente Gbagbo, que estaba promoviendo una política económica que amenaza los intereses de las multinacionales francesas."
(Agencia Fides)

Bueno, pues aquí vemos cómo el "gobierno rebelde" del norte, liderado por Outtara se ganaba el apoyo del pueblo.
El apoyo a Outtara nunca fue masivo en el norte y, en cualquier caso, el pueblo no se hubiera lanzado a una guerra civil solo por apoyar su candidatura. De hecho, cuando el gobierno, presionado por la ONU, aceptó reformar ilegalmente el artículo 35 que impedía a Outtara ser presidente, los rebeldes no solo no abandonaron las armas, sino que siguieron adelante con sus rapiñas y sus matanzas.
Si Outtara contaba con el apoyo de las regiones del norte ¿por qué se vieron obligados a efectuar fraudes masivos en esta región para poder ganar las elecciones ? (ver parte 3 de esta serie) ¿Por qué debieron estar diez años aterrorizando y sometiendo a esa población?
A la vista de estas consideraciones y testimonios no es posible mantener que la guerra civil tuvo motivos políticos.
Puesto que los motivos aducidos por los analistas oficiales (étnicos, religiosos y políticos) no explican la guerra civil ¿qué la explica?

A la vista de los hechos, la respuesta que nos parece más razonable es que los actos de violencia que ha venido sufriendo Costa de Marfil desde 2002 hasta nuestros días no constituyen una guerra civil, sino una sucesión de golpes de estado fallidos apoyados por instancias internacionales.


Outtara y sus amigos de la ONU.


¿Y si Costa de Marfil fuese EEUU?
Lo primero que el ingenuo se pregunta es: si en un país ha habido desavenencias por un problema de recuento de votos entre dos candidatos ¿por qué se dirime el asunto con un bloqueo económico internacional, unas sanciones del FMI y una invasión militar apoyada por la ONU, la UE y la UA? ¿Por qué esos organismos internacionales tomaron partido por uno de los candidatos desde el primer día, antes de que el Consejo Constitucional designase al vencedor? ¿Por qué exigieron a uno de los dos que renunciase a sus pretensiones? ¿Por qué en el 2003 obligaron al gobierno a negociar con unos golpistas y ahora no estaban dispuestos a que Outtara negociara con Gbagbo? ¿Por qué intervinieron militarmente para que uno de los dos candidatos se impusiese al otro por la fuerza de las armas?

En el año 2000 G.W. Bush y Al Gore disputaban sobre quién había ganado las elecciones. Hagamos un poco de política-ficción. Si el derecho internacional se aplicase del mismo modo para todos los países habría pasado algo así:

Antes de que la Corte Suprema designase a Bush como ganador, la ONU, la UE y la OEA exigen a Bush que renuncie a la presidencia. La comunidad internacional y el FMI someten a EEUU a un bloqueo total y la población se encuentra sin alimentos ni medicinas. Como Bush insiste en no marcharse y en negociar una salida pacífica a la crisis, envían tropas y aviones que permitan a Al Gore ir conquistando militarmente los estados partidarios de Bush. Al Gore masacra en Colorado a todos los que sospecha simpatizan con el bando republicano y avanza, apoyado por contingentes militares chinos, rusos y de la ONU hacia Washington. Allí, tras intensos bombardeos de la ONU para eliminar a los últimos partidarios de Bush, los hombres de Al Gore irrumpen en la Casa Blanca, matan a golpes de culata a John McCain y arrastran por los pelos y semidesnuda a la señora Bush. Tras estos acontecimientos, la prensa internacional cuenta, aliviada cómo por fin se ha impuesto la democracia en los Estados Unidos, ese país en el que la gente se mata por cualquier nadería (étnica, religiosa o política.)

Esto que hemos contado es un cuento, claro está. La Corte Suprema, a la que nadie acusó de ser pro-Bush, nombró a Bush como Presidente, Al Gore se retiró y a toda la comunidad le pareció estupendo y nadie osó inmiscuirse en sus asuntos.
Pero por desgracia lo de Costa de Marfil no es cuento, es real.


Masacres democráticas del gentleman Outtara.

Outtara, en su marcha hacia Abidján y apoyado por los ejércitos de la ONU y Francia, asesinó a miles de personas, no solo con fuego indirecto o como resultado de "daños colaterales". Mandó ejecutar uno a uno a los miembros de poblaciones enteras. Como en Duekué:


Tras ir conquistando ciudad tras ciudad a sangre y fuego con el apoyo militar internacional, Outtara lanza su ataque definitivo contra la sede del gobierno en Abidjan, donde los últimos defensores resisten los intensos bombardeos de los helicópteros franceses. Una vez rendidos los defensores, las fuerzas de Outtara eliminan a los supervivientes y se disponen a penetrar en la sede del Gobierno.
En ese momento, desde fuera del edificio, el embajador francés, Jean-Marc Simon, usa su teléfono móvil para sugerir al Ministro de Interior, Desire Tagro, que salga enarbolando un trapo blanco y se rinda. Lo intenta, pero le disparan, afortunadamente sin llegar a herirle. Desesperado, el ministro vuelve a llamar al embajador francés para que le pida a los rebeldes que le permitan salir a rendirse. éste bromea y le dice que salga sin miedo, que no le dispararán. Tagro sale con el trapo blanco y grita que se rinde. En ese momento, una bala atraviesa su boca. Después, los soldados de Outtara lo rematan a culatazos.
Al cabo de un rato se invita a los periodistas internacionales a entrar en el edificio para contemplar cómo Simone Gbagbo es objeto de escarnio y arrastrada por los pelos por los soldados de Outtara.







¿Para qué toda esta infamia?

Así pues, tenemos que un grupo de sanguinarios mercenarios a sueldo autodenominados rebeldes han sido apoyados por la ONU y Francia para derrocar al gobierno legítimo de un país africano. Es exactamente lo mismo que está sucediendo en Libia. Pero ¿qué motivos hay para esta masacre, para esta violación sin precedentes por parte de la ONU de los principios más básicos del derecho internacional?
En el caso de Libia, descubrimos que las razones del ataque tenían un detonante inmediato muy claro: la amenaza por parte de Gaddafi de nacionalizar la principal riqueza del país, el petróleo, unida a otras cuestiones de fondo, especialmente los intereses geoestratégicos de EEUU.
Veamos qué encontramos en este caso.


Sarkozy gana, Francia pierde, Costa de Marfil muere.
La apabullante campaña mediática sobre rocambolescas tramas de corrupción y espionaje que provocaron la dimisión de Villepin, el hombre de Chirac, como candidato a Presidente por la derecha francesa y su sustitución por Sarkozy en 2007 no es, como parece, un simple caso de patéticas rivalidades personales entre políticuchos. Esas historias no eran más que el colorido ropaje con el que se adornó un decisivo golpe de mano en los grupos de poder que están por detrás de los partidos políticos franceses. La victoria de Sarkozy supuso la derrota del grupo de poder que desde la segunda guerra mundial ha intentado salvaguardar la soberanía francesa frente a las ambiciones imperialistas de EEUU. Soberanistas los había en todo el espectro político, desde el altermundista José Bové hasta el ultraderechista Le Pen, pasando por buena parte de los veteranos del PS y de la derecha de Chirac.
Así se explica fácilmente algo que muchos no entendíamos desde España en 2004. ¿Por qué un derechista como Chirac se opuso a la guerra de Irak? ¿Por qué Francia no se había integrado nunca plenamente en la estructura militar de la OTAN hasta Sarkozy? ¿Por qué el "no" de tantos sectores políticos franceses a la Constitución Europea, que significaba dejar a Europa sin poder político frente a las transnacionales? ¿Por qué Francia ha cambiado su posición diplomática hacia el genocidio sionista en Palestina, desde su tradicional neutralidad al actual apoyo incondicional a Israel? ¿Por qué Francia ha abandonado su política económica proteccionista y permite que las grandes empresas nacionales sean absorbidas por las transnacionales?
El golpe no ocurrió solo en la derecha francesa. En el PS, Ségolène Royal, proamericana, derrotó en las primarias de su partido a los viejos candidatos soberanistas.
Y no solo se produjo en Francia. En Alemania una Angela Merkel totalmente entregada a EEUU sustituyó al Schröder que en su tiempo se opusiera junto con Chirac a la guerra de Irak.
Las consecuencias internacionales de este jaque mate a Europa por parte de EEUU se están empezando a ver ahora. La extorsión económica a los estados europeos por parte del FMI precisaba estados sumisos que las aceptasen.
Este artículo de la prensa más demencialmente proamericana de nuestro país, titulado significativamente "¿Antiamericanos? Cada vez menos." explica con mucho más conocimiento que yo y con una encomiable adhesión a la causa imperial estos fenómenos que he esbozado.

Lo que nos interesa en el tema de Costa de Marfil es que la derrota en Francia del soberanismo, del chauvinismo, de la grandeur o como se le quiera llamar es que las ex-colonias francesas africanas, la Françafrique van a ir pasando irremisiblemente a manos del control militar de EEUU. Las peculiares revueltas populares en países tan importantes para la grandeur francesa como Túnez y Argelia sólo son las manifestaciones externas de este cambio de amo -por más que nuestros intelectuales oficiales de "izquierda" se emocionen (o digan emocionarse) con ellas.

Desde 2007, una vez que EEUU hubo colocado en el Elíseo a Sarkozy (que, por cierto, es amigo íntimo del millonario Outtara) cayó el último dique de contención que protegía a Gbagbo y a Costa de Marfil de la invasión militar.

Vosotros morís, yo me forro.
En otros tiempos el afán de poder, la religión, las ideas y cosas así de elevadas podían llevar a terribles y largas guerras. Pero el capitalismo ha cambiado tan elevadas motivaciones. Ahora una excursión dominguera con el Ford Fiesta o una chocolatina son motivos suficientes para destruir varias naciones.
Costa de Marfil es la primera exportadora mundial (40%) de habas de cacao, uno de los productos agrícolas más rentables. Durante los bonitos tiempos del cacique Boigny, la tonelada de cacao llegó a cotizarse a 3600$. Cuando EEUU logró perpetrar el golpe silencioso contra la URSS en los 80 (en realidad más similar de lo que parece al perpetrado contra Francia-Alemania en los 2000) las transnacionales tuvieron vía libre para acabar con el cuento del estado de bienestar y la economía tradicional de libre mercado. Llegaba la era de los estados sometidos a los grandes monopolios. Inmediatamente se habló de "crisis" -como en nuestros tiempos- y el precio de las materias primas, que era lo único que se le había dejado producir a África, (ver parte 1 de esta serie) cayó por los suelos. Digo "cayó" pero igualmente podría decir "lo tiraron".
En esta gráfica puede verse la evolución histórica de los precios del cacao. Puede apreciarse cómo durante el mandato del FMI durante el último período de Boigny (en el que Outtara fue Ministro de Economía) y los gobiernos de Bédié y Guéi (1980-2000) el cacao llega a cotizarse a menos de 1000$. Sintomáticamente, al llegar Gbagbo a la presidencia el cacao vuelve a subir, llegando en el 2009 a su récord histórico. Es en este año 2009 cuando Gbagbo emprende acciones decisivas para que el estado, contra las órdenes del FMI, ejerza mayor control sobre el mercado.



De hecho, es muy probable que una de las causas principales del golpe de estado del 2002 contra Gbagbo fuera su decisión de implementar un Droit Unique de Sortie (DUS) un impuesto estatal sobre la exportación que permitió recuperar la economía del país a pesar de la situación de permanente guerra civil y que obviamente limitaba el margen de beneficios de las grandes multinacionales productoras (como ADM, Cargill o Barry-Calebaut)
Estas grandes multinacionales productoras de cacao se dedican básicamente a comprar cacao lo más barato posible y a procesarlo (con los métodos más económicos posibles) para convertirlo o en manteca de cacao o en cacao en polvo, que luego venden a diversos fabricantes. Los humildes productores se ven así condenados a vender sus semillas a cambio de una miseria. Por ello es por lo que las políticas de Gbagbo de control de precios y calidades y de gravar con impuestos estatales las exportaciones beneficiaban a los productores y permitían al estado desarrollar unos mínimos servicios públicos.
Ciertamente, estas multinacionales son una maldición para los pobres agricultores. Está claro que ellas estuvieron detrás de los sucesivos golpes militares para derrocar a Gbagbo. Pero una característica del kaos capitalista es que siempre puede haber alguien más ladrón que tú.
Frente a la todavía relativamente honrada y trabajosa tarea de lidiar con los campesinos, comprarles el cacao, transportarlo, procesarlo y venderlo a los fabricantes finales, puede uno, apropiarse de un gigantesco stock de cacao y, aprovechando la carestía, crear un lucrativo monopolio. Así, el especulador puede decidir cuándo y a qué precio vender la codiciada mercancía.
Pues bien hay un tipejo que acaba de hacer exactamente eso. Se llama Anthony Ward y es yerno de Alassane Outtara. Desde el 2002, conocedor de que su suegro terminaría siendo presidente de Costa de Marfil, comenzó a comprar cacao y a acumular un enorme stock. Su compañía, Armajaro Trading Limited, tiene una sede en Costa de Marfil regentada por su esposa, la hija de Outtara, Loïc Folloroux. En 2010 Outtara pidió a la UE que declarase un embargo comercial total contra el gobierno de Gbagbo. La UE aceptó argumentando que con él se permitiría que Outtara accediese de manera pacífica al poder. Lo de "pacíficamente" no salió exactamente como estaba previsto. Pero este embargo permitió tres cosas:
-Que cientos de personas murieran por falta de productos básicos y medicamentos (pero esta no importa ¿verdad?)
-Que el precio del cacao se disparase -al disminuir drásticamente la oferta y los stocks.
-Que el stock que se quedó en Costa de Marfil sin vender pasara a ser propiedad privada de la familia Outtara-Ward.
Y es que Anthony Ward es un magnífico adivino. Un mes antes de que Outtara iniciase la rebelión del 2002, compró casi todos los stocks de cacao de Europa
Y cuatro meses antes de que Outtara solicitase a la UE el embargo, volvió a adquirir otro inmenso stock de 241.000 toneladas de cacao. El equivalente a cinco Titanics, según se comentaba con estupor.
Sin duda, un verdadero adivino.
Si a ello le sumamos el stock que Anthony Ward ha ido acumulando desde el 2000 y el hecho de que su suegro sea ahora el nuevo presidente "democrático" del mayor exportador de cacao del mundo, tenemos que toda esta cruel guerra de diez años, todas estas absurdas muertes, toda esta destrucción, odio y sufrimiento, ha debido producirse para que Anthony Ward y su encantadora familia sean aun más ricos.


Más información para el Público.
Hay muchas más cosas que podrían decirse sobre esta nueva tragedia del capitalismo. Por ejemplo, el papel que ha jugado el descubrimiento de yacimientos de petróleo en las aguas de Costa de Marfil. O el desolador recuento del pillaje y la destrucción que ha sufrido y aun le queda por sufrir a este desdichado pueblo. Para ello hay muchas páginas webs, como Wanafrika, GuinguinBali (en castellano) Le Gri-Gri, Afrohistorama (en francés) y, sobre todo, Crise Ivorienne. .
Algunos medios convencionales, como Público empezaron ayer a hablar claro sobre el asunto, aunque, cómo no, con su clásica postura celestial ni-ni. Ni Gbagbo ni Outtara. ¡Ellos son tan etéreos, tan objetivos...! Sólo que un poco lentos. No hubiera estado mal que un periódico con los medios de que dispone Público hubiese sacado esta noticia hace unos meses, cuando todavía podía haberse evitado la catástrofe. Y tampoco que hubiese ocupado la portada.
Algunos creen que Costa de Marfil no interesa y que por eso no sale en las portadas. Pero lo que ocurre es que Costa de Marfil no sale en las portadas, por eso no interesa.

viernes, 15 de abril de 2011

¿Qué pasa en Costa de Marfil? (3) Las elecciones de 2010.



Los sucesos.

Las elecciones presidenciales en Costa de Marfil se celebraron en dos vueltas. Esto es debido a que el Art. 36 de su Constitución, aprobada en 2.000, estipula que, en caso de que ningún candidato obtenga la mayoría absoluta, se debe acudir a una segunda consulta en la que solo competirán los dos candidatos más votados.
En la primera vuelta, celebrada el 31 de Octubre de 2010, los tres candidatos más votados fueron:

-Laurent Gbagbo 38% (1.756.504)
-Alassane Outtara 32% (1.481.091)
-Henri-Konan Bédié 25% (1.165.532)

Como ningún candidato obtuvo mayoría absoluta (más del 50%), se convocó una segunda ronda para el 28 de Noviembre, en la que habría que elegir entre los dos candidatos más votados: Gbagbo y Outtara.
Bédié pidió el voto para Outtara. Esto en teoría habría debido significar la casi segura victoria de Outtara, pues la suma de ambos porcentajes alcanza el 57%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una cosa es que Bédié pida a sus votantes que apoyen a Outtara y otra que éstos le hagan caso. El PDCI de Bédié había sido el enemigo acérrimo de Outtara y fue precisamente Bédié quien impuso la ivoirité para impedir a Outtara presentarse a las elecciones.
El radical cambio de chaqueta de Bédié a buen seguro no iba a convencer a sus electores, el ideario de muchos de los cuales tenía como punto clave precisamente la ivoirité. Así que era improbable que quienes un día apoyaron a Bédié más que nada por su rechazo a Outtara ahora fueran a seguir la consigna de votarle. Así pues, la incógnita para la segunda vuelta estaba en si los votantes del viejo PDCI iban o no a obedecer la incongruente consigna de voto de su líder.

Durante la segunda vuelta, como veremos, se produjeron graves y decisivas violaciones de las normas electorales vigentes, gracias a las cuales Outtara se autoproclamó vencedor en contra de toda legalidad, pero con el apoyo de la ONU. Es decir, la ONU, encargada de velar por la legalidad del proceso electoral, toleró y perpetró gravísimas infracciones legales con el objetivo patente de propiciar la victoria fraudulenta de Outtara.
Es preciso conocer cuál es la legislación vigente en Costa de Marfil en materia electoral.

La Comisión Electoral y el Consejo Constitucional.
Hay dos organismos encargados de organizar las elecciones y proclamar los resultados. Son la Comisión Electoral Independiente (CEI) y el Consejo Constitucional (CC)
El funcionamiento y composición de estos organismos se rige por la Constitución y por una serie de ordenanzas que modifican algunos de sus artículos.

Procedencia de las normas electorales vigentes.
Hay que tener en cuenta que estas modificaciones del texto constitucional nunca han sido refrendadas por el pueblo, sino que han sido impuestas al gobierno legítimo por la ONU y los golpistas bajo chantaje: o se aceptan las modificaciones o se prosigue con las acciones militares.
Muchas de estas normas son sumamente injustas y abusivas.
En especial lo es la composición de la CEI, determinada por la Ley n°2004-642 y que en el momento de las elecciones estaba compuesta por una aplastante mayoría de partidarios de Outtara.
-El Presidente de la CEI, Yusuf Bakayoko, es pro-Outtara.
-El Bureau está compuesto por 6 miembros, 5 son pro-Outtara y solo 1 pro-Gbagbo.
-El Comité Central cuenta con 16 pro-Outtara y 6 pro-Gbagbo.
-La totalidad de las 19 comisiones electorales regionales están controladas por los pro-Outtara.
-De las 415 comisiones electorales locales, 385 están controladas por los pro-Outtara y sólo 35 por los pro-Gbagbo.
Pero lo mas increíble es que la ley establece que incluso los grupos armados que ni siquiera son partidos políticos deben tener sus representantes en la CEI

Ahora veremos como, sin embargo, los golpistas y la ONU ni tan siquiera han respetado sus propias normas.

Las normas clave.

1- Artículo 59 (revisado) de la Constitución:
“La Comisión Electoral Independiente procederá a la recogida general de los votos y a la proclamación de los resultados provisionales del escrutinio."
"La Comisión Electoral Independiente comunicará al Consejo Consitucional, al Representante especial del Secretario General de Naciones Unidas en Costa de Marfil y al Representante del Mediador un ejemplar de las actas junto con los documentos justificativos en un plazo de tres (3) días
desde el comienzo del escrutinio.
2- Artículo 94 de la Constitución:
El Consejo Constitucional controla la regularidad de las operaciones de referéndum y proclama los resultados.
El Consejo estatuye sobre:
-La elegibilidad de los candidatos a las elecciones presidenciales y legislativas;
-Las reclamaciones y quejas relativas a la elección del Presidente de la República y de los Diputados.
El Consejo Constitucional proclama los resultados definitivos de las elecciones presidenciales
3-Artículo 60 (revisado) de la Constitución:
Todo candidato a la elección de Presidente de la República puede presentar, mediante petición por escrito al Presidente del Consejo Constitucional, una reclamación concerniente a la regularidad del escrutinio o su recuento. La petición así como los documentos en apoyo de su reclamación deben ser depositados en el plazo de tres (3) días desde el cierre del escrutinio.
4- Artículo 98 de la Constitución:
Las decisiones del Consejo Constitucional no admiten ningún recurso. Se imponen a todos los poderes públicos, a toda autoridad administrativa, jurisdiccional, militar y a toda persona física o moral.

Los hechos de la primera vuelta.
Antes de pasar al listado de irregularidades de la segunda vuelta, utilicemos como término de comparación la única irregularidad significativa de la primera vuelta y veamos cómo en este caso se tramitó respetando la normativa sin que por ello nadie se dedicara a masacrar civiles o a organizar golpes de estado. Estos fueron los pasos:
1-La CEI anunció los resultados provisionales del escrutinio en el plazo y ante las instancias estipuladas en el art. 59.
2-Henri Konan Bédié, tras conocer su relativamente pobre resultado (un 25%) denunció que se habían cometido irregularidades e impugnó los recuentos. Sin embargo, la reclamación fue presentada ante el Consejo Constitucional fuera del plazo de tres días estipulado por el art. 60, por lo que
3-de acuerdo con el art. 94, el Consejo Constitucional desestima el recurso y
4-de acuerdo con ese mismo art. 94 proclama los resultados definitivos que, de acuerdo con el art. 98, devienen inapelables.
Aquí las normativas se cumplieron y las cosas funcionaron como es debido. Comparemoslo ahora con lo sucedido en la segunda vuelta.

Los hechos de la segunda vuelta:
1. La CEI no ofrece resultados provisionales en el plazo requerido.
Una vez celebrados los comicios y pasados los tres días que estipula el art. 59 (es decir, pasadas las 24:00 del día 1 de diciembre) el Presidente de la CEI no había ofrecido los resultados provisionales del escrutinio. Hay que tener en cuenta que este plazo es imperativo, no indicativo. A partir de esos tres días la CEI carece ya de competencia para ofrecer los resultados, pasando ésta a manos del Consejo Constitucional.
En efecto, el presidente del Consejo Constitucional compareció ante la TV pública para declarar que, ante la incapacidad de la CEI para ofrecer los resultados provisionales en el plazo estipulado, de acuerdo con la legislación, el CC se hacía cargo del expediente y tenía la obligación de proclamar los resultados definitivos en un plazo de siete días. (art. 63 revisado)
¿Por qué ocurrió esto?
Hay que hacer un inciso para explicar por qué la CEI no presentó los resultados provisionales en el plazo requerido de tres días. La CEI debe adoptar acuerdos por consenso y una vez que se hayan efectuado dos recuentos o sumas de escrutinios, uno manual y otro electrónico y se compruebe que ambos coinciden.
La tarde del 30 de Noviembre, cuando aun no había concluído el preceptivo recuento electrónico y sin mediar consenso previo, el portavoz de la CEI (también simpatizante de Outtara) procedió a la lectura de los resultados. Ante la irregularidad manifiesta y como el portavoz hacía oídos sordos a las protestas, dos representantes pro-Gbagbo se levantaron e impidieron al portavoz que diese lectura a los resultados. Este acto ha sido vendido por la prensa como un gesto violento y antidemocrático por parte de los partidarios de Gbagbo, que no querían reconocer que habían perdido. El mundo al revés.
Lo que realmente había ocurrido es que los recuentos a mano estaban burdamente trucados, inflando las cifras a favor de Outtara. Sencillamente, las cantidades de votos de cada circunscripción se habían sumado mal. Y es evidente que se había hecho de mala fe pues ¿por qué el portavoz se precipitó a leer los resultados antes de que se procediese a la suma electrónica? No solo las sumas totales estaban mal hechas: en 2000 de las 20.000 actas los votos fraudulentos pro-Outtara estaban tan burdamente inflados que ni siquiera se dieron cuenta de que había más votos que votantes censados. Vamos, que hubo 2000 mesas que superaron el 100% de participación. Concretamente, en cuatro de las 19 regiones del país se registrarón participaciones superiores al 110%.
Aquí tenéis un vídeo en el que pueden contemplarse los documentos fraudulentos.




Una vez efectuado el recuento electrónico, al que sintomáticamente se negaban los pro-Outtara, es evidente que ya no pudo haber consenso por parte de los pro-Gbagbo.

2. El presidente de la CEI ofrece los resultados violando las leyes.
A pesar de ello, al día siguiente, 2 de Diciembre, el presidente de la CEI, Yusuf Bakayoko, se dirige al Golf Hôtel, que es la sede y cuartel general de los pro-Outtara en Abidjan. Allí, él solo, sin ningún otro miembro de la CEI, proclama los resultados de las elecciones y da por vencedor a Outtara ante las cámaras de televisión de varias cadenas francesas. Basándose en los recuentos fraudulentos que hemos visto en el vídeo otorga el 54,1 % de votos a Alassane Ouatara, contra el 45,9 % de votos para Laurent Gbagbo.

Con ello incurre en varias violaciones de la ley electoral:
1-Los resultados se ofrecen fuera de plazo.
2-Los resultados se ofrecen sin mediar el preceptivo consenso de la CEI.
3-Los resultados se ofrecen sin la presencia de la CEI.

Ello por no hablar de las sintomáticas irregularidades que supone ofrecer los datos en el cuartel general de uno de los dos bandos y en vez de ante la TV nacional, ante las extranjeras.

3. El Consejo Constitucional ofrece los resultados definitivos cumpliendo escrupulosamente la ley.
-El día 2, una vez recibidos fuera de plazo los expedientes por parte de la CEI, el Consejo Constitucional, ante la TV pública anuncia el inicio del escrutinio definitivo, para el que tiene como máximo 7 días, y abre así mismo los tres días de plazo de reclamaciones previstos en el artículo 60.
El partido de Laurent Gbagbo, ese mismo día y, por tanto, dentro del plazo requerido, (al contrario de lo sucedido con la reclamación de Bédié en la primera vuelta) presenta una reclamación escrita junto con la documentación acreditativa de las irregularidades detectadas.
-El día 3 de Diciembre el Consejo Constitucional, funcionando bajo estrictas bases jurídicas, una vez analizada la documentación presentada por el partido de Gbagbo, declara nulas las votaciones en 7 de los 81 distritos del país al detectar graves irregularidades y ofrece los resultados definitivos, que otorgan un 51,45 % de votos a Gbagbo y un 48,45 % a Outtara.
-A las 48 horas, el Presidente electo, Laurent Gbagbo, presta juramento ante el Consejo Constitucional, reunido en sesión extraordinaria.

4. El Certificador de la ONU incumple su cometido.
Choi Young-jin es el funcionario surcoreano enviado por la ONU en teoría para los siguientes cometidos principales:
-Certificar que el proceso electoral se atiene a la normativa
-Velar porque el resultado oficialmente emitido de las elecciones sea respetado.
-Velar por el mantenimiento de la paz y la estabilidad.
-Como jefe de las fuerzas de la ONUCI salvaguardar los resultados oficiales.

Pues bien, esto es lo que hizo el enviado de la ONU:
-No reconocer los resultados definitivos ofrecidos por la única institución legalmente capacitada para hacerlo, con lo que viola el principio básico de la ONU de respetar las instituciones de los países soberanos.
-Validar, en cambio, los resultados ofrecidos por la CEI, institución que, según la ley, no puede sino ofrecer los resultados provisionales. Además, los datos fueron presentados incumpliendo varios procedimientos indispensables marcados por la Constitución y por las modificaciones a ésta que la propia ONU impuso a Costa de Marfil.
-No evitar los actos de violencia y robo de urnas denunciados por los observadores y reconocidos por él mismo que, en las regiones del norte y oeste, permitieron llenar ilegalmente las urnas con votos pro-Outtara.
-Proclamar ilegalmente a un presidente paralelo al constitucionalmente legítimo.
-Amparar y cometer acciones de violencia para derrocar al presidente legítimo.


Tras estos acontecimientos, la llamada comunidad internacional, liderada por Francia y Estados Unidos, exige al presidente legítimo renunciar a su cargo. La UE, y la Unión Africana, con mayoría aplastante de presidentes títeres a las órdenes de occidente, se suman a la exigencia. Lo mismo hace el Consejo de Seguridad de la ONU. De este modo el presidente electo Laurent Gbagbo queda diplomáticamente aislado.
Las tropas de Alassane Outtara apoyadas ahora ya sin ningún tapujo por las de Francia y la UNOCI inician un ataque masivo con miles de muertos civiles y una espantosa masacre en la ciudad de Duekoué.
Mientras tanto, las multinacionales y la UE imponen sanciones económicas al gobierno recién elegido para ayudar así a su caída.

En la última entrega de esta serie, denunciaremos los horribles crímenes y abusos perpetrados por las tropas de Outtara antes y después de las elecciones en colaboración con Francia y la ONU.
También trataremos de dar pistas para contestar a estas naturales preguntas: ¿por qué la comunidad internacional ha apoyado a un golpista para hacerse con el poder en un país como Costa de Marfil? ¿Qué ha hecho mal Gbagbo para que esa comunidad internacional haya organizado una masacre para destituírlo? ¿Por qué tanto interés en que sea Outtara el presidente?

miércoles, 13 de abril de 2011

¿Qué pasa en Costa de Marfil? (2) El FMI contra el pueblo.


1993-2002


La transición de Henri-Konan Bedié
En la entrada anterior habíamos dejado a Félix Houphouët-Boigny enterrado tras sus 33 años como dictador de Costa de Marfil. La presidencia interina, hasta la convocatoria de nuevas elecciones en 1995, le correspondió a su hombre de confianza en el PDCI, Henri-Konan Bédié.
Su rival más peligroso de cara a las próximas elecciones era el otro hombre fuerte del régimen, Alassane Outtara, que había sido impuesto como Primer Ministro por el FMI al viejo dictador. Tras su muerte, Outtara renunció al cargo de Primer Ministro, abandonó el país y se dedicó a medrar por Europa y EEUU. No desaprovechó el tiempo. En 1990 se había casado con una rica empresaria francesa. Su padrino fue el por entonces alcalde de Neuilly-sur-Seine. Un tal Nicolas Sarkozy. No solo éso: en 1994 fue nombrado nada menos que director adjunto del FMI.
A un tipo con tanto poder como él iba a ser difícil derrotarlo. La única baza de H.K. Bédié era el presentarse ante sus hijitos como legítimo suces
or de Papá Boigny. Pero ni él mismo estaba muy convencido de que eso funcionara. Así que urdió una estratagema. Una estratagema que aun hoy se sigue cobrando cientos de vidas humanas.


La ivoirité.
H.K. Bédié introdujo una modificación en el código electoral que prohibía presentarse a las elecciones presidenciales a quienes no fuesen marfileños con padre y madre marfileños. El padre de Alassane Outtara era de Burkina Faso. Así que su único rival peligroso quedaba eliminado.
La idea en principio no parecía mala. No era una medida extravagante: en muchos países del entorno, las constituciones establecen restricciones semejantes o aun más severas. Además, Bédié sabía que contaría para esto con el apoyo de la mayoría de la población marfileña que, como hemos visto, empezaba a ver con malos ojos a los emigrantes que trajo Boigny en los 60.
Algunos medios han presentado en los últimos días a esta ley como una ley racista e introducida por Gbagbo. Sin embargo, hay que hacer notar lo siguiente:
-El origen de la ley no era racista: se trataba de una mera estratagema de fraude electoral. Otra cosa es que haya tenido consecuencias racistas de lo más nefastas.
-El creador de la
ivoirité, evidentemente, no fue Gbagbo. De hecho, como veremos, él boicoteó las elecciones de 1995 precisamente por oponerse a ella (¡y eso que a él le beneficiaba!).
-El objetivo de H.K. Bédié al crear el concepto racista de ivoirité era eliminar a su rival Outtara. A pesar de ello, ahora, ambos, Bédié y Outtara, son amigos y acusan de racista a Gbagbo. Ver para creer.

El FMI crea el RDR.
En 1994, el PDCI sufre una escisión. Un tal Djéni Kobina crea un partido afiliado a la Internacional Liberal denominado Rassemblement des républicains de Côte d'Ivoire. (RDR) Como se vió después, el partido nació financiado por el FMI para, más tarde, servir de plataforma política a su candidato, Alassane Outtara.

Las "elecciones" de 1995.
H.K. Bédié convoca las elecciones. El RDR y el FPI de Gbagbo se negaron a participar en unas elecciones en las que el principal candidato de la oposición, Outtara, había sido "ilegalizado" con una norma que Bédié se había sacado de la manga.
Ni que decir tiene que el PDCI de Bédié ganó las elecciones -era el único partido importante que se presentaba- con un 96% de los votos.
Insistimos al lector en fijarse en este hecho. Laurent Gbagbo se solidarizó con Outtara a pesar de que le hubiese beneficiado no hacerlo. De haberse presentado, sin Outtara de rival, tal vez podría haber ganado esas elecciones. Outtara se lo agradeció con una guerra civil de diez años que ha terminado justo el día en que escribo ésto, con un golpe de estado liderado por él y apoyado por Occidente.
En aquel tiempo, sin embargo, Laurent Gabgbo salió a la calle a protestar porque no habían dejado presentarse a Outtara. Outtara, mientras tanto, se hallaba lejos del país alternando con la jet internacional, mientras dejaba que Gbagbo y su RDR le hicieran el trabajo sucio.
H.K. Bédié pidió al general Robert Guéi que masacrara a los manifestantes. Pero el Jefe del Estado Mayor sabía que Bédié estaba internacionalmente acabado y que el RDR, la criatura del FMI, era intocable. Así que se negó a obedecer la orden. El Presidente lo destituyó y lo envió a la reserva.

24-12-1999: Papá Noel trae un regalo
Cuatro años después, Robert Guéi volvió de la reserva y encabezó un golpe de estado rápido y limpio, pues Bédié no tenía ya apoyos ni dentro ni fuera de Costa de Marfil. Los marfileños lo llamaron Papá Noel, por el regalo que les había traído justo la noche de Navidad: librarse de aquel tipejo cuyo único mérito consistía en haber sido el pelota número uno del viejo dictador Boigny. Pero en realidad el regalo estaba pensado para Outtara. De hecho, nada más producirse el golpe, Outtara regresa a Costa de Marfil después de 5 años de ausencia, y es proclamado nuevo presidente del RDR con la clara convicción de que en breve sería también aclamado presidente.
Las cosas, sin embargo, se torcieron para el hombre del FMI.

Las secretas ambiciones de Robert Guéi.
Cuando el general convoca una Junta de Salvación Nacional y sondea a los militares y civiles que la integran, se da cuenta de que a la gente de Costa de Marfil no le acaba de gustar Outtara. Muchos, de hecho, están encantados con la ivoirité de Bédié. Contemplan -y no sin razón- a Alassane Outtara como a un extranjero, no solo por el hecho trivial de que su padre fuese burkinabé sino porque, ostensiblemente, servía a intereses extranjeros.
El FMI y sus políticas contra la soberanía económica del país ya eran conocidos por los círculos más informados. Se recordaba incluso cómo hasta el viejo dictador Boigny tuvo su conato de rebeldía contra la institución imperial, que le impuso a Outtara como Ministro de Economía primero y Primer Ministro más tarde.
Así que secretamente albergaba la esperanza de perpetuarse él mismo en el poder.

La Constitución del 2000.
Antes de proceder a las elecciones, era necesario someter a referéndum una Constitución distinta a la redactada por el dictador Boigny. El texto constitucional incluía un artículo 35 que decía lo siguiente:
El candidato a la elección presidencial debe tener cuarenta años como mínimo y setenta y cinco años como edad límite. Debe ser marfileño de origen, nacido de padres también marfileños de origen.
Este artículo de nuevo impedía a Outtara presentarse a las elecciones presidenciales. Sin embargo, cuando es sometida a referendum el 24 de Julio, la Constitución obtiene un sorprendente 86% de apoyo. Sea por cuestiones auténticamente xenófobas, sea por rechazo a Outtara, sea por una mezcla de ambas cosas, el pueblo volvió a aprobar una ley que desde la prensa occidental ha sido tachada de racista. Ya veremos más adelante hasta qué punto está justificada esta acusación.

De este modo, con Bédié huido del país y Outtara declarado inelegible por la Constitución recién aprobada, Robert Guéi tiene clara su victoria para los inminentes comicios.

Las elecciones presidenciales de 2000. ¡Gana quien no debe!
Lo que Robert Guéi no podía imaginar y, seguramente, tampoco el ganador, era que el FPI, el partido liderado por Laurent Gbagbo, considerado minoritario y carente de apoyos en Occidente, fuese a obtener un 60% de los votos en las elecciones del 22 de Octubre.
Inmediatamente después de su derrota, el general declara nulos los resultados y utiliza sus viejos métodos para mantenerse en el poder. 300 manifestantes mueren en la represión policial, pero la presión popular es tan fuerte que, carente de apoyos, huye a refugiarse en Liberia.

Gbagbo, un presidente distinto.
Gbagbo se convierte así en el único presidente de la historia de Costa de Marfil que rompe con la herencia colonialista del dictador Boigny y el único que accede al poder por vías democráticas.
-Durante la dictadura, Bédié fue Presidente de la Asamblea, Guéi Jefe del Estado Mayor y Outtara Primer Ministro. Gbagbo, en cambio, siempre militó en la oposición, lo que le costó el exilio o la cárcel.
-Bédié accedió al poder mediante un fraude electoral en unas elecciones en las que solo se presentó él. Guéi accedió al poder mediante un golpe de estado. Y Outtara, tras un golpe fallido en 2002, acaba de tomar el poder dando otro golpe en 2011, tras perpetrar un genocidio y con el apoyo militar directo de las potencias occidentales.

La política de Gbagbo enseguida se orientó a intentar reducir la influencia del FMI en las decisiones económicas y sociales del país y a procurar que el estado volviese a tener, si no la propiedad, sí al menos cierto control sobre la exportación de materias primas.
Como hemos visto, nada más acceder al poder, Gbagbo tuvo que hacer frente al intento de Robert Guéi de invalidar las elecciones. Inmediatamente después, el RDR de Outtara empezó a sembrar el caos por las provincias del norte, de población mayoritariamente extranjera, lanzando el mensaje de que Gbagbo era un líder racista.

Elecciones legislativas de 2000. Gbagbo vuelve a ganar.
En diciembre del mismo año, se convocan las elecciones legislativas para conformar la Asamblea Nacional (en Costa de Marfil, siguiendo el modelo francés, las elecciones a Presidente son distintas de las legislativas.) Gbagbo, al contrario de lo que hizo su antecesor Guéi en las elecciones pasadas, permite al PDCI de Robert Bédié presentarse a las elecciones. En teoría, el artículo 35 de la Constitución ya no afecta al RDR, pues no se está eligiendo al presidente y la nacionalidad de Outtara en estas elecciones no es un problema. A pesar de ello el RDR se sigue negando a participar (no sé sabe muy bien por qué) y llama al boicot de las elecciones. Lo peor de todo es que esta vez el boicot no consiste meramente en pedir la abstención: los simpatizantes de Outtara queman urnas y provocan todo tipo de actos de violencia e intimidación en casi todas las circunscripciones del norte. Lo más sangrante es que estas elecciones, las más justas de las mantenidas hasta entonces en Costa de Marfil, pues por primera vez ningún partido tiene ninguna traba para presentarse, son también boicoteadas por la ONU, la OAS y la UE. El presidente Gbagbo pide que la ONU envíe personal técnico para certificar la limpieza del proceso. ¡Pero la ONU se niega alegando una vaga e incomprensible excusa. No puede enviar observadores internacionales "debido a los acontecimientos políticos del país."
(Ver documento oficial de la ONU, pp. 15-16)
No deja de ser sospechoso que la ONU se negase a enviar observadores para garantizar la limpieza de las elecciones alegando problemas políticos que no existían cuando Gbagbo los solicitó. ¡Precisamente los actos de violencia contra las elecciones se produjeron después con plena impunidad internacional gracias a la ausencia de observadores!
Las elecciones debieron ser repetidas en los distritos en los que Outtara y sus chicos habían sembrado el terror. De nuevo quedó en evidencia que el FPI era el partido más apoyado por el pueblo.
Para entonces organizaciones "humanitarias" como Human Right Watch (la misma que cada año emite informes sobre los supuestos crímenes de la "dictadura" cubana o la misma que colaboró con el fallido golpe de estado en Venezuela) ya habían difundido por el mundo una serie de mentiras sobre Costa de Marfil que, básicamente, son las mismas de las que se sigue nutriendo la prensa en estos días en que el golpe del FMI por fin ha tenido éxito. Lo esencial de esas mentiras consistía en pretender que el conflicto en Costa de Marfil era étnico o incluso religioso y que el racista y el intolerante religioso era Gbagbo. Esta colección de mentiras, tejida a a partir de testimonios básicamente de simpatizantes de Outtara, puede consultarse aquí.
En realidad el conflicto era económico y político: una lucha entre los partidarios de la soberanía política y económica y los imperialistas del FMI.


2002-2010



Para no alargar ya más este repaso a los antecedentes de los acontecimientos actuales en Costa de Marfil, no voy a entrar en los numerosos detalles de continuas treguas, acuerdos, atrocidades humanitarias e injerencias partidarias de Francia y la ONU.
Me limitaré a señalar los acontecimientos más decisivos, vistos desde la actualidad.

Intento de Golpe de Estado. El país dividido en dos.
El 19 de Septiembre de 2002, aprovechando que el presidente se hallaba ausente en un viaje diplomático, un ejército perfectamente pertrechado con armamento moderno (en África, las armas suelen ser casi siempre de segunda mano o recicladas) penetra por la frontera norte con Burkina Faso. Para explicar esto basta con aclarar que Burkina Faso es un país estaba -y sigue estando- bajo la dictadura de un amigo de Occidente, Blaise Campaoré, que accedió al poder asesinando al presidente electo Thomas Sankara (un icono del antiimperialismo africano.)
Los chicos de Outtara y Campaoré llegan hasta la capital, Abidjan, pero allí son rechazados por el ejército gubernamental, que les obliga a retirarse. En las calles de la ciudad aparece el cadáver del general golpista Robert Guéi. Ambos bandos se acusaron de su muerte. Pero lo que parece claro es que debía haberse sumado al golpe y hallado la muerte en el intento.
A partir de aquí los golpistas derrotados, denominados "rebeldes" por la prensa internacional, huyen y se atrincheran en las provincias del norte, cerca de la frontera con Burkina Faso.
Es entonces cuando Francia, que había permanecido impasible ante la intentona golpista y la invasión militar, envía urgentemente una fuerza de interposición de 4000 efectivos de la Opération Licorne. La ONU, ante hechos consumados, bendice y recomienda la invasión de tropas francesas en un país supuestamente soberano. Después enviará a sus propios efectivos, los de la UNOCI. Gracias a las tropas francesas y de la ONU, que se interponen para evitar que el ejército del gobierno legítimo capture a los golpistas, éstos se adueñan sin oposición alguna de la zona norte del país y crean, protegidos por ellos, una especie de gobierno paralelo en el que los mercenarios se mueven a sus anchas extorsionando y masacrando a la población civil. Desde entonces hasta hoy el norte de Costa de Marfil ha sido de facto gobernado por los paramilitares de Outtara, repetimos, con el apoyo internacional.

Linas-Marcoussis.
Siempre que el imperio no es capaz de ganar por la fuerza bruta y se encuentra en situación de inferioridad, recurre a la necesidad de políticas de acuerdo y reconciliación. Una vez más la ex-metrópoli, Francia, propone una reunión entre las partes en conflicto y, con la bendición de la ONU, exige el cumplimiento de una serie de pactos entre el gobierno y los golpistas. Esto comienza con el llamado pacto de Linas-Marcoussis de 2003, por el que, entre otras cosas, Francia y los rebeldes exigen que las carteras ministeriales se repartieran entre los líderes de golpistas... ¡a los que nadie había votado!
Lo que se vende como solución de un conflicto no es más que la imposición por parte de un país extranjero de una serie de condiciones a un gobierno legítimo en contra de las más elementales normas del derecho internacional y, por supuesto, de la Constitución de Costa de Marfil aprobada democráticamente. En la próxima y última entrega veremos en detalle en qué consistieron estas imposiciones.

Aprovechando el tiempo para preparar la vuelta de Outtara.

Desde los acuerdos de Marcoussis en adelante, el gobierno presidido por Gbagbo no para de recibir continuas presiones de Francia y la ONU para que cumpla sus partes en el acuerdo. Básicamente se trata de aceptar como ministros a líderes golpistas y a eliminar el artículo 35 sin siquiera someterlo a referéndum, para que Outtara pueda ser presidente. A cambio, los "rebeldes" se supone que debían desarmarse. Esto, por supuesto no ocurre. La ONU, en vez de forzar a los rebeldes a entregar las armas, les ofrece dinero por arma entregada. Y las compra por una cantidad de dinero tan generosa que todos corren a entregarlas... para acto seguido adquirir otras mejores.
Por otra parte, la ONU, en función de esos mismos acuerdos, se dedica a elaborar un nuevo censo en la zona norte en la que los golpistas lo controlan todo. El gobierno exige estar presente para comprobar que las cosas se hacen correctamente, pero son obstaculizados continuamente. A lo largo de estos años, la ONU va logrando que miles de personas de dudosa identidad se inscriban como nuevos ingresos en el censo en las provincias del norte bajo control de los golpistas.
Finalmente en 2007 se pacta un supuesto fin de la guerra (aunque la violencia sigue campando a sus anchas con la aquiescencia e incluso colaboración internacional) y se convocan elecciones.
Estas elecciones se retrasarán varias veces debido a la lentitud con la que los agentes de la ONU elaboran el censo.
Durante todo este tiempo el gobierno de Costa de Marfil debe intentar sobrevivir y dar servicios básicos a sus ciudadanos a pesar de los continuos atentados de los golpistas y las fuerzas internacionales, a pesar de los continuos actos terroristas de bandera falsa para disparar el odio étnico y religioso (se incendian mezquitas, se asesina a misioneros católicos...) a pesar de la progresiva presión de las multinacionales chocolateras, descontentas con su política de control de las exportaciones, a pesar de haber perdido la mitad del territorio nacional, a pesar de los ataques organizados desde países fronterizos como Liberia y Burkina Faso...

Finalmente, tras 10 años en los que a Laurent Gbagbo no se le ha dejado gobernar ni un solo día desde que ganó aquellas elecciones del 2000, la ONU da el visto bueno para que vuelvan a convocarse elecciones.
Esta vez todo está preparado para que las gane Outtara. Pero si no las ganase, hay un plan B.
A día de hoy ya todos sabemos que, en efecto, había un plan B.

En la próxima entrada daremos algunas claves para comprender qué pasó realmente en las elecciones de 2010 y en el subsiguiente golpe de estado.
De momento podéis echar un vistazo a este fragmento de un informativo de Venezolana de Televisión, que nos adelanta buena parte de la explicación.